UN GRAN FRÍO, UNA ATROZ ABSTINENCIA

 El ojo queda fascinado por las cualidades del color, se excita como el paladar con un manjar picante. Del mismo modo que al tocar el hielo sólo se siente el frío físico y esta sensación se olvida cuando se calienta de nuevo el dedo, así se olvida también el efecto físico del color cuando el ojo se aparta. Pero a mí me pasa algo extraño: el cielo me fluye por las narices como una leche nutritiva y azul. De niño vi la llama, el resplandor del fuego puro, me sentí atraído por la llama, quise tocarla, me quemé, sentí miedo y respeto por ella. Y el fuego se quedó dentro, en la carne. Por eso se me da mejor calentarte las manos que decirte te amo.

El fuego que aleja la oscuridad, alarga el día, calienta los cuerpos, prepara la comida y hace gozar a los amantes.. Tuve la suerte y el privilegio de nacer y vivir en una tierra donde crecí al calor y abrigo de diferentes culturas y religiones. Aprendí a respetarlas y admirarlas de la mano y el cariño de sus gentes. Somos hijos de nuestro paisaje y él nos dicta nuestras emociones para siempre.

Sabor del color, el sol con un traje de purpurina dorada, las nubes de especias, los dulces en las ventanas.

Calor, tu mirada, bajo la ropa, el aire templado del Atlántico, tu polla clavada en la arena.

Olor, el recuerdo vivo de tu ausencia.

El sonido estridente del amarillo duele a la vista más que que el tono estridente de una trompeta al oído. Cierro la boca para imaginar el sol de mediodía… mi lengua sabe a cúrcuma ácida y asfixiante. Es esta necesidad interior la que me lleva a ti: pura intuición. Pura superficie.. ¿Pero hay algo más profundo que la superficialidad? debajo de este colorido flotante nuestros pies pisan la ciénaga.

El verde es como una vaca, gorda, sana e inmóvil, que rumiando contempla el mundo con ojos adormilados y bobos. Puedo oler sus excrementos sobre los helechos del acantilado. Han comido tantos lirios silvestres, tienen las ubres tan hinchadas, que van dejando un sendero lácteo sobre la hierba violeta. A través de la mezcla de amarillo ha entrado en juego una fuerza activa, adquiere otro matiz: se hace grave y pensativo… se hace azul. Y celeste: ese cielo del que no quiero nunca más desprenderme.

Mis ojos descansan.

El color rojo no tolera el frío, pierde su sonido y sabor. El color rojo arde, pero en sí mismo, le falta el carácter demente del amarillo

Cierro los ojos. Oscuridad. La nada anterior al comienzo, al nacimiento. quizá la tierra sonaba así en los tiempos blancos de la era glacial. Allí quiero ir en agosto…a un país de hielo, a ofrecer mi culo pequeño y redondo, imberbe y rubio, al guerrero Norte. Que me lo destroce y haga sangrar como un bebé foca sobre la nieve

El color negro suena como la nada sin posibilidades, como la nada muerta después de apagarse el sol, como un silencio eterno sin futuro y sin esperanza.

Quítame ese hilo de agua de tu lengua, te he abierto ya mis dos hemisferios, injúriame por dentro.

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GOOD BOYS ALWAYS LOOK FOR APPROVAL

Llego a casa, enciendo el televisor y oigo fugazmente la noticia: “el chico adolescente disparó contra su hermano también menor de edad causándole la muerte”. No me ha dado tiempo a pillar el hilo argumental del programa. Estoy ante una historia sin principio como lo han sido la mayoría de mis encuentros. Creo deducir que el hermano mayor sometía a su víctima a severos castigos llegando incluso a la agresión sexual. Me sobresalto cuando suena inoportunamente el fijo de casa, lo que me obliga a bajar el volumen del televisor. Al parecer, el chico asesinado – sin decir nada a su hermano mayor – había conocido a su amigo en un chat y tras hacerle cómplice de su situación familiar mantuvieron durante un tiempo una relación virtual, y  posteriormente, tras largas conversaciones telefónicas se enamoraron.

– ¿Estás ahí? 

– sí, si.. perdona. Me has pillado haciéndome la cena. Tengo un filete al fuego.

Habían concertado su primera cita para ese sábado. El ilusionado joven se había imaginado a su salvador como un héroe porque le había dicho que para la ocasión se pondría unas Nike de la talla 48. Saber que su amante tenía los pies grandes le daba confianza al pobre chico.

– Estás haciéndote una tortillita ¿no?

– sí , si.

– ¿Con una sola mano?

-¿Qué ciencia hay que tener para batir dos huevos?


Cuando en el juicio le preguntaron al agresor por qué disparó contra su hermano, sólo se limitó a contestar frío e impasible: “No lo sé. Mi hermano buscaba algo, un destino. Somos negros, en mi familia no tuvimos nunca nada de eso. Además se había enamorado de un extraño”. La conversación me aparta de la historia. Me pierdo el final si es que puede tener final una historia que llegó a mí sin principio. No tengo ganas ya de cenar ese filete que se ha cocido como la suela de un zapato. Y la tortilla nunca existió porque eran mis impacientes dedos tamborileando el bolígrafo.

La historia ya estaba en mí, inevitable: ¿Quíenes eran esos dos chicos? Los dibujo en un trozo de papel e intento imaginar algunas de sus conversaciones. Grabo un audio locutando las dos voces del diálogo, pero siento la presencia del enfurecido hermano en busca de los amantes. Viene hacia mí con la polla negra en una mano, y en la izquierda un calibre 22 aún humeando. Los Alfas son ejecutores, lo sé, pero éste paulatinamente muda de piel y se va convirtiendo en blanco hasta parecerse a mi propio hermano. Detengo la grabación, y tras unos instantes de angustia, decido borrarla.

