LUNA EN SANTA CLARA

– ¿A qué hora sales hoy de currar?

– Hoy sábado a las 21’30, pero entre que me quito el uniforme, hablo con mi jefe y dejo todo listo.. súmale diez o quince minutos más.

– ¿Y tienes que volver?

– Mañana a la misma hora para el turno de noche. ¿Por…?

– Te cuento: Mis padres se han ido este finde a El Palmar con mi hermana Sara, la peque. Manu (su otro hermano) también, pero con su chica y a su bola. Mis padres quieren que le eche un vistazo al chalé durante estos dos días y medio. ¿Te apuntas a estar fresquito en plan tranqui y pasando de todo hasta de “la calor”? Te recojo a las diez

– Mola.

– Una cenita, y después podemos charlar en las tumbonas del jardín, donde se está tela de a gusto. Me he llevado allí algunos temas que tengo que empollar este verano.

Me chocó un poco que matizara lo de “charlar” y estudiar… después de las semanas que llevamos “conociéndonos” me sonó un poco a  el plan es éste y -es – lo – que – hay.

– Ales, si tienes que estudiar no sé yo si es muy buena idea…

– Qué va, hay muchas horas por delante, casi un día entero. Ayer estuve estudiando toda la noche y madrugada hasta las siete de la mañana. Te eché en falta. Curry (el perro labrador) no sabe charlar ni preparar café con hielo, todavía…

–  Ah, vale jajjajjajjajja…

La conversación se produjo durante los quince minutos que nos dan de descanso a media tarde y después de leer un whatsapp suyo “llámame cuando puedas”, ya que mientras estamos en el curro nos tienen prohibido tocar el móvil.

Cuando acabé mi turno, me duché a toda prisa, me aseé y como por la hora que era no era muy de fiar que El Corte Inglés me dejase entrar al super, decidí ir al HiperOriente que me pilla cerca para comprar la ginebra que a él le gusta. Al pasar por  caja, ví unos salvamanteles que me gustaron y unas velas dentro de unos vasitos planos de vidrio… un ovni de cada color, tres en total: dos celestes y uno ámbar. “Ellos” no caen en estas tonterías, pero un pussyboy está siempre en todo.

Llegué justo a tiempo, odio hacer esperar a los demás. Me abrió la puerta del coche.

– Entra.¿Qué traes ahí? ¿las sobras que has pillado en cocina?

– Qué capullo eres, Ales

– Te lo digo porque antes de aparcar me he pasado a comprar algunas cosas para la cena. ¿Te gusta el salmón?

Odio el salmón y la mayoría de los pescados. Por la cara que puse me lo debió de notar

– Y unos chuletones de carne con chorizos y morcillas picantes al fuego hasta que revienten de pringue por todas partes..lo ideal con toda la calor que hace, te parece?

– Pues.. no sé

– Mira que eres prudente y educado, coño! jajjaja..  he comprado cervezas, refrescos, carne para hamburguesas que me han preparado allí mismo, verduras para asar en la parilla, y lo que encontremos en el frigo para picar ¿esto te gusta más?

– Síiiiiiiiiii

De camino a Santa clara, sonó una canción que me encanta: https://youtu.be/Io0fBr1XBUA

Tenerle tan cerca, las manos al volante tan seguro de sí mismo, con los muslos separados…Las sombras que proyectan sus pestañas, sombras de arañas negras. Casi puedo sentir sus cosquilleos cuando se me acerca. Me mira, le admiro, calla y frunce el entrecejo y el poco sol que queda del día se solidifica en sus ojos, un acerado brillo de escorpiones.


Te va a gustar la piscina de casa, ya verás.

– Hostia! me paso antes por la mía y busco el bañador. Tío, tendrías que haberme avisado.

– Ya te voy conociendo, Javi. A ti hay que pillarte siempre de sorpresa y no dejarte pensar ni un segundo ¡zasca y al vuelo! porque si no te me escapas. ¿Qué problema hay? ya improvisaremos algo.

Tiene razón, pero aún así, no puedo evitar inquietarme ¿Por qué? si aún está en mí desde la última vez que follamos, estamos aún los dos dentro, me lo recuerdan todos mis órganos. Siempre me resulta extraño entrar en una casa que no conozco, es como reconocer una ciudad que aún no he visitado o un cuerpo que todavía no he acariciado. Pero no preguntaré nada; no se puede construir donde no se puede vivir y él ahora tiene mi vida en sus manos. No pensaré en nada, no hablaré durante el corto trayecto. Decir algo sería como abrir una ventana ¿sin cristales? por donde se escaparía el plumón cálido de los nidos, los alocados pájaros. Mi miedo e inseguridad es darle carne al dolor, alimentarle con el dolor mismo. 


