HABITANDO ESPERAS Y ESCALERAS

Me estrello a menudo con la realidad, con la vida de los otros. Pero ¿cúal es mi propia realidad? no veo lo mismo que los demás, no presumo que sea mejor o peor, pero no es lo mismo. A estas cuatro fotografías nada les une ni nada tienen en común y, sin embargo, para mí pertenecen a una misma melodía, una especie de jazz urbano ¿por qué? las he pasado a blanco y negro porque lo que me transmitían sus colores era algo insufriblemente hermoso. Os juro que nada invento, de alguna manera todo está dentro de mí. Cuando saboreo y me trago el esperma de un tío me llevo todos sus minerales, amores y victorias, pero también sus miedos e inseguridades. Al fin y al cabo, la vida no es más que una digestión tras otra. No me juzguéis, cada cual busca donde puede y desea las proteínas necesarias.

– ¿Por qué sabes tantas cosas de mí si apenas te he contado nada de mi vida?

– Por tu sabor.

¿Le estaba hablando a ella? Nunca lo supe. Mientras tanto, él fingía canturrear, así hace el viento a través del marco de una ventana.

– ¿No dirás nada, verdad?- le dijo él antes de marcharse.

A ella le entró ganas de reír porque había días que después de follar toda la noche con él, amanecía sin conocer las palabras. Mejor así. Decir ¿qué? y ¿a quién? si en el fondo él deseaba que todo el mundo lo supiera. ¿Por qué si no finge que me espera al final de la escalera?

La última vez que le alejé de mi vida, me estrechó contra su abrigo.

Es un milagro haberme desnudado de su vida. Pensó ella mientras le observaba desde la ventana del séptimo piso.

Es elegante en su espera. No tiene prisa. “Yo era el muchacho más apuesto de la escuela”, me cuenta, impasible, a sus casi setenta años. “Si el corazón tiene música, se es joven para siempre.”

Está tanteando la lluvia y escuchando un leve acento áspero que ladra como la tetera de té que su mujer coloca sobre la estufa. Son dos lluvias las que escucha pero su oído experto las descodifica.

– No te lleves el paraguas, no lo necesitas- le dice su esposa cuando le ve salir de casa.

Él sabe esperar y ser elegante sin su paraguas…

El sol

será hoy

un blanco suplicio en el cuello de su camisa.

Como su abuelo le enseñó, no demuestra  impaciencia, prefiere exhibirse, mostrarse… iluminarse en su espera.

Aquí empieza tu música, chaval.

La memoria insegura de tus ancestros reúne el ritmo de las notas como a un rebaño tembloroso.

Pero sabe contenerse no mueve sus inmaculados zapatitos blancos. Y el estrépito de la calle, las estúpidas bocinas de los coches y las sirenas de los bomberos, se convierten en lamento.

La ciudad se burla de los pasos nuevos, de los zapatos de charol, por eso él no quiere moverse y sabe esperar como una fuente a la que gota a gota le falta la voz.

Éste es tu momento, chaval, extiende los brazos: una lluvia clara lavará tus heridas aunque tu abuelo no traiga hoy paraguas. Que empiecen a bailar tus zapatitos blancos como el pespunte de una maquina de coser sobre el asfalto. Suelta los hilvanes y cósete a mi corazón de lino.

 – Un hombre solo. Un hombre libre – canta la mujer ligera y leve, la mujer plumón de ave.

La oscuridad se retira, el teatro se enciende.

Sobre el escenario urbano, iluminado, soliloquia el príncipe mientras los cortesanos escupen sus frustraciones y envidias en la sombra.

Así como se apresura el viento por estrechas calles y parques.

Así como las lechuzas reconocen los campos por la noche.

Un hombre solo. Un hombre libre. ( la letra de la canción la escribí para ella en una noche de borrachera).

La espera desnuda. Los dos sabemos qué es eso. Y si hay soledad, algo mágico destilarán esas lágrimas púrpura en el mejor bourbon.

La imagino actuar. La veo brillar, yo cosí una a una todas las lentejuelas en su vestido, las recorté de una lámina de acetato. Parecen escamas de jurel y lágrimas de sirena.

Sobre el anillo, el mechón de pelo, surje la voz melancólica y ronca,  la sonrosada dentadura de la protagonista cuando abre la boca para cantar la letra que escribí para ella.

Al amanecer, los gorriones seguirán ensuciando los aleros de las ventanas y el martirio de ella será lento y hermoso.

El abrigo sigue colgado en el perchero de la puerta. Él no se fue, le dejamos que se fuera. A ella y a mí nos ponen y excitan los hombres libres. Nos dejó su abrigo, sin embargo. En el bolsillo hay una nota para nosotros que el bourbon nunca nos permitió leer de regreso, de madrugada.

Las dos somos putas y estamos casi siempre borrachas.

UN GRAN FRÍO, UNA ATROZ ABSTINENCIA

 El ojo queda fascinado por las cualidades del color, se excita como el paladar con un manjar picante. Del mismo modo que al tocar el hielo sólo se siente el frío físico y esta sensación se olvida cuando se calienta de nuevo el dedo, así se olvida también el efecto físico del color cuando el ojo se aparta. Pero a mí me pasa algo extraño: el cielo me fluye por las narices como una leche nutritiva y azul. De niño vi la llama, el resplandor del fuego puro, me sentí atraído por la llama, quise tocarla, me quemé, sentí miedo y respeto por ella. Y el fuego se quedó dentro, en la carne. Por eso se me da mejor calentarte las manos que decirte te amo.

El fuego que aleja la oscuridad, alarga el día, calienta los cuerpos, prepara la comida y hace gozar a los amantes.. Tuve la suerte y el privilegio de nacer y vivir en una tierra donde crecí al calor y abrigo de diferentes culturas y religiones. Aprendí a respetarlas y admirarlas de la mano y el cariño de sus gentes. Somos hijos de nuestro paisaje y él nos dicta nuestras emociones para siempre.

Sabor del color, el sol con un traje de purpurina dorada, las nubes de especias, los dulces en las ventanas.

Calor, tu mirada, bajo la ropa, el aire templado del Atlántico, tu polla clavada en la arena.

Olor, el recuerdo vivo de tu ausencia.

El sonido estridente del amarillo duele a la vista más que que el tono estridente de una trompeta al oído. Cierro la boca para imaginar el sol de mediodía… mi lengua sabe a cúrcuma ácida y asfixiante. Es esta necesidad interior la que me lleva a ti: pura intuición. Pura superficie.. ¿Pero hay algo más profundo que la superficialidad? debajo de este colorido flotante nuestros pies pisan la ciénaga.

