JEU à Deux “sweet and wet pants”(Koldo.IN & YO)

En esta ocasión, nuevamente colaboramos Koldo.IN y yo imaginándonos en una situación diferente. Obviamente ya tenemos mayor sintonía entre ambos y nos resulta más fácil interactuar entre nosotros. Al igual que la vez anterior, la idea la construimos conjuntamente y yo me he encargado de hacer las costuras y arreglos para darle cuerpo al asunto.

Estoy atravesando estos últimos días un estado de ánimo muy especial, así que tuve mis dudas y reticencias a la hora de subir este post que ya teníamos en construcción Koldo y yo antes de mi nuevo encuentro… así que no quería por nada del mundo faltar a mi compromiso con Koldo.

Hacía pocas horas que regresé de currar del taller de mi padre y estaba medio adormilado en el sofá viendo un documental de Discovery channel, cuando oí un golpe en la puerta del salón:

– ¿Sí?, Pregunté, sin apartar los ojos de la pantalla por un segundo. 

Él asomó la cabecita pero sin atreverse a abrir la puerta del todo; me encanta cuando veo esa mirada tímida en su rostro. 

– Koldo, Marga me ha enviado un whatsap y .. bueno, está en la cafetería con unos compañeros..puedo..

Tartamudeaba y no se atrevía a dar su opinión. Le miré con cara de enfado.

– ¿Qué coño quieres, Javi? Abre esa maldita puerta cuando hables conmigo.

Apareció desnudo en el umbral del marco con el pelo aún húmedo tras salir de la ducha, al tiempo que un haz de luz solar que entraba en oblicuo desde la terraza, proporcionaba un precioso tono rojo dorado sobre en su escaso vello púbico… parecía una pequeña llama ardiendo entre aquellos muslos tan blancos y bien torneados. Me excita verle tan indefenso. Trató torpemente de cubrir sus pelotas con su manos, pero pronto se dió cuenta de que no tenía ningún sentido. Habitualmente lo tengo todo el día desnudo por el apartamento porque además de disfrutar mirándole, me gusta tocarle y comprobar si está receptivo. Me pone a mil el sabor de sus pezoncitos rosados y un poco en punta; cuando se los chupeteo y morisdisqueo un poco, tengo la sensación que de un momento a otro va a brotar de ellos unas gotitas de néctar blanco.

– Es que me han dicho que si puedo bajar a tomar un café con ellos y luego darnos una vuelta. Y yo, yo he..

No le dejé acabar.

-¿Te he dado permiso para salir? ¿Me has pedido permiso acaso?

– No. Es que yo tampoco lo sabía, Koldo. Te lo prometo, no lo sabía..Me han avisado ahora..

– Tú estás viviendo en “mi” apartamento. No pagas  alquiler ni los recibos de la luz , ni el gas, ni ningún otro. Esto no es un puto hotel ¿me oyes? ¿Qué carajo te hizo pensar que puedes entrar y salir cuando quieras? 

– Perdóname, por favor.. no te enfades conmigo. Te lo suplico…

– Aquí el único que tiene llave del apartamento soy yo, porque soy el único dueño de ti y del apartamento. Tú no. Y tienes el descaro de decirme que quieres salir con tus amiguitos para acabar en un puta botellona bebiendo como un cosaco, refregándote con todos los tíos que puedas para luego regresar a las tantas de la madrugada y despertarme para abrirte la puerta. ¿Eso es lo que quieres, no?

Agachó la cabecita y unos mechones húmedos le cubrieron los ojos. No se atrevía a hacer ningún comentario.

-¿Recuerdas lo que te dije cuando decidí te podías quedar aquí?”, Le pregunté. 

– Sí

Sí qué

– Que sí lo recuerdo, Amo. Respondió tartamudeando

¿Tú eres un puto esclavo sí o no?”, Le levanté la voz. 

– Sí, sí lo soy, soy tu pussyboy.

Bueno. Pues ve al dormitorio y tráeme los vaqueros blancos que te compré.