Ese día, entre los dos el aire tenía gusto de sábado. Era su primera cita, nunca se habían visto antes. Y de pronto los dos eran raros, la rareza en el aire. Ellos se sentían raros, no formando parte de las mil personas que iban por la calle. Ahora, los dos a veces eran cómplices, tenían una vida secreta que nadie comprendía. Y también porque los raros son perseguidos por la gente que no tolera la insultante ofensa de los que se diferencian. Dos chicos negros disimilando su amor para no herir a los otros con la envidia. Para no herirlos con una estrella demasiado luminosa para los ojos de los vecinos.

Y de repente, un disparo. Se acabó. Sorprendentemente sólo unas gotitas de sangre sobre las enormes Nike del gigante que no tuvo tiempo de detener al agresor y salvar a su amante…..en el último suspiro, la víctima quiso aferrarse  a aquellos pies grandes como quien besa un suelo sagrado.

RESPIRACIÓN Y VIDA

“Algo grande está a punto de pasarme: voy a amar mucho a alguien…”
– Jack Kerouac

Mamá y su novio se fueron muy de mañana a Grazalema para huir de este puto calor asfixiante; cuando fui a mear a eso de las seis y media, les vi desayunar en la terraza. No me llamó porque me viera ir desnudo al baño, sino porque los dos, tanto mi madre como Eliah, saben que Ales y yo hemos follado en mi habitación. Toda la noche. Ella es tan escandalosa como yo follando, así que no se le ocurra decirme nada. De una rápida ojeada, ha visto que no llevo marcas, mordiscos en el culo, sangre ni heridas visibles.. y se tranquiliza.

– good morning, sweet boy

– morning, Eliah

– Javi, tienes que sacar al perro

– Vale.

Ocurre que es domingo y salgo a pasear con Tíbet, mi fiel y amigable perrito. Yo en bici y él a un gracioso trote, llegamos al parque aún desierto e inamimado a estas horas de la mañana. Tras jugar y corretear un rato con él me tumbo sobre el césped. Para miticar el vapor sofocante bajo la copa de los árboles, una fina y encantadora lluvia de riego humedece una gran parte de la superficie vegetal . Tíbet se extraña de verme tendido sobre la hierba húmeda y decide averiguar si estoy dormido. Noto su patita golpeándome el brazo; sonrío con disimulo con esa felicidad tonta de quien saca a pasear su ropa de domingo. Está muy cerca de mi oído y le escucho jadear. Una respiración vibrante y alegre que me contagia de euforia con su compás, es simplemente ritmo.

La mayor parte de las cosas que hacemos, y de las cuales depende en buena medida nuestra felicidad son sólo una cuestión de ritmo, esto es, de pulso, de respiración. Por ese motivo resultan tan acertadas expresiones del tipo perder el pulso de la vida, respirar con el mundo, frases hechas que además del lugar común encierran una honda verdad espiritual. Hay que tomarle el ritmo a cualquier asunto, y hasta que no lo conseguimos hacer estamos listos. Una mirada, un poema, tienen su respiración, y si no acompasamos nuestra respiración a la suya, por lo que sea, lo abandonamos o nos abandona. Sucede lo mismo con una ciudad, un clima, o un amor. Al regresar de un viaje nos sentimos deshabitados por la ruptura violenta de un ritmo que ya habíamos adoptado como propio, y durante los días posteriores necesitamos respiración artificial, aire idéntico al anterior bajo la especie de conversaciones que relaten lo vivido en el viaje, fotografías, hasta que de nuevo el aire habitual de nuestra ciudad nos hace sobrevivir sin melancolía, o con melancolía, porque de algunos viajes como de ciertos amores uno ya no se recupera nunca, de ciertos viajes y amores se permanece esclavo para el resto de la vida. Lo único que me gusta de esta ciudad es el carril bici

Todo es cuestón de ritmo y, si perdemos el compás, la vida nos convierte en pobres diablos. Así de sencillo, así de claro y así de triste. Hay quien no lo alcanza jamás , y por ello la vida se le hace insoportable, como un baile estúpido al que nos obligan y en el que alguien estúpido y molesto nos pisa continuamente.

Es la respiración y el ritmo de Tíbet quien me hace levantar del suelo y a bromear con él. Se trata de un baile simple y primitivo, irracional. De una palabra a la otra, de un gesto a otro, lo que digo se desvanece. Sé que estoy vivo entre dos paréntesis… la danza de un hombre con su perro.

.- illo, a ver si cambias de camello.. te va a dar un jamacuco…¿me dejas darte un paseo en tu bici tú delante y yo detrás?  jajajaj. qué guapo el perrito. – escucho decir a un grupo de chavales.

Pero no pierdo el compás, no quiero perder el ritmo de la vida. Dios me libre de desacompasar mi respiración a la de la vida, de perder el pie en el estribo de la existencia, y, por consiguiente, el equilibrio; de olvidar el pie forzado que debemos cantar para no volvernos locos, porque es la contraseña de la puerta de la alegría.

Aquí, quien no hace pie se ahoga.