El verde es como una vaca, gorda, sana e inmóvil, que rumiando contempla el mundo con ojos adormilados y bobos. Puedo oler sus excrementos sobre los helechos del acantilado. Han comido tantos lirios silvestres, tienen las ubres tan hinchadas, que van dejando un sendero lácteo sobre la hierba violeta. A través de la mezcla de amarillo ha entrado en juego una fuerza activa, adquiere otro matiz: se hace grave y pensativo… se hace azul. Y celeste: ese cielo del que no quiero nunca más desprenderme.

Mis ojos descansan.

El color rojo no tolera el frío, pierde su sonido y sabor. El color rojo arde, pero en sí mismo, le falta el carácter demente del amarillo

Cierro los ojos. Oscuridad. La nada anterior al comienzo, al nacimiento. quizá la tierra sonaba así en los tiempos blancos de la era glacial. Allí quiero ir en agosto…a un país de hielo, a ofrecer mi culo pequeño y redondo, imberbe y rubio, al guerrero Norte. Que me lo destroce y haga sangrar como un bebé foca sobre la nieve

El color negro suena como la nada sin posibilidades, como la nada muerta después de apagarse el sol, como un silencio eterno sin futuro y sin esperanza.

Quítame ese hilo de agua de tu lengua, te he abierto ya mis dos hemisferios, injúriame por dentro.

GOOD BOYS ALWAYS LOOK FOR APPROVAL

Llego a casa, enciendo el televisor y oigo fugazmente la noticia: “el chico adolescente disparó contra su hermano también menor de edad causándole la muerte”. No me ha dado tiempo a pillar el hilo argumental del programa. Estoy ante una historia sin principio como lo han sido la mayoría de mis encuentros. Creo deducir que el hermano mayor sometía a su víctima a severos castigos llegando incluso a la agresión sexual. Me sobresalto cuando suena inoportunamente el fijo de casa, lo que me obliga a bajar el volumen del televisor. Al parecer, el chico asesinado – sin decir nada a su hermano mayor – había conocido a su amigo en un chat y tras hacerle cómplice de su situación familiar mantuvieron durante un tiempo una relación virtual, y  posteriormente, tras largas conversaciones telefónicas se enamoraron.

– ¿Estás ahí? 

– sí, si.. perdona. Me has pillado haciéndome la cena. Tengo un filete al fuego.

Habían concertado su primera cita para ese sábado. El ilusionado joven se había imaginado a su salvador como un héroe porque le había dicho que para la ocasión se pondría unas Nike de la talla 48. Saber que su amante tenía los pies grandes le daba confianza al pobre chico.

– Estás haciéndote una tortillita ¿no?

– sí , si.

– ¿Con una sola mano?

-¿Qué ciencia hay que tener para batir dos huevos?


Cuando en el juicio le preguntaron al agresor por qué disparó contra su hermano, sólo se limitó a contestar frío e impasible: “No lo sé. Mi hermano buscaba algo, un destino. Somos negros, en mi familia no tuvimos nunca nada de eso. Además se había enamorado de un extraño”. La conversación me aparta de la historia. Me pierdo el final si es que puede tener final una historia que llegó a mí sin principio. No tengo ganas ya de cenar ese filete que se ha cocido como la suela de un zapato. Y la tortilla nunca existió porque eran mis impacientes dedos tamborileando el bolígrafo.

La historia ya estaba en mí, inevitable: ¿Quíenes eran esos dos chicos? Los dibujo en un trozo de papel e intento imaginar algunas de sus conversaciones. Grabo un audio locutando las dos voces del diálogo, pero siento la presencia del enfurecido hermano en busca de los amantes. Viene hacia mí con la polla negra en una mano, y en la izquierda un calibre 22 aún humeando. Los Alfas son ejecutores, lo sé, pero éste paulatinamente muda de piel y se va convirtiendo en blanco hasta parecerse a mi propio hermano. Detengo la grabación, y tras unos instantes de angustia, decido borrarla.

Ese día, entre los dos el aire tenía gusto de sábado. Era su primera cita, nunca se habían visto antes. Y de pronto los dos eran raros, la rareza en el aire. Ellos se sentían raros, no formando parte de las mil personas que iban por la calle. Ahora, los dos a veces eran cómplices, tenían una vida secreta que nadie comprendía. Y también porque los raros son perseguidos por la gente que no tolera la insultante ofensa de los que se diferencian. Dos chicos negros disimilando su amor para no herir a los otros con la envidia. Para no herirlos con una estrella demasiado luminosa para los ojos de los vecinos.

Y de repente, un disparo. Se acabó. Sorprendentemente sólo unas gotitas de sangre sobre las enormes Nike del gigante que no tuvo tiempo de detener al agresor y salvar a su amante…..en el último suspiro, la víctima quiso aferrarse  a aquellos pies grandes como quien besa un suelo sagrado.

RESPIRACIÓN Y VIDA

“Algo grande está a punto de pasarme: voy a amar mucho a alguien…”
– Jack Kerouac

Mamá y su novio se fueron muy de mañana a Grazalema para huir de este puto calor asfixiante; cuando fui a mear a eso de las seis y media, les vi desayunar en la terraza. No me llamó porque me viera ir desnudo al baño, sino porque los dos, tanto mi madre como Eliah, saben que Ales y yo hemos follado en mi habitación. Toda la noche. Ella es tan escandalosa como yo follando, así que no se le ocurra decirme nada. De una rápida ojeada, ha visto que no llevo marcas, mordiscos en el culo, sangre ni heridas visibles.. y se tranquiliza.

– good morning, sweet boy

– morning, Eliah

– Javi, tienes que sacar al perro

– Vale.

Ocurre que es domingo y salgo a pasear con Tíbet, mi fiel y amigable perrito. Yo en bici y él a un gracioso trote, llegamos al parque aún desierto e inamimado a estas horas de la mañana. Tras jugar y corretear un rato con él me tumbo sobre el césped. Para miticar el vapor sofocante bajo la copa de los árboles, una fina y encantadora lluvia de riego humedece una gran parte de la superficie vegetal . Tíbet se extraña de verme tendido sobre la hierba húmeda y decide averiguar si estoy dormido. Noto su patita golpeándome el brazo; sonrío con disimulo con esa felicidad tonta de quien saca a pasear su ropa de domingo. Está muy cerca de mi oído y le escucho jadear. Una respiración vibrante y alegre que me contagia de euforia con su compás, es simplemente ritmo.

