CAR-di-NAL

 

 

Yo haré de ti un continente

un sólido territorio sobre el cual

nuestras voces

mecerán las copas de los árboles,

y dibujarán simulacros de nubes

en el aire.

 

Nubes que semejarán a cuerpos

de amantes perfectos.

– Ven sin equipaje, no lo necesitas –

Yo no te voy a pedir ni exigir nada.

Tampoco te asustes,

llevo bastante tiempo ensayando

ser tu fiel durmiente.

Conozco el peso exacto de tu brazo

la curvatura de tu hombro

el fluctuar incesante de tu respiración

y ese dulzor pegajoso de tu esperma.

 

“Me da la impresión de conocerte desde siempre

y sin embargo,

tu encuentro ha hecho saltar mi vida

en mil pedazos.

Yo sabía que tarde o temprano

íbamos a coincidir.”

 

Tu cuerpo

una estrella de cinco puntas imantadas

una brújula

de la que no puedo escapar.

 

El Norte es frío

pero propicio para susurrar sobre tu hombro

palabras de amor,

mi verdad más honda y mis confesiones más sinceras.

Siempre habrá noche en el Norte

y en tu frente

crecerá el musgo aterciopelado de azul.

Te amo Norte

te amo desesperadamente.

 

El Este lo señala tu pecho amplio

trenzado de músculos y sierpes

que aprisionan mis cabellos.

Es el reino del sol, evidencia absoluta

voz de leones machos

ante los cuales, me gusta permanecer callado.

 

El Oeste, en cambio

es un desierto de arenas movedizas

que se deslizan por mi espalda

hacia los muslos.

No se oye nada excepto tu respiración

que levanta tormentas de arena y polvo,

lágrimas capaces de hacer brotar oasis

lagos inmensos

y vergeles frondosos.

 

El Sur

lo marcan nuestros pies como agujas imantadas

que vibran

con el calor de soles negros

y carbones encendidos,

moscas pegajosas

que nos impiden conciliar el sueño.

Nunca jamás te pediré una prueba de amor

en el Sur

y menos aún, que camines descalzo

por el fuego, por el aire.

 

Javi Dubois

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CUENTA ATRÁS (un poco impertinente, bastante nervioso por el viaje hacia el Hielo Norte )

CRISTINA MECA – “BY MY ANGEL”

Tras varios años inmersa en tierra yerma y cuarteada por la sequía emocional, bastaron cuatro gotas para que la semilla sonmolienta iniciara el despertar del árbol. Hambriento devoro ahora cualquier poema que me licúe el alma. Es por eso que Cristina Meca me acojona, me acojona de verdad. Su poesía me sesga el cuello de lado a lado con las afiladas agujas de una brújula instalada en el corazón. Curiosamente, no es hacia afuera sino hacia dentro, toda esa sangre que emana de sus versos; y yo – que me lo trago todo – saboreo con deleite hasta la última gota. Cristina Meca me mata, me mata de tanta verdad.

La puedes encontrar AQUÍ

BY MY ANGEL

Regálame flores, hazme llorar, que me sienta bien la tristeza que me traes. Dame besos en los dedos, no quiero mojarme en esa saliva dulce que has comprado en otra boca. Méteme ese dedo por debajo del alma, deja que compruebe a qué día de la semana hueles. Me gusta esta versión de ti en la que todo parece tragedia.

Tócame el pelo. Trae contigo ese elegante color granate, trae tus manos, devuélveme mis vestidos.

Hay algo de angelical en tus charcos, algo de oscuro en tus luces, hay algo de dolor en tu belleza y hay armonía en tus miedos.

Rózame esta tela que cubre lo que soy; decórame. Prepárame un baño de ideas, de cosas dulces, háblame de lo perverso, de la lluvia y el oro; háblame de todo lo que tienes, arráncame lo que te falta.

Quiero que cosas tus dedos a los míos con hilo color carmesí, quiero que escribas enredaderas encima de mi.

Mi ángel, lléname el cuerpo de naturaleza, que hace un día horrible, que hoy no brillo nada. Cúranos de esta belleza que nos duele tanto dentro, cúranos de tanta humanidad.

¿Sabes? No recuerdo qué colores tenía el mundo antes de ti. Léeme una novela en la intimidad, una que hable sobre ratas, ratones y gotelé.

