FRANELA PURA (*)

(*) Mi amigo bloguero Marcus me dio a conocer una expresión argentina que me encantó: “darse franela” o “franeleo” que significa (entre otras cosas) darse mimos y caricias  ‘ manoseo con el que se pretende excitar sexualmente al otro’ y de ahí, he hecho mi asociación particular.

Anoche, me pasó algo muy curioso que a esta hora de la tarde aún estoy en un estado de shock emocional y flotando en la incertitumbre. Metafóricamente hablando, ayer de madrugada, sin esperarlo y ni mucho menos imaginármelo, me vistieron de franela de cabeza a los pies. Había quedado con un tío que sin conocernos en persona (sólo por fotos) ya habíamos hablado bastantes horas por el móvil, e intercambiado muchos whatsapps… La cita era a los dos de la madrugada.

Sobre las doce y media, me reuní con Arantxa, Eloy y Marga en Las Setas donde nos encontraríamos con más gente. No suelo tomar nada de alcohol porque no me sienta nada bien, me pillo un colocón enseguida, y además, es que no me mola nada el sabor del alcohol. En las botellonas tiro de refrescos y me importa un carajo las insistencias de los demás. Paso.

Después de un tiempo de charleta, les sugerí al grupo ir a El Barón Rampante; sólo Marga sabía que era allí donde me había citado con él (llamémosle X)… me sentía realmente nervioso

– Javi, nos tomamos un chupito de camino a la Alameda

– Vale ¿se me nota mucho que estoy atacao?

– Tela, yo sí te lo noto.

Llegamos un poco más tarde de la hora prevista y había un mogollón de gente tanto fuera como en el interior del local. Me sentía tan bloqueado que no veía a nadie ajjajaj.. eso me pasa cuando estoy muy alterado o entro solo en un sitio que no controlo y con gente desconocida. Una vez dentro, nos acercamos a la barra esperando a que nos atendiera uno de los camareros. Fue entonces cuando le vi acercarse. Me dio la mano

– Hola, Javi ¿que tal tío? ¿has pedido ya?

– Hola X, ésta es mi amiga Marga y vengo con unos colegas más que están.. ahora no sé donde están.

Saludó a Marga con un beso de presentación y volvió a preguntarnos qué íbamos a beber.

– Yo una cerveza, pero a él le gusta el ron Bacardi con CocaCola – se adelantó Marga pellizcándome el brazo.

Cuando fuimos a pagar, él fue más rápido. Nos negamos, pero él insistió.

– Ya está, ¿no puedo invitaros?

Tengo que hacer un inciso: Primer Round. Ya he contado en otras ocasiones que rehúyo siempre que puedo el contacto físico con alguien que no conozca, siempre guardo como mínimo medio metro de distancia que yo llamo “área personal” con alguien que esté a mi lado para sentirme cómodo en una conversación, ya sea en un bar, cafetería o en la calle. X estaba tan pegado a mí que podía oler perfectamente el perfume que usaba y el la firmeza de su brazo bajo el tejido de su camisa.

Marga recibió un guasap y salió a la calle a reunirse con el resto.

– Yo también he venido con mi gente, ven y los conoces, me dijo X

Al ver mi expresión de agobio por haberme quedado solo me cogió del brazo.

–  Venga, no seas tan cortao

Sus colegas (dos tías y otro tío) me cayeron bastante bien porque eran muy abiertos y había buen rollito entre ellos. De entrada, me sentí un poco fuera de lugar porque además de ser treintañeros, por su forma de expresarse y vestir, se notaba claramente que eran gente ya asentada y con curro.

Segundo round: la mirada. Si un tío me mira fijamente a los ojos y continúa haciéndolo por por un tiempo, por mucho que yo aparte la mirada e intente escapar… si insiste adecuadamente, tarde o temprano, me hará sucumbir. X se dio cuenta muy rápido que tenía ese arma su alcance.

Di un respingo de sobresalto cuando me sonó el móvil, X se partió de risa por el susto que me llevé. Era Marga por whatsapp

– “Javi, es tela de wapo y atractivo. Está buenísimo y me ha caído genial. Tira palante que me gusta mucho para ti”

– 🙂

Aunque estábamos cerca de su grupo de colegas, me apartó un poco para seguir charlando de lo que ya habíamos hablado por teléfono. Las voces de la gente junto con la música eran tan altas, que a menudo me sujetaba del brazo ( de nuevo el contacto físico, firme, seguro de sí mismo) y se acercaba a mi oído para que yo pudiese entender lo que decía.

– Sabía que ibas a ser bastante tímido, pero en persona tienes aún mucho más encanto. Una mirada muy limpia y una sonrisa preciosa con esos labios. ¿De dónde eres?

– Bueno, es un poco largo de contar ahora.

– ¿Estás bien, te sientes cómodo, Javi?

