RESPIRACIÓN Y VIDA

“Algo grande está a punto de pasarme: voy a amar mucho a alguien…”
– Jack Kerouac

Mamá y su novio se fueron muy de mañana a Grazalema para huir de este puto calor asfixiante; cuando fui a mear a eso de las seis y media, les vi desayunar en la terraza. No me llamó porque me viera ir desnudo al baño, sino porque los dos, tanto mi madre como Eliah, saben que Ales y yo hemos follado en mi habitación. Toda la noche. Ella es tan escandalosa como yo follando, así que no se le ocurra decirme nada. De una rápida ojeada, ha visto que no llevo marcas, mordiscos en el culo, sangre ni heridas visibles.. y se tranquiliza.

– good morning, sweet boy

– morning, Eliah

– Javi, tienes que sacar al perro

– Vale.

Ocurre que es domingo y salgo a pasear con Tíbet, mi fiel y amigable perrito. Yo en bici y él a un gracioso trote, llegamos al parque aún desierto e inamimado a estas horas de la mañana. Tras jugar y corretear un rato con él me tumbo sobre el césped. Para miticar el vapor sofocante bajo la copa de los árboles, una fina y encantadora lluvia de riego humedece una gran parte de la superficie vegetal . Tíbet se extraña de verme tendido sobre la hierba húmeda y decide averiguar si estoy dormido. Noto su patita golpeándome el brazo; sonrío con disimulo con esa felicidad tonta de quien saca a pasear su ropa de domingo. Está muy cerca de mi oído y le escucho jadear. Una respiración vibrante y alegre que me contagia de euforia con su compás, es simplemente ritmo.

La mayor parte de las cosas que hacemos, y de las cuales depende en buena medida nuestra felicidad son sólo una cuestión de ritmo, esto es, de pulso, de respiración. Por ese motivo resultan tan acertadas expresiones del tipo perder el pulso de la vida, respirar con el mundo, frases hechas que además del lugar común encierran una honda verdad espiritual. Hay que tomarle el ritmo a cualquier asunto, y hasta que no lo conseguimos hacer estamos listos. Una mirada, un poema, tienen su respiración, y si no acompasamos nuestra respiración a la suya, por lo que sea, lo abandonamos o nos abandona. Sucede lo mismo con una ciudad, un clima, o un amor. Al regresar de un viaje nos sentimos deshabitados por la ruptura violenta de un ritmo que ya habíamos adoptado como propio, y durante los días posteriores necesitamos respiración artificial, aire idéntico al anterior bajo la especie de conversaciones que relaten lo vivido en el viaje, fotografías, hasta que de nuevo el aire habitual de nuestra ciudad nos hace sobrevivir sin melancolía, o con melancolía, porque de algunos viajes como de ciertos amores uno ya no se recupera nunca, de ciertos viajes y amores se permanece esclavo para el resto de la vida. Lo único que me gusta de esta ciudad es el carril bici

Todo es cuestón de ritmo y, si perdemos el compás, la vida nos convierte en pobres diablos. Así de sencillo, así de claro y así de triste. Hay quien no lo alcanza jamás , y por ello la vida se le hace insoportable, como un baile estúpido al que nos obligan y en el que alguien estúpido y molesto nos pisa continuamente.

Es la respiración y el ritmo de Tíbet quien me hace levantar del suelo y a bromear con él. Se trata de un baile simple y primitivo, irracional. De una palabra a la otra, de un gesto a otro, lo que digo se desvanece. Sé que estoy vivo entre dos paréntesis… la danza de un hombre con su perro.

.- illo, a ver si cambias de camello.. te va a dar un jamacuco…¿me dejas darte un paseo en tu bici tú delante y yo detrás?  jajajaj. qué guapo el perrito. – escucho decir a un grupo de chavales.

Pero no pierdo el compás, no quiero perder el ritmo de la vida. Dios me libre de desacompasar mi respiración a la de la vida, de perder el pie en el estribo de la existencia, y, por consiguiente, el equilibrio; de olvidar el pie forzado que debemos cantar para no volvernos locos, porque es la contraseña de la puerta de la alegría.

Aquí, quien no hace pie se ahoga.

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LUNA EN SANTA CLARA

– ¿A qué hora sales hoy de currar?

– Hoy sábado a las 21’30, pero entre que me quito el uniforme, hablo con mi jefe y dejo todo listo.. súmale diez o quince minutos más.

– ¿Y tienes que volver?

– Mañana a la misma hora para el turno de noche. ¿Por…?

– Te cuento: Mis padres se han ido este finde a El Palmar con mi hermana Sara, la peque. Manu (su otro hermano) también, pero con su chica y a su bola. Mis padres quieren que le eche un vistazo al chalé durante estos dos días y medio. ¿Te apuntas a estar fresquito en plan tranqui y pasando de todo hasta de “la calor”? Te recojo a las diez

– Mola.

– Una cenita, y después podemos charlar en las tumbonas del jardín, donde se está tela de a gusto. Me he llevado allí algunos temas que tengo que empollar este verano.

Me chocó un poco que matizara lo de “charlar” y estudiar… después de las semanas que llevamos “conociéndonos” me sonó un poco a  el plan es éste y -es – lo – que – hay.

– Ales, si tienes que estudiar no sé yo si es muy buena idea…

– Qué va, hay muchas horas por delante, casi un día entero. Ayer estuve estudiando toda la noche y madrugada hasta las siete de la mañana. Te eché en falta. Curry (el perro labrador) no sabe charlar ni preparar café con hielo, todavía…

–  Ah, vale jajjajjajjajja…

La conversación se produjo durante los quince minutos que nos dan de descanso a media tarde y después de leer un whatsapp suyo “llámame cuando puedas”, ya que mientras estamos en el curro nos tienen prohibido tocar el móvil.

Cuando acabé mi turno, me duché a toda prisa, me aseé y como por la hora que era no era muy de fiar que El Corte Inglés me dejase entrar al super, decidí ir al HiperOriente que me pilla cerca para comprar la ginebra que a él le gusta. Al pasar por  caja, ví unos salvamanteles que me gustaron y unas velas dentro de unos vasitos planos de vidrio… un ovni de cada color, tres en total: dos celestes y uno ámbar. “Ellos” no caen en estas tonterías, pero un pussyboy está siempre en todo.

Llegué justo a tiempo, odio hacer esperar a los demás. Me abrió la puerta del coche.

– Entra.¿Qué traes ahí? ¿las sobras que has pillado en cocina?

– Qué capullo eres, Ales

– Te lo digo porque antes de aparcar me he pasado a comprar algunas cosas para la cena. ¿Te gusta el salmón?

Odio el salmón y la mayoría de los pescados. Por la cara que puse me lo debió de notar

– Y unos chuletones de carne con chorizos y morcillas picantes al fuego hasta que revienten de pringue por todas partes..lo ideal con toda la calor que hace, te parece?

– Pues.. no sé

– Mira que eres prudente y educado, coño! jajjaja..  he comprado cervezas, refrescos, carne para hamburguesas que me han preparado allí mismo, verduras para asar en la parilla, y lo que encontremos en el frigo para picar ¿esto te gusta más?

– Síiiiiiiiiii

De camino a Santa clara, sonó una canción que me encanta: https://youtu.be/Io0fBr1XBUA

Tenerle tan cerca, las manos al volante tan seguro de sí mismo, con los muslos separados…Las sombras que proyectan sus pestañas, sombras de arañas negras. Casi puedo sentir sus cosquilleos cuando se me acerca. Me mira, le admiro, calla y frunce el entrecejo y el poco sol que queda del día se solidifica en sus ojos, un acerado brillo de escorpiones.


Te va a gustar la piscina de casa, ya verás.

– Hostia! me paso antes por la mía y busco el bañador. Tío, tendrías que haberme avisado.

– Ya te voy conociendo, Javi. A ti hay que pillarte siempre de sorpresa y no dejarte pensar ni un segundo ¡zasca y al vuelo! porque si no te me escapas. ¿Qué problema hay? ya improvisaremos algo.