Yo quería ser una obra de arte pero sin dolor, y eso no es posible; ahora lo sé.

Por eso tú dueles tanto, por eso me muero contigo con tanta intensidad. Me muero tan de verdad…

CHARLES BUKOWSKY 1

EL GENIO DE LA MULTITUD

Hay suficiente traición y odio, violencia, necedad en el ser humano corriente
como para abastecer cualquier ejército o cualquier jornada.
Y los mejores asesinos son aquellos que predican en su contra
y los que mejor odian son aquellos que predican amor
y los que mejor luchan en la guerra son al final aquellos que predican la paz.
Aquellos que hablan de Dios necesitan a Dios.
Aquellos que predican la paz no tienen paz.
Aquellos que predican amor no tienen amor.
Cuidado con los predicadores.
Cuidado con los que saben.
Cuidado con aquellos que están siempre leyendo libros.
Cuidado con aquellos que detestan la pobreza o están orgullosos de ella.
Cuidado con aquellos de alabanza rápida, pues necesitan que se les alabe a cambio.
Cuidado con aquellos que censuran con rapidez, tienen miedo de lo que no conocen.
Cuidado con aquellos que buscan constantes multitudes, porque no son nada cuando están solos.
Cuidado con el hombre corriente, con la mujer corriente, cuidado con su amor.
Su amor es corriente, porque busca lo corriente, pero es un genio al odiar.
Es lo suficientemente genial al odiar como para matarte, como para matar a cualquiera.
El hombre corriente al no querer la soledad, al no entender la soledad intentarán destruir cualquier cosa que difiera de lo suyo.
Al no ser capaces de crear arte no entenderán el arte.
Considerarán su fracaso como creadores, sólo como un fracaso del mundo.
Al no ser capaces de amar plenamente, creerán que tu amor es incompleto y entonces te odiarán.
Y su odio será perfecto, como un diamante resplandeciente
Como una navaja
Como una montaña
Como un tigre
Como veneno o cicuta
porque ése
es su verdadero
arte.

ESTÁN POR TODOS LADOS

Los oledores de tragedias están
por todos lados
se levantan a la mañana
y ya empiezan a encontrar las cosas
mal.

Y se sumergen
en la rabia,
una rabia que dura hasta
que se van a la cama,
e incluso ahí
se retuercen en su
insomnio,
incapaces de quitar
de sus mentes
los pequeños obstáculos
que han hallado.

Se sienten siempre en contra de todo el mundo,
es un complot.
Y por estar constantemente
furiosos sienten que
siempre tienen
la razón.

Los ves en el tráfico
tocando el claxon como salvajes
ante la más leve infracción,
puteando
desparramando sus
insultos.

Los sentís
en las colas
de los bancos,
de los supermercados,
de los cines
presionan
en tu espalda
te pisan los talones
están impacientes siempre por
una furia.

Están por todos lados
y en
todas las cosas,
esas almas
violentamente
infelices.

En realidad están asustados,
como siempre quieren
tener razón
fustigan
sin cesar…
es un mal
una enfermedad de
esa raza.

El primero de ellos
que vi fue
mi padre
y desde entonces
he visto mil padres
malgastando sus vidas
en el odio,
arrojando sus vidas
al pozo ciego
y
gritando
enloquecidos.-

MASTICAR LOS TUÉTANOS 1

Sí, otra sección más… y eso que aún no he hablado de algunas de mis otras grandes pasiones: la pintura, el arte en general, los audiovisuales, las piedras…

¿Os ha pasado alguna vez, que de repente, comienzas a oír algo que te resulta escalofriante porque a pesar de sentirlo muy cercano a ti, nunca conseguiste verbalizar? Esto fue lo que me sucedió hace apenas dos días con Quenton Veretta y su extraordinario blog “El OjO Rabioso” Ver aquí .Comienzas a leer y no paras hasta roer los huesos y sorber los tuétanos de lo  que escribe. Cuando me ofrecen una buena copa de vino (además de textura, color, aroma..) necesito llevarla al paladar. Lo advierto, no podré resistirme a muchos de sus poemas, pero en esta ocasión sucumbí ante uno de sus textos que fue como una revelación. No conozco mejor manera de hacer “mío” un texto que respirarlo, trotar sobre las patas y cascos de las consonantes y regulando el aliento puesto en las vocales.