– Aquí tienes todos los avíos.. coge lo que te haga falta con total confianza. Estás en mi casa, conmigo. Dame un beso. Ve preparando las hamburguesas, cortando las verduritas y lo que se te ocurra. ¿Qué has pensado?

– Hacer las verduras en brochetas y una salsa de yogur al estilo griego

– Cojonudo. Voy a encender la barbacoa mejor que la parrilla electrica ¿no te parece? esta noche, nosotros a lo grande. Vamos, Curry… vamos.

Que no me quite su mirada.  Ahí están sus ojos húmedos por la falta de sueño, pero frescos y radiantes como frutos. Quizá debería disimular un poco, pero – créedme, no puedo – me resulta imposible… sus ojos son mi alimento y mi estímulo. Yo no sé mirarme más que en sus ojos, en ellos me refugio y con ellos me acorazo. Que no me quite su mirada. Único espejo donde me reconozco, única alegría con la que me peino y me despeino.

Ya sé que todas estas frivolidades acerca de cómo amarle son en definitiva algo absurdas. Es el amor quien me contiene y me coloca frente a él con una exactitud milimétrica. Estratégicamente esta noche el amor me es dado, así como la distribución arquitectónica de las estrellas, exactas e inmóviles, así el despuntar de los jazmines en el jardín de su casa, así el lugar y la hora de este encuentro que no había previsto ni imaginado.

Y mientras tanto, bajo una claridad hermética, respiro el relente de la madrugada, el verde alimento de las plantas… un vaho cadencioso y letal sólo comparable al silencio de su piel que transpira en esta noche calurosa.


– Qué calor, nene. Y eso que he encendido la barbacoa portátil, si llega a ser la otra nos torramos vivos. Subo un momento arriba y tu mientras tanto ve poniendo la mesa, seguro que tienes más arte que yo para esto.

Dudé por un momento si poner los salvamanteles y las velitas que compré en el HiperOriente, si encenderlas o no, si consultarlo antes con él, si… Curry no me quitaba ojo.

Apareció con un par de bañadores tipo short en la mano.

– Ales, por lo que más quieras, no digas nada.

– ¿He abierto la boca para decir algo? (al oído) “estas cositas tuyas” me encantan. Un detallazo por tu parte pero con la ginebra te has pasado o ¿tu intención es emborracharme y luego abusar todo lo que puedas de mí?

Se sentó en la tumbona y me ordenó que me acercase a él. No sé cual es el motivo por el que casi todos mis Alfas sienten ese impulso por desnudarme mientras ellos continúan vestidos. Aquella tarde con Julia, hicieron lo mismo: me tuvieron desnudo pero ellos no, hasta que finalmente nos enrollarnos los tres. Es una especie de ritual lento y parsimonioso con el que parecen disfrutar viéndome tan vulnerable e indefenso. Estuve un rato así, en pelotas, mientras abrimos las primeras cervezas y empezamos a picotear en las bolsas de chips y otros crujientes.

– Almendritas y frutos secos no pongo, no? dicen que hacen crecer los pezones y tetillas..

– Qué cabrón eres, tío. Siempre me pinchas donde más me duele.

– ¿Te vas a mosquear por esta gilipollez? pero si tienes un cuerpecito “pa comerte a bocaos, tontorrón”. Ven, acércate que te voy a probar el bañador.

Se descojonó de risa cuando me vió con aquellos boxers que evidentemente no eran de mi talla (él es más alto y más fuerte) y que se escurrían de mis caderas por mucho que ajustase el cordón de la cinturilla. Curry me olisqueó todo lo que pudo.

– Debo estar patético.

– Que vá, estás muy gracioso. ¿Verdad Curry que está para comérselo? Pareces un niño grande jajjajjaaj… voy a ponerme el mío y montamos las hamburguesas ¿no tienes hambre?

Continuó hablándome y sin dejar de mirarme mientras se desnudaba; en cierto modo, me forzaba a ello…era como decirme: “ahora me toca a mí, quiero que me veas. Somos dos tíos pero te feminizaré a mi antojo siempre que mi deseo sea lo demasiado fuerte e imperioso, Soy el Alfa que llevabas estos meses buscando”.