Tiene razón, pero aún así, no puedo evitar inquietarme ¿Por qué? si aún está en mí desde la última vez que follamos, estamos aún los dos dentro, me lo recuerdan todos mis órganos. Siempre me resulta extraño entrar en una casa que no conozco, es como reconocer una ciudad que aún no he visitado o un cuerpo que todavía no he acariciado. Pero no preguntaré nada; no se puede construir donde no se puede vivir y él ahora tiene mi vida en sus manos. No pensaré en nada, no hablaré durante el corto trayecto. Decir algo sería como abrir una ventana ¿sin cristales? por donde se escaparía el plumón cálido de los nidos, los alocados pájaros. Mi miedo e inseguridad es darle carne al dolor, alimentarle con el dolor mismo. 


– Aquí tienes todos los avíos.. coge lo que te haga falta con total confianza. Estás en mi casa, conmigo. Dame un beso. Ve preparando las hamburguesas, cortando las verduritas y lo que se te ocurra. ¿Qué has pensado?

– Hacer las verduras en brochetas y una salsa de yogur al estilo griego

– Cojonudo. Voy a encender la barbacoa mejor que la parrilla electrica ¿no te parece? esta noche, nosotros a lo grande. Vamos, Curry… vamos.

Que no me quite su mirada.  Ahí están sus ojos húmedos por la falta de sueño, pero frescos y radiantes como frutos. Quizá debería disimular un poco, pero – créedme, no puedo – me resulta imposible… sus ojos son mi alimento y mi estímulo. Yo no sé mirarme más que en sus ojos, en ellos me refugio y con ellos me acorazo. Que no me quite su mirada. Único espejo donde me reconozco, única alegría con la que me peino y me despeino.

Ya sé que todas estas frivolidades acerca de cómo amarle son en definitiva algo absurdas. Es el amor quien me contiene y me coloca frente a él con una exactitud milimétrica. Estratégicamente esta noche el amor me es dado, así como la distribución arquitectónica de las estrellas, exactas e inmóviles, así el despuntar de los jazmines en el jardín de su casa, así el lugar y la hora de este encuentro que no había previsto ni imaginado.

Y mientras tanto, bajo una claridad hermética, respiro el relente de la madrugada, el verde alimento de las plantas… un vaho cadencioso y letal sólo comparable al silencio de su piel que transpira en esta noche calurosa.


– Qué calor, nene. Y eso que he encendido la barbacoa portátil, si llega a ser la otra nos torramos vivos. Subo un momento arriba y tu mientras tanto ve poniendo la mesa, seguro que tienes más arte que yo para esto.

Dudé por un momento si poner los salvamanteles y las velitas que compré en el HiperOriente, si encenderlas o no, si consultarlo antes con él, si… Curry no me quitaba ojo.

Apareció con un par de bañadores tipo short en la mano.

– Ales, por lo que más quieras, no digas nada.

– ¿He abierto la boca para decir algo? (al oído) “estas cositas tuyas” me encantan. Un detallazo por tu parte pero con la ginebra te has pasado o ¿tu intención es emborracharme y luego abusar todo lo que puedas de mí?

Se sentó en la tumbona y me ordenó que me acercase a él. No sé cual es el motivo por el que casi todos mis Alfas sienten ese impulso por desnudarme mientras ellos continúan vestidos. Aquella tarde con Julia, hicieron lo mismo: me tuvieron desnudo pero ellos no, hasta que finalmente nos enrollarnos los tres. Es una especie de ritual lento y parsimonioso con el que parecen disfrutar viéndome tan vulnerable e indefenso. Estuve un rato así, en pelotas, mientras abrimos las primeras cervezas y empezamos a picotear en las bolsas de chips y otros crujientes.

– Almendritas y frutos secos no pongo, no? dicen que hacen crecer los pezones y tetillas..

– Qué cabrón eres, tío. Siempre me pinchas donde más me duele.

– ¿Te vas a mosquear por esta gilipollez? pero si tienes un cuerpecito “pa comerte a bocaos, tontorrón”. Ven, acércate que te voy a probar el bañador.

Se descojonó de risa cuando me vió con aquellos boxers que evidentemente no eran de mi talla (él es más alto y más fuerte) y que se escurrían de mis caderas por mucho que ajustase el cordón de la cinturilla. Curry me olisqueó todo lo que pudo.

– Debo estar patético.

– Que vá, estás muy gracioso. ¿Verdad Curry que está para comérselo? Pareces un niño grande jajjajjaaj… voy a ponerme el mío y montamos las hamburguesas ¿no tienes hambre?

Continuó hablándome y sin dejar de mirarme mientras se desnudaba; en cierto modo, me forzaba a ello…era como decirme: “ahora me toca a mí, quiero que me veas. Somos dos tíos pero te feminizaré a mi antojo siempre que mi deseo sea lo demasiado fuerte e imperioso, Soy el Alfa que llevabas estos meses buscando”.

Hicimos un trato: Él preparaba mi hamburguesa a su gusto, y yo la suya al mío. Un aútentico desastre, la suya paecía un torre con todo lo que metió dentro además de ketchup y mayonesa. En cambio, a mí me gustan simples sólo con un poco de lechuga, tomate y sin queso. Ahora fui yo quien empecé a reirme viendo la cara que puso. Al final, optamos por la decisión salomónica de partirlas en dos mitades y combinarlas.

– Ales ¿me dejas hacer algo que me gusta mucho? me encanta dar de comer a otra persona.

– Vale, pero para eso tienes que acercarte y sentarte en mis piernas.

Soy de comer muy poco,( he tenido ese problema desde chico) enseguida me sacio, y aunque de vez en cuando le daba algunos bocados a su hamburguesa torre, me descojonaba de risa viéndole comer a dos carrillos y pendiente de que no se manchase demasiado. Curry a nuestros pies, daba cuenta de todas las migajas que caían al suelo. Deshacer las brochetas de verduras, comer con las manos, mojar los trozos en la salsa y darnos de comer uno al otro, nos resultó a ambos muy excitante y morboso. Acabé chupándole los dedos y los goterones de salsa que cayeron sobre su torso.

– Y ahora, lo suyo es darse un bañito. Eh ¿donde vas? ven aquí. Espera que te quite el bañador.

Nos zambullimos en la piscina donde calculo que podrían hacerse largos de unos diez metros. Bajo la superficie del agua cerré la memoria como quien corta la llave del gas y las persianas herméticas; le vi acercarse a mí sigiloso y amenazante como un escualo delimitando su territorio. Su boca tan de cerca y tan voraz.. aún la siento , la respiro, la sufro como un escalofrío. Y cuando peligrosamente se aproximó, su boca, cráter o anémona, dejó paso a una voz cálida y agridulce como el vaho incandescente de los volcanes subterráneos.


La luz siempre llega de lo alto y eso me jode porque me hace pensar en algún dios con sus putas linternas. Fue entonces cuando la vi mientras buceaba bajo el agua, era una luna lechosa y lúbrica que imantaba mis pezones. Dos pequeñas islas que emegen y desaparecen con la energía magnética de las mareas.

Lo único que quiero es estar al lado del Alfa a quien amo y admiro. No me importa que él no lo sepa, no me importa que él no sienta lo mismo por mí. Quiero estar al lado de quien amo sin pedirle ni exigirle nada. Quiero estar a su lado porque ha sido capaz de hacerme sentir, el completa mi masculinidad, la dirige y orienta como el guerrero adiestrando al alumno en la batalla, porque a su lado soy mejor persona, por eso. Sólo esperaba que llegase el momento en el que mi piel hablase por mí.


– Javi ¿Qué voy a hacer contigo? ha llegado ya un momento que no sólo pienso en ti varias veces al día, sino que te echo en falta y necesito tenerte un rato a mi lado. ¿Qué piensas?

– Pues que lo mejor es que nos dejemos llevar y ver qué pasa.

– Ya claro, y si lo prefieres, tropezamos, nos miramos, y le llamamos destino jajjajjajaj..  tú no disimules tanto porque también se te ve bien pillado, estás amamonao conmigo.