MASTICAR LOS TUÉTANOS 1

Sí, otra sección más… y eso que aún no he hablado de algunas de mis otras grandes pasiones: la pintura, el arte en general, los audiovisuales, las piedras…

¿Os ha pasado alguna vez, que de repente, comienzas a oír algo que te resulta escalofriante porque a pesar de sentirlo muy cercano a ti, nunca conseguiste verbalizar? Esto fue lo que me sucedió hace apenas dos días con Quenton Veretta y su extraordinario blog “El OjO Rabioso” Ver aquí .Comienzas a leer y no paras hasta roer los huesos y sorber los tuétanos de lo  que escribe. Cuando me ofrecen una buena copa de vino (además de textura, color, aroma..) necesito llevarla al paladar. Lo advierto, no podré resistirme a muchos de sus poemas, pero en esta ocasión sucumbí ante uno de sus textos que fue como una revelación. No conozco mejor manera de hacer “mío” un texto que respirarlo, trotar sobre las patas y cascos de las consonantes y regulando el aliento puesto en las vocales.

 

la vida que quiero – Quenton Veretta

Siempre pienso que me queda poco y anoto y fotografío lo que he hecho, a pie de foto añado notas epilépticas sobre la enseñanza o el porqué me dio por vivir en agujeros.
No nos damos mucha cuenta, de que tan sólo somos la imagen que ven de nosotros.
Tú te crees que eres tú. Yo para ti no soy yo. Siempre buscamos aceptación y hay personas que confunden esa cosa con amor. Dame 1000 likes y estoy más buena. Me aman.
Desenvolvemos automáticamente unos personajes, según el decorado, para meternos en la imagen del sex-symbol de temporada. Ámame.

Partiendo de esa base, la falta de realidad es absoluta entre nosotros. Nos vendemos.
Supongo que algún despistado estará pensando: ‘Yo no, yo siempre voy de cara, me muestro como soy y al que no le guste que no mire’. Bien por ti, embustero.
Tengo otra base, ésta es de mi propio blog; y volviendo a partir de esta otra nueva base, os digo, que estés al lado que estés de la pantalla, lo único exigible para disfrutar de las cosas que escribo, es estar en pelotas. Me vale que des a ‘like’ si llevas la chaqueta puesta, por hacer ruido, para inflar mi ego, o para hacerme pensar que os gusta lo que escribo.
Pero mejor si venís en pelotas, porque el núcleo de lo que escribo es el reconocimiento de verdades que se clavan, verdades que solemos intentar esconder tras esa ropa tan mona, esa sonrisa sincera, o el orgullo de creer que somos lo que nos creemos al esconder nuestras debilidades. Puro Fotoshop. Quizá esa es la razón por la que cientos de personas se miran al espejo para repetirse a diario que son unos triunfadores. Para creerse la careta, y arrasar en este mundo regido por la más absoluta estupidez, y por un cúmulo de peldaños a los que ascender, empujando sentimientos al vacío; despreciando toda su ancestral sabiduría.

En general, eso es lo que mejor funciona para ser un occidental aburguesado ignorante de todo -que es a la postre lo que te permite vivir contento, mirando tu ombligo por comparación con el del vecino del quinto-. Es la opción que nos inoculan.
En el ascensor, comentando estupideces climatológicas -más que obvias teniendo en cuenta la época del año-, nos imaginamos en el valle de nuestros orgullos y nos retamos:

‘Yo soy más digno, yo tengo, y tengo, y tengo y me suscribo y contrato y me aseguro a mí y a los míos; y de seis terminales, tres son iPhone’.

Lo normal es poder soportarlo, poder vivir estrangulando sentimientos, y lograr un peldaño medio en el que nada ‘malo’ puedan decir de tu familia en el pueblo, las orondas clientas de la carnicería.
Los hay que no. Los hay que no podemos. Me revientan los retoques.
La única enseñanza que puedo vislumbrar del tiempo que he vivido colgándome de grúas y cornisas, es que vivir cerca del abismo fue la única manera de intentar luchar y revelarme contra una vida que nunca quise vivir de esa manera. No critico.
Un día escribí, que es muy complicado no gritar ‘¡amén!’ y levantar los brazos, cuando estás en un templo con cien personas que lo hacen; aunque tú hayas caído en ese lugar por otro motivo; quizá ibas sólo a pedir un cigarro, y acabaste gritando amén con la manada para sentirte uno entre ellos.

A nadie le voy a decir cómo vivir, aunque recomendaría que os dejarais sentir sin repetiros estupideces en un espejo. La voz y el ojo interior, como su propio nombre indica, está en el interior, no en un reflejo. No es un consejo. No puedo decir que me ha ido bien, pero siento hacia mí algún pequeño orgullo; y me di dos besos cuando después de un año, salí de una comuna Evangelista sin haber rezado a nadie ni a nada en lo que no creyese cuando entré: Nada.

Me la sopla ser diferente. Que me sonrían con superioridad los empotradores, mirándome con sus chicas de silicona cuando al encender las luces de la sala en que se proyectó: ‘El hijo de la novia’, yo continuaba en un paño de lágrimas. Hace mucho tiempo ya desde que me enfrenté al padre de todos mis padres y salí por la tangente.
Hasta mi chica, en el cine, miraba hacia otro lado.
Qué absurdo, pensé yo. Que absurdo, pensaron ellos.

Yo soy el triste, ese que dicen que desprende una cautivadora belleza en el alma, pero al que la inmensa mayoría nunca ve. Siempre va solo, igual por eso es que va triste… o por ver el desperdicio de mundo que nos han construido. No lo sé. La irrealidad me supera.

Jamás aconsejaría mis vidas, las hay mucho mejor y más cómodas en los bloques de oficinas; sólo digo, que desde que maté al niño miedoso, la única constante en mi vida hasta hoy, la única decisión adulta y mantenida, ha sido renegar de vuestra amanerada forma de vida. Ni puedo, ni he podido; estoy absolutamente impedido bajo pena de muerte cerebral para vivir así, por eso revelarme no tiene ningún mérito. Sólo hago lo que puedo.