La mayor parte de las cosas que hacemos, y de las cuales depende en buena medida nuestra felicidad son sólo una cuestión de ritmo, esto es, de pulso, de respiración. Por ese motivo resultan tan acertadas expresiones del tipo perder el pulso de la vida, respirar con el mundo, frases hechas que además del lugar común encierran una honda verdad espiritual. Hay que tomarle el ritmo a cualquier asunto, y hasta que no lo conseguimos hacer estamos listos. Una mirada, un poema, tienen su respiración, y si no acompasamos nuestra respiración a la suya, por lo que sea, lo abandonamos o nos abandona. Sucede lo mismo con una ciudad, un clima, o un amor. Al regresar de un viaje nos sentimos deshabitados por la ruptura violenta de un ritmo que ya habíamos adoptado como propio, y durante los días posteriores necesitamos respiración artificial, aire idéntico al anterior bajo la especie de conversaciones que relaten lo vivido en el viaje, fotografías, hasta que de nuevo el aire habitual de nuestra ciudad nos hace sobrevivir sin melancolía, o con melancolía, porque de algunos viajes como de ciertos amores uno ya no se recupera nunca, de ciertos viajes y amores se permanece esclavo para el resto de la vida. Lo único que me gusta de esta ciudad es el carril bici

Todo es cuestón de ritmo y, si perdemos el compás, la vida nos convierte en pobres diablos. Así de sencillo, así de claro y así de triste. Hay quien no lo alcanza jamás , y por ello la vida se le hace insoportable, como un baile estúpido al que nos obligan y en el que alguien estúpido y molesto nos pisa continuamente.

Es la respiración y el ritmo de Tíbet quien me hace levantar del suelo y a bromear con él. Se trata de un baile simple y primitivo, irracional. De una palabra a la otra, de un gesto a otro, lo que digo se desvanece. Sé que estoy vivo entre dos paréntesis… la danza de un hombre con su perro.

.- illo, a ver si cambias de camello.. te va a dar un jamacuco…¿me dejas darte un paseo en tu bici tú delante y yo detrás?  jajajaj. qué guapo el perrito. – escucho decir a un grupo de chavales.

Pero no pierdo el compás, no quiero perder el ritmo de la vida. Dios me libre de desacompasar mi respiración a la de la vida, de perder el pie en el estribo de la existencia, y, por consiguiente, el equilibrio; de olvidar el pie forzado que debemos cantar para no volvernos locos, porque es la contraseña de la puerta de la alegría.

Aquí, quien no hace pie se ahoga.

MOLÉCULAS CRUJIENTES DE NIEVE SOBRE PIANO

IRINA

Vive en la plaza Dª Elvira, y aunque este invierno no ha sido tan duro, las noches y los días para ella ya no existen más que en las regiones hiperbóreas del Guerrero Norte . Rodeada de ese aliento intemporal que desprenden los muebles y objetos, ha conseguido desprenderse de todo.
Abandonadlo todo
Los pretéritos y los presentes. Los deseos que enturbian las fotografías de los días y rompen el aire en mil pedazos.
Abandonad a los amantes que dan la vuelta a las páginas del libro de las horas y espantan las últimas moscas que naufragan en una gota de sol.
Abandonaros a un nuevo comienzo, a un encuentro.
Son despertares, árboles de cabezas rubias
que trenzan sus hojas bajo la lluvia
mientras que al ángel del ángelus (la torre del campanario está cerca)
le castañean los dientes
y se le duermen las alas.

Yo la escucho pensar esto y muchas otras cosas cada vez que voy a hacerle una visita. La considero como mi verdadera abuela sevillana, porque la madre de mi padre y toda su familia no me corre por el alma. Fue mamá quien la conoció al poco tiempo de recalar nosotros en esta ciudad sin mar, como un ombligo en el desierto.
Algunos seres como Irina conservan siempre el secreto de la atracción irresistible y por haberse fraguado con eso que llamamos conciencia universal, o, si se prefiere, por saber recoger sin violentar ni manipular su sentido, las palabras que caen de la “saliva de lo que no se dice ni se nombra”.
Muy ingenuo será el que escuchándola tocar el piano, piense que podrá descifrarla. Si rápidas y virtuosas fueron sus manos en su juventud, su acrobacia y agudeza mental es aún más delicada y compleja. Fué Irina quien me enseñó a dar “besos cerebrales”.
– A este niño sólo le atraen macarras, canis y chulos de barrio. Dice mi madre
– Déjale, mujer. Él sabe que después de que las espinas han sido recogidas, todo lo que resta no es sino un camino de rosas. A mí me han sangrado los dedos antes de dominar algunos nocturnos de Chopin.

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Con cautela, hay que saber hablar con ella sin sobresaltarla, sabiendo darle la importancia justa al método de contacto elegido por ella para acercarse a nosotros. Irina no necesita la ayuda de las palabras ni de los recuerdos, sabe que la música está suspendida en el aire como el polen que asciende de los naranjos de la plaza sin posibilidad de posarse.
Olof, su gato que es ruso y gris azulado, a menudo estornuda con una melodía de Chopin.
Una vez la vi inclinarse sobre la mesa y apoyar su delicada cabecita blanca sobre la superficie
pulida de roble. Azorado pensé que le vencía el sueño, y, sin embargo, se desplomó aún más sobre la mesa e hizo el simulacro de nadar.
– Nadaré esta noche con los peces.
– ¿Podrás respirar bajo el mar?
– Sí, cada noche pongo mi corazón en un vaso de agua.
– ¿Irás muy lejos?
– Depende de ELLA
– ¿Quién es ella?
– La mujer que tiene una boca en un pozo.
(E hizo sonidos guturales imitando el gotear de algo cayendo en la profundidad… una nota musical que jamás había oído antes)

Me quedo callado. Desde que el alzehéimer vino a por ella, me doy cuenta que la ausencia de música también es una música… una melodía inacabada pero gestándose en alguna parte. Irina me mira y sonríe. Le beso las manos. ¿Cómo podemos darnos cuenta la mayoría de los profanos, que una melodía se convierte en fuente de misterio después de no haber sido durante mucho tiempo más que una especulación sobre el misterio? Sólo los iluminados consiguen devolver la música a su auténtico destino.