 

la vida que quiero – Quenton Veretta

Siempre pienso que me queda poco y anoto y fotografío lo que he hecho, a pie de foto añado notas epilépticas sobre la enseñanza o el porqué me dio por vivir en agujeros.
No nos damos mucha cuenta, de que tan sólo somos la imagen que ven de nosotros.
Tú te crees que eres tú. Yo para ti no soy yo. Siempre buscamos aceptación y hay personas que confunden esa cosa con amor. Dame 1000 likes y estoy más buena. Me aman.
Desenvolvemos automáticamente unos personajes, según el decorado, para meternos en la imagen del sex-symbol de temporada. Ámame.

Partiendo de esa base, la falta de realidad es absoluta entre nosotros. Nos vendemos.
Supongo que algún despistado estará pensando: ‘Yo no, yo siempre voy de cara, me muestro como soy y al que no le guste que no mire’. Bien por ti, embustero.
Tengo otra base, ésta es de mi propio blog; y volviendo a partir de esta otra nueva base, os digo, que estés al lado que estés de la pantalla, lo único exigible para disfrutar de las cosas que escribo, es estar en pelotas. Me vale que des a ‘like’ si llevas la chaqueta puesta, por hacer ruido, para inflar mi ego, o para hacerme pensar que os gusta lo que escribo.
Pero mejor si venís en pelotas, porque el núcleo de lo que escribo es el reconocimiento de verdades que se clavan, verdades que solemos intentar esconder tras esa ropa tan mona, esa sonrisa sincera, o el orgullo de creer que somos lo que nos creemos al esconder nuestras debilidades. Puro Fotoshop. Quizá esa es la razón por la que cientos de personas se miran al espejo para repetirse a diario que son unos triunfadores. Para creerse la careta, y arrasar en este mundo regido por la más absoluta estupidez, y por un cúmulo de peldaños a los que ascender, empujando sentimientos al vacío; despreciando toda su ancestral sabiduría.

En general, eso es lo que mejor funciona para ser un occidental aburguesado ignorante de todo -que es a la postre lo que te permite vivir contento, mirando tu ombligo por comparación con el del vecino del quinto-. Es la opción que nos inoculan.
En el ascensor, comentando estupideces climatológicas -más que obvias teniendo en cuenta la época del año-, nos imaginamos en el valle de nuestros orgullos y nos retamos:

‘Yo soy más digno, yo tengo, y tengo, y tengo y me suscribo y contrato y me aseguro a mí y a los míos; y de seis terminales, tres son iPhone’.

Lo normal es poder soportarlo, poder vivir estrangulando sentimientos, y lograr un peldaño medio en el que nada ‘malo’ puedan decir de tu familia en el pueblo, las orondas clientas de la carnicería.
Los hay que no. Los hay que no podemos. Me revientan los retoques.
La única enseñanza que puedo vislumbrar del tiempo que he vivido colgándome de grúas y cornisas, es que vivir cerca del abismo fue la única manera de intentar luchar y revelarme contra una vida que nunca quise vivir de esa manera. No critico.
Un día escribí, que es muy complicado no gritar ‘¡amén!’ y levantar los brazos, cuando estás en un templo con cien personas que lo hacen; aunque tú hayas caído en ese lugar por otro motivo; quizá ibas sólo a pedir un cigarro, y acabaste gritando amén con la manada para sentirte uno entre ellos.

A nadie le voy a decir cómo vivir, aunque recomendaría que os dejarais sentir sin repetiros estupideces en un espejo. La voz y el ojo interior, como su propio nombre indica, está en el interior, no en un reflejo. No es un consejo. No puedo decir que me ha ido bien, pero siento hacia mí algún pequeño orgullo; y me di dos besos cuando después de un año, salí de una comuna Evangelista sin haber rezado a nadie ni a nada en lo que no creyese cuando entré: Nada.

Me la sopla ser diferente. Que me sonrían con superioridad los empotradores, mirándome con sus chicas de silicona cuando al encender las luces de la sala en que se proyectó: ‘El hijo de la novia’, yo continuaba en un paño de lágrimas. Hace mucho tiempo ya desde que me enfrenté al padre de todos mis padres y salí por la tangente.
Hasta mi chica, en el cine, miraba hacia otro lado.
Qué absurdo, pensé yo. Que absurdo, pensaron ellos.