Hicimos un trato: Él preparaba mi hamburguesa a su gusto, y yo la suya al mío. Un aútentico desastre, la suya paecía un torre con todo lo que metió dentro además de ketchup y mayonesa. En cambio, a mí me gustan simples sólo con un poco de lechuga, tomate y sin queso. Ahora fui yo quien empecé a reirme viendo la cara que puso. Al final, optamos por la decisión salomónica de partirlas en dos mitades y combinarlas.

– Ales ¿me dejas hacer algo que me gusta mucho? me encanta dar de comer a otra persona.

– Vale, pero para eso tienes que acercarte y sentarte en mis piernas.

Soy de comer muy poco,( he tenido ese problema desde chico) enseguida me sacio, y aunque de vez en cuando le daba algunos bocados a su hamburguesa torre, me descojonaba de risa viéndole comer a dos carrillos y pendiente de que no se manchase demasiado. Curry a nuestros pies, daba cuenta de todas las migajas que caían al suelo. Deshacer las brochetas de verduras, comer con las manos, mojar los trozos en la salsa y darnos de comer uno al otro, nos resultó a ambos muy excitante y morboso. Acabé chupándole los dedos y los goterones de salsa que cayeron sobre su torso.

– Y ahora, lo suyo es darse un bañito. Eh ¿donde vas? ven aquí. Espera que te quite el bañador.

Nos zambullimos en la piscina donde calculo que podrían hacerse largos de unos diez metros. Bajo la superficie del agua cerré la memoria como quien corta la llave del gas y las persianas herméticas; le vi acercarse a mí sigiloso y amenazante como un escualo delimitando su territorio. Su boca tan de cerca y tan voraz.. aún la siento , la respiro, la sufro como un escalofrío. Y cuando peligrosamente se aproximó, su boca, cráter o anémona, dejó paso a una voz cálida y agridulce como el vaho incandescente de los volcanes subterráneos.


La luz siempre llega de lo alto y eso me jode porque me hace pensar en algún dios con sus putas linternas. Fue entonces cuando la vi mientras buceaba bajo el agua, era una luna lechosa y lúbrica que imantaba mis pezones. Dos pequeñas islas que emegen y desaparecen con la energía magnética de las mareas.

Lo único que quiero es estar al lado del Alfa a quien amo y admiro. No me importa que él no lo sepa, no me importa que él no sienta lo mismo por mí. Quiero estar al lado de quien amo sin pedirle ni exigirle nada. Quiero estar a su lado porque ha sido capaz de hacerme sentir, el completa mi masculinidad, la dirige y orienta como el guerrero adiestrando al alumno en la batalla, porque a su lado soy mejor persona, por eso. Sólo esperaba que llegase el momento en el que mi piel hablase por mí.


– Javi ¿Qué voy a hacer contigo? ha llegado ya un momento que no sólo pienso en ti varias veces al día, sino que te echo en falta y necesito tenerte un rato a mi lado. ¿Qué piensas?

– Pues que lo mejor es que nos dejemos llevar y ver qué pasa.

– Ya claro, y si lo prefieres, tropezamos, nos miramos, y le llamamos destino jajjajjajaj..  tú no disimules tanto porque también se te ve bien pillado, estás amamonao conmigo.

De un salto, se abalanzó sobre mi y me besó. Cerré los ojos porque sabía que ese beso iba a doler.

– ¿Qué piensas, Javi?

– Que te amo y no sé por donde empezar.

Llamádme estúpido, pero sólo deseaba enterrar mi cara en su cuello y sentir cómo olía, eso significa que mi físico desea el suyo, porque el roce de la carne con la carne desprende un aroma incluso bajo el agua.

– Javi ¿Qué pasa si los hombres abren el corazón?

– Que se curan

– De qué?

– De haber estado año tras año asfixiando y estrangulando sus sentimientos en lo más íntimo de su ser.

– Yo también creo que estoy sintiendo algo por ti, pero también me pregunto lo mismo: ¿Por dónde empiezo? Es increíble lo mucho que te puede cambiar la vida cuando decides decir: “Ya no más de lo de antes” “Quiero experimentar algo nuevo” pero ya sabes que es impotante para mí que entre nosotros, de vez en cuando, intervenga una chica. Lo necesito.