De un salto, se abalanzó sobre mi y me besó. Cerré los ojos porque sabía que ese beso iba a doler.

– ¿Qué piensas, Javi?

– Que te amo y no sé por donde empezar.

Llamádme estúpido, pero sólo deseaba enterrar mi cara en su cuello y sentir cómo olía, eso significa que mi físico desea el suyo, porque el roce de la carne con la carne desprende un aroma incluso bajo el agua.

– Javi ¿Qué pasa si los hombres abren el corazón?

– Que se curan

– De qué?

– De haber estado año tras año asfixiando y estrangulando sus sentimientos en lo más íntimo de su ser.

– Yo también creo que estoy sintiendo algo por ti, pero también me pregunto lo mismo: ¿Por dónde empiezo? Es increíble lo mucho que te puede cambiar la vida cuando decides decir: “Ya no más de lo de antes” “Quiero experimentar algo nuevo” pero ya sabes que es impotante para mí que entre nosotros, de vez en cuando, intervenga una chica. Lo necesito.

Charlamos un buen rato a la luz de las velas y los reflejos de las pequeñas llamas que se proyectaban sobre nuestros cuerpos mientras duró la muerte y agonía del carbón y la madera. Se sirvió otro gintonic y encendió el tercer canuto de la noche. No me gustaría formar parte de una historia que se cuenta con un porro en una mano y un vaso de alcohol en la otra. Pensé.

Apagó las velas y todas las luces del porche quedándonos a oscuras a la luz de la luna. El mecanismo programado para regar el césped puso en funcionamiento los surtidores.

– Escucha esta canción que me recuerda a ti. Dijo

Enciendo el mechero  y lo acerco a su piel. Leo en ella. Materia viva. Como la tierra de los campos, basta, basta a mi corazón ligera siembra para darse a él sin reservas. Qué eficacia la del amor. Algo parecido a lluvia. Mientras me acerco a oscuras a sus labios, una luciérnaga me guía -fuma- pienso que esta lluvia artfificial no tiene sal de lágrimas. Las mías sí porque están llenas de emoción y entrega.

Quiero estar con él no por verle sino por ver lo mismo que él, cada cosa en la que respira como esta cortina de agua de tanta sencillez, que lava.

Deja tu cuerpo en mis manos, tu piel en mis labios para que sirvan de primicia y sacramento. Tan ancho el mundo y no cabemos en él. Tan encendida esta luna de las tres, y uno de los dos siente encogérsele el alma de escalofríos. Tan enorme, tan horizontal le veo y yo sigo reptando por su epidermis como un insecto hambriento en el envés de una hoja nervuda y carnosa.

Pero es aquí, en la dura penumbra del jadín , mientras le oigo respirar, cuando escucho bramar con furia al toro del laberinto, donde quiero tenerle, desnudarle, sentirle, y encontrarme y perderme soportando su cuerpo. Materia viva, mi amor, mi alimento.


Me condujo a una rincón apartado del jardín , durante el corto trayecto, descalzos por el césped, pisé un caracol que se quedó adherido a la planta de mi pie derecho. Ales me aplastó contra el muro bajo el matorral de jazmines, estrujó su cuerpo contra el mío y empezó a besarme con furia al tiempo que me pellizcaba los pezones. El cosquilleo del caracol sin concha y cubierto de babas bajo mi pie, estimuló mi lengua enroscándose en la suya excitando todo mi cuerpo. Él lo notó y empezó a chupar  y mordisquearme los pezones .

– Estás ardiendo hijoputa.

A continuación, me hizo girar el cuerpo y colocarme de cara a la pared. Sentí cómo abría mis piernas, doblaba mi espalda y ensalivaba mi agujero. Azotó varias veces mis nalgas hasta volverlas tiernas y obedientes.. Se estrujó aún más sobre mi y me mordió el cuello mientras inició  la penetración.

Dolía, pero me tapó la boca para amortiguar mis fuertes gemidos.

– Necesito follarte ahora, de la manera más sucia y exquisita que existe.

A la mañana siguiente, amaneció domingo.Odio los domingos. Nada ocurre en domingo. Nunca encuentras un nuevo amor en domingo. El domingo es el día de los tontos felices. Amanecí entre sus brazos después de echar echar tres o cuatro polvos. Estaba en su cama y me sentía de puta madre porque el amor no se manifiesta en el deso de acostarse con alguien, sino en el deseo de dormir junto a alguien. Eran ya las cinco de la tarde.

Me levanté de la cama, y después de ducharme y asearme, me dirigí a la cocina para recoger y limpiar todo lo que empleamos para la cena. Me preparé un zumo de naranja y salí al jardín para recordar algunos momentos de la noche anterior. Me dolía todo el cuerpo, preñado por todos mis agujeros, orgánicamente fecundado, pero exhultante de alegría, ebrio de felicidad. Las células de mi cuerpo estaban en el proceso de la digestión lenta de asimilar todos sus fluídos y los míos. En la cavidad de mi cerebro reinaba la euforia. Antes de marcharme me pasé por el dormitorio. Ales continuaba durmiendo, en su desnudez , me pareció el hombre más hermoso del mundo. Con mucho cuidado y sigilo para no despertarle, me acerqué a sus muslos abiertos y le besé los testículos.





FRANELA PURA (*)

(*) Mi amigo bloguero Marcus me dio a conocer una expresión argentina que me encantó: “darse franela” o “franeleo” que significa (entre otras cosas) darse mimos y caricias  ‘ manoseo con el que se pretende excitar sexualmente al otro’ y de ahí, he hecho mi asociación particular.

Anoche, me pasó algo muy curioso que a esta hora de la tarde aún estoy en un estado de shock emocional y flotando en la incertitumbre. Metafóricamente hablando, ayer de madrugada, sin esperarlo y ni mucho menos imaginármelo, me vistieron de franela de cabeza a los pies. Había quedado con un tío que sin conocernos en persona (sólo por fotos) ya habíamos hablado bastantes horas por el móvil, e intercambiado muchos whatsapps… La cita era a los dos de la madrugada.

Sobre las doce y media, me reuní con Arantxa, Eloy y Marga en Las Setas donde nos encontraríamos con más gente. No suelo tomar nada de alcohol porque no me sienta nada bien, me pillo un colocón enseguida, y además, es que no me mola nada el sabor del alcohol. En las botellonas tiro de refrescos y me importa un carajo las insistencias de los demás. Paso.

Después de un tiempo de charleta, les sugerí al grupo ir a El Barón Rampante; sólo Marga sabía que era allí donde me había citado con él (llamémosle X)… me sentía realmente nervioso

– Javi, nos tomamos un chupito de camino a la Alameda

– Vale ¿se me nota mucho que estoy atacao?

– Tela, yo sí te lo noto.

Llegamos un poco más tarde de la hora prevista y había un mogollón de gente tanto fuera como en el interior del local. Me sentía tan bloqueado que no veía a nadie ajjajaj.. eso me pasa cuando estoy muy alterado o entro solo en un sitio que no controlo y con gente desconocida. Una vez dentro, nos acercamos a la barra esperando a que nos atendiera uno de los camareros. Fue entonces cuando le vi acercarse. Me dio la mano

– Hola, Javi ¿que tal tío? ¿has pedido ya?

– Hola X, ésta es mi amiga Marga y vengo con unos colegas más que están.. ahora no sé donde están.

Saludó a Marga con un beso de presentación y volvió a preguntarnos qué íbamos a beber.

– Yo una cerveza, pero a él le gusta el ron Bacardi con CocaCola – se adelantó Marga pellizcándome el brazo.

Cuando fuimos a pagar, él fue más rápido. Nos negamos, pero él insistió.

– Ya está, ¿no puedo invitaros?

Tengo que hacer un inciso: Primer Round. Ya he contado en otras ocasiones que rehúyo siempre que puedo el contacto físico con alguien que no conozca, siempre guardo como mínimo medio metro de distancia que yo llamo “área personal” con alguien que esté a mi lado para sentirme cómodo en una conversación, ya sea en un bar, cafetería o en la calle. X estaba tan pegado a mí que podía oler perfectamente el perfume que usaba y el la firmeza de su brazo bajo el tejido de su camisa.