Y después de mil suicidios, sigo siendo diferente. Leo, escribo, compongo, sobrevivo, bailo, me emborracho, lloro, amo, río… ‘eso es bien’ -pensaréis. Sí, es ‘muy bien’ como dice mi sobrino el greñudo; te va ayudando a conocerte y a abrir cajones nuevos llenos de cosas de ti.

Es muy guay, eres muy guay, la vida debería ser como piensas, libertad, desnudez y falta de complejos…Lo malo es que te empuja a rechazar muchos trabajos, a muchas personas y a muchas situaciones. Nada es gratis, coger un camino dinamita los demás.

Todos estamos de acuerdo, pero yo y los míos siempre nos quedamos solos.

 

MOLÉCULAS CRUJIENTES DE NIEVE SOBRE PIANO

IRINA

Vive en la plaza Dª Elvira, y aunque este invierno no ha sido tan duro, las noches y los días para ella ya no existen más que en las regiones hiperbóreas del Guerrero Norte . Rodeada de ese aliento intemporal que desprenden los muebles y objetos, ha conseguido desprenderse de todo.
Abandonadlo todo
Los pretéritos y los presentes. Los deseos que enturbian las fotografías de los días y rompen el aire en mil pedazos.
Abandonad a los amantes que dan la vuelta a las páginas del libro de las horas y espantan las últimas moscas que naufragan en una gota de sol.
Abandonaros a un nuevo comienzo, a un encuentro.
Son despertares, árboles de cabezas rubias
que trenzan sus hojas bajo la lluvia
mientras que al ángel del ángelus (la torre del campanario está cerca)
le castañean los dientes
y se le duermen las alas.

Yo la escucho pensar esto y muchas otras cosas cada vez que voy a hacerle una visita. La considero como mi verdadera abuela sevillana, porque la madre de mi padre y toda su familia no me corre por el alma. Fue mamá quien la conoció al poco tiempo de recalar nosotros en esta ciudad sin mar, como un ombligo en el desierto.
Algunos seres como Irina conservan siempre el secreto de la atracción irresistible y por haberse fraguado con eso que llamamos conciencia universal, o, si se prefiere, por saber recoger sin violentar ni manipular su sentido, las palabras que caen de la “saliva de lo que no se dice ni se nombra”.
Muy ingenuo será el que escuchándola tocar el piano, piense que podrá descifrarla. Si rápidas y virtuosas fueron sus manos en su juventud, su acrobacia y agudeza mental es aún más delicada y compleja. Fué Irina quien me enseñó a dar “besos cerebrales”.
– A este niño sólo le atraen macarras, canis y chulos de barrio. Dice mi madre
– Déjale, mujer. Él sabe que después de que las espinas han sido recogidas, todo lo que resta no es sino un camino de rosas. A mí me han sangrado los dedos antes de dominar algunos nocturnos de Chopin.

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Con cautela, hay que saber hablar con ella sin sobresaltarla, sabiendo darle la importancia justa al método de contacto elegido por ella para acercarse a nosotros. Irina no necesita la ayuda de las palabras ni de los recuerdos, sabe que la música está suspendida en el aire como el polen que asciende de los naranjos de la plaza sin posibilidad de posarse.
Olof, su gato que es ruso y gris azulado, a menudo estornuda con una melodía de Chopin.
Una vez la vi inclinarse sobre la mesa y apoyar su delicada cabecita blanca sobre la superficie
pulida de roble. Azorado pensé que le vencía el sueño, y, sin embargo, se desplomó aún más sobre la mesa e hizo el simulacro de nadar.
– Nadaré esta noche con los peces.
– ¿Podrás respirar bajo el mar?
– Sí, cada noche pongo mi corazón en un vaso de agua.
– ¿Irás muy lejos?
– Depende de ELLA
– ¿Quién es ella?
– La mujer que tiene una boca en un pozo.
(E hizo sonidos guturales imitando el gotear de algo cayendo en la profundidad… una nota musical que jamás había oído antes)

Me quedo callado. Desde que el alzehéimer vino a por ella, me doy cuenta que la ausencia de música también es una música… una melodía inacabada pero gestándose en alguna parte. Irina me mira y sonríe. Le beso las manos. ¿Cómo podemos darnos cuenta la mayoría de los profanos, que una melodía se convierte en fuente de misterio después de no haber sido durante mucho tiempo más que una especulación sobre el misterio? Sólo los iluminados consiguen devolver la música a su auténtico destino.

Pura emoción cuando la oigo deslizar sus dedos sobre el piano…
Cae la tarde/despacio y lentamente/sobre un naranjo que aletea./Sin humos, balanceante, pasa el viento su incensario./Lo que creímos que era el cantar de los grillos/ era el ring ring de alegres bicicletas./Cae la tarde como siempre/sin darnos cuenta/ligero velo o mortaja sobre nuestros cuerpos vigilantes./Cae la tarde, sin aliento/desplomada por el aire/como un ave al que hieren por sorpresa.

 

Irina vive atada al duermevela, asomada al fondo del sueño. Y aunque viene de tierras frías como mi madre, su leve peso lo constituyen moléculas crujientes de nieve, esa latitud de donde nace la luz blanca. Golpetea la lluvia sobre las ventanas pero ella no aparta los dedos del piano… corretean los niños y los paraguas inesperados. Pienso en tus pies descalzos que calentaré con mis manos.. pequeños charcos sobre los huecos y adoquines recolectan la lluvia en bolas diminutas. Imagino peces rojos y urbanos viviendo en esos huecos de la calzada
Pasan seis bicicletas y sus grillos metálicos las alejan.
Se desmelenan hilos de agua.
Llueve sin consuelo
pero la taza té calienta mis manos. No sé decir “te amo” pero sé calentar las manos frías de un hombre cuando las trae heridas de trabajar o cuando se siente solo.