.- Sí, sí.. bueno, la verdad es que un poco cortao porque no sé… tú lo sabes casi todo de mí y yo apenas sé cuatro cosas de ti. Pero sí, me encuentro a gusto, de verdad.

– No hay ningún problema, ellos (sus amigos) ya sabían que me iba a encontrar contigo esta noche.

– ¿les has hablado de mí?

– Saben de ti porque también te han leído.

– ¿……? buahhh, esto sí que me corta mogollón, tío… uff! perdona,  voy a salir un momento afuera ¿vale? es que, verás tío..yo tampoco quiero dejar a mis colegas solos.. ahora vuelvo.

– Tranquilo .- Esta vez me sujetó fuerte del brazo,y luego puso su mano en mi hombro. Es el tipo de contacto físico que puede conmigo.- Javi, ¿no confías en mí?

– Sí, ahora vuelvo.

Tercer round: marcar el territorio. Cuando el local se despejó un poco de gente, la peña que venía conmigo y yo nos hicimos un hueco dentro. X no apartaba sus ojos de mí en ningún momento, conozco muy bien ese tipo de mirada y sé hasta qué punto me influye. Marga y yo hicimos un aparte.

– Marga, ¿pero no te das cuenta como mira? ¿y si nos vamos a otro sitio?

– Y una mierrrrrda, tú eres gilipollas o qué te pasa? por una vez que te topas con un tío que a mí me gusta para ti lo vas a joder con tus tonterías. ¿Qué le van los tíos o las tías? como le vayan los coños me lo tiro esta noche, te lo advierto.

– Ni idea, hemos hablado de lo mismo que ya te conté.. pero sus colegas sí saben de mí porque han entrado “ahí”

Bueno, pues  mejor.. así no hay sorpresas. Javi ¿a ti qué coño te importa la gente? vente conmigo a la barra que voy a pedir una cerveza.

Cuando X adivinó nuestra intención, se acercó de nuevo a nosotros por la espalda. Esta vez me echó el brazo por el hombro. Volví a dar otro respingo.

– Joder, ¿tan feo soy?

Marga se partió de risa

– No es por ti, a Javi le pasa eso con todo el mundo jajjaj…  Ahora  pedimos nostros, ¿tú que bebes?

– Beefeater con tónica

– ¿Perdona?

– Un gin tonic pero con Beefeater.

Y ahora vino el marcaje. Me pasó el brazo por la cintura y se arrimó aún más a mí mientras esperábamos nuestras bebidas. Ese gesto significa: “Has entrado en mi territorio, me perteneces”. Cuando fuimos a pagar otra vez se nos adelantó haciéndole un gesto al camarero para que no nos cobrase.

– No tío.. ahora invito yo, cóbranos por fa – el camarero no me hizo ni puto caso y le pilló el billete a él.

– Jajjaj eso te pasa por tener cara de crío. ¿ No ves que siempre le hacen caso a un hombre?.

– (…..)

– Venga, coño.. no te mosquees, era una broma. Soy de los que le gustan llevar siempre la iniciativa y el mando. (acercándose a mi oído) ¿eso te mola o no te mola?

Cuarto round: Estrechar el cerco. Estaban ya a punto de cerrar, y tanto su grupo de colegas como los míos salimos a la puerta. En la calle aunque hacía un poco de fresco, se estaba muy bien. Pero Arantxa friolera hasta decir basta, empezó a quejarse de frío y propuso cambiar de sitio. Al final se fue con dos compañeos suyos a los que que yo conocía de vista y poco más

– Marga, Eloy .. por vuestra madre… no me dejéis solo. Os lo pido por favor.

– Tranquilo Javi, estamos al loro. .. hemos pensado pillar unas litronas por San Lorenzo y buscar un sitio. Hoy estás que te sales, no? illo no te rayes. Marga no me ha largao nada, pero no tampoco soy un pardillo ajjaj

Eloy era el únicode nosotros que tenía coche, y no quería depender del bus nocturno para volver a casa, ni tirar de taxi porque sabía que X sí tenía el suyo aparcado cerca y si me quedaba solo con él… me iba a entrar el pánico.

Al final, sus colegas se despidieron de él y de mí.

– Aunque no hemos hablado mucho nos has caído muy bien, Javi. A ver si quedamos otro día..

Marga y Eloy se enrollaron hablando con otra pareja de conocidos y decidieron ir a Barqueta para hacerse unos canutos y de paso pillar unas litronas en un garito cerca.

– Javi, X.. vosotros venís, no? vamos frente a café Canalla..

– Sí, claro que vamos- respondió X

Después de pasar la placita S. Antonio de Padua y entrar por Curtidurías, X me detuvo en un recodo de la calle.

Quinto round: Lo inesperado. Vencer y claudicar. Fue un gesto que no me esperaba porque hasta ese momento íbamos charlando y caminando a escasos metros de los demás que nos llevaban la delantera. Me empujó sobre la pared y colocó sus dos brazos a la altura de mis hombros.