Marga recibió un guasap y salió a la calle a reunirse con el resto.

– Yo también he venido con mi gente, ven y los conoces, me dijo X

Al ver mi expresión de agobio por haberme quedado solo me cogió del brazo.

–  Venga, no seas tan cortao

Sus colegas (dos tías y otro tío) me cayeron bastante bien porque eran muy abiertos y había buen rollito entre ellos. De entrada, me sentí un poco fuera de lugar porque además de ser treintañeros, por su forma de expresarse y vestir, se notaba claramente que eran gente ya asentada y con curro.

Segundo round: la mirada. Si un tío me mira fijamente a los ojos y continúa haciéndolo por por un tiempo, por mucho que yo aparte la mirada e intente escapar… si insiste adecuadamente, tarde o temprano, me hará sucumbir. X se dio cuenta muy rápido que tenía ese arma su alcance.

Di un respingo de sobresalto cuando me sonó el móvil, X se partió de risa por el susto que me llevé. Era Marga por whatsapp

– “Javi, es tela de wapo y atractivo. Está buenísimo y me ha caído genial. Tira palante que me gusta mucho para ti”

– 🙂

Aunque estábamos cerca de su grupo de colegas, me apartó un poco para seguir charlando de lo que ya habíamos hablado por teléfono. Las voces de la gente junto con la música eran tan altas, que a menudo me sujetaba del brazo ( de nuevo el contacto físico, firme, seguro de sí mismo) y se acercaba a mi oído para que yo pudiese entender lo que decía.

– Sabía que ibas a ser bastante tímido, pero en persona tienes aún mucho más encanto. Una mirada muy limpia y una sonrisa preciosa con esos labios. ¿De dónde eres?

– Bueno, es un poco largo de contar ahora.

– ¿Estás bien, te sientes cómodo, Javi?

.- Sí, sí.. bueno, la verdad es que un poco cortao porque no sé… tú lo sabes casi todo de mí y yo apenas sé cuatro cosas de ti. Pero sí, me encuentro a gusto, de verdad.

– No hay ningún problema, ellos (sus amigos) ya sabían que me iba a encontrar contigo esta noche.

– ¿les has hablado de mí?

– Saben de ti porque también te han leído.

– ¿……? buahhh, esto sí que me corta mogollón, tío… uff! perdona,  voy a salir un momento afuera ¿vale? es que, verás tío..yo tampoco quiero dejar a mis colegas solos.. ahora vuelvo.

– Tranquilo .- Esta vez me sujetó fuerte del brazo,y luego puso su mano en mi hombro. Es el tipo de contacto físico que puede conmigo.- Javi, ¿no confías en mí?

– Sí, ahora vuelvo.

Tercer round: marcar el territorio. Cuando el local se despejó un poco de gente, la peña que venía conmigo y yo nos hicimos un hueco dentro. X no apartaba sus ojos de mí en ningún momento, conozco muy bien ese tipo de mirada y sé hasta qué punto me influye. Marga y yo hicimos un aparte.

– Marga, ¿pero no te das cuenta como mira? ¿y si nos vamos a otro sitio?

– Y una mierrrrrda, tú eres gilipollas o qué te pasa? por una vez que te topas con un tío que a mí me gusta para ti lo vas a joder con tus tonterías. ¿Qué le van los tíos o las tías? como le vayan los coños me lo tiro esta noche, te lo advierto.

– Ni idea, hemos hablado de lo mismo que ya te conté.. pero sus colegas sí saben de mí porque han entrado “ahí”

Bueno, pues  mejor.. así no hay sorpresas. Javi ¿a ti qué coño te importa la gente? vente conmigo a la barra que voy a pedir una cerveza.

Cuando X adivinó nuestra intención, se acercó de nuevo a nosotros por la espalda. Esta vez me echó el brazo por el hombro. Volví a dar otro respingo.

– Joder, ¿tan feo soy?

Marga se partió de risa

– No es por ti, a Javi le pasa eso con todo el mundo jajjaj…  Ahora  pedimos nostros, ¿tú que bebes?

– Beefeater con tónica

– ¿Perdona?

– Un gin tonic pero con Beefeater.

Y ahora vino el marcaje. Me pasó el brazo por la cintura y se arrimó aún más a mí mientras esperábamos nuestras bebidas. Ese gesto significa: “Has entrado en mi territorio, me perteneces”. Cuando fuimos a pagar otra vez se nos adelantó haciéndole un gesto al camarero para que no nos cobrase.

– No tío.. ahora invito yo, cóbranos por fa – el camarero no me hizo ni puto caso y le pilló el billete a él.

– Jajjaj eso te pasa por tener cara de crío. ¿ No ves que siempre le hacen caso a un hombre?.

– (…..)

– Venga, coño.. no te mosquees, era una broma. Soy de los que le gustan llevar siempre la iniciativa y el mando. (acercándose a mi oído) ¿eso te mola o no te mola?

Cuarto round: Estrechar el cerco. Estaban ya a punto de cerrar, y tanto su grupo de colegas como los míos salimos a la puerta. En la calle aunque hacía un poco de fresco, se estaba muy bien. Pero Arantxa friolera hasta decir basta, empezó a quejarse de frío y propuso cambiar de sitio. Al final se fue con dos compañeos suyos a los que que yo conocía de vista y poco más

– Marga, Eloy .. por vuestra madre… no me dejéis solo. Os lo pido por favor.

– Tranquilo Javi, estamos al loro. .. hemos pensado pillar unas litronas por San Lorenzo y buscar un sitio. Hoy estás que te sales, no? illo no te rayes. Marga no me ha largao nada, pero no tampoco soy un pardillo ajjaj

Eloy era el únicode nosotros que tenía coche, y no quería depender del bus nocturno para volver a casa, ni tirar de taxi porque sabía que X sí tenía el suyo aparcado cerca y si me quedaba solo con él… me iba a entrar el pánico.

Al final, sus colegas se despidieron de él y de mí.

– Aunque no hemos hablado mucho nos has caído muy bien, Javi. A ver si quedamos otro día..

Marga y Eloy se enrollaron hablando con otra pareja de conocidos y decidieron ir a Barqueta para hacerse unos canutos y de paso pillar unas litronas en un garito cerca.

– Javi, X.. vosotros venís, no? vamos frente a café Canalla..

– Sí, claro que vamos- respondió X

Después de pasar la placita S. Antonio de Padua y entrar por Curtidurías, X me detuvo en un recodo de la calle.

Quinto round: Lo inesperado. Vencer y claudicar. Fue un gesto que no me esperaba porque hasta ese momento íbamos charlando y caminando a escasos metros de los demás que nos llevaban la delantera. Me empujó sobre la pared y colocó sus dos brazos a la altura de mis hombros.

– Tío ¿qué haces? me has asustado

– Sólo quiero mirarte de cerca ¿es que no puedo mirarte?

– Pero si ya nos hemos visto y hablado durante toda la noche.

– Tú no, tú has estado esquivando mi mirada todo el tiempo, no me mientas

– ufff , tío.. esto sí que me pone tela de nervioso… Marga seguro que me da un toque al móvil o viene a buscarme..

– Ya nos han dicho donde van. ¿De qué tienes miedo, Javi? ¿no confías en mí? ¿no te gusto?

– No, no es eso, te lo juro. Me has caído muy bien y eres muy atractivo, de verdad, X

– Entonces, mírame. ehhh.. te he dicho que me mires a los ojos.

Aún ahora que lo estoy contando, me tiemblan las manos y se me acelera la respiración. Os resultará una gilipollez, una niñatada, pero os juro que nunca había vivido una situación como ésta.

– Venga, tío.. déjame salir.

– Inténtalo

– X, de verdad que me siento..

– ¿Acorralado? Ya sé que estás nervioso. Y yo te digo que si quieres librarte de mí, que lo intentes.

