(Dom/sum) “COME HERE, FAGOT”- Koldo.In

Advertencia: este post (Dominación/sumisión) contiene imágenes y descripciones explícitas que pueden molestar y desagradar a algunas personas. 

Dentro de la sección “jeu à deux”, en esta ocasión ha sido Koldo.In quien me propuso esta colaboración.  Colocándome en una situación que él me sugirió, le fui respondiendo y “obedeciendo” tal y como yo actuaría y reaccionaría en esas circunstancias. Como el esclavo pussyboy que soy.

A última hora, el gimnasio de mi cuñado Jokin (es el novio de mi hermana Edurne), estaba a punto de cerrar, sólo quedábamos cuatro rezagados. Enaitz y yo, logramos convencer a mi cuñado para que nos dejase entrar media hora en la sauna mientras que él ultimaba todo para el cierre. ¿El motivo? un mutikotzarra (chavalín) rubio, tímido, delgadito pero con un cuerpo armónico y de buena constitución; pero sobre todo, con un ipurdi (culo) redondito y muy follable.

– Ondo dago, de acuerdo. Os dejo una horita más mientras ordeno y dejo esto listo para el lunes.

Edu y yo solíamos ir casi siempre (excepto los sábados) a los 8’30 de la noche a un gimnasio del barrio de Abando cerca de nuestro apartamento porque era la hora a la que mi alfa salía de currar. Era un miércoles de febrero y hacía un frío tremendo, pero dentro del local se estaba bien. Edu me llamó al móvil para decirme que no tenía cuerpo esa día para ir al gym, pero ya que yo estaba allí aprovechase la hora e hiciese mi rutina de ejercicios. Además del encargado, éramos tres los que quedábamos aún dentro; les conocía sólo de vista porque al ir siempre acompañado de mi Alfa, no me atrevía nunca a mirar a otros chicos.  Por su modo de hablar y comportarse parecían los típicos canis de barrio que se saben poseedores de un cuerpo fibrado y apetecible, y no pierden ocasión de lucirlo.. El tipo de machos que disfrutan exhibiéndose ante las chicas mientras compiten entre ellos por demostrar quien levanta más peso o hace más series de abdominales. Cuando entré en la sauna, ellos ya estaban dentro completamente desnudos; al verles, me cubrí con una toalla a la cintura. No pararon de hablarse al oído y sonreír; no pude entender lo que decían porque hablaban en euskera. Tras 15 minutos de calor sofocante salí a darme una ducha fría. De reojo y disimuladamente, vi como los dos asomaban sus cabezas por la ventanilla de la sauna sonriendo aún con más descaro que antes.

 Enaitz y yo nos asomamos a la ventanilla para ver al mutila (chaval) ducharse. A pesar de que las duchas tenían una mampara de vidrio traslúcido, podíamos comprobar que el mutikotzarra era muy follable y estaba receptivo.

– Koldo, oso beroa jartzen ari naiz (Koldo, me estoy poniendo muy cachondo)

Cuando volví a entrar, uno de ellos, el más alto y un tanto chuleta, me soltó del tirón lo siguiente:

– Tú debes ser de los que le gustan que le den caña, al menos eso es lo que nos han contado. Tienes un cuerpo muy bien proporcionado y creíamos que eras atzerritarra (guiri) hasta que te escuchamos hablar con Jokin. Hoy no ha venido ese tío que te controla todo el tiempo ¿es tu macho?

 

No supe qué responderle.

 

– Míranos bien ¿Dirías que Enaitz y yo estamos a la altura de los tíos que te gustan ¿Te molan nuestras pollas?

 

Me senté en el banco para disimular como pude el terror, y al mismo tiempo, la enorme excitación que me producía todo aquello. En ese tipo de situaciones el miedo me paraliza por completo (más aún si son desconocidos) y si encuentro una mínima salida, no tardo un segundo en salir huyendo del peligro. En verdad, los dos eran atractivos y estaban muy bien dotados, la polla de uno de ellos (la de Koldo), además de grande, era gruesa y contundente. Cuando un tío se empieza a tocar el nabo y los huevos, se los aprieta en sus manos para enseñármelos descaradamente, es una visión casi imposible de soportar para mí, no puedo controlar la respiración: Toda esa testosterona emanando de sus cuerpos masculinos e impregnando el espacio comienza a excitarme… yo también sufro una transformación: La areola de mis pezones aumentan un poco de diámetro al tiempo que éstos se vuelven más grandes y turgentes. Comienzo a respirar entrecortadamente y se me enciende la cara y los labios.