Yo soy el triste, ese que dicen que desprende una cautivadora belleza en el alma, pero al que la inmensa mayoría nunca ve. Siempre va solo, igual por eso es que va triste… o por ver el desperdicio de mundo que nos han construido. No lo sé. La irrealidad me supera.

Jamás aconsejaría mis vidas, las hay mucho mejor y más cómodas en los bloques de oficinas; sólo digo, que desde que maté al niño miedoso, la única constante en mi vida hasta hoy, la única decisión adulta y mantenida, ha sido renegar de vuestra amanerada forma de vida. Ni puedo, ni he podido; estoy absolutamente impedido bajo pena de muerte cerebral para vivir así, por eso revelarme no tiene ningún mérito. Sólo hago lo que puedo.

Y después de mil suicidios, sigo siendo diferente. Leo, escribo, compongo, sobrevivo, bailo, me emborracho, lloro, amo, río… ‘eso es bien’ -pensaréis. Sí, es ‘muy bien’ como dice mi sobrino el greñudo; te va ayudando a conocerte y a abrir cajones nuevos llenos de cosas de ti.

Es muy guay, eres muy guay, la vida debería ser como piensas, libertad, desnudez y falta de complejos…Lo malo es que te empuja a rechazar muchos trabajos, a muchas personas y a muchas situaciones. Nada es gratis, coger un camino dinamita los demás.

Todos estamos de acuerdo, pero yo y los míos siempre nos quedamos solos.

 

MOLÉCULAS CRUJIENTES DE NIEVE SOBRE PIANO

IRINA

Vive en la plaza Dª Elvira, y aunque este invierno no ha sido tan duro, las noches y los días para ella ya no existen más que en las regiones hiperbóreas del Guerrero Norte . Rodeada de ese aliento intemporal que desprenden los muebles y objetos, ha conseguido desprenderse de todo.
Abandonadlo todo
Los pretéritos y los presentes. Los deseos que enturbian las fotografías de los días y rompen el aire en mil pedazos.
Abandonad a los amantes que dan la vuelta a las páginas del libro de las horas y espantan las últimas moscas que naufragan en una gota de sol.
Abandonaros a un nuevo comienzo, a un encuentro.
Son despertares, árboles de cabezas rubias
que trenzan sus hojas bajo la lluvia
mientras que al ángel del ángelus (la torre del campanario está cerca)
le castañean los dientes
y se le duermen las alas.

Yo la escucho pensar esto y muchas otras cosas cada vez que voy a hacerle una visita. La considero como mi verdadera abuela sevillana, porque la madre de mi padre y toda su familia no me corre por el alma. Fue mamá quien la conoció al poco tiempo de recalar nosotros en esta ciudad sin mar, como un ombligo en el desierto.
Algunos seres como Irina conservan siempre el secreto de la atracción irresistible y por haberse fraguado con eso que llamamos conciencia universal, o, si se prefiere, por saber recoger sin violentar ni manipular su sentido, las palabras que caen de la “saliva de lo que no se dice ni se nombra”.
Muy ingenuo será el que escuchándola tocar el piano, piense que podrá descifrarla. Si rápidas y virtuosas fueron sus manos en su juventud, su acrobacia y agudeza mental es aún más delicada y compleja. Fué Irina quien me enseñó a dar “besos cerebrales”.
– A este niño sólo le atraen macarras, canis y chulos de barrio. Dice mi madre
– Déjale, mujer. Él sabe que después de que las espinas han sido recogidas, todo lo que resta no es sino un camino de rosas. A mí me han sangrado los dedos antes de dominar algunos nocturnos de Chopin.

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Con cautela, hay que saber hablar con ella sin sobresaltarla, sabiendo darle la importancia justa al método de contacto elegido por ella para acercarse a nosotros. Irina no necesita la ayuda de las palabras ni de los recuerdos, sabe que la música está suspendida en el aire como el polen que asciende de los naranjos de la plaza sin posibilidad de posarse.
Olof, su gato que es ruso y gris azulado, a menudo estornuda con una melodía de Chopin.
Una vez la vi inclinarse sobre la mesa y apoyar su delicada cabecita blanca sobre la superficie
pulida de roble. Azorado pensé que le vencía el sueño, y, sin embargo, se desplomó aún más sobre la mesa e hizo el simulacro de nadar.
– Nadaré esta noche con los peces.
– ¿Podrás respirar bajo el mar?
– Sí, cada noche pongo mi corazón en un vaso de agua.
– ¿Irás muy lejos?
– Depende de ELLA
– ¿Quién es ella?
– La mujer que tiene una boca en un pozo.
(E hizo sonidos guturales imitando el gotear de algo cayendo en la profundidad… una nota musical que jamás había oído antes)