Lo intenté pero él era más rápido y me bloqueaba enseguida con sus brazos y piernas. Me entró una risa nerviosa porque aquella situación tenía un tanto de juego y de lucha al mismo tiempo. Forcejeé todo lo que pude, pero él era más fuerte. Para librarme de mi encierro me vi obligado a tocarle, a ejercer presión contra su pecho y brazos..

– Venga, va, tío… ¿qué quieres?

– Ya te lo he dicho. Que me mires al menos un minuto y medio sin apartar la vista. Es muy poco lo que te pido. Lo cumples y te dejo en paz. Fíjate que fácil te lo pongo.

Le miré. Mirar a un tío de esa manera… no verle, no, sino mirarle. Yo que suelo enrollarme tanto, os juro que ahora me quedo sin palabras, no sé cómo describir lo que sentí en esos momentos. Ahora entiendo lo que es tener el corazón en la boca, palpitándome en los labios. Le sonreí… pero cuando iba a agachar la cabeza él me obligó de nuevo a mirarle. X no pestañeaba, no es que estuviese serio, no, tenía esa mirada del guerrero que hace claudicar a su presa. Fue acercando su cara cada vez mas cerca de la mía, hizo los mismo con el resto de su cuerpo flexionando lentamente sus brazos hasta tenerme a escasos centímetros de él. Le sonreí de nuevo y se me humedecieron los ojos. Es la sonrisa de la presa en las fauces del lobo, la adrenalina impide que sientas ya ningún dolor.

– Ésa es la mirada que andaba buscando en ti. Me gustas mucho Javi. ¿Quieres ahora que te suelte y librarte de mí?

– No

– Entonces ¿qué quieres?

En verdad no sabía qué quería o, mejor dicho, no sabía si era posible hacer realidad lo que en verdad quería y deseaba con todas mis fuerzas.. son esos momentos en los que entro en un subspace, un dejarse flotar sobre la superficie de una piscina de agua cálida.. tenía su respiración tan cerca de mí, que atraído por un imán acerqué mis labios a los suyos. Fue un roce muy leve pero me estremecí hasta el punto de comenzar a temblar.. luego le besé en la mejilla y le acaricié con la mano el rostro para volverle a besar de nuevo en la cara. Él no se movió, ni siquiera pestañeó. Sujeándole con las dos manos el rostro le besé en la boca pero esta vez me abandoné a él por completo. Entonces, fue cuando reacionó y estrechándome entre sus brazos y pegado por completo a mí , me devolvío el beso. ¡Maldita sea! ¿cómo es posible que un hombre bese de ese modo? ¿cómo es posible que me produjera ese escalofrío tan brutal? mordisqueó mi labio inferior, y a continuación me abarcó por entero con su boca, me engulló con firmeza, con decisión.. conquistando mi lengua con su lengua, entrelazando y remoloneando como un pez que busca su guarida secreta.

Yo ya había sentido su erección sobre mis ingles (no sé si él sintió la mía), sin despegarse de mis labios cogió mi mano derecha y la condujo hacia su paquete.. la mantuvo unos instantes ahí para que apreciara el volumen y firmeza de su polla. Le oí decirme al oído.

– Esto es lo que tengo para ti, pero te puedo dar mucho más de lo que te imaginas.

Nos reunimos con el resto de la peña, yo casi no pisaba el suelo con los pies. Cuando vi a Marga, me abracé a ella con todas mis fuerzas.

– Ay, mi Javi, que me ha echado mucho de menoooooos..  (al oído) tienes un muerdo en el cuello que da un cantazo que te cagas.

– ¿En serio? no puede ser

– No ni ná, y los labios abultados como el culo de una mona. Hoy no te vas a tu casa sin antes contármelo todo.

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BESOS CEREBRALES

Ayer fue un día duro, pero hay que ser valiente (lo dice alguien que está lleno de miedo y temores) sobre todo, cuando crees que puedes hacerle daño a alguien a quien aprecias y no tienes intención de hacerlo. Si ya de por sí resulta difícil vivir la vida, más difícil resulta explicarla. Pero no por difícil que sea, voy a cesar en mi intento: Me habréis oído (mejor dicho, leído) referirme constantemente a los alfas hasta la saciedad y quizá hasta vuestro hartazgo, elogiarles y convertirles en el centro de mi universo, colocarles en el pedestal de los dioses, etc… Pero ¿existen en verdad los alfas o la idea de servir a un hombre alfa (en mi caso han sido heteros pero igualmente hay homosexuales alfa) no es más que una ilusión, la fantasía caliente de un marica desesperadamente descontento?  “Eso nunca sucede en la vida real” – dirán muchos.

Los machos alfa han poseído y utilizado a sus sumisos desde el principio de los tiempos. A los incrédulos les preguntaría: ¿los has buscado realmente? ¿qué tal la digesión de tu ego? ¿qué estás dispuesto a entregar? porque evidentemente hay un precio a pagar. El placer que no está sujeto a convencionalismos siempre exige un precio, se paga con el alma, con la humildad, con la entrega, etc..de lo contrario, el placer resultaría insulso e insípido como todo lo gratuito y regalado.

Mi primer Alfa, J.V (me quedan aún muchos episodios por contar sobre él) me usó como su mascota sexual durante tres años hasta que conoció y se enamoró de una chica de su edad. De repente, J.V. ya no tenía tiempo para mí, ya no era yo su amigo; en verdad nunca me consideró su amigo porque yo tenía doce años y él dieciséis.. sólo fui su “cumbucket” (cubo de esperma). Supe lo que es estar celoso por primera vez en mi vida, y me vi acechando a J,V. en multutud de ocasiones, y con lágrimas en los ojos, enfrentarme a él acerca de “nuestra relación”.

– Voy a pasar el resto de mi vida con ella – dijo J.V. refiriéndose a su chica.

– ¿Y qué hay de mí? Grité.

– ¿Tú?.  Con la mirada me lo dijo todo. Al instante rompí a llorar.

Fue muy doloroso y humillante, y lo sigue siendo cada vez que lo recuerdo.. Por último, un más que enfurecido J.V. me dijo que no quería volver a verme no sin advertirme antes que si me descubría con otro chico me atuviese a las consecuencias. Cambiar de país no fue suficiente para olvidarme de J.V. Entonces apareció A.C. al inicio de mi adolescencia; robusto, compacto, y de actitud dominante (2 años mayor que yo) A.C atrajo mi atención de inmediato. En verdad,  A.C, llamaba la atención por donde quiera que iba. Y le encantaba que le prestasen atención. Mi servidumbre a A.C. tardó meses en consolidarse durante aquel año en el instituto. Absolutamente hetero pero sin estridencias machorras (no necesitaba alardear de masculinidad), pronto contempló la posibilidad de tener a un maricón que atendiese sus necesidades sexuales y, sobre todo, que le adorase como a un dios. Estaba realmente encantado con el descubrimiento. Tengo aún muy fresca en mi memoria esa mirada luminosa suya cuando arrodillado ante él le masajeaba y besaba los pies para a continuación, ir lentamente separando sus muslos para consolidarse ante mí como rey con cetro, trono y altar.

Así que, por supuesto, también  me enamoré de él. A.C. en realidad nunca se dio cuenta de lo mucho que le amaba hasta que comenzó a salir con una preciosa y guapa chica sevillana de la que acabó pillado hasta los tuétanos.  Al igual que sucedió con J.V,  a A.C. repentinamente, le empezó a resultar incómodo tener a un pequeño marica a su alrededor. Ya no quería que le sirviera, ahora tenía a una hembra caliente para cuidar de él. Y lo mismo que con J.V, reaccioné mal, recurrí a la mendicidad emocional y a llenar la almohada de lágrimas. Como era de esperar,  A.C. finalmente me pidió que saliera de su vida.