Jajajjaja.. me río porque Javi odia esos pantalones, no le gustan nada los vaqueros blancos, pero a mí me encanta como le quedan porque le hacen un culito precioso y muy apetecible. Soy yo el que se encarga de comprarle la ropa, de vestirle, peinarle, y darle el visto bueno antes de salir y coger la bicicleta para ir a la universidad. Con su ropa interior soy muy exigente: Le quedan muy bien los boxers (parece un hombrecito) y también los culottes de lycra porque le marcan la curva de los glúteos de una manera muy sensual. Pero mis preferidos son los slips blancos de algodón porque le hacen parecer más niño e indefenso. y le puedo ver los muslos por entero. Aunque delgatidos, los tiene muy bien formados y torneados. Me vuelve loco el chasquido que produce el elástico del slip sobre sus caderitas estrechas y simétricas. Me tomo mi tiempo para ajustárselos bien y colocaler los huevos en su lugar, La polla uncut y blandita en medio de las dos bolas, para terminar ajustando el slip por detrás para que la raja del culito quede bien centrada ;y cada momento, chas chas chas …jugando con el elástico hasta dejarle una pequeña marca sobre esa piel tan blanca recubierta por una pelusilla rubia y muy suave, casi imperceptible.

Le vi llegar con expresión alegre y más relajado. En su inocencia pensaba que ya se me había pasado el cabreo y le iba a dejar salir.

– Muy bien, ahora acércate que te los voy a poner. Pero sin nada debajo, así que quítate los calzoncillos.

Me senté en la silla y él de pie frente a mí. Es una gozada vestirle porque de alguna manera con esa acción siento que es algo que me pertenece, que es de mi exclusiva propiedad, y porque el pobrecillo al perder el equilibrio mientras se enfunda la prenda se ve obligado a colocar su manita en mi hombro. Pero lo hace con un tacto y delicadeza tan grandes que me enternecen. Me tiene miedo y respeto, eso es evidente. Pero no penséis que soy un cabronazo que quiero hacerle daño y humillarle todo el tiempo. Nada más alejado de la verdad. Quiero a este chico con locura, es mi pussyboy y mi naturaleza dominante me obliga a enseñarle, cuidarle, protegerle .. porque por nada del mundo permitiría que alguien le hiciese daño. Quiero que aprenda y espabile. Es un juego, un aprendizaje, una camaradería entre hombres que llega a convertirse en algo fascinante. No os podéis hacer una idea cuando él me mira con esos ojitos como si yo fuese el único hombre de la tierra… es una sensación que si no se vive y siente, es imposible poder describirla. Adopté de nuevo el rol de Amo.

– ¿Quieres salir? Multa. Tienes que ganártelo primero. De rodillas y con las manos atrás ve acercándote a mis piernas, una vez entre ellas y empleando sólo la boca me tienes que quitar el chándal y los calzoncillos. luego, me tienes que hacer una mamada de ésas de las tuya,s pero de campeonato. Ese tipo de mamadas que cuando estoy en el taller y las recuerdo me tengo que ir al servicio y hacerme un pajote. Así que esmérate.

Qué gustazo da sentir su cabecita hurgando entre mis muslos, y sus suaves labios  (él ya sabe que al mínimo roce de sus dientes se gana una hostia) bajarme el chándal y los calzoncillos hasata abalanzarse sobte mi polla como una fiera hambrienta.

– Hoy quiero que te esmeres chupándome los huevos. Primero uno completamente dentro, luego el otro.. y por último los dos dentro. Sabes hacerlo muy bien, los dejas flotar sobre la lengua y luego presionando muy delicadamente con los labios los engulles y los chupas. Así que no quiero oír ninguna queja ni muestra de cansancio ¿entendido?

Él pobrecillo pensaba que al terminar la mamada podría salir del apartamento a reunirse con sus amigos. Qué seductora es la inocencia!

– Oye Javi ¿qué tienes ahí?

– ¿Dónde?

– En el lado derecho de la bragueta. (hizo ademán de levantarse) Ehhh.. ¿Donde crees que vas? ¿te he dado permiso para levantarte?

El cerco que el líquido preseminal había creado en el pantalón hacía que se le transparentase y apreciase perfectamente la cabeza turgente de su polla bajo la tela blanca.

– Quiero que mojes toda esa parte hasta que se te transparente todo. Insisto, quiero verte todo mojado.

Le agarré la cabeza y le introduje la polla para follarle a tope la boca. Quería hacerle un buen gagging para que salivara como una buena perra y humedeciese aún más el pantalón. Quiso agarrarme el tronco de mi cipote pero le dí un manotazo.

– Las putas manos atrás de la espalda. No hagas que me cabree. Hazme ver cuanto disfruta una buena puta mamándole la polla su macho y lo que un pussuboy sabe hacer para complacer a su Amo si quieres salir esta tarde. Te lo repito: quiere verte mojada y babeando como una perra en celo.