Charlamos un buen rato a la luz de las velas y los reflejos de las pequeñas llamas que se proyectaban sobre nuestros cuerpos mientras duró la muerte y agonía del carbón y la madera. Se sirvió otro gintonic y encendió el tercer canuto de la noche. No me gustaría formar parte de una historia que se cuenta con un porro en una mano y un vaso de alcohol en la otra. Pensé.

Apagó las velas y todas las luces del porche quedándonos a oscuras a la luz de la luna. El mecanismo programado para regar el césped puso en funcionamiento los surtidores.

– Escucha esta canción que me recuerda a ti. Dijo

Enciendo el mechero  y lo acerco a su piel. Leo en ella. Materia viva. Como la tierra de los campos, basta, basta a mi corazón ligera siembra para darse a él sin reservas. Qué eficacia la del amor. Algo parecido a lluvia. Mientras me acerco a oscuras a sus labios, una luciérnaga me guía -fuma- pienso que esta lluvia artfificial no tiene sal de lágrimas. Las mías sí porque están llenas de emoción y entrega.

Quiero estar con él no por verle sino por ver lo mismo que él, cada cosa en la que respira como esta cortina de agua de tanta sencillez, que lava.

Deja tu cuerpo en mis manos, tu piel en mis labios para que sirvan de primicia y sacramento. Tan ancho el mundo y no cabemos en él. Tan encendida esta luna de las tres, y uno de los dos siente encogérsele el alma de escalofríos. Tan enorme, tan horizontal le veo y yo sigo reptando por su epidermis como un insecto hambriento en el envés de una hoja nervuda y carnosa.

Pero es aquí, en la dura penumbra del jadín , mientras le oigo respirar, cuando escucho bramar con furia al toro del laberinto, donde quiero tenerle, desnudarle, sentirle, y encontrarme y perderme soportando su cuerpo. Materia viva, mi amor, mi alimento.


Me condujo a una rincón apartado del jardín , durante el corto trayecto, descalzos por el césped, pisé un caracol que se quedó adherido a la planta de mi pie derecho. Ales me aplastó contra el muro bajo el matorral de jazmines, estrujó su cuerpo contra el mío y empezó a besarme con furia al tiempo que me pellizcaba los pezones. El cosquilleo del caracol sin concha y cubierto de babas bajo mi pie, estimuló mi lengua enroscándose en la suya excitando todo mi cuerpo. Él lo notó y empezó a chupar  y mordisquearme los pezones .

– Estás ardiendo hijoputa.

A continuación, me hizo girar el cuerpo y colocarme de cara a la pared. Sentí cómo abría mis piernas, doblaba mi espalda y ensalivaba mi agujero. Azotó varias veces mis nalgas hasta volverlas tiernas y obedientes.. Se estrujó aún más sobre mi y me mordió el cuello mientras inició  la penetración.

Dolía, pero me tapó la boca para amortiguar mis fuertes gemidos.

– Necesito follarte ahora, de la manera más sucia y exquisita que existe.

A la mañana siguiente, amaneció domingo.Odio los domingos. Nada ocurre en domingo. Nunca encuentras un nuevo amor en domingo. El domingo es el día de los tontos felices. Amanecí entre sus brazos después de echar echar tres o cuatro polvos. Estaba en su cama y me sentía de puta madre porque el amor no se manifiesta en el deso de acostarse con alguien, sino en el deseo de dormir junto a alguien. Eran ya las cinco de la tarde.

Me levanté de la cama, y después de ducharme y asearme, me dirigí a la cocina para recoger y limpiar todo lo que empleamos para la cena. Me preparé un zumo de naranja y salí al jardín para recordar algunos momentos de la noche anterior. Me dolía todo el cuerpo, preñado por todos mis agujeros, orgánicamente fecundado, pero exhultante de alegría, ebrio de felicidad. Las células de mi cuerpo estaban en el proceso de la digestión lenta de asimilar todos sus fluídos y los míos. En la cavidad de mi cerebro reinaba la euforia. Antes de marcharme me pasé por el dormitorio. Ales continuaba durmiendo, en su desnudez , me pareció el hombre más hermoso del mundo. Con mucho cuidado y sigilo para no despertarle, me acerqué a sus muslos abiertos y le besé los testículos.