Estoy relacionando estas historias por una razón: hacer hincapié en que los pussyboys como yo no podemos albergar sentimientos románticos por los hombres alfa a los que servimos. A medida que estamos a su servicio, podemos sentir emociones como admiración, orgullo, honor, respeto, camaradería, bromance, aprecio, lujuria,  felicidad…. éstas son emociones perfectamente aceptables en presencia de nuestros alfas. Sin embargo, el infierno abre sus puertas cuando erróneamente comenzamos a pensar que a estos hombres les gustamos de la misma forma que podrían amar a una novia o una esposa. Un marica, un esclavo, un pussyboy jamás será un sustituto de la compañía femenina. No importa cuántos maricones a su servicio un macho alfa pueda poseer, él continuará buscará coño y una chica atractiva a la que colgar de su brazo. Él simplemente está siguiendo su natural deseo endogámico de procrear y continuar fortaleciendo las normas sociales. Pero con sus esclavos, no dudará en transgredir todos los convencionalismos con tal de conseguir el máximo placer sexual de modo egoísta. Un alfa hombre no quiere amor ni la emoción de un marica, quiere la utilidad de un marica. Servicio. Devoción. Entrega. No siente por su sumiso mayor aprecio que el que tiene por su coche nuevo, su ordenador,su último  móvil de gama alta o cualquiera de sus posesiones más valiosas. No hay cosa que enfurezca más a un hombre alfa que hacerle frente a un marica lloroso, celoso, histérico, liante y molesto por el estado de su relación; por mi experiencia, los alfas reciben ya suficiente abuso emocional (en algunos casos) por parte de sus mujeres. Un hombre busca en su sumiso algo que sea “útil” en el momento que él lo necesite, una herramienta para su placer y beneficio.

Los verdaderos alfas no abundan, son tan escasos como los diamantes puros. No son perfectos, aparecen sin tallar con todas las imperfecciones e impurezas de la marca de fábrica. Aunque su naturaleza dominante y capacidad de liferazgo les viene dadas de nacimiento, pronto aprenden a pulirse y a crecer junto a sus esclavos. Inteligentes y muy sagaces, pronto se dan cuenta que el gritar y emplear la violencia gratuita es menos eficaz que la camaradería y la confianza mutuas. Cuando por fin se estabecen las reglas por ambas partes, cuando ya no queda lugar para las mentiras, las falsas promesas, el chantaje emcocional, los aspavientos e histrionismos… la experiencia comienza a ser fascinante.

Muy lejos de mi intención venderos la relación que mantengo con mis alfas como lo más maravilloso del mundo, no son dioses del Olimpo, no somos ni mejores ni peores, ni más interesantes, ni más exquisitos.. pero sí más valientes y sinceros con nosotros mismos cuando acatamos la verdad de la jerarquía natural. Me emociono y disfruto (lo digo sin atisbo alguno de ironía) cuando veo, leo, y soy testigo de vuestros “amores entre iguales”, pero cuando me descubrís ese otro lado oculto.. Mmmmm de momento, no cambio mis alfas por nada. Mi amor por ellos es un absoluto que lo toma o pierde todo. Los sentimientos restantes, compasión, ternura, cariño y entrega recíprocos, etc.. para mí existen en la periferia y pertenecen a las estructuras de la sociedad y las costumbres.

Yo jamás he tenido un amigo. Lo supe bien pronto desde pequeño. No me duelen prendas reconocerlo. Es otro de los precios que he tenido que pagar por estar junto a ellos. Un alfa nunca va a permitir que tengas un amigo y por su parte, él tampoco será nunca tu amigo. Eso no va a suceder nunca. Tengo un conocimiento teórico de la amistad, pero no práctico. En cuando alguien se acerca a mí con intención de establecer una amistad, mi reacción inmediara es huir dejando a esa persona cruelmente en la estacada. He llegado al convencimiento de que los hombres tienen divididas sus vidas por compartimentos: ésta es mi vida de trabajo, ésta es mi vida familiar, ésta es mi vida con mis amigos, ésta es mi vida privada … todo ha de estar limpio y ordenado. Necesitan mantener muchos de estos aspectos de sus vidas separados unos de otros. Si una vez tuviste un amigo cercano, y de repente le conviertes en tu alfa, comienzas a servirle y tratarle como tal.. más pronto que tarde dejarás de ser su amigo y te convertirás en su “cumdump” (cubo de esperma). Ya no pasará ese tiempo de calidad contigo como lo hacía antes, ahora eres simplemente un agujero dispuesto para su placer. Una vez que la dinámica ha cambiado, es probable que no haya marcha atrás o la combinación de las dos cosas. ¿Por qué? tu nuevo Alfa ha perdido parte del respeto que una vez te tuvo como un amigo, ya no eres “un igual”. Él te ha dividido en compartimientos como lo haría cualquier hombre que oculta a su “zorra secreta” de su familia y amigos. Ir al cine, jugar a la Play, hacer deporte, etc.. es raro  que ahora cuente contigo para esas cosas cuando se ha acostumbrado a verte y tratarte como su esclavo sexual.

A menudo me preguntan: ¿Pero te compensa todo esto? Por supuesto que sí. Amo al hombre cuando lo descontextualizo y le libero de todos de todos los conceptos, signos, arquetipos, y patrones que siempre le han asignado. Me fascina el cerebro de un hombre, su manera de pensar, de sentir,  de procesar la información. Me deduce su libertad, su fuerza y valentía, su carácter indómito e independiente. Me erotizan su piel, sus manos, su olor, su sexo.

¿No te resulta ofensivo y humillante que se refieran a tu ojete como un coño? ajjajjja no, en absoluto, eso es mérito de un buen pussyboy. Soy lo suficientemente versátil, imaginativo, con una sensibilidad ágil y bien entrenada como para barrenar de golpe todos los esquemas de género.. puedo adoptar distintos grados y modos de feminización según el momento y la situación lo requiera. Todo lo que sea por darle el máximo de placer y gozar junto a él. Un buen pintor elige el formato de su lienzo según para qué idea, cada obra le exige un nuevo esfuerzo de abstracción y un mundo aún por descubrir.. no es un artesano, es un artista, no basta con la simple rutina. Un buen pussyboy está bien entrenado para su dueño, y éste no sólo se está follando un culo, ha creado a su chico con “el molde” que mejor se ajuste a su frentico deseo, quiere que su “gatito” sea el receptor de su simiente.

 Hace unos días conversando con alguien al que tengo muy en consideración, le conté lo de mis besos cerebrales con los alfas. Fue algo que descubrí por caualidad. Como ya he dejado constancia de ello en varias ocasiones, a los alfas no les gustan las muestras explícitas de afecto, ni los sentimentalismos ni las fruslerías por el estilo; no besan, no te agarran de la mano ni de la cintura para pasear contigo bajo la luna., etc…

Pero una vez que estábamos sentados A.C  y yo, muy juntitos y pegados en el sofá viendo una película, me descubrió mirándole de un modo especial.

– ¿Qué quieres?

– ¿Te puedo pedir una cosa? te prometo que no es nada sexual, ni siquiera te voy a tocar. Quiero darte un beso cerebral

– ¿Qué coño es eso?

– Es dejar que nuestras cabezas se toquen, que permanezcan juntas por unos segundos… es sólo un experimento. Como si pudiesen comunicarse por ondas cerebrales o algo así.

Es curioso que un hombre que suele tener un control exhaustivo de cada una de las partes de su cuerpo, le atribuya valor erótico y sexual a una mano, un brazo, muslos, cintura, pecho, oreja, etc.. y sin embargo, al cerebro lo considere como algo independiente de sus zonas tabús, ésas que no deben ser tocadas por otro hombre.

Sin duda algo mágico y fascinante se establece cuando le doy un beso cerebral a un hombre. Surge una corriente eléctrica que no sabría explicar pero puedo dar fe que sucede. Al girar un poco la cabeza y apoyar mi frente en su sien… el alfa se desmorona, se desprende de todos sus escudos, realmente es cuando se queda desnudo. Un hombre desnudo de ser hombre

– Qué buen rollito ¿no? es una frase muy repetida que suelen decirme en esos momentos

Es asombroso que no se aparten, que continúen sometidos a ese estado de hipnosis… In cluso me permiten que una de mis manos les acaricie el mentón y la mandíbula para afianzar aún más el contacto. Es durante esos instantes, cuando he visto las sonrisas más hermosas de los hombres, justo cuando se relajan y liberan de sus cargas. He presenciado todo tipo de reacciones, desde pasarme el brazo por el hombro y estrecharme contra ellos, quedarse profundamente dormidos, o como sucedió en dos casos concretos, romper a llorar deseperadamente hasta vaciarse de lágrimas.