 

Dentro: cortinas de algodón teñidas con té, sedas, encajes, epidermis superpuestas.
Oigo una nueva melodía… te pienso ¿recuerdas?
Mi cuerpo puse en la tierra, tierra en el vientre,
tierra que descubre su raíz más honda,
la tierra más desnuda del amor.
Tus manos y tus pies en la tierra buscando,
escarbando, desenterrando
como busca el amor un corazón hasta devorarlo.
¿Recuerdas? sólo quedan los pasos.

Olof, se encarama de un salto sobre la estantería y comienza a afilarse las uñas sobre el lomo de un libro de Kafka…
Mi estancia ha terminado.

BESOS CEREBRALES

Ayer fue un día duro, pero hay que ser valiente (lo dice alguien que está lleno de miedo y temores) sobre todo, cuando crees que puedes hacerle daño a alguien a quien aprecias y no tienes intención de hacerlo. Si ya de por sí resulta difícil vivir la vida, más difícil resulta explicarla. Pero no por difícil que sea, voy a cesar en mi intento: Me habréis oído (mejor dicho, leído) referirme constantemente a los alfas hasta la saciedad y quizá hasta vuestro hartazgo, elogiarles y convertirles en el centro de mi universo, colocarles en el pedestal de los dioses, etc… Pero ¿existen en verdad los alfas o la idea de servir a un hombre alfa (en mi caso han sido heteros pero igualmente hay homosexuales alfa) no es más que una ilusión, la fantasía caliente de un marica desesperadamente descontento?  “Eso nunca sucede en la vida real” – dirán muchos.

Los machos alfa han poseído y utilizado a sus sumisos desde el principio de los tiempos. A los incrédulos les preguntaría: ¿los has buscado realmente? ¿qué tal la digesión de tu ego? ¿qué estás dispuesto a entregar? porque evidentemente hay un precio a pagar. El placer que no está sujeto a convencionalismos siempre exige un precio, se paga con el alma, con la humildad, con la entrega, etc..de lo contrario, el placer resultaría insulso e insípido como todo lo gratuito y regalado.

Mi primer Alfa, J.V (me quedan aún muchos episodios por contar sobre él) me usó como su mascota sexual durante tres años hasta que conoció y se enamoró de una chica de su edad. De repente, J.V. ya no tenía tiempo para mí, ya no era yo su amigo; en verdad nunca me consideró su amigo porque yo tenía doce años y él dieciséis.. sólo fui su “cumbucket” (cubo de esperma). Supe lo que es estar celoso por primera vez en mi vida, y me vi acechando a J,V. en multutud de ocasiones, y con lágrimas en los ojos, enfrentarme a él acerca de “nuestra relación”.

– Voy a pasar el resto de mi vida con ella – dijo J.V. refiriéndose a su chica.

– ¿Y qué hay de mí? Grité.

– ¿Tú?.  Con la mirada me lo dijo todo. Al instante rompí a llorar.

Fue muy doloroso y humillante, y lo sigue siendo cada vez que lo recuerdo.. Por último, un más que enfurecido J.V. me dijo que no quería volver a verme no sin advertirme antes que si me descubría con otro chico me atuviese a las consecuencias. Cambiar de país no fue suficiente para olvidarme de J.V. Entonces apareció A.C. al inicio de mi adolescencia; robusto, compacto, y de actitud dominante (2 años mayor que yo) A.C atrajo mi atención de inmediato. En verdad,  A.C, llamaba la atención por donde quiera que iba. Y le encantaba que le prestasen atención. Mi servidumbre a A.C. tardó meses en consolidarse durante aquel año en el instituto. Absolutamente hetero pero sin estridencias machorras (no necesitaba alardear de masculinidad), pronto contempló la posibilidad de tener a un maricón que atendiese sus necesidades sexuales y, sobre todo, que le adorase como a un dios. Estaba realmente encantado con el descubrimiento. Tengo aún muy fresca en mi memoria esa mirada luminosa suya cuando arrodillado ante él le masajeaba y besaba los pies para a continuación, ir lentamente separando sus muslos para consolidarse ante mí como rey con cetro, trono y altar.

Así que, por supuesto, también  me enamoré de él. A.C. en realidad nunca se dio cuenta de lo mucho que le amaba hasta que comenzó a salir con una preciosa y guapa chica sevillana de la que acabó pillado hasta los tuétanos.  Al igual que sucedió con J.V,  a A.C. repentinamente, le empezó a resultar incómodo tener a un pequeño marica a su alrededor. Ya no quería que le sirviera, ahora tenía a una hembra caliente para cuidar de él. Y lo mismo que con J.V, reaccioné mal, recurrí a la mendicidad emocional y a llenar la almohada de lágrimas. Como era de esperar,  A.C. finalmente me pidió que saliera de su vida.