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(Dom/sum) “COME HERE, FAGOT”- Koldo.In

Advertencia: este post (Dominación/sumisión) contiene imágenes y descripciones explícitas que pueden molestar y desagradar a algunas personas. 

Dentro de la sección “jeu à deux”, en esta ocasión ha sido Koldo.In quien me propuso esta colaboración.  Colocándome en una situación que él me sugirió, le fui respondiendo y “obedeciendo” tal y como yo actuaría y reaccionaría en esas circunstancias. Como el esclavo pussyboy que soy.

A última hora, el gimnasio de mi cuñado Jokin (es el novio de mi hermana Edurne), estaba a punto de cerrar, sólo quedábamos cuatro rezagados. Enaitz y yo, logramos convencer a mi cuñado para que nos dejase entrar media hora en la sauna mientras que él ultimaba todo para el cierre. ¿El motivo? un mutikotzarra (chavalín) rubio, tímido, delgadito pero con un cuerpo armónico y de buena constitución; pero sobre todo, con un ipurdi (culo) redondito y muy follable.

– Ondo dago, de acuerdo. Os dejo una horita más mientras ordeno y dejo esto listo para el lunes.

Edu y yo solíamos ir casi siempre (excepto los sábados) a los 8’30 de la noche a un gimnasio del barrio de Abando cerca de nuestro apartamento porque era la hora a la que mi alfa salía de currar. Era un miércoles de febrero y hacía un frío tremendo, pero dentro del local se estaba bien. Edu me llamó al móvil para decirme que no tenía cuerpo esa día para ir al gym, pero ya que yo estaba allí aprovechase la hora e hiciese mi rutina de ejercicios. Además del encargado, éramos tres los que quedábamos aún dentro; les conocía sólo de vista porque al ir siempre acompañado de mi Alfa, no me atrevía nunca a mirar a otros chicos.  Por su modo de hablar y comportarse parecían los típicos canis de barrio que se saben poseedores de un cuerpo fibrado y apetecible, y no pierden ocasión de lucirlo.. El tipo de machos que disfrutan exhibiéndose ante las chicas mientras compiten entre ellos por demostrar quien levanta más peso o hace más series de abdominales. Cuando entré en la sauna, ellos ya estaban dentro completamente desnudos; al verles, me cubrí con una toalla a la cintura. No pararon de hablarse al oído y sonreír; no pude entender lo que decían porque hablaban en euskera. Tras 15 minutos de calor sofocante salí a darme una ducha fría. De reojo y disimuladamente, vi como los dos asomaban sus cabezas por la ventanilla de la sauna sonriendo aún con más descaro que antes.

 Enaitz y yo nos asomamos a la ventanilla para ver al mutila (chaval) ducharse. A pesar de que las duchas tenían una mampara de vidrio traslúcido, podíamos comprobar que el mutikotzarra era muy follable y estaba receptivo.

– Koldo, oso beroa jartzen ari naiz (Koldo, me estoy poniendo muy cachondo)

Cuando volví a entrar, uno de ellos, el más alto y un tanto chuleta, me soltó del tirón lo siguiente:

– Tú debes ser de los que le gustan que le den caña, al menos eso es lo que nos han contado. Tienes un cuerpo muy bien proporcionado y creíamos que eras atzerritarra (guiri) hasta que te escuchamos hablar con Jokin. Hoy no ha venido ese tío que te controla todo el tiempo ¿es tu macho?

 

No supe qué responderle.

 

– Míranos bien ¿Dirías que Enaitz y yo estamos a la altura de los tíos que te gustan ¿Te molan nuestras pollas?

 

Me senté en el banco para disimular como pude el terror, y al mismo tiempo, la enorme excitación que me producía todo aquello. En ese tipo de situaciones el miedo me paraliza por completo (más aún si son desconocidos) y si encuentro una mínima salida, no tardo un segundo en salir huyendo del peligro. En verdad, los dos eran atractivos y estaban muy bien dotados, la polla de uno de ellos (la de Koldo), además de grande, era gruesa y contundente. Cuando un tío se empieza a tocar el nabo y los huevos, se los aprieta en sus manos para enseñármelos descaradamente, es una visión casi imposible de soportar para mí, no puedo controlar la respiración: Toda esa testosterona emanando de sus cuerpos masculinos e impregnando el espacio comienza a excitarme… yo también sufro una transformación: La areola de mis pezones aumentan un poco de diámetro al tiempo que éstos se vuelven más grandes y turgentes. Comienzo a respirar entrecortadamente y se me enciende la cara y los labios.