Mi propiedad — M&S

Y cuando noches como la de anoche, me siento tan perdido y despellejado.. de repente, una revelación más, oigo la voz poderosa del macho alfa.  Tembloroso y gimoteante como un cachorro estraviado, busco el calor de la madriguera.

 

Sumisos que uso y dejo, que comparto, que me prestan o alquilo, que con mas o menos gusto regalo a otros; de esos hay muchos.Pero si considero a un esclavo de mi propiedad; ¡ah señores! ¡con ese no se metan!Despertarían mi instinto asesino, mi agresividad descontrolada.Seria capaz de destruir y destruirme luchando por mantener mi…

a través de Mi propiedad — M&S

SUSPENDIDO

Dicen mis psicólogas que el motivo por el que elijo a mis alfas es porque busco en ellos a “ejecutores”.

– Eso suena como a matones.

– En cierto modo es lo que son. ¿Te has planteado por qué esos chicos a los que tú llamas alfas son siempre impulsivos, dominantes, macarras, machistas, agresivos, e incluso me atrevería a decir con cierta actitud homófoba?

– Para nada son como tú los describes. No tengo esa opinión de ellos. Cuando se les conoce y ellos ven que vas de legal y les quieres tal como son, cuando les escuchas y consigues que a pesar de su apariencia de chulos y macarras se abran, descubres que tienen sentimientos muy nobles, y te das cuenta que merecen muy mucho la pena. Con ellos he aprendido el valor exacto que tiene la amistad y lo que significa ser colegas. Entre nosotros no existen trampas, mentiras, ni chantajes emocionales.

– Pero todo eso que dices lo podrías encontrar perfectamente en otro tipo de chicos, por ejemplo, en un compañero de tu facultad.

– Claro que sí, tengo buenos compañeros con los que me llevo muy  bien.Con algunos me siento más cómodo que con otros, pero eso no tiene nada que ver. Los únicos que me atraen física, emocional y sexualmente son ellos.

– ¿Quiénes son ellos?

– Los alfas

– ¿Cómo definirías tú a un alfa?

– (No disimulo mi sensación de fastidio) uff! creo haberlo hecho ya un millón de veces como mínimo..¿otra vez más? de verdad, no me apetece. Lo que sí me gustaría saber es por qué les llamáis vosotras “ejecutores”

– Porque los eliges de este estilo como un sustitutivo. Tus alfas funcionan como mecanismo de compensación, son los idóneos para destruir la imagen que guardas de tu padre.

– ¿De mi padre? que yo sepa y recuerde, mi padre no es un macarra, y menos aún un alfa. Él y su hijo, mi hermano de sangre por mucho que me duela, son tipos despreciables. ¿Que yo sustituyo a mis alfas por mi padre y su hijo? ¡por favor! mi padre y su hijo no son lo suficientemente hombres ni tienen cojones para rozar la categoría de alfas ni en cien vidas que volviesen a nacer. A mis alfas les admiro, les amo, les venero como hombres y como machos.. a mi padre y a todos los que son tan cobardes, liantes, falsos, hipócritas, desleales y manipuladores como él, los quiero bien lejos de mi vida. De la mía y de la de mi madre. Perderlos de vista es la mayor felicidad que nos ha sucedido. Me queda muy poco para acabar mi carrera, entonces abandonaré su país porque hasta eso pesa sobre mis hombros como una condena.

– Pero estar con tus alfas para ti es más cómodo porque no hay sentimientos ni afectividad por medio, quizá sea por eso por lo que nunca te decepcionan. Si no arriesgas sentimentalmente, no hay decepción. Eso no es ser muy de valientes ni por parte de ellos ni por la tuya.

– Sí hay sentimientos y afectividad, lo que no hay entre nosotros es “paripé”. Lo que no hay entre nosotros es toda esa basura de “eres el amor de mi vida” y a la mínima de cambio, estás diciéndole lo mismo a otra persona a espaldas de la primera, traicionándola únicamente para sentirte el rey del mambo. Nosotros no tenemos el cinismo de prometernos amor eterno para vivir en una casita como una feliz parejita con nuestros hijitos y un perrito… cuando lo que estás buscando es la mínima oportunidad para seducir y follarte a todas las tías a tu alcance para sentirte más macho- mamarracho. Tampoco existe entre nosotros el “no me gustas nada cuando te juntas con esa gente, cuando te vistes y te peinas así, cuando hablas de esas cosas, cuando hablas y gesticulas de ese modo, cuando no eres políticamente correcto, cuando llamas la atención en la calle, cuando no te comportas conmigo como a mi me gusta que te comportes, cuando no me prestas atención ni me quieres como a mi me gusta que me quieran, etc etc etc..

– Eso es lo que hacía tu padre..

– Por supuesto. Mi padre es de los que pregonan a todas horas que lo más importante de la vida es el amor, los sentimientos, la familia, el cariño jajjajajjaj… qué bonito!

Pero los que se pasan la vida suspirando por encontrar ese amor que no llega nunca porque al parecer tienen la mala suerte de no encontrarlo, como mi padre, es falso que busquen el amor ni un carajo que se le parezca, son tipos infectados de su propio ego, lo único que quieren es que les regalen los oídos con lo que quieren oír de sí mismos; para ellos los demás tienen que “cambiar” para ajustarse a sus gustos y manera de ser. Ellos creen estar en la posesión de la verdad absoluta del amor, de cómo ha de ser una pareja  y en qué debe consistir una relación amorosa, ellos son perfectos… son los demás quienes están cargados de defectos.

– Y todo esto con tus alfas no sucede.

– Obviamente, no. (me estoy sintiendo incómodo y alterado) A ver, Ainara… os he dado las razones, estas mismas razones, una infinidad de veces. Sinceramente, me canso de dar las mismas explicaciones.

– ¿Qué explicaciones?

– Que tanto ellos como yo no necesitamos afectividad ni ningún tipo de sentimentalismos como convencionalmente se entiende. No nos mentimos con ese tipo de compromisos, no hay promesas ni autoengaños.

– Ya, pero los sentimientos son comunes a todas las personas independientemente de si son del mismo sexo, del contrario, o de distinta condición social.. si eres humano, tienes sentimientos.

– A ver.. mis alfas son tíos, yo soy un tío, tanto a ellos como a mí nos cuelgan entre las piernas lo mismo. Estamos encantados de tener el mismo sexo y disfrutar teniéndolo. Hasta aquí todo claro, no? yo estoy sometido voluntariamente a un alfa porque representa para mí todo lo que me gusta en un hombre, TODO, incluído el sexo. Pero a mí no se me ocurre pensar en ser su princesa, su novio, su novia, su amante, etc… no siento la menor necesidad de copiar ninguna conducta heteronormativa. Y ellos conmigo tampoco. No creo que el sexo se conciba y se practique únicamente siguiendo unos patrones heterosexuales. Tampoco pongo en duda el amor de Romeo y Julieta, ni tampoco el de Romeo y Julio… sé que son perfectamente posibles en ambos casos y es precioso cuando eso sucede. Pero en un hombre yo busco otra cosa.. Lo que me gusta es romper y transgredir los esquemas de “género”. Mi alfa me coloca una jaula de castidad, me feminiza para su propio placer, me hace buscar otras zonas erógenas, convierte mi pene en clítoris, mi culo en vagina, etc… y todo ello sin hacerme renunciar a mi sexo, sin prtender que yo sea una chica, sin imitar ningún modelo femenino, porque el resultado sería ridículo “en mi caso” porque no es eso lo que busco ni me excita.

– Quizá lo que buscabas era que tu padre mostrase los sentimientos que cabe esperarse de un esposo con su mujer, y un padre con su hijo…

– Estaba hablando de verdaderos hombres, de mis alfas, no de mi padre

– Pero son tus alfas los que te “libran” del dolor de esos sentimientos que deberías haber recibido por parte de tu padre. Por eso los hemos llamado “ejecutores” o “exterminadores”

Javi, Javi… Vamos a dejarlo por hoy. Por favor… trabaja esto en casa tranquilamente, pero cuando veas que es el momento adecuado para reflexionar sobre ello. Seguimos revisándolo en la próxima cita.