Pura emoción cuando la oigo deslizar sus dedos sobre el piano…
Cae la tarde/despacio y lentamente/sobre un naranjo que aletea./Sin humos, balanceante, pasa el viento su incensario./Lo que creímos que era el cantar de los grillos/ era el ring ring de alegres bicicletas./Cae la tarde como siempre/sin darnos cuenta/ligero velo o mortaja sobre nuestros cuerpos vigilantes./Cae la tarde, sin aliento/desplomada por el aire/como un ave al que hieren por sorpresa.

 

Irina vive atada al duermevela, asomada al fondo del sueño. Y aunque viene de tierras frías como mi madre, su leve peso lo constituyen moléculas crujientes de nieve, esa latitud de donde nace la luz blanca. Golpetea la lluvia sobre las ventanas pero ella no aparta los dedos del piano… corretean los niños y los paraguas inesperados. Pienso en tus pies descalzos que calentaré con mis manos.. pequeños charcos sobre los huecos y adoquines recolectan la lluvia en bolas diminutas. Imagino peces rojos y urbanos viviendo en esos huecos de la calzada
Pasan seis bicicletas y sus grillos metálicos las alejan.
Se desmelenan hilos de agua.
Llueve sin consuelo
pero la taza té calienta mis manos. No sé decir “te amo” pero sé calentar las manos frías de un hombre cuando las trae heridas de trabajar o cuando se siente solo.

 

Dentro: cortinas de algodón teñidas con té, sedas, encajes, epidermis superpuestas.
Oigo una nueva melodía… te pienso ¿recuerdas?
Mi cuerpo puse en la tierra, tierra en el vientre,
tierra que descubre su raíz más honda,
la tierra más desnuda del amor.
Tus manos y tus pies en la tierra buscando,
escarbando, desenterrando
como busca el amor un corazón hasta devorarlo.
¿Recuerdas? sólo quedan los pasos.

Olof, se encarama de un salto sobre la estantería y comienza a afilarse las uñas sobre el lomo de un libro de Kafka…
Mi estancia ha terminado.

JEU à Deux “sweet and wet pants”(Koldo.IN & YO)

En esta ocasión, nuevamente colaboramos Koldo.IN y yo imaginándonos en una situación diferente. Obviamente ya tenemos mayor sintonía entre ambos y nos resulta más fácil interactuar entre nosotros. Al igual que la vez anterior, la idea la construimos conjuntamente y yo me he encargado de hacer las costuras y arreglos para darle cuerpo al asunto.

Estoy atravesando estos últimos días un estado de ánimo muy especial, así que tuve mis dudas y reticencias a la hora de subir este post que ya teníamos en construcción Koldo y yo antes de mi nuevo encuentro… así que no quería por nada del mundo faltar a mi compromiso con Koldo.

Hacía pocas horas que regresé de currar del taller de mi padre y estaba medio adormilado en el sofá viendo un documental de Discovery channel, cuando oí un golpe en la puerta del salón:

– ¿Sí?, Pregunté, sin apartar los ojos de la pantalla por un segundo. 

Él asomó la cabecita pero sin atreverse a abrir la puerta del todo; me encanta cuando veo esa mirada tímida en su rostro. 

– Koldo, Marga me ha enviado un whatsap y .. bueno, está en la cafetería con unos compañeros..puedo..

Tartamudeaba y no se atrevía a dar su opinión. Le miré con cara de enfado.

– ¿Qué coño quieres, Javi? Abre esa maldita puerta cuando hables conmigo.

Apareció desnudo en el umbral del marco con el pelo aún húmedo tras salir de la ducha, al tiempo que un haz de luz solar que entraba en oblicuo desde la terraza, proporcionaba un precioso tono rojo dorado sobre en su escaso vello púbico… parecía una pequeña llama ardiendo entre aquellos muslos tan blancos y bien torneados. Me excita verle tan indefenso. Trató torpemente de cubrir sus pelotas con su manos, pero pronto se dió cuenta de que no tenía ningún sentido. Habitualmente lo tengo todo el día desnudo por el apartamento porque además de disfrutar mirándole, me gusta tocarle y comprobar si está receptivo. Me pone a mil el sabor de sus pezoncitos rosados y un poco en punta; cuando se los chupeteo y morisdisqueo un poco, tengo la sensación que de un momento a otro va a brotar de ellos unas gotitas de néctar blanco.

– Es que me han dicho que si puedo bajar a tomar un café con ellos y luego darnos una vuelta. Y yo, yo he..

No le dejé acabar.

-¿Te he dado permiso para salir? ¿Me has pedido permiso acaso?

– No. Es que yo tampoco lo sabía, Koldo. Te lo prometo, no lo sabía..Me han avisado ahora..

– Tú estás viviendo en “mi” apartamento. No pagas  alquiler ni los recibos de la luz , ni el gas, ni ningún otro. Esto no es un puto hotel ¿me oyes? ¿Qué carajo te hizo pensar que puedes entrar y salir cuando quieras? 

– Perdóname, por favor.. no te enfades conmigo. Te lo suplico…

– Aquí el único que tiene llave del apartamento soy yo, porque soy el único dueño de ti y del apartamento. Tú no. Y tienes el descaro de decirme que quieres salir con tus amiguitos para acabar en un puta botellona bebiendo como un cosaco, refregándote con todos los tíos que puedas para luego regresar a las tantas de la madrugada y despertarme para abrirte la puerta. ¿Eso es lo que quieres, no?

Agachó la cabecita y unos mechones húmedos le cubrieron los ojos. No se atrevía a hacer ningún comentario.

-¿Recuerdas lo que te dije cuando decidí te podías quedar aquí?”, Le pregunté. 

– Sí

Sí qué

– Que sí lo recuerdo, Amo. Respondió tartamudeando

¿Tú eres un puto esclavo sí o no?”, Le levanté la voz. 

– Sí, sí lo soy, soy tu pussyboy.

Bueno. Pues ve al dormitorio y tráeme los vaqueros blancos que te compré.