Estoy relacionando estas historias por una razón: hacer hincapié en que los pussyboys como yo no podemos albergar sentimientos románticos por los hombres alfa a los que servimos. A medida que estamos a su servicio, podemos sentir emociones como admiración, orgullo, honor, respeto, camaradería, bromance, aprecio, lujuria,  felicidad…. éstas son emociones perfectamente aceptables en presencia de nuestros alfas. Sin embargo, el infierno abre sus puertas cuando erróneamente comenzamos a pensar que a estos hombres les gustamos de la misma forma que podrían amar a una novia o una esposa. Un marica, un esclavo, un pussyboy jamás será un sustituto de la compañía femenina. No importa cuántos maricones a su servicio un macho alfa pueda poseer, él continuará buscará coño y una chica atractiva a la que colgar de su brazo. Él simplemente está siguiendo su natural deseo endogámico de procrear y continuar fortaleciendo las normas sociales. Pero con sus esclavos, no dudará en transgredir todos los convencionalismos con tal de conseguir el máximo placer sexual de modo egoísta. Un alfa hombre no quiere amor ni la emoción de un marica, quiere la utilidad de un marica. Servicio. Devoción. Entrega. No siente por su sumiso mayor aprecio que el que tiene por su coche nuevo, su ordenador,su último  móvil de gama alta o cualquiera de sus posesiones más valiosas. No hay cosa que enfurezca más a un hombre alfa que hacerle frente a un marica lloroso, celoso, histérico, liante y molesto por el estado de su relación; por mi experiencia, los alfas reciben ya suficiente abuso emocional (en algunos casos) por parte de sus mujeres. Un hombre busca en su sumiso algo que sea “útil” en el momento que él lo necesite, una herramienta para su placer y beneficio.

Los verdaderos alfas no abundan, son tan escasos como los diamantes puros. No son perfectos, aparecen sin tallar con todas las imperfecciones e impurezas de la marca de fábrica. Aunque su naturaleza dominante y capacidad de liferazgo les viene dadas de nacimiento, pronto aprenden a pulirse y a crecer junto a sus esclavos. Inteligentes y muy sagaces, pronto se dan cuenta que el gritar y emplear la violencia gratuita es menos eficaz que la camaradería y la confianza mutuas. Cuando por fin se estabecen las reglas por ambas partes, cuando ya no queda lugar para las mentiras, las falsas promesas, el chantaje emcocional, los aspavientos e histrionismos… la experiencia comienza a ser fascinante.

Muy lejos de mi intención venderos la relación que mantengo con mis alfas como lo más maravilloso del mundo, no son dioses del Olimpo, no somos ni mejores ni peores, ni más interesantes, ni más exquisitos.. pero sí más valientes y sinceros con nosotros mismos cuando acatamos la verdad de la jerarquía natural. Me emociono y disfruto (lo digo sin atisbo alguno de ironía) cuando veo, leo, y soy testigo de vuestros “amores entre iguales”, pero cuando me descubrís ese otro lado oculto.. Mmmmm de momento, no cambio mis alfas por nada. Mi amor por ellos es un absoluto que lo toma o pierde todo. Los sentimientos restantes, compasión, ternura, cariño y entrega recíprocos, etc.. para mí existen en la periferia y pertenecen a las estructuras de la sociedad y las costumbres.

Yo jamás he tenido un amigo. Lo supe bien pronto desde pequeño. No me duelen prendas reconocerlo. Es otro de los precios que he tenido que pagar por estar junto a ellos. Un alfa nunca va a permitir que tengas un amigo y por su parte, él tampoco será nunca tu amigo. Eso no va a suceder nunca. Tengo un conocimiento teórico de la amistad, pero no práctico. En cuando alguien se acerca a mí con intención de establecer una amistad, mi reacción inmediara es huir dejando a esa persona cruelmente en la estacada. He llegado al convencimiento de que los hombres tienen divididas sus vidas por compartimentos: ésta es mi vida de trabajo, ésta es mi vida familiar, ésta es mi vida con mis amigos, ésta es mi vida privada … todo ha de estar limpio y ordenado. Necesitan mantener muchos de estos aspectos de sus vidas separados unos de otros. Si una vez tuviste un amigo cercano, y de repente le conviertes en tu alfa, comienzas a servirle y tratarle como tal.. más pronto que tarde dejarás de ser su amigo y te convertirás en su “cumdump” (cubo de esperma). Ya no pasará ese tiempo de calidad contigo como lo hacía antes, ahora eres simplemente un agujero dispuesto para su placer. Una vez que la dinámica ha cambiado, es probable que no haya marcha atrás o la combinación de las dos cosas. ¿Por qué? tu nuevo Alfa ha perdido parte del respeto que una vez te tuvo como un amigo, ya no eres “un igual”. Él te ha dividido en compartimientos como lo haría cualquier hombre que oculta a su “zorra secreta” de su familia y amigos. Ir al cine, jugar a la Play, hacer deporte, etc.. es raro  que ahora cuente contigo para esas cosas cuando se ha acostumbrado a verte y tratarte como su esclavo sexual.

A menudo me preguntan: ¿Pero te compensa todo esto? Por supuesto que sí. Amo al hombre cuando lo descontextualizo y le libero de todos de todos los conceptos, signos, arquetipos, y patrones que siempre le han asignado. Me fascina el cerebro de un hombre, su manera de pensar, de sentir,  de procesar la información. Me deduce su libertad, su fuerza y valentía, su carácter indómito e independiente. Me erotizan su piel, sus manos, su olor, su sexo.

¿No te resulta ofensivo y humillante que se refieran a tu ojete como un coño? ajjajjja no, en absoluto, eso es mérito de un buen pussyboy. Soy lo suficientemente versátil, imaginativo, con una sensibilidad ágil y bien entrenada como para barrenar de golpe todos los esquemas de género.. puedo adoptar distintos grados y modos de feminización según el momento y la situación lo requiera. Todo lo que sea por darle el máximo de placer y gozar junto a él. Un buen pintor elige el formato de su lienzo según para qué idea, cada obra le exige un nuevo esfuerzo de abstracción y un mundo aún por descubrir.. no es un artesano, es un artista, no basta con la simple rutina. Un buen pussyboy está bien entrenado para su dueño, y éste no sólo se está follando un culo, ha creado a su chico con “el molde” que mejor se ajuste a su frentico deseo, quiere que su “gatito” sea el receptor de su simiente.