El mutila se dirigió de nuevo a la ducha, tenia la cara sofocada y la piel caliente jejejej.., pero esta vez Enaitz y yo nos metimos dentro con él. En el estrecho cubículo, Enaitz por delante y yo por detrás le aplastamos como un sandwich. Tenía la piel muy suave y le ardía bajo el agua de la ducha… mientras que mi kidea Enaitz le pellizcaba y mordisqueaba los pezones, yo le manoseaba las nalgas y le tapaba la boca con una de mis manos bloqueándome el cuello con el brazo y apretando mi cuerpo contra el suyo. Tenía ese tipo de culito que más gusta y más me pone: sin un puto pelo, redondito, suave, durito pero pellizcable, el culito que da gusto azotar porque rápidamente se calienta y se pone rojo, y comprobé que su agujerito era pequeño y estrechito cuando se lo toqué con uno de mis dedos. Me gusta saber que mi polla le va a abrir y se va ajustar perfectamente al tamaño de mi polla, Me flipa sentir como su culo se va amoldando a mi polla. Y también me excitó mucho sentir su corazoncito palpitar de miedo mientras lo tenía apretado con todas mis fuerzas.  Gemía muy calladito cuando Enaitz le mordisqueaba y chupaba las tetillas…

Es casi imposible describir lo que un pussyboy es capaz de experimentar en esos momentos, cuando  siente la polla de un macho recorriendo la hendidura de sus nalgas y toma conciencia de su grosor y tamaño justo cuando la siente sobre su pussy queriendo entrar. Durante unos segundos, el que tomaba la iniciativa en  todo (Koldo) estuvo refregando instintivamente su polla sobre la zona de mi perineo, la que va desde la base de mis testículos hasta mi ojete (¿Cómo pudo saber que es una de mis zonas más sensibles y erógenas? si hubiese continuado un poco más me hubiese provocado un intenso orgasmo), con el dedo índice primero, y luego con otro dedo más, empezó a hacerlos vibrar sobre el anillo de mi agujerito provocándome un gustazo increíble. Acercó la cabeza a mi cuello y tras lamerlo y mordisquearlo suavemente, le escuché decir: “Tengo ganas de mear antes de follarte, quédate quieto y no te muevas”. No tardé en sentir la potencia de su chorro de orina caliente sobre mi ojete y circular como lava líquida por el canal de mis nalgas hacia arriba. Su compañero (Enaitz) provocado quizás por un efecto mimético no tardó en imitarle; comenzó a mearme sobre mis ingles estimulando mi pene y testículos … entré en un área subspace donde ya es imposible pensar e inútil la voluntad. Me los imaginé eyaculando con la fuerza y potancia que empleaban al orinar. Abrí un poco más los muslos y mis nalgas para gozar de sus  cálidos.

– Te vamos a dar lo que te gusta, mutil. Hoy te vas a enterar lo que es estar con tres tíos machos de verdad.

El tercero al que se referían era Jokin, el dueño y encargado del gimnasio, que tras presenciar unos minutos la escena se unió a los otros dos.

– Jokin, esta pequeña zorra necesita que le demos caña. Está suave, tierna  y calentorra como una gata en celo. Dijo Koldo

Aún húmedo de la ducha me tumbaron sobre una de las camillas destinadas a que los clientes se relajasen después de la sesión de sauna. Me sujetaron las manos a la espalda y con los cordones de sus chándals y zapas me ataron de pies y manos hasta inmovilizarme. Uno de ellos, buscó en el interior de su mochila de donde sacó una manzana que introdujo en mi boca a modo de mordaza. Me azotaron hasta que mi culo se destensó y relajó.

– Me pone a mil ese culito de nenaza que tienes, te voy a follar con la lengua para que te mueras de gusto, maricona. Este cabronazo como es tan rubio no tiene ni un pelo en el culo. Lo siento por ti mutikoa, se nota que eres estrechito.. pero te vamos a follar a lo bestia..

Introdujeron por turno sus dedos lubricados con saliva y crema hidrantante en mi ojete. Me estremecí de gusto cuando escupieron uno a uno en mi agujero caliente para acabar penetrándome con sus dedos. Eran tres machos calientes cada vez más excitados a causa de toda la adrenalina y testosterona que producen sus cuerpos y les obliga a ser aún más feroces y dominantes. Son machos que necesitan sexo fuerte y salvaje como algo inherente a sus naturalezas y carácter. Me forzaron a tragarme dos pollas a la vez, disfrutaban compitiendo entre ellos por quien era el más dominante y el líder del grupo. Las comisuras de mis labios apenas podían abarcar esos enormes cipotes. Se fueron turnando para que les hiciese a los tres una buena mamada. Después, de penetrarme los tres, colocándose frente a mí, dos de ellos ( Enaitz y Jokin) se corrieron en un vaso de plástico compitiendo por quien llenaba más de leche el recipiente.