Jajajjaja.. me río porque Javi odia esos pantalones, no le gustan nada los vaqueros blancos, pero a mí me encanta como le quedan porque le hacen un culito precioso y muy apetecible. Soy yo el que se encarga de comprarle la ropa, de vestirle, peinarle, y darle el visto bueno antes de salir y coger la bicicleta para ir a la universidad. Con su ropa interior soy muy exigente: Le quedan muy bien los boxers (parece un hombrecito) y también los culottes de lycra porque le marcan la curva de los glúteos de una manera muy sensual. Pero mis preferidos son los slips blancos de algodón porque le hacen parecer más niño e indefenso. y le puedo ver los muslos por entero. Aunque delgatidos, los tiene muy bien formados y torneados. Me vuelve loco el chasquido que produce el elástico del slip sobre sus caderitas estrechas y simétricas. Me tomo mi tiempo para ajustárselos bien y colocaler los huevos en su lugar, La polla uncut y blandita en medio de las dos bolas, para terminar ajustando el slip por detrás para que la raja del culito quede bien centrada ;y cada momento, chas chas chas …jugando con el elástico hasta dejarle una pequeña marca sobre esa piel tan blanca recubierta por una pelusilla rubia y muy suave, casi imperceptible.

Le vi llegar con expresión alegre y más relajado. En su inocencia pensaba que ya se me había pasado el cabreo y le iba a dejar salir.

– Muy bien, ahora acércate que te los voy a poner. Pero sin nada debajo, así que quítate los calzoncillos.

Me senté en la silla y él de pie frente a mí. Es una gozada vestirle porque de alguna manera con esa acción siento que es algo que me pertenece, que es de mi exclusiva propiedad, y porque el pobrecillo al perder el equilibrio mientras se enfunda la prenda se ve obligado a colocar su manita en mi hombro. Pero lo hace con un tacto y delicadeza tan grandes que me enternecen. Me tiene miedo y respeto, eso es evidente. Pero no penséis que soy un cabronazo que quiero hacerle daño y humillarle todo el tiempo. Nada más alejado de la verdad. Quiero a este chico con locura, es mi pussyboy y mi naturaleza dominante me obliga a enseñarle, cuidarle, protegerle .. porque por nada del mundo permitiría que alguien le hiciese daño. Quiero que aprenda y espabile. Es un juego, un aprendizaje, una camaradería entre hombres que llega a convertirse en algo fascinante. No os podéis hacer una idea cuando él me mira con esos ojitos como si yo fuese el único hombre de la tierra… es una sensación que si no se vive y siente, es imposible poder describirla. Adopté de nuevo el rol de Amo.

– ¿Quieres salir? Multa. Tienes que ganártelo primero. De rodillas y con las manos atrás ve acercándote a mis piernas, una vez entre ellas y empleando sólo la boca me tienes que quitar el chándal y los calzoncillos. luego, me tienes que hacer una mamada de ésas de las tuya,s pero de campeonato. Ese tipo de mamadas que cuando estoy en el taller y las recuerdo me tengo que ir al servicio y hacerme un pajote. Así que esmérate.

Qué gustazo da sentir su cabecita hurgando entre mis muslos, y sus suaves labios  (él ya sabe que al mínimo roce de sus dientes se gana una hostia) bajarme el chándal y los calzoncillos hasata abalanzarse sobte mi polla como una fiera hambrienta.

– Hoy quiero que te esmeres chupándome los huevos. Primero uno completamente dentro, luego el otro.. y por último los dos dentro. Sabes hacerlo muy bien, los dejas flotar sobre la lengua y luego presionando muy delicadamente con los labios los engulles y los chupas. Así que no quiero oír ninguna queja ni muestra de cansancio ¿entendido?

Él pobrecillo pensaba que al terminar la mamada podría salir del apartamento a reunirse con sus amigos. Qué seductora es la inocencia!

– Oye Javi ¿qué tienes ahí?

– ¿Dónde?

– En el lado derecho de la bragueta. (hizo ademán de levantarse) Ehhh.. ¿Donde crees que vas? ¿te he dado permiso para levantarte?

El cerco que el líquido preseminal había creado en el pantalón hacía que se le transparentase y apreciase perfectamente la cabeza turgente de su polla bajo la tela blanca.

– Quiero que mojes toda esa parte hasta que se te transparente todo. Insisto, quiero verte todo mojado.

Le agarré la cabeza y le introduje la polla para follarle a tope la boca. Quería hacerle un buen gagging para que salivara como una buena perra y humedeciese aún más el pantalón. Quiso agarrarme el tronco de mi cipote pero le dí un manotazo.

– Las putas manos atrás de la espalda. No hagas que me cabree. Hazme ver cuanto disfruta una buena puta mamándole la polla su macho y lo que un pussuboy sabe hacer para complacer a su Amo si quieres salir esta tarde. Te lo repito: quiere verte mojada y babeando como una perra en celo.

Se esforzó todo lo que pudo para que me corriese cuanto antes y poder terminar su trabajo. Pero yo tenía otros planes.

Empecé a darle pequeñas patadas en los huevos.. pero como es un buen gatito entrenado, a pesar del dolor, vi que estaba a punto de correrse, incluso disparó una de sus cargas lo que humedeció aún más sus vaqueros que a estas alturas eran ya casi transparentes.

– ¿Qué coño estás haciendo, Javi? ¿Te he dado permiso para que te corras?

Tuve que contener la risa cuando se levantó y pude ver como el líquido blanco se filtraba a través de la tela y goteaba sobre sus muslos.

– Excelente, lo has hecho de puta madre. Ahora sólo falta que te coloque la camiseta celeste y te ponga las zapas. Ve a por ellas.

Me miró sorprendido con una expresión en la carita que me entraron ganas de besarle.

– Koldo, no puedo salir así

– Ah, que no puedes.. claro claro, estás aún tan caliente que necesitas correrte de nuevo ¿no? me había olidado que eres multiorgásmico, Pero eso tiene fácil solución.

Lo levanté a pulso y lo senté al borde de la mesa. Me acerqué a él abriéndole las piernas y encajé mis caderas entre ellas. Me bastó apenas refregarme dos veces para comprobar como su polla entraba en erección. Con los pantalones blancos y húmedos puestos, le sobé el paquete pero sólo con dos dedos como cuando se quiere estimular un coño… le oí gemir y echar la cabeza hacia atrás. A continuación le fui bajando muy lentamente la cremallera de los vaqueros hasta crear un hueco lo suficientemente grande por donde entrase mi grueso cipote. Quería follármelo como una tía, como un pussyboy que es capaz de adaptarse y amoldarse perfectamente a mis necesidades sexuales con esa entrega absoluta y pasión que él sabe poner cuando está con un macho Alfa. El interior del pantalón estaba bastante lubricado y muy cálido… como su polla estaba erecta, la mía se deslizó sobre ella hasta llegar a su frenillo. Le bajé la piel del prepucio y dejé su capullo al descubierto. Me lo estaba follando como si él tuviese un coño dentro de la bragueta y al refregar mi polla sobre la base de su prepucio le estaba obligando a sentir como si tuviese un clítoris sobredimensionado

No tardó mucho en gemir y respirar entrecortamamente..