 Hace unos días conversando con alguien al que tengo muy en consideración, le conté lo de mis besos cerebrales con los alfas. Fue algo que descubrí por caualidad. Como ya he dejado constancia de ello en varias ocasiones, a los alfas no les gustan las muestras explícitas de afecto, ni los sentimentalismos ni las fruslerías por el estilo; no besan, no te agarran de la mano ni de la cintura para pasear contigo bajo la luna., etc…

Pero una vez que estábamos sentados A.C  y yo, muy juntitos y pegados en el sofá viendo una película, me descubrió mirándole de un modo especial.

– ¿Qué quieres?

– ¿Te puedo pedir una cosa? te prometo que no es nada sexual, ni siquiera te voy a tocar. Quiero darte un beso cerebral

– ¿Qué coño es eso?

– Es dejar que nuestras cabezas se toquen, que permanezcan juntas por unos segundos… es sólo un experimento. Como si pudiesen comunicarse por ondas cerebrales o algo así.

Es curioso que un hombre que suele tener un control exhaustivo de cada una de las partes de su cuerpo, le atribuya valor erótico y sexual a una mano, un brazo, muslos, cintura, pecho, oreja, etc.. y sin embargo, al cerebro lo considere como algo independiente de sus zonas tabús, ésas que no deben ser tocadas por otro hombre.

Sin duda algo mágico y fascinante se establece cuando le doy un beso cerebral a un hombre. Surge una corriente eléctrica que no sabría explicar pero puedo dar fe que sucede. Al girar un poco la cabeza y apoyar mi frente en su sien… el alfa se desmorona, se desprende de todos sus escudos, realmente es cuando se queda desnudo. Un hombre desnudo de ser hombre

– Qué buen rollito ¿no? es una frase muy repetida que suelen decirme en esos momentos

Es asombroso que no se aparten, que continúen sometidos a ese estado de hipnosis… In cluso me permiten que una de mis manos les acaricie el mentón y la mandíbula para afianzar aún más el contacto. Es durante esos instantes, cuando he visto las sonrisas más hermosas de los hombres, justo cuando se relajan y liberan de sus cargas. He presenciado todo tipo de reacciones, desde pasarme el brazo por el hombro y estrecharme contra ellos, quedarse profundamente dormidos, o como sucedió en dos casos concretos, romper a llorar deseperadamente hasta vaciarse de lágrimas.

SUSPENDIDO

Dicen mis psicólogas que el motivo por el que elijo a mis alfas es porque busco en ellos a “ejecutores”.

– Eso suena como a matones.

– En cierto modo es lo que son. ¿Te has planteado por qué esos chicos a los que tú llamas alfas son siempre impulsivos, dominantes, macarras, machistas, agresivos, e incluso me atrevería a decir con cierta actitud homófoba?

– Para nada son como tú los describes. No tengo esa opinión de ellos. Cuando se les conoce y ellos ven que vas de legal y les quieres tal como son, cuando les escuchas y consigues que a pesar de su apariencia de chulos y macarras se abran, descubres que tienen sentimientos muy nobles, y te das cuenta que merecen muy mucho la pena. Con ellos he aprendido el valor exacto que tiene la amistad y lo que significa ser colegas. Entre nosotros no existen trampas, mentiras, ni chantajes emocionales.

– Pero todo eso que dices lo podrías encontrar perfectamente en otro tipo de chicos, por ejemplo, en un compañero de tu facultad.

– Claro que sí, tengo buenos compañeros con los que me llevo muy  bien.Con algunos me siento más cómodo que con otros, pero eso no tiene nada que ver. Los únicos que me atraen física, emocional y sexualmente son ellos.

– ¿Quiénes son ellos?

– Los alfas

– ¿Cómo definirías tú a un alfa?

– (No disimulo mi sensación de fastidio) uff! creo haberlo hecho ya un millón de veces como mínimo..¿otra vez más? de verdad, no me apetece. Lo que sí me gustaría saber es por qué les llamáis vosotras “ejecutores”

– Porque los eliges de este estilo como un sustitutivo. Tus alfas funcionan como mecanismo de compensación, son los idóneos para destruir la imagen que guardas de tu padre.

– ¿De mi padre? que yo sepa y recuerde, mi padre no es un macarra, y menos aún un alfa. Él y su hijo, mi hermano de sangre por mucho que me duela, son tipos despreciables. ¿Que yo sustituyo a mis alfas por mi padre y su hijo? ¡por favor! mi padre y su hijo no son lo suficientemente hombres ni tienen cojones para rozar la categoría de alfas ni en cien vidas que volviesen a nacer. A mis alfas les admiro, les amo, les venero como hombres y como machos.. a mi padre y a todos los que son tan cobardes, liantes, falsos, hipócritas, desleales y manipuladores como él, los quiero bien lejos de mi vida. De la mía y de la de mi madre. Perderlos de vista es la mayor felicidad que nos ha sucedido. Me queda muy poco para acabar mi carrera, entonces abandonaré su país porque hasta eso pesa sobre mis hombros como una condena.

– Pero estar con tus alfas para ti es más cómodo porque no hay sentimientos ni afectividad por medio, quizá sea por eso por lo que nunca te decepcionan. Si no arriesgas sentimentalmente, no hay decepción. Eso no es ser muy de valientes ni por parte de ellos ni por la tuya.