– Esta puta está deseando que la preñen, se muere por recibir toda esta lechada.

Koldo (a esas alturas y por su comportamiento ya sabía que era el alfa de los tres) se subió a la camilla y me montó como un semental. Aunque mi ojete estaba ya lo suficientemente lubricado sentí un dolor inmenso cuando me perforó con su potente capullo para a continuación, hundir por completo su polla en mí. Me embestió con furia como sólo saben hacerlo los machos alpha seguros de sí mismos. Enaitz fue vertiendo, poco a poco, el semen que contenía el vaso sobre mi raja para ir lubricando la polla de Koldo que no paraba de follarme. Un pussyboy como yo, convenientemente excitado y con su pussyvagina lubricada y estimulada sabe como ajustarse como un molde perfecto a la polla de quien le penetra. Sabe como mover el culo, caderas y cintura para proporcional el máximo placer a su macho alfa. Un pussyboy ha entrenado lo suficientemente bien su garganta, labios, lengua, manos y pussy.. para no ser un simple sumiso pasivo. A un pussyboy no sólo se “la metes por el culo” la experiencia es mucho más gratificante y maravillosa… por eso su alfa le da el título de “gatito” con su pussy siempre caliente y receptivo única y exclusivamente para él, su dueño.

– Fóllala bien Koldo, ve metiéndo toda nuestra leche dentro de su agujero.. Ostia puta que morbazo tiene este niño. 

Sentí claramente como iba entrando en mí todo el semen que contenía el vaso hasta no quedar ni gota. Entre risas cómplices, pero sin apenas poder disimular el morbazo que les producía todo aquello, Enaitz, sacó por unos momentoscon su mano la polla de Koldo de mi culo, y tanto él como Jokin con los dedos recogiron los restos de leche que se desbordaban de mi ojete para volverlos a introducir de nuevo en mis entrañas. Al poco tiempo, sentí las sacudidas y gemidos de Koldo vaciándose a lo bestia a través de un surtidor de esperma caliente. Temí que toda esa carga terminara saliendo por mi boca.

 

– Ostias, qué gustazo da follar a esta putita. Le cabe todo esto y más. Hacía tiempo que no echaba un polvazo de ésos que se te crujen los huevos cuando te corres. 

Me bajaron de la camilla, desataron los cordonescon los que me tuvieron atado, y ellos mismos se encargaron de ducharme y vestirme. Sacaron un bote de colonia de mi mochila y me peinaron. Noté que les daba cierto morbo verme vulnerable y sumiso como un niño.

– Y ahora, Javi,  nos vamos los cuatro a la taberna de la esquina a que nos invites a unos navarritos (vino). De premio, te llevas dentro la leche de tres pedazos de machos. No te quejarás ¿eh? Estás bien preñada yo diría que hasta te han crecido un poco las tetitas. 

En la taberna les vi contentos y eufóricos, más chulos y masculinos si cabe. De vez en cuando se hablaban al oído (peron en castellano) para acabar riéndose a carcajadas. Las tres rondas de navarritos hicieron que se deshinibieran y me mostrasen un poco de afecto y cariño

– Nos lo has hecho pasar de puta madre, mutila. No pasa nada, estamos entre colegas. Nosotros tenemos entre las piernas lo que a ti te pone caliente a rabiar y tu tienes un morbo que te cagas, no te hace falta ni tener coño. A los tíos como nosotros nos gusta follar a lo bestia y dando caña a tope a alguien sumiso como tú, dominar a una putita que chorrea de gusto ante un buen nabo. Tienes un buen culo tragón,eso me pone a tope. Por supuesto que lo vamos a repetir pero la próxima vez lo harás sólo conmigo en mi coche o donde yo te diga. Y ya sabes, la boquita bien cerradita porque no conviene para nada que se entere el tío con el que estás. ¿Te folla tan bien como nosotros? seguro que no. Dime, ¿estás a gusto con toda nuestra leche dentro? jejejeje tienes carita de perrita preñada. Me das un morbazo que te cagas, tío. Me encantan los chicos dulces y sumisos como tú.. y estoy seguro que serás tú el que venga muy pronto de Sevilla a buscarme ¿Me equivoco? gau onak, mutikotzarra

– Gabon, Koldo.