Se esforzó todo lo que pudo para que me corriese cuanto antes y poder terminar su trabajo. Pero yo tenía otros planes.

Empecé a darle pequeñas patadas en los huevos.. pero como es un buen gatito entrenado, a pesar del dolor, vi que estaba a punto de correrse, incluso disparó una de sus cargas lo que humedeció aún más sus vaqueros que a estas alturas eran ya casi transparentes.

– ¿Qué coño estás haciendo, Javi? ¿Te he dado permiso para que te corras?

Tuve que contener la risa cuando se levantó y pude ver como el líquido blanco se filtraba a través de la tela y goteaba sobre sus muslos.

– Excelente, lo has hecho de puta madre. Ahora sólo falta que te coloque la camiseta celeste y te ponga las zapas. Ve a por ellas.

Me miró sorprendido con una expresión en la carita que me entraron ganas de besarle.

– Koldo, no puedo salir así

– Ah, que no puedes.. claro claro, estás aún tan caliente que necesitas correrte de nuevo ¿no? me había olidado que eres multiorgásmico, Pero eso tiene fácil solución.

Lo levanté a pulso y lo senté al borde de la mesa. Me acerqué a él abriéndole las piernas y encajé mis caderas entre ellas. Me bastó apenas refregarme dos veces para comprobar como su polla entraba en erección. Con los pantalones blancos y húmedos puestos, le sobé el paquete pero sólo con dos dedos como cuando se quiere estimular un coño… le oí gemir y echar la cabeza hacia atrás. A continuación le fui bajando muy lentamente la cremallera de los vaqueros hasta crear un hueco lo suficientemente grande por donde entrase mi grueso cipote. Quería follármelo como una tía, como un pussyboy que es capaz de adaptarse y amoldarse perfectamente a mis necesidades sexuales con esa entrega absoluta y pasión que él sabe poner cuando está con un macho Alfa. El interior del pantalón estaba bastante lubricado y muy cálido… como su polla estaba erecta, la mía se deslizó sobre ella hasta llegar a su frenillo. Le bajé la piel del prepucio y dejé su capullo al descubierto. Me lo estaba follando como si él tuviese un coño dentro de la bragueta y al refregar mi polla sobre la base de su prepucio le estaba obligando a sentir como si tuviese un clítoris sobredimensionado

No tardó mucho en gemir y respirar entrecortamamente..

– ¿Te gusta que te lo haga así?

– Koldo, no puedo más.. por favor, por favor, déjame correrme.

Había tanto fluido en el interior de su bragueta que no me costó nada lubricarle el ojete con dos dedos hasta dilatárselo un poco porque Javi es muy estrechito . Me saqué de repente la polla y la volvi a meter hasta llegar a la cabeza de su glande para seguir frotando… y  de repente, hice una de las cosas que más morbo me dan y me producen un gustazo bestial. Empecé a mear dentro de la raja de la bragueta inundándole la polla y lo huevos. Al sentir mi orina caliente empezó a gemir de nuevo.

-Koldo, estoy muy excitado, no puedo más.

Apreté con fuerza su capullo con el índice y pulgar para impedir su eyaculación, y sin perder tiempo y con mi polla erecta como la de un caballo  goteando orina.. le bajé los pantalones levanté sus piernas, y le penetré hasta el fondo. Seguí meándole dentro lo que me proporcionó un placer tan enorme, que no podría describiros de lo intenso y extraordinario que fue. Mearle a Javi dentro de su culo, estimulándole la próstata con mi polla e inundando las paredes de pussyvagina con mi meo, lo hacía aún más mío y de mi propiedad hasta el nivel máximo. Yo continuaba presionando su capullo con la pinza de mis dedos para evitar que se corriese, aunque este gatito (os lo juro por lo más sagrado), es capaz de correrse varias veces en diferentes tiempos. Está entrenado desde chico. Una vez que vacié mi vegija seguí follándole hasta que necesité expulsar toda la leche de mis huevos. Solté la presion de los dedos, y mi pussyboy por fin pudo correrse a gusto al tiempo que yo hacía lo mismo disparando varias cargas dentro de su pussy-vagina.

Bueno, ahora.. ya puedes irte con tus colegas.

–  No puedo salir así, Koldo.

Ah claro.. qué estúpido soy. No puedo dejarte salir sin dinero en plan gorrón, necesitas pagar lo que consumas ¿verdad?