– Tío ¿qué haces? me has asustado

– Sólo quiero mirarte de cerca ¿es que no puedo mirarte?

– Pero si ya nos hemos visto y hablado durante toda la noche.

– Tú no, tú has estado esquivando mi mirada todo el tiempo, no me mientas

– ufff , tío.. esto sí que me pone tela de nervioso… Marga seguro que me da un toque al móvil o viene a buscarme..

– Ya nos han dicho donde van. ¿De qué tienes miedo, Javi? ¿no confías en mí? ¿no te gusto?

– No, no es eso, te lo juro. Me has caído muy bien y eres muy atractivo, de verdad, X

– Entonces, mírame. ehhh.. te he dicho que me mires a los ojos.

Aún ahora que lo estoy contando, me tiemblan las manos y se me acelera la respiración. Os resultará una gilipollez, una niñatada, pero os juro que nunca había vivido una situación como ésta.

– Venga, tío.. déjame salir.

– Inténtalo

– X, de verdad que me siento..

– ¿Acorralado? Ya sé que estás nervioso. Y yo te digo que si quieres librarte de mí, que lo intentes.

Lo intenté pero él era más rápido y me bloqueaba enseguida con sus brazos y piernas. Me entró una risa nerviosa porque aquella situación tenía un tanto de juego y de lucha al mismo tiempo. Forcejeé todo lo que pude, pero él era más fuerte. Para librarme de mi encierro me vi obligado a tocarle, a ejercer presión contra su pecho y brazos..

– Venga, va, tío… ¿qué quieres?

– Ya te lo he dicho. Que me mires al menos un minuto y medio sin apartar la vista. Es muy poco lo que te pido. Lo cumples y te dejo en paz. Fíjate que fácil te lo pongo.

Le miré. Mirar a un tío de esa manera… no verle, no, sino mirarle. Yo que suelo enrollarme tanto, os juro que ahora me quedo sin palabras, no sé cómo describir lo que sentí en esos momentos. Ahora entiendo lo que es tener el corazón en la boca, palpitándome en los labios. Le sonreí… pero cuando iba a agachar la cabeza él me obligó de nuevo a mirarle. X no pestañeaba, no es que estuviese serio, no, tenía esa mirada del guerrero que hace claudicar a su presa. Fue acercando su cara cada vez mas cerca de la mía, hizo los mismo con el resto de su cuerpo flexionando lentamente sus brazos hasta tenerme a escasos centímetros de él. Le sonreí de nuevo y se me humedecieron los ojos. Es la sonrisa de la presa en las fauces del lobo, la adrenalina impide que sientas ya ningún dolor.

– Ésa es la mirada que andaba buscando en ti. Me gustas mucho Javi. ¿Quieres ahora que te suelte y librarte de mí?

– No

– Entonces ¿qué quieres?

En verdad no sabía qué quería o, mejor dicho, no sabía si era posible hacer realidad lo que en verdad quería y deseaba con todas mis fuerzas.. son esos momentos en los que entro en un subspace, un dejarse flotar sobre la superficie de una piscina de agua cálida.. tenía su respiración tan cerca de mí, que atraído por un imán acerqué mis labios a los suyos. Fue un roce muy leve pero me estremecí hasta el punto de comenzar a temblar.. luego le besé en la mejilla y le acaricié con la mano el rostro para volverle a besar de nuevo en la cara. Él no se movió, ni siquiera pestañeó. Sujeándole con las dos manos el rostro le besé en la boca pero esta vez me abandoné a él por completo. Entonces, fue cuando reacionó y estrechándome entre sus brazos y pegado por completo a mí , me devolvío el beso. ¡Maldita sea! ¿cómo es posible que un hombre bese de ese modo? ¿cómo es posible que me produjera ese escalofrío tan brutal? mordisqueó mi labio inferior, y a continuación me abarcó por entero con su boca, me engulló con firmeza, con decisión.. conquistando mi lengua con su lengua, entrelazando y remoloneando como un pez que busca su guarida secreta.

Yo ya había sentido su erección sobre mis ingles (no sé si él sintió la mía), sin despegarse de mis labios cogió mi mano derecha y la condujo hacia su paquete.. la mantuvo unos instantes ahí para que apreciara el volumen y firmeza de su polla. Le oí decirme al oído.

– Esto es lo que tengo para ti, pero te puedo dar mucho más de lo que te imaginas.

Nos reunimos con el resto de la peña, yo casi no pisaba el suelo con los pies. Cuando vi a Marga, me abracé a ella con todas mis fuerzas.

– Ay, mi Javi, que me ha echado mucho de menoooooos..  (al oído) tienes un muerdo en el cuello que da un cantazo que te cagas.

– ¿En serio? no puede ser

– No ni ná, y los labios abultados como el culo de una mona. Hoy no te vas a tu casa sin antes contármelo todo.

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