Me quedo callado. Desde que el alzehéimer vino a por ella, me doy cuenta que la ausencia de música también es una música… una melodía inacabada pero gestándose en alguna parte. Irina me mira y sonríe. Le beso las manos. ¿Cómo podemos darnos cuenta la mayoría de los profanos, que una melodía se convierte en fuente de misterio después de no haber sido durante mucho tiempo más que una especulación sobre el misterio? Sólo los iluminados consiguen devolver la música a su auténtico destino.

Pura emoción cuando la oigo deslizar sus dedos sobre el piano…
Cae la tarde/despacio y lentamente/sobre un naranjo que aletea./Sin humos, balanceante, pasa el viento su incensario./Lo que creímos que era el cantar de los grillos/ era el ring ring de alegres bicicletas./Cae la tarde como siempre/sin darnos cuenta/ligero velo o mortaja sobre nuestros cuerpos vigilantes./Cae la tarde, sin aliento/desplomada por el aire/como un ave al que hieren por sorpresa.

 

Irina vive atada al duermevela, asomada al fondo del sueño. Y aunque viene de tierras frías como mi madre, su leve peso lo constituyen moléculas crujientes de nieve, esa latitud de donde nace la luz blanca. Golpetea la lluvia sobre las ventanas pero ella no aparta los dedos del piano… corretean los niños y los paraguas inesperados. Pienso en tus pies descalzos que calentaré con mis manos.. pequeños charcos sobre los huecos y adoquines recolectan la lluvia en bolas diminutas. Imagino peces rojos y urbanos viviendo en esos huecos de la calzada
Pasan seis bicicletas y sus grillos metálicos las alejan.
Se desmelenan hilos de agua.
Llueve sin consuelo
pero la taza té calienta mis manos. No sé decir “te amo” pero sé calentar las manos frías de un hombre cuando las trae heridas de trabajar o cuando se siente solo.

 

Dentro: cortinas de algodón teñidas con té, sedas, encajes, epidermis superpuestas.
Oigo una nueva melodía… te pienso ¿recuerdas?
Mi cuerpo puse en la tierra, tierra en el vientre,
tierra que descubre su raíz más honda,
la tierra más desnuda del amor.
Tus manos y tus pies en la tierra buscando,
escarbando, desenterrando
como busca el amor un corazón hasta devorarlo.
¿Recuerdas? sólo quedan los pasos.

Olof, se encarama de un salto sobre la estantería y comienza a afilarse las uñas sobre el lomo de un libro de Kafka…
Mi estancia ha terminado.

Si vas a emprender el viaje hacia Itaca,

pide que tu camino sea largo,

y rico en aventuras y experiencias.

A lestrigones, cíclopes o fiero

Poseidón, nunca temas.

No hallarás tales seres en tu ruta

si alto es tu pensamiento y limpia

la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

Nunca a los lestrigones ni a los cíclopes, ni al fiero Poseidón encontrarás

si no los llevas dentro de tu alma,

si no es tu alma quién ante ti los pone.


Pide que tu camino sea largo.

Que numerosas sean las mañanas

de verano en que arribes a bahías

nunca vistas, con ánimo gozoso.

Detente en los emporios de Fenicia,

adquiere hermosos artículos:

madreperla y coral, ámbar y ébano,

perfumes deliciosos y diversos

– cuando puedas invierte en voluptuosos

y delicados perfumes.

Visita muchas ciudades egipcias y aprende,

con avidez aprende siempre de los sabios.


A Itaca tenla siempre en la memoria.

Llegar allá es tu meta,

mas no apresures el regreso.

mejor que se dilate largos años

y, en tu vejez, arribes a la isla

con cuanto hayas ganado en el camino

sin esperar que Itaca te enriquezca.

Un hermoso viaje te dio Itaca. Sin ella

el camino no hubieras emprendido.

Mas, ninguna otra cosa puede darte.


Aunque pobre la encuentres, no hubo engaño.

Rico en saber y en vida como has vuelto, comprenderás

qué significan las Itacas.

C: CAVAFIS