Fui y cogí ocho billetes de 10 Euros de mi cartera,  me acerqué a él y los fui metiendo uno por uno en su entrepierna húmeda y pegajosa. 

–  No. No quiero salir. Quiero quedarme contigo, por favor.- Estaba a punto de llorar

–  A ver, niñato ¿Qué quieres de mi? te he dejado que me chupases la polla, te he follado como nunca hasta ahora. ¿Qué más quieres? Recuerda chico: Eras tú el que quería salir a beber con tu colegas, pues ahora vete a divertirte con ellos. 

– Pero es que ya no quiero ir, lo que en verdad quiero es acurrucarme en el suelo y lamerte los pies.

– Me temo que no me estás escuchando. Dije. No es  cuestión de lo que tú quieras. Se trata de lo que yo te ordene: vete a divertirte con tus putos amigos. 

Intentó forcejear y luchar, pero de un empujón le saqué del apartamento

–  Y recuerda esto –. Le dije antes de cerrar la puerta detrás de él. – Si te preguntan qué te ha pasado, les vas a decir exactamente lo que has hecho para ganarte el premio para salir de marcha con ellos. Entré a casa dando un portazo.

Dejé pasar unos minutos y escuché que alguien lloraba en el exterior. Me asomé por la mirilla de la puerta y vi a mi pussyboy sentado y acurrucado en un peldaño de la escalera llorando desconsoladamente. Os lo vuelvo a repetir no soy ningún sádico ni tampoco un mostruo, soy un alfa que quiere a su chico pero necesita formarle, luchar cuerpo a cuerpo con él, adiestrarle en la batalla, hacerle fuerte y seguro de sí mismo… y todo ello sin caer en el engaño de creernos novios y prometernos amor de pareja. Todo eso lo obtengo y disfruto con mi chica.

Abrí la puerta, lo cogí en brazos y lo metí dentro del apartamento.

– Mírame, Javi… ehhh, te he dicho que me mires.

Tuve que hacer un esfuerzo para no desarmarme cuando le vi la carita llena de lágrimas y haciendo pucheros. Continué sosteniéndole en mis brazos.

– Si yo ahora te dijese que puedes cumplir un deseo ¿qué me pedirías? ¿un beso quizás?Negó con la cabecita.

– Entonces ¿qué me ofrecerías para que yo me pusiese muy muy contento? ¿Qué me darías?

– Mi obediencia.

– Buen chico. Eres un pussyboy muy inteligente.

Le llevé al baño. Le desvestí y lo bañé con mucho mimo y delicadeza. Le sequé con la toalla y me lo traje al sofa donde le permití acurrucarse sobre mi pecho.

Al poco rato se durmió como un niño.

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(SM) LA NAVAJA

Advertencia: este post contiene escenas de dominación y sado-maso explícitas. A quien le desagrade este tipo de situaciones, puede evitarse la lectura.

A el- Moi (ya os hablé de él en otra ocasión) solía llevarme en su coche al parque de Pino Montano; en aquella ocasión había quedado allí con dos colegas suyos de total confianza. Eran las 2 de la madrugada, noche cerrada. Esperamos un rato, él al volante y yo en el asiento del copiloto, hasta que parapadearon las luces de otro coche, y a continuación, ver acercarse a sus colegas hasta colocarse ambos en la ventanilla delantera de mi asiento. Pegados al cristal, sus paquetes (uno en vaqueros, el otro con chándal) me resultaron bastante apetecibles..

– ¿Qué estás mirando Javi? ¿Acaso te he dado permiso para que los mires?

Visiblemente cabreado, El-Moi  (por aquel entonces mi alfa) me vendó los ojos con una camiseta sudada del gimnasio, y a continuación, me ató de cuello y manos al volante. El roce metálico de las cadenas y esposas me estremecieron de frío, la incertidumbre ante lo que podría sucederme me helaba la sangre. De repente y sin previo aviso, el-Moi, de un manotazo aplastó mi rostro contra la ventanilla derecha. Oí las risas de sus colegas desde el exterior, bajar lentamente el cristal de mi asiento y entrar una bocanada de aire frío nocturno. Sujeta aún mi cabeza por el puño de mi amo, la hundió entre las piernas de su amigo a través de la ventanilla; aspiré  profundamente el olor que se desprendía de la cremallera abierta y el abultamiento que percibía claramente bajo la tela de los vaqueros. En contraste con el frío nocturno, la polla de aquel desconocido, además de gruesa, suave y morcillona, estaba deliciosamente caliente cuando comenzó a refregármela por la cara. Abrí la boca para hacerle una mamada pero mi amo subió de nuevo el cristal de la ventanilla.

