(SM) LA NAVAJA

Advertencia: este post contiene escenas de dominación y sado-maso explícitas. A quien le desagrade este tipo de situaciones, puede evitarse la lectura.

A el- Moi (ya os hablé de él en otra ocasión) solía llevarme en su coche al parque de Pino Montano; en aquella ocasión había quedado allí con dos colegas suyos de total confianza. Eran las 2 de la madrugada, noche cerrada. Esperamos un rato, él al volante y yo en el asiento del copiloto, hasta que parapadearon las luces de otro coche, y a continuación, ver acercarse a sus colegas hasta colocarse ambos en la ventanilla delantera de mi asiento. Pegados al cristal, sus paquetes (uno en vaqueros, el otro con chándal) me resultaron bastante apetecibles..

– ¿Qué estás mirando Javi? ¿Acaso te he dado permiso para que los mires?

Visiblemente cabreado, El-Moi  (por aquel entonces mi alfa) me vendó los ojos con una camiseta sudada del gimnasio, y a continuación, me ató de cuello y manos al volante. El roce metálico de las cadenas y esposas me estremecieron de frío, la incertidumbre ante lo que podría sucederme me helaba la sangre. De repente y sin previo aviso, el-Moi, de un manotazo aplastó mi rostro contra la ventanilla derecha. Oí las risas de sus colegas desde el exterior, bajar lentamente el cristal de mi asiento y entrar una bocanada de aire frío nocturno. Sujeta aún mi cabeza por el puño de mi amo, la hundió entre las piernas de su amigo a través de la ventanilla; aspiré  profundamente el olor que se desprendía de la cremallera abierta y el abultamiento que percibía claramente bajo la tela de los vaqueros. En contraste con el frío nocturno, la polla de aquel desconocido, además de gruesa, suave y morcillona, estaba deliciosamente caliente cuando comenzó a refregármela por la cara. Abrí la boca para hacerle una mamada pero mi amo subió de nuevo el cristal de la ventanilla.

– Estás hambrienta de polla, eh? en cuanto hueles la polla de un tío empiezas a chorrear de gusto como una putita. (Acercó su boca a mi oído y mordisqueó mi oreja) Saca la lengua y lame el cristal como una perra – ordenó

Fue entonces cuando oí el inconfundible sonido de una navaja al abrirse, y a continuación,  el filo de acero deslizarse por mi cuello; me estremecí, inmóvil no me atrevía siquiera a respirar… bajó de nuevo la ventanilla y recibí en mi boca un capullo grueso, duro y jugoso, cubierto de líquido preseminal.

– Chúpamela bien, rubio – dijo el colega que estaba afuera. Cómeme la polla con esa boquita carnosa que tienes.

El acto de mamar calmó en cierto modo mi miedo y ansiedad cuando el-Moi empezó a rasgar mi camiseta con la navaja. Recibí por su parte varias cachetadas y azotes en el culo, pero continué succionando la polla de su colega como si fuese mi último alimento.  Al poco rato, quedé semidesnudo con la camiseta hecha jirones.

– Te vamos a violar, hijo de puta. Inquirió mi macho alpha ¿Te mola la idea?

Salió del coche y tras tenderme sobre el asiento del conductor, levantó y abrió mis piernas en alto. Grité de dolor cuando uno de ellos me embistió salvajemente al penetrarme.

– Shhhhhhhh..La boquita cerrada, o ¿Prefieres que te cortemos el cuello para que no grites?

Sentí deslizarse el filo de la navaja por mi torso, desde el cuello hasta rodear mis tetillas. Estimularon mis pezones con hoja afilada de la misma, punzando levemente y rodeando el borde de las areolas hasta notar como un hilo de sangre brotaba de una pequeña herida. Comencé a sollozar y estuve a punto de orinarme de miedo. En mi caso suelo, entrar en estado de pánico absoluto cuando privado de algunos sentidos (en esta ocasión la vista y el estar atado) objetos peligrosos y amenazantes me conducen al terror y mi imaginación se bloquea con la incertidumbre por no saber en verdad qué me va a ocurrir (por este motivo, aún no he sido capaz de asistir a una sesión de BDSM). Empezaba a respirar con dificultad cuando reconocí los labios de mi alpha lamiendo y mordisqueando mis pezones con delicadeza y succionando la herida. Me calmé. Luego supe que no era sangre sino goterones de su saliva lo que se deslizó por mi pecho.