No sé, tal vez las cosas que nos afectan no valen más que por su interpretación. Lo que me apasiona de mis alfas es que son hombres de acción, no son esclavos del entendimiento. Para ellos la vida es más sencilla, vivir es sentirse vivido. Nada más. No sería capaz de estar con un intelectualoide jajjajja

Miro la foto y apenas puedo controlar el temblor de todo mi cuerpo.

Un trabajador sube a un poste eléctrico para arreglar una avería. Sufre una fuerte descarga y queda inconsciente suspendido en lo alto. Su compañero, que no lo duda un instante, sube a socorrerle…. le entrega lo único que tiene: la vida. La vida que sólo se puede insuflar a través de los labios.

Sí, lo sé, es un acto humano, una muestra de auxilio, muchos también lo hubieran hecho, un acto heroico, no hay nada sexual en esta hermosa imagen… pero descontextualizando la fotografía, para mí es la representación gráfica de lo que significa entrega absoluta al tipo de hombre que amo y al que quiero servir. Aunque no hubiese nunca el menor roce sexual entre nosotros, aunque sólo se produjese entre nosotros un único beso como el de la imagen, un único beso para devolverle la vida al filo de la muerte…  sin haber nada de sexo, sin beso, sin ninguna muestra de afecto, mi entrega y adoración al alfa seguiría siendo exactamente la misma.

¿POR QUÉ YO Y NO LOS OTROS

Recuerdo esa tarde en el Instituto cuando el profe pronunció aquella frase: “Para Aristóteles, el esclavo lo era por naturaleza y así había de permanecer hasta el fin de sus días. En otras palabras, no se le reconocía naturaleza humana”. Me estremecí. ¿El esclavo prefiere ser esclavo? ¡He pensado en esta cuestión tantas veces! Desde el origen de la humanidad, es posible que aquellos primeros seres 

– medio hombres, medio animales –  recurriesen al enfrentamiento y a la lucha a muerte por sobrevivir.

Así pues, como consecuencia de esos primeros enfrentamientos entre homínidos, si uno de ellos se convertía en sumiso era porque prefería obedecer antes que arriesgar su vida. 

El hombre que nunca ha dejado de ser animal del todo (jajajjaj) ..evolucionó en su idea como hombre por medio de la lucha y a través la ley del más fuerte. Y esta lucha, llevada hasta las últimas consecuencias, para establecerse como macho alfa y afianzar su prestigio ante el grupo, debía concluir con la muerte de uno o de ambos adversarios. En este aspecto, no hemos avanzado mucho que digamos, basta con ver y leer las noticias. Pero en algún momento de la evolución, en algún rincón del cerebro del hombre.. tuvo que producirse el origen de un pensamiento que me resulta fascinante: Si el amo era siempre el que vencía con tal de establecer su jerarquía, y en esa lucha extrema moría hasta el apuntador.. ¿Quién carajo quedaba entonces para reconocerle como el más fuerte? 

 

Por lo tanto, para que la historia continuase – o se iniciara, según se mire -, era preciso que ambos sobreviviesen, que algo los detuviese justo un segundo antes de la muerte. Ahhh ¡ese relámpago de consciencia.. qué fascinante me resulta! Y eso fue posiblemente lo que ocurrió: es el esclavo quien renuncia a su deseo y se somete al deseo del otro. De este modo, es el esclavo quien reconoce al amo como tal y se hace reconocer por el amo como esclavo. Es decir, que después de este primer enfrentamiento por ser el más fuerte, el Amo le impone al esclavo que le sirva y complazca, un trabajo al que éste se somete voluntariamente. Recalco lo de “voluntariamente” porque no puede existir amo sin esclavo y viceversa. Ahora es cuando muchos me diréis: pero la era de la esclavitud hace muchos años que desapareció, ahoras somos hombres libres.. Hummmm, ¿Seguro?

 El Amo satisface su deseo – que sigue siendo animal, es su propia naturaleza – adquiriendo seguridad y confianza en sí a través de la admiración y complicidad que le profesa su esclavo (ése es mi caso). No olvidemos que hay muchos amos que consumen lo que el esclavo ha producido con su trabajo. Sin embargo, eso opera una cierta transformación en el amo puesto que se satisface sin hacer esfuerzo alguno, vive como gozador y deja de ser animal. Pero ése no es el alfa al que yo voluntariamente me someto: “Sólo ante tu presencia me sentí vivo como nunca había sucedido – y vaya si en verdad puedo decirlo – y aunque antes de encontrarte tuve incontables sueños, contigo fué la primera vez que me sentí completo y satisfecho. Contigo no sólo fue sexo desde la dominación, fue sexo después de nada, a cambio de nada, porque así debería ser siempre: terminar de follar y y saber que quedas satisfecho, que he hecho realidad hasta el menor de tus deseos, nada más y nada menos. En mí sólo existe – porque así me lo pides y yo lo quiero – capacidad de veneración y entrega a ti macho Alfa que das sentido a mi existencia.

Desde niño supe que había nacido para servir y ser jodido por machos superiores, y si rechazaba esa intención que la naturaleza me impuso, no merecía vivir. Es una enorme emoción la que experimento al bajarle los pantalones a un tío  hasta la base de sus muslos enrollando su camiseta a la altura de su ombligo para después apoderarme de ese pedazo de carne que pronto comienza a crecer en tamaño y dureza.. Me encanta descubrir el prepucio, desvestirlo de la sedosa piel que lo recubre para empezar a pajearlo tensando el frenillo…. la mayoría de los machos disfrutan viendo como su polla en su máximo esplendor. Gozan exhibiéndose. Los buenos vergajos hay que pajearlos con movimientos cada vez más firmes y al mismo tiempo suaves sin recubrir del todo el capullo, hasta que en verdad cueste empuñar ese delicioso cetro por la poderosa erección que va alcanzando. Yo aseguraría que a mis alfas cada día les crecen un poco más sus cipotes por las profundas mamadas y pajotes que le hago.

Tanto amo como esclavo evolucionan voluntaria y activamente, es decir, humanamente. Para mí él es mi maestro, el hombre que mejor representa al hombre con todos sus atributos, virtudes y defectos, el hombre al que quiero parecerme, al que quiero servir y pertenecer.

Por supuesto que existen amos y esclavos que sólo evolucionan exteriormente , porque, fieles al principio de identidad, permanecen igual. Si piensan que ésa es su condición esencial – se obstinarán en su identidad consigo mismos. Es curioso como en esos casos de relación superficial, ambos llegan a cansarse del juego o cambian frecuentemente de pareja, sólo es el esclavo quien querrá dejar de ser lo que es. Quiere ser libre.

Con mis alfas (unidos pero sin ataduras, ni convencionalismos, sin pretender imitar modelos de convivencia socialmente estipulados) he alcanzado ese estado de ser-sintético-total en el que ya no se es ni Amo ni esclavo, sino el Hombre Único. De nada sirve anular ni matar al adversario. El amo/alfa sabe que es necesario dejar a su chico con vida, aunque para satisfacer su naturaleza dominante es fundamental  destruir su autonomía y someterlo. El Amo representa la conciencia autónoma de ser-para-sí y el esclavo el ser-dado. El vencido depende del otro porque le reconoce más fuerte, más masculino.. quiere aprender a su lado. Como esclavo beta (pussyboy), he optado por la vida,por eso soy lo que soy, porque sentí la proximidad de la muerte metafóricamente hablando. Y sobreviví.

El amo/alfa que en su esencia no se ve reconocido por su esclavo y al que éste no le asigna ninguna dignidad, es imposible que esa relación fructifique porque está siendo reconocido por una cosa, por un animal, por un ser que sólo folla a un sumiso. Por lo tanto obtiene un reconocimiento sin valor. No es un hombre reconocido por otro: es sólo un juego.