– Estás hambrienta de polla, eh? en cuanto hueles la polla de un tío empiezas a chorrear de gusto como una putita. (Acercó su boca a mi oído y mordisqueó mi oreja) Saca la lengua y lame el cristal como una perra – ordenó

Fue entonces cuando oí el inconfundible sonido de una navaja al abrirse, y a continuación,  el filo de acero deslizarse por mi cuello; me estremecí, inmóvil no me atrevía siquiera a respirar… bajó de nuevo la ventanilla y recibí en mi boca un capullo grueso, duro y jugoso, cubierto de líquido preseminal.

– Chúpamela bien, rubio – dijo el colega que estaba afuera. Cómeme la polla con esa boquita carnosa que tienes.

El acto de mamar calmó en cierto modo mi miedo y ansiedad cuando el-Moi empezó a rasgar mi camiseta con la navaja. Recibí por su parte varias cachetadas y azotes en el culo, pero continué succionando la polla de su colega como si fuese mi último alimento.  Al poco rato, quedé semidesnudo con la camiseta hecha jirones.

– Te vamos a violar, hijo de puta. Inquirió mi macho alpha ¿Te mola la idea?

Salió del coche y tras tenderme sobre el asiento del conductor, levantó y abrió mis piernas en alto. Grité de dolor cuando uno de ellos me embistió salvajemente al penetrarme.

– Shhhhhhhh..La boquita cerrada, o ¿Prefieres que te cortemos el cuello para que no grites?

Sentí deslizarse el filo de la navaja por mi torso, desde el cuello hasta rodear mis tetillas. Estimularon mis pezones con hoja afilada de la misma, punzando levemente y rodeando el borde de las areolas hasta notar como un hilo de sangre brotaba de una pequeña herida. Comencé a sollozar y estuve a punto de orinarme de miedo. En mi caso suelo, entrar en estado de pánico absoluto cuando privado de algunos sentidos (en esta ocasión la vista y el estar atado) objetos peligrosos y amenazantes me conducen al terror y mi imaginación se bloquea con la incertidumbre por no saber en verdad qué me va a ocurrir (por este motivo, aún no he sido capaz de asistir a una sesión de BDSM). Empezaba a respirar con dificultad cuando reconocí los labios de mi alpha lamiendo y mordisqueando mis pezones con delicadeza y succionando la herida. Me calmé. Luego supe que no era sangre sino goterones de su saliva lo que se deslizó por mi pecho.

Se acercó el segundo de sus colegas. Me dio la impresión que temblaba un poco al colocar sus manos frías sobre mis piernas en contraste con sus muslos que eran muy suaves, bien torneados y calentitos.. .a diferencia con el primero, por el modo de tocarme y acomodarse entre mis piernas noté perfectamente que no quería hacerme daño. Extendí la mano y le pajeé un poco para transmitirle con una ligera presión de mis dedos que había recibido su mensaje,  pero que no se preocupase.. estaba deseoso de recibirle. Ensalivó su barra de carne caliente y me penetró poco a poco hasta hundirla del todo en mis adentros. El vello púbico de su polla al entrar y salir provocó un delicioso cosquilleo en mi ojete acompañado de un golpeteo rítmico y acompasado de sus huevos.

– Le estás follando como a una tía, gilipollas. ¿No te das cuenta que eso es lo que a él le gusta? apártate, anda! si sigues así la muy puta se me corre de gusto en menos de dos minutos.

– Moi, es que está muy asustado. El corazón se le va a salir por la boca.

El-Moi me sacó del coche y a empujones me obligó a tenderme sobre el capó. Con la navaja aún sobre mi cuello inició una follada brutal y frenética hasta conseguir que ardieran mis entrañas. Eso sí que era follar a un pussyboy. Luego, me obligó a arrodillarme a sus pies, y tras abrirme la boca, se corrió hasta vaciarse. Escuché a sus colegas suplicarle al Moi para que les dejase hacer lo mismo.

– Éste sólo se alimenta de mi leche.

Me introdujo de nuevo en el coche, me colocó en mi sitio y subió el cristal de mi asiento. Con la ventanilla cerrada, me despojó de la camiseta que vendaba mis ojos e indicó a sus colegas que se acercasen..