– Sí hay sentimientos y afectividad, lo que no hay entre nosotros es “paripé”. Lo que no hay entre nosotros es toda esa basura de “eres el amor de mi vida” y a la mínima de cambio, estás diciéndole lo mismo a otra persona a espaldas de la primera, traicionándola únicamente para sentirte el rey del mambo. Nosotros no tenemos el cinismo de prometernos amor eterno para vivir en una casita como una feliz parejita con nuestros hijitos y un perrito… cuando lo que estás buscando es la mínima oportunidad para seducir y follarte a todas las tías a tu alcance para sentirte más macho- mamarracho. Tampoco existe entre nosotros el “no me gustas nada cuando te juntas con esa gente, cuando te vistes y te peinas así, cuando hablas de esas cosas, cuando hablas y gesticulas de ese modo, cuando no eres políticamente correcto, cuando llamas la atención en la calle, cuando no te comportas conmigo como a mi me gusta que te comportes, cuando no me prestas atención ni me quieres como a mi me gusta que me quieran, etc etc etc..

– Eso es lo que hacía tu padre..

– Por supuesto. Mi padre es de los que pregonan a todas horas que lo más importante de la vida es el amor, los sentimientos, la familia, el cariño jajjajajjaj… qué bonito!

Pero los que se pasan la vida suspirando por encontrar ese amor que no llega nunca porque al parecer tienen la mala suerte de no encontrarlo, como mi padre, es falso que busquen el amor ni un carajo que se le parezca, son tipos infectados de su propio ego, lo único que quieren es que les regalen los oídos con lo que quieren oír de sí mismos; para ellos los demás tienen que “cambiar” para ajustarse a sus gustos y manera de ser. Ellos creen estar en la posesión de la verdad absoluta del amor, de cómo ha de ser una pareja  y en qué debe consistir una relación amorosa, ellos son perfectos… son los demás quienes están cargados de defectos.

– Y todo esto con tus alfas no sucede.

– Obviamente, no. (me estoy sintiendo incómodo y alterado) A ver, Ainara… os he dado las razones, estas mismas razones, una infinidad de veces. Sinceramente, me canso de dar las mismas explicaciones.

– ¿Qué explicaciones?

– Que tanto ellos como yo no necesitamos afectividad ni ningún tipo de sentimentalismos como convencionalmente se entiende. No nos mentimos con ese tipo de compromisos, no hay promesas ni autoengaños.

– Ya, pero los sentimientos son comunes a todas las personas independientemente de si son del mismo sexo, del contrario, o de distinta condición social.. si eres humano, tienes sentimientos.

– A ver.. mis alfas son tíos, yo soy un tío, tanto a ellos como a mí nos cuelgan entre las piernas lo mismo. Estamos encantados de tener el mismo sexo y disfrutar teniéndolo. Hasta aquí todo claro, no? yo estoy sometido voluntariamente a un alfa porque representa para mí todo lo que me gusta en un hombre, TODO, incluído el sexo. Pero a mí no se me ocurre pensar en ser su princesa, su novio, su novia, su amante, etc… no siento la menor necesidad de copiar ninguna conducta heteronormativa. Y ellos conmigo tampoco. No creo que el sexo se conciba y se practique únicamente siguiendo unos patrones heterosexuales. Tampoco pongo en duda el amor de Romeo y Julieta, ni tampoco el de Romeo y Julio… sé que son perfectamente posibles en ambos casos y es precioso cuando eso sucede. Pero en un hombre yo busco otra cosa.. Lo que me gusta es romper y transgredir los esquemas de “género”. Mi alfa me coloca una jaula de castidad, me feminiza para su propio placer, me hace buscar otras zonas erógenas, convierte mi pene en clítoris, mi culo en vagina, etc… y todo ello sin hacerme renunciar a mi sexo, sin prtender que yo sea una chica, sin imitar ningún modelo femenino, porque el resultado sería ridículo “en mi caso” porque no es eso lo que busco ni me excita.

– Quizá lo que buscabas era que tu padre mostrase los sentimientos que cabe esperarse de un esposo con su mujer, y un padre con su hijo…

– Estaba hablando de verdaderos hombres, de mis alfas, no de mi padre

– Pero son tus alfas los que te “libran” del dolor de esos sentimientos que deberías haber recibido por parte de tu padre. Por eso los hemos llamado “ejecutores” o “exterminadores”

Javi, Javi… Vamos a dejarlo por hoy. Por favor… trabaja esto en casa tranquilamente, pero cuando veas que es el momento adecuado para reflexionar sobre ello. Seguimos revisándolo en la próxima cita.

No sé, tal vez las cosas que nos afectan no valen más que por su interpretación. Lo que me apasiona de mis alfas es que son hombres de acción, no son esclavos del entendimiento. Para ellos la vida es más sencilla, vivir es sentirse vivido. Nada más. No sería capaz de estar con un intelectualoide jajjajja

Miro la foto y apenas puedo controlar el temblor de todo mi cuerpo.

Un trabajador sube a un poste eléctrico para arreglar una avería. Sufre una fuerte descarga y queda inconsciente suspendido en lo alto. Su compañero, que no lo duda un instante, sube a socorrerle…. le entrega lo único que tiene: la vida. La vida que sólo se puede insuflar a través de los labios.

Sí, lo sé, es un acto humano, una muestra de auxilio, muchos también lo hubieran hecho, un acto heroico, no hay nada sexual en esta hermosa imagen… pero descontextualizando la fotografía, para mí es la representación gráfica de lo que significa entrega absoluta al tipo de hombre que amo y al que quiero servir. Aunque no hubiese nunca el menor roce sexual entre nosotros, aunque sólo se produjese entre nosotros un único beso como el de la imagen, un único beso para devolverle la vida al filo de la muerte…  sin haber nada de sexo, sin beso, sin ninguna muestra de afecto, mi entrega y adoración al alfa seguiría siendo exactamente la misma.