– ¿Te gusta que te lo haga así?

– Koldo, no puedo más.. por favor, por favor, déjame correrme.

Había tanto fluido en el interior de su bragueta que no me costó nada lubricarle el ojete con dos dedos hasta dilatárselo un poco porque Javi es muy estrechito . Me saqué de repente la polla y la volvi a meter hasta llegar a la cabeza de su glande para seguir frotando… y  de repente, hice una de las cosas que más morbo me dan y me producen un gustazo bestial. Empecé a mear dentro de la raja de la bragueta inundándole la polla y lo huevos. Al sentir mi orina caliente empezó a gemir de nuevo.

-Koldo, estoy muy excitado, no puedo más.

Apreté con fuerza su capullo con el índice y pulgar para impedir su eyaculación, y sin perder tiempo y con mi polla erecta como la de un caballo  goteando orina.. le bajé los pantalones levanté sus piernas, y le penetré hasta el fondo. Seguí meándole dentro lo que me proporcionó un placer tan enorme, que no podría describiros de lo intenso y extraordinario que fue. Mearle a Javi dentro de su culo, estimulándole la próstata con mi polla e inundando las paredes de pussyvagina con mi meo, lo hacía aún más mío y de mi propiedad hasta el nivel máximo. Yo continuaba presionando su capullo con la pinza de mis dedos para evitar que se corriese, aunque este gatito (os lo juro por lo más sagrado), es capaz de correrse varias veces en diferentes tiempos. Está entrenado desde chico. Una vez que vacié mi vegija seguí follándole hasta que necesité expulsar toda la leche de mis huevos. Solté la presion de los dedos, y mi pussyboy por fin pudo correrse a gusto al tiempo que yo hacía lo mismo disparando varias cargas dentro de su pussy-vagina.

Bueno, ahora.. ya puedes irte con tus colegas.

–  No puedo salir así, Koldo.

Ah claro.. qué estúpido soy. No puedo dejarte salir sin dinero en plan gorrón, necesitas pagar lo que consumas ¿verdad?

Fui y cogí ocho billetes de 10 Euros de mi cartera,  me acerqué a él y los fui metiendo uno por uno en su entrepierna húmeda y pegajosa. 

–  No. No quiero salir. Quiero quedarme contigo, por favor.- Estaba a punto de llorar

–  A ver, niñato ¿Qué quieres de mi? te he dejado que me chupases la polla, te he follado como nunca hasta ahora. ¿Qué más quieres? Recuerda chico: Eras tú el que quería salir a beber con tu colegas, pues ahora vete a divertirte con ellos. 

– Pero es que ya no quiero ir, lo que en verdad quiero es acurrucarme en el suelo y lamerte los pies.

– Me temo que no me estás escuchando. Dije. No es  cuestión de lo que tú quieras. Se trata de lo que yo te ordene: vete a divertirte con tus putos amigos. 

Intentó forcejear y luchar, pero de un empujón le saqué del apartamento

–  Y recuerda esto –. Le dije antes de cerrar la puerta detrás de él. – Si te preguntan qué te ha pasado, les vas a decir exactamente lo que has hecho para ganarte el premio para salir de marcha con ellos. Entré a casa dando un portazo.

Dejé pasar unos minutos y escuché que alguien lloraba en el exterior. Me asomé por la mirilla de la puerta y vi a mi pussyboy sentado y acurrucado en un peldaño de la escalera llorando desconsoladamente. Os lo vuelvo a repetir no soy ningún sádico ni tampoco un mostruo, soy un alfa que quiere a su chico pero necesita formarle, luchar cuerpo a cuerpo con él, adiestrarle en la batalla, hacerle fuerte y seguro de sí mismo… y todo ello sin caer en el engaño de creernos novios y prometernos amor de pareja. Todo eso lo obtengo y disfruto con mi chica.

Abrí la puerta, lo cogí en brazos y lo metí dentro del apartamento.

– Mírame, Javi… ehhh, te he dicho que me mires.

Tuve que hacer un esfuerzo para no desarmarme cuando le vi la carita llena de lágrimas y haciendo pucheros. Continué sosteniéndole en mis brazos.

– Si yo ahora te dijese que puedes cumplir un deseo ¿qué me pedirías? ¿un beso quizás?Negó con la cabecita.

– Entonces ¿qué me ofrecerías para que yo me pusiese muy muy contento? ¿Qué me darías?

– Mi obediencia.

– Buen chico. Eres un pussyboy muy inteligente.

Le llevé al baño. Le desvestí y lo bañé con mucho mimo y delicadeza. Le sequé con la toalla y me lo traje al sofa donde le permití acurrucarse sobre mi pecho.

Al poco rato se durmió como un niño.

FRANELA PURA (*)

(*) Mi amigo bloguero Marcus me dio a conocer una expresión argentina que me encantó: “darse franela” o “franeleo” que significa (entre otras cosas) darse mimos y caricias  ‘ manoseo con el que se pretende excitar sexualmente al otro’ y de ahí, he hecho mi asociación particular.

Anoche, me pasó algo muy curioso que a esta hora de la tarde aún estoy en un estado de shock emocional y flotando en la incertitumbre. Metafóricamente hablando, ayer de madrugada, sin esperarlo y ni mucho menos imaginármelo, me vistieron de franela de cabeza a los pies. Había quedado con un tío que sin conocernos en persona (sólo por fotos) ya habíamos hablado bastantes horas por el móvil, e intercambiado muchos whatsapps… La cita era a los dos de la madrugada.

Sobre las doce y media, me reuní con Arantxa, Eloy y Marga en Las Setas donde nos encontraríamos con más gente. No suelo tomar nada de alcohol porque no me sienta nada bien, me pillo un colocón enseguida, y además, es que no me mola nada el sabor del alcohol. En las botellonas tiro de refrescos y me importa un carajo las insistencias de los demás. Paso.

Después de un tiempo de charleta, les sugerí al grupo ir a El Barón Rampante; sólo Marga sabía que era allí donde me había citado con él (llamémosle X)… me sentía realmente nervioso

– Javi, nos tomamos un chupito de camino a la Alameda

– Vale ¿se me nota mucho que estoy atacao?

– Tela, yo sí te lo noto.