Se acercó el segundo de sus colegas. Me dio la impresión que temblaba un poco al colocar sus manos frías sobre mis piernas en contraste con sus muslos que eran muy suaves, bien torneados y calentitos.. .a diferencia con el primero, por el modo de tocarme y acomodarse entre mis piernas noté perfectamente que no quería hacerme daño. Extendí la mano y le pajeé un poco para transmitirle con una ligera presión de mis dedos que había recibido su mensaje,  pero que no se preocupase.. estaba deseoso de recibirle. Ensalivó su barra de carne caliente y me penetró poco a poco hasta hundirla del todo en mis adentros. El vello púbico de su polla al entrar y salir provocó un delicioso cosquilleo en mi ojete acompañado de un golpeteo rítmico y acompasado de sus huevos.

– Le estás follando como a una tía, gilipollas. ¿No te das cuenta que eso es lo que a él le gusta? apártate, anda! si sigues así la muy puta se me corre de gusto en menos de dos minutos.

– Moi, es que está muy asustado. El corazón se le va a salir por la boca.

El-Moi me sacó del coche y a empujones me obligó a tenderme sobre el capó. Con la navaja aún sobre mi cuello inició una follada brutal y frenética hasta conseguir que ardieran mis entrañas. Eso sí que era follar a un pussyboy. Luego, me obligó a arrodillarme a sus pies, y tras abrirme la boca, se corrió hasta vaciarse. Escuché a sus colegas suplicarle al Moi para que les dejase hacer lo mismo.

– Éste sólo se alimenta de mi leche.

Me introdujo de nuevo en el coche, me colocó en mi sitio y subió el cristal de mi asiento. Con la ventanilla cerrada, me despojó de la camiseta que vendaba mis ojos e indicó a sus colegas que se acercasen..

– Corréos sobre la ventanilla. Vamos, sin ningún corte. Que él vea como sale la leche de la punta del nabo de dos tíos machos. Y tú ¡saca esa lengua y lame el cristal! y que ellos vean que te mueres por tragar toda su leche..

Los disparos de esperma produjeron un sonido sordo sobre el vídrio y una ligera vibración en mi lengua sedienta. Me encantó  la visión de esas pollas deslechándose y la expresión de sus rostros durante el orgasmo. Giré la cabeza para mirarle, pero me cortó en seco.

– Ehhh, ¿te he ordenado que te muevas de tu sitio? sigue con la cara pegada al cristal y lamiendo. Déjalo reluciente.

Se reunió con sus colegas y empezaron a mear uno a uno, hasta limpiar todos los rastros de semen. Con la lengua pegada al cristal percibí claramente la temperatura de cada uno de los líquidos y como cada una de sus pollas regresaban y desaparecían en interior de sus pantalones.

– ¿Y Javi nunca se corre? preguntó el del chándal.

– A éste le tengo enseñado para que no lo haga delante de otros tíos, sólo cuando se lo permito. Pero ¿no habéis visto que está todo mojado? (me bajó los vaqueros para mostrarles la cantidad de fluido preseminal que había en mis calzoncillos) ¿Veis? eso es porque no ha parado de sentir gusto.. Se corre a lo bestia cuando se lo ordeno, y lo hace desde dentro como una tía, con más intensidad que una tía os lo juro. Y varias veces seguidas..

– Ha estado de puta madre, Moi. Por lo que más quieras esto lo tenemos que repetir otro día,pero en mi keli. Dile que se ponga la cazadora y cierre la cremallera hasta el cuello, va a coger frío.