– Corréos sobre la ventanilla. Vamos, sin ningún corte. Que él vea como sale la leche de la punta del nabo de dos tíos machos. Y tú ¡saca esa lengua y lame el cristal! y que ellos vean que te mueres por tragar toda su leche..

Los disparos de esperma produjeron un sonido sordo sobre el vídrio y una ligera vibración en mi lengua sedienta. Me encantó  la visión de esas pollas deslechándose y la expresión de sus rostros durante el orgasmo. Giré la cabeza para mirarle, pero me cortó en seco.

– Ehhh, ¿te he ordenado que te muevas de tu sitio? sigue con la cara pegada al cristal y lamiendo. Déjalo reluciente.

Se reunió con sus colegas y empezaron a mear uno a uno, hasta limpiar todos los rastros de semen. Con la lengua pegada al cristal percibí claramente la temperatura de cada uno de los líquidos y como cada una de sus pollas regresaban y desaparecían en interior de sus pantalones.

– ¿Y Javi nunca se corre? preguntó el del chándal.

– A éste le tengo enseñado para que no lo haga delante de otros tíos, sólo cuando se lo permito. Pero ¿no habéis visto que está todo mojado? (me bajó los vaqueros para mostrarles la cantidad de fluido preseminal que había en mis calzoncillos) ¿Veis? eso es porque no ha parado de sentir gusto.. Se corre a lo bestia cuando se lo ordeno, y lo hace desde dentro como una tía, con más intensidad que una tía os lo juro. Y varias veces seguidas..

– Ha estado de puta madre, Moi. Por lo que más quieras esto lo tenemos que repetir otro día,pero en mi keli. Dile que se ponga la cazadora y cierre la cremallera hasta el cuello, va a coger frío.

(SD) ¿ME HAS ECHADO DE MENOS? (2)

(*) Advertencia: A partir de hoy veréis en el título de cada entrada, a la izquierda y entre paréntesis, un símbolo D:dominación, B:bondage, SD:sado-maso, para alertaros de qué va el post y evitaros la lectura (por el tema o contenido) que os pueda resultar desagradable.

PARTE 2

 Me desató, me cogió en brazos, y me llevó al baño. Con cuidado me colocó en el rectángulo de la ducha y trató de reanimarme con el agua tibia que caía desde lo alto.. no tardé en sentir el efecto vivificante de la ducha. Él estaba dentro conmigo atento a mis reacciones; yo diría que incluso algo asustado. Me incorporé un poco sobre mis rodillas y me abracé a sus muslos. Tenía la necesidad enorme de estrechar mi cara sobre su sexo, besarle la polla, el vientre, y los huevos con verdadero amor y devoción. Él me dejó hacer sin poner ninguna objeción.

– Javí, tengo ganar de mear otra vez, voy a salir un momento de la ducha.

Le supliqué con la mirada que no saliese, que se quedase dentro y orinase sobre mí. Le volvía coger la polla y se la besé con adoración como quien sostiene en las manos algo sagrado, ese dios al que venero tanto porque forma pare de él porque al igual que yo le pertenece, porque le representa en su conjunto. No tardé en recibir sobre mi cara el precioso regalo que manaba de la punta de su capullo. En esa postura con las caderas echadas hacia adelante, los muslos separados, y ese porte masculino que sólo un alfa sabe adoptar de forma natural, me resultaba más poderoso y hermoso que nunca. Abrí la boca para que su meo inundase mi boca (esta vez sin trgar) mientras él con delicadeza me sujetaba la mandíbula hasta vaciar por completo su vejiga. A continación, hizo que me incorporara y cuando estuve a la altura de sus ojos me sonrió. No pude contener las lágrimas y empecé a temblar. Cogió el gel y empezó a enjabonarme como a un crío.

– Javi, tampoco quiero que estés todo el tiempo tan asustado. Entiéndeme, no puedo ser otra persona ni comportarme contrario a mi naturaleza, pero tu macho también sabe ser cariñoso con su chico cuando lo encuentre conveniente. Eh, Mírame y no llores: ¿Tanto me quieres?

– Moriría por ti.

– Buen chico, cada día me siento más a gusto y cómodo contigo. Eso es lo que de verdad debe importarnos. Ahora, nos vestimos y vamos a la cocina a comer algo, tampoco quiero que mi pequeño sea un chico débil y enfermo. No. mejor.. ¿te parece que encargue una pizza y te comes cada porción en mi mano a pequeños mordisquitos? Anda, ven aquí.