Llegamos un poco más tarde de la hora prevista y había un mogollón de gente tanto fuera como en el interior del local. Me sentía tan bloqueado que no veía a nadie ajjajaj.. eso me pasa cuando estoy muy alterado o entro solo en un sitio que no controlo y con gente desconocida. Una vez dentro, nos acercamos a la barra esperando a que nos atendiera uno de los camareros. Fue entonces cuando le vi acercarse. Me dio la mano

– Hola, Javi ¿que tal tío? ¿has pedido ya?

– Hola X, ésta es mi amiga Marga y vengo con unos colegas más que están.. ahora no sé donde están.

Saludó a Marga con un beso de presentación y volvió a preguntarnos qué íbamos a beber.

– Yo una cerveza, pero a él le gusta el ron Bacardi con CocaCola – se adelantó Marga pellizcándome el brazo.

Cuando fuimos a pagar, él fue más rápido. Nos negamos, pero él insistió.

– Ya está, ¿no puedo invitaros?

Tengo que hacer un inciso: Primer Round. Ya he contado en otras ocasiones que rehúyo siempre que puedo el contacto físico con alguien que no conozca, siempre guardo como mínimo medio metro de distancia que yo llamo “área personal” con alguien que esté a mi lado para sentirme cómodo en una conversación, ya sea en un bar, cafetería o en la calle. X estaba tan pegado a mí que podía oler perfectamente el perfume que usaba y el la firmeza de su brazo bajo el tejido de su camisa.

Marga recibió un guasap y salió a la calle a reunirse con el resto.

– Yo también he venido con mi gente, ven y los conoces, me dijo X

Al ver mi expresión de agobio por haberme quedado solo me cogió del brazo.

–  Venga, no seas tan cortao

Sus colegas (dos tías y otro tío) me cayeron bastante bien porque eran muy abiertos y había buen rollito entre ellos. De entrada, me sentí un poco fuera de lugar porque además de ser treintañeros, por su forma de expresarse y vestir, se notaba claramente que eran gente ya asentada y con curro.

Segundo round: la mirada. Si un tío me mira fijamente a los ojos y continúa haciéndolo por por un tiempo, por mucho que yo aparte la mirada e intente escapar… si insiste adecuadamente, tarde o temprano, me hará sucumbir. X se dio cuenta muy rápido que tenía ese arma su alcance.

Di un respingo de sobresalto cuando me sonó el móvil, X se partió de risa por el susto que me llevé. Era Marga por whatsapp

– “Javi, es tela de wapo y atractivo. Está buenísimo y me ha caído genial. Tira palante que me gusta mucho para ti”

– 🙂

Aunque estábamos cerca de su grupo de colegas, me apartó un poco para seguir charlando de lo que ya habíamos hablado por teléfono. Las voces de la gente junto con la música eran tan altas, que a menudo me sujetaba del brazo ( de nuevo el contacto físico, firme, seguro de sí mismo) y se acercaba a mi oído para que yo pudiese entender lo que decía.

– Sabía que ibas a ser bastante tímido, pero en persona tienes aún mucho más encanto. Una mirada muy limpia y una sonrisa preciosa con esos labios. ¿De dónde eres?

– Bueno, es un poco largo de contar ahora.

– ¿Estás bien, te sientes cómodo, Javi?

.- Sí, sí.. bueno, la verdad es que un poco cortao porque no sé… tú lo sabes casi todo de mí y yo apenas sé cuatro cosas de ti. Pero sí, me encuentro a gusto, de verdad.

– No hay ningún problema, ellos (sus amigos) ya sabían que me iba a encontrar contigo esta noche.

– ¿les has hablado de mí?

– Saben de ti porque también te han leído.

– ¿……? buahhh, esto sí que me corta mogollón, tío… uff! perdona,  voy a salir un momento afuera ¿vale? es que, verás tío..yo tampoco quiero dejar a mis colegas solos.. ahora vuelvo.

– Tranquilo .- Esta vez me sujetó fuerte del brazo,y luego puso su mano en mi hombro. Es el tipo de contacto físico que puede conmigo.- Javi, ¿no confías en mí?

– Sí, ahora vuelvo.

Tercer round: marcar el territorio. Cuando el local se despejó un poco de gente, la peña que venía conmigo y yo nos hicimos un hueco dentro. X no apartaba sus ojos de mí en ningún momento, conozco muy bien ese tipo de mirada y sé hasta qué punto me influye. Marga y yo hicimos un aparte.

– Marga, ¿pero no te das cuenta como mira? ¿y si nos vamos a otro sitio?

– Y una mierrrrrda, tú eres gilipollas o qué te pasa? por una vez que te topas con un tío que a mí me gusta para ti lo vas a joder con tus tonterías. ¿Qué le van los tíos o las tías? como le vayan los coños me lo tiro esta noche, te lo advierto.

– Ni idea, hemos hablado de lo mismo que ya te conté.. pero sus colegas sí saben de mí porque han entrado “ahí”

Bueno, pues  mejor.. así no hay sorpresas. Javi ¿a ti qué coño te importa la gente? vente conmigo a la barra que voy a pedir una cerveza.

Cuando X adivinó nuestra intención, se acercó de nuevo a nosotros por la espalda. Esta vez me echó el brazo por el hombro. Volví a dar otro respingo.

– Joder, ¿tan feo soy?

Marga se partió de risa

– No es por ti, a Javi le pasa eso con todo el mundo jajjaj…  Ahora  pedimos nostros, ¿tú que bebes?

– Beefeater con tónica

– ¿Perdona?

– Un gin tonic pero con Beefeater.

Y ahora vino el marcaje. Me pasó el brazo por la cintura y se arrimó aún más a mí mientras esperábamos nuestras bebidas. Ese gesto significa: “Has entrado en mi territorio, me perteneces”. Cuando fuimos a pagar otra vez se nos adelantó haciéndole un gesto al camarero para que no nos cobrase.

– No tío.. ahora invito yo, cóbranos por fa – el camarero no me hizo ni puto caso y le pilló el billete a él.

– Jajjaj eso te pasa por tener cara de crío. ¿ No ves que siempre le hacen caso a un hombre?.

– (…..)

– Venga, coño.. no te mosquees, era una broma. Soy de los que le gustan llevar siempre la iniciativa y el mando. (acercándose a mi oído) ¿eso te mola o no te mola?

