CONFESIÓN, domingo 24 Abril

Odio los domingos porque ellos tienen que estar con su novia en plan pareja y cumplir con sus obligaciones familiares. Durante esas largas horas, os confieso que se me hacía muy difícil dejar de pensar en él.. no, no le recriminaba nada, ni siquiera se me hubiese pasado por la mente exigirle nada; el alfa es un hombre que ama a su novia y disfruta follando con ella y otras mujeres. Yo sólo soy “su chico”, su esclavo sexual, ese objeto que él ha creado y moldeado para su propio uso y placer. No tengo ningún derecho a pedirle nada, me gusta que sea libre y poderoso, amo su libertad. Lo que más me excita de ún hombre es su libertad. 

Pasarán las horas, y de madrugada recibiré una llamada para que acuda a su apartamento (en otros casos, incluso ir a su habitación en casa de sus padres) porque desea tomar las últimas cervezas del día en compañía de su perro fiel, porque necesita descargar toda la adrenalina acumulada durante la jornada antes de ir a dormir.  Cuando llegue a su puerta, sabe que le sonreiré eufórico y con los ojos radiantes y húmedos de felicidad por volver junto a él; me arrodillaré a sus pies y suplicaré una mirada suya. Él sabe que no es el mero deseo sexual lo que me precipita y arroja a sus brazos, él sabe que como macho alfa representa para mí todo lo que amo y significa ser un hombre con sus virtudes y defectos. Yo quiero ser como él, le imito en todo, pero él es más fuerte y me ha vencido. Por eso gustosamente me entrego a él y le sirvo.

Tras besar y lamer sus pies y manos, me pedirá que me desnude mientras con una mano sujeta la lata de cerveza, y con la otra, irá enroscando en ella la cadena que llevo siempre sujeta al cuello. No, no.. por favor! no me canso de repetir que los dominantes alphas no se pasan todo el tiempo golpeando y torturando a sus esclavos, eso no es cierto.  A él mientras está viendo su programa favorito de deportes o una serie TV, le gusta tenerme a sus pies y acariciarme el pelo mientras se relaja y apura las bebidas.  A veces, coge mi rostro entre sus manos y me mira fijamente a los ojos; cuando comprueba en mi mirada la enorme devoción que le tengo, me sonríe y me acerca cariñosamente a sus pies para enroscarme entre sus muslos. 

Antes de irse a dormir casi siempre le apetece echar un buen polvo. Con sólo cachearme las nalgas y abrirlas un poco se da cuenta de que estoy receptivo, que me muero por que él me folle. No tenéis ni idea de lo que es gozar al mismo tiempo de la sensación de adelante ( mis genitales ocultos y comprimidos dentro de mis manos) y la sensación de ser penetrado por detrás, por la polla de un alpha que lucha y embiste hasta hacerse dueño de mis entrañas… durante ese proceso me concentro en mi ojete para rodear, acariciar, comprimir y succionar su verga como si fuesen los labios de un enamorado. ¡Es tan excitante transformarse, cambiar de sexo, buscar algo nuevo, tan delicioso actuar como una puta que se ofrece por el puro placer de satisfacer a su amo! confesarle que le amo desesperadamente aunque no me permita decírselo y que estaría dispuesto a todo por servirle y complacerle. ¡Cuanta voluptuosidad hay en esa entrega!  

Aunque tengo terminantemente prohibido maturbarme y ni tan siquiera tocarme los genitales por orden expresa suya, no puedo evitar que las embestidas que me propina al follarme, mi torturado capullo roce y  y se refriegue contra los dedos de mis manos que a modo de jaula lo mantienen oculto y prisionero. Estimulado por el movimiento de su follada mi pene se convierte en un abultado clítoris inflamado de deseo, y es precisamente ese ferviente deseo de unir mis dos sexos, mis dos naturalezas, lo que provoca en mí placer delirante.

Después de correrse y vaciarse en mí, me prohíbe que me limpie; le gusta que la brecha continúe abierta, dilatada, palpitante… quiere que yo siga deseándole como una perra en celo que tras ser preñada continúa chorreando leche por el orificio del culo. Él cree que esas titilaciones de placer tras ser ser yo penetrado se apagarían tan pronto se procediera a la limpieza. Mi macho alpha tanto si se deslecha en mi garganta como en mi culo quiere que su esperma sea absorbido lentamente por mis órganos, que sus hormonas y proteínas me alimenten y transformen mi carácter. Busca en mí un tipo de feminidad sin renunciar en ningún momento a la masculinidad. El lobo alfa sodomiza al lobo beta por jerarquía pero quiere que siga siendo un lobo de su manada, no una hembra. No os podéis imaginar como aumentan y se prolongan esas sensaciones de placer cuando guardo el semen de mi macho en mi interior durante horas!… y yo soy enormemente feliz de llevar su preciado regalo en mis entrañas. Acaso ¿Podría ser de otro modo? Cuando él me penetra frenéticamente al ritmo salvaje que le exigen sus hormonas y toda esa testosterona que impregna su cuerpo, percibo – además de dominarme y reforzar su status de hombre superior –  la intención de fecundarme, de vaciar a lo bestia el contenido íntegro de sus abultados testículos. Le escucho gozar siguiendo su instinto animal, mordiéndome el cuello, arqueándome la cabeza mientras me agarra del cabello… quiere convertirme en su hembra a la que quiere fecundar pero sintiéndose libre al mismo tiempo de las ataduras de la procreación como sucedería si follase con su novia u otra mujer.

 

El sexo se convierte en algo sagrado, se hace inmenso y enormemente placentero cuando se practica únicamente para gozar del mismo, cuando uno se siente libre de las leyes naturales y de toda ética religiosa y moral. Una de las pruebas que tengo para saber que mi alpha está llegando al paroxismo del placer, es cuando le escucho insultar y blasfemar mientras me está follando. Esos insultos y blasfemias le embriagan, se siente dios dominando el mundo y a su esclavo a través de su poderosa masculinidad; esas palabras excitan su imaginación y le producen más hormonas. Cuando me las dice al oído os prometo que percibo claramente como me va inundando poco a poco mis adentros de líquido preseminal para acabar vaciando en mis tripas un verdadero caudal de esperma caliente. 

Los días que me saca a la calle y me obliga a desnudarme en un lugar concreto para mantener sexo conmigo, además de humillarme y acrecentar mi ansiedad, lo que pretende es escandalizar y transgredir las leyes de la corrección. Lo que caracteriza a un alfa es su carácter transgresor, está seguro de sí mismo y le importa bien poco la opinión de los demás. Para él le es grato escandalizar e ir en contra de los prejuicios sociales porque eso hace que aumente su ego y refuerce su status de dominación. 

Anuncios