Cuarto round: Estrechar el cerco. Estaban ya a punto de cerrar, y tanto su grupo de colegas como los míos salimos a la puerta. En la calle aunque hacía un poco de fresco, se estaba muy bien. Pero Arantxa friolera hasta decir basta, empezó a quejarse de frío y propuso cambiar de sitio. Al final se fue con dos compañeos suyos a los que que yo conocía de vista y poco más

– Marga, Eloy .. por vuestra madre… no me dejéis solo. Os lo pido por favor.

– Tranquilo Javi, estamos al loro. .. hemos pensado pillar unas litronas por San Lorenzo y buscar un sitio. Hoy estás que te sales, no? illo no te rayes. Marga no me ha largao nada, pero no tampoco soy un pardillo ajjaj

Eloy era el únicode nosotros que tenía coche, y no quería depender del bus nocturno para volver a casa, ni tirar de taxi porque sabía que X sí tenía el suyo aparcado cerca y si me quedaba solo con él… me iba a entrar el pánico.

Al final, sus colegas se despidieron de él y de mí.

– Aunque no hemos hablado mucho nos has caído muy bien, Javi. A ver si quedamos otro día..

Marga y Eloy se enrollaron hablando con otra pareja de conocidos y decidieron ir a Barqueta para hacerse unos canutos y de paso pillar unas litronas en un garito cerca.

– Javi, X.. vosotros venís, no? vamos frente a café Canalla..

– Sí, claro que vamos- respondió X

Después de pasar la placita S. Antonio de Padua y entrar por Curtidurías, X me detuvo en un recodo de la calle.

Quinto round: Lo inesperado. Vencer y claudicar. Fue un gesto que no me esperaba porque hasta ese momento íbamos charlando y caminando a escasos metros de los demás que nos llevaban la delantera. Me empujó sobre la pared y colocó sus dos brazos a la altura de mis hombros.

– Tío ¿qué haces? me has asustado

– Sólo quiero mirarte de cerca ¿es que no puedo mirarte?

– Pero si ya nos hemos visto y hablado durante toda la noche.

– Tú no, tú has estado esquivando mi mirada todo el tiempo, no me mientas

– ufff , tío.. esto sí que me pone tela de nervioso… Marga seguro que me da un toque al móvil o viene a buscarme..

– Ya nos han dicho donde van. ¿De qué tienes miedo, Javi? ¿no confías en mí? ¿no te gusto?

– No, no es eso, te lo juro. Me has caído muy bien y eres muy atractivo, de verdad, X

– Entonces, mírame. ehhh.. te he dicho que me mires a los ojos.

Aún ahora que lo estoy contando, me tiemblan las manos y se me acelera la respiración. Os resultará una gilipollez, una niñatada, pero os juro que nunca había vivido una situación como ésta.

– Venga, tío.. déjame salir.

– Inténtalo

– X, de verdad que me siento..

– ¿Acorralado? Ya sé que estás nervioso. Y yo te digo que si quieres librarte de mí, que lo intentes.

Lo intenté pero él era más rápido y me bloqueaba enseguida con sus brazos y piernas. Me entró una risa nerviosa porque aquella situación tenía un tanto de juego y de lucha al mismo tiempo. Forcejeé todo lo que pude, pero él era más fuerte. Para librarme de mi encierro me vi obligado a tocarle, a ejercer presión contra su pecho y brazos..

– Venga, va, tío… ¿qué quieres?

– Ya te lo he dicho. Que me mires al menos un minuto y medio sin apartar la vista. Es muy poco lo que te pido. Lo cumples y te dejo en paz. Fíjate que fácil te lo pongo.

Le miré. Mirar a un tío de esa manera… no verle, no, sino mirarle. Yo que suelo enrollarme tanto, os juro que ahora me quedo sin palabras, no sé cómo describir lo que sentí en esos momentos. Ahora entiendo lo que es tener el corazón en la boca, palpitándome en los labios. Le sonreí… pero cuando iba a agachar la cabeza él me obligó de nuevo a mirarle. X no pestañeaba, no es que estuviese serio, no, tenía esa mirada del guerrero que hace claudicar a su presa. Fue acercando su cara cada vez mas cerca de la mía, hizo los mismo con el resto de su cuerpo flexionando lentamente sus brazos hasta tenerme a escasos centímetros de él. Le sonreí de nuevo y se me humedecieron los ojos. Es la sonrisa de la presa en las fauces del lobo, la adrenalina impide que sientas ya ningún dolor.

– Ésa es la mirada que andaba buscando en ti. Me gustas mucho Javi. ¿Quieres ahora que te suelte y librarte de mí?

– No

– Entonces ¿qué quieres?

En verdad no sabía qué quería o, mejor dicho, no sabía si era posible hacer realidad lo que en verdad quería y deseaba con todas mis fuerzas.. son esos momentos en los que entro en un subspace, un dejarse flotar sobre la superficie de una piscina de agua cálida.. tenía su respiración tan cerca de mí, que atraído por un imán acerqué mis labios a los suyos. Fue un roce muy leve pero me estremecí hasta el punto de comenzar a temblar.. luego le besé en la mejilla y le acaricié con la mano el rostro para volverle a besar de nuevo en la cara. Él no se movió, ni siquiera pestañeó. Sujeándole con las dos manos el rostro le besé en la boca pero esta vez me abandoné a él por completo. Entonces, fue cuando reacionó y estrechándome entre sus brazos y pegado por completo a mí , me devolvío el beso. ¡Maldita sea! ¿cómo es posible que un hombre bese de ese modo? ¿cómo es posible que me produjera ese escalofrío tan brutal? mordisqueó mi labio inferior, y a continuación me abarcó por entero con su boca, me engulló con firmeza, con decisión.. conquistando mi lengua con su lengua, entrelazando y remoloneando como un pez que busca su guarida secreta.

Yo ya había sentido su erección sobre mis ingles (no sé si él sintió la mía), sin despegarse de mis labios cogió mi mano derecha y la condujo hacia su paquete.. la mantuvo unos instantes ahí para que apreciara el volumen y firmeza de su polla. Le oí decirme al oído.

– Esto es lo que tengo para ti, pero te puedo dar mucho más de lo que te imaginas.

Nos reunimos con el resto de la peña, yo casi no pisaba el suelo con los pies. Cuando vi a Marga, me abracé a ella con todas mis fuerzas.

– Ay, mi Javi, que me ha echado mucho de menoooooos..  (al oído) tienes un muerdo en el cuello que da un cantazo que te cagas.

– ¿En serio? no puede ser

– No ni ná, y los labios abultados como el culo de una mona. Hoy no te vas a tu casa sin antes contármelo todo.

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