El mutila se dirigió de nuevo a la ducha, tenia la cara sofocada y la piel caliente jejejej.., pero esta vez Enaitz y yo nos metimos dentro con él. En el estrecho cubículo, Enaitz por delante y yo por detrás le aplastamos como un sandwich. Tenía la piel muy suave y le ardía bajo el agua de la ducha… mientras que mi kidea Enaitz le pellizcaba y mordisqueaba los pezones, yo le manoseaba las nalgas y le tapaba la boca con una de mis manos bloqueándome el cuello con el brazo y apretando mi cuerpo contra el suyo. Tenía ese tipo de culito que más gusta y más me pone: sin un puto pelo, redondito, suave, durito pero pellizcable, el culito que da gusto azotar porque rápidamente se calienta y se pone rojo, y comprobé que su agujerito era pequeño y estrechito cuando se lo toqué con uno de mis dedos. Me gusta saber que mi polla le va a abrir y se va ajustar perfectamente al tamaño de mi polla, Me flipa sentir como su culo se va amoldando a mi polla. Y también me excitó mucho sentir su corazoncito palpitar de miedo mientras lo tenía apretado con todas mis fuerzas.  Gemía muy calladito cuando Enaitz le mordisqueaba y chupaba las tetillas…

Es casi imposible describir lo que un pussyboy es capaz de experimentar en esos momentos, cuando  siente la polla de un macho recorriendo la hendidura de sus nalgas y toma conciencia de su grosor y tamaño justo cuando la siente sobre su pussy queriendo entrar. Durante unos segundos, el que tomaba la iniciativa en  todo (Koldo) estuvo refregando instintivamente su polla sobre la zona de mi perineo, la que va desde la base de mis testículos hasta mi ojete (¿Cómo pudo saber que es una de mis zonas más sensibles y erógenas? si hubiese continuado un poco más me hubiese provocado un intenso orgasmo), con el dedo índice primero, y luego con otro dedo más, empezó a hacerlos vibrar sobre el anillo de mi agujerito provocándome un gustazo increíble. Acercó la cabeza a mi cuello y tras lamerlo y mordisquearlo suavemente, le escuché decir: “Tengo ganas de mear antes de follarte, quédate quieto y no te muevas”. No tardé en sentir la potencia de su chorro de orina caliente sobre mi ojete y circular como lava líquida por el canal de mis nalgas hacia arriba. Su compañero (Enaitz) provocado quizás por un efecto mimético no tardó en imitarle; comenzó a mearme sobre mis ingles estimulando mi pene y testículos … entré en un área subspace donde ya es imposible pensar e inútil la voluntad. Me los imaginé eyaculando con la fuerza y potancia que empleaban al orinar. Abrí un poco más los muslos y mis nalgas para gozar de sus  cálidos.

– Te vamos a dar lo que te gusta, mutil. Hoy te vas a enterar lo que es estar con tres tíos machos de verdad.

El tercero al que se referían era Jokin, el dueño y encargado del gimnasio, que tras presenciar unos minutos la escena se unió a los otros dos.

– Jokin, esta pequeña zorra necesita que le demos caña. Está suave, tierna  y calentorra como una gata en celo. Dijo Koldo

Aún húmedo de la ducha me tumbaron sobre una de las camillas destinadas a que los clientes se relajasen después de la sesión de sauna. Me sujetaron las manos a la espalda y con los cordones de sus chándals y zapas me ataron de pies y manos hasta inmovilizarme. Uno de ellos, buscó en el interior de su mochila de donde sacó una manzana que introdujo en mi boca a modo de mordaza. Me azotaron hasta que mi culo se destensó y relajó.

– Me pone a mil ese culito de nenaza que tienes, te voy a follar con la lengua para que te mueras de gusto, maricona. Este cabronazo como es tan rubio no tiene ni un pelo en el culo. Lo siento por ti mutikoa, se nota que eres estrechito.. pero te vamos a follar a lo bestia..

Introdujeron por turno sus dedos lubricados con saliva y crema hidrantante en mi ojete. Me estremecí de gusto cuando escupieron uno a uno en mi agujero caliente para acabar penetrándome con sus dedos. Eran tres machos calientes cada vez más excitados a causa de toda la adrenalina y testosterona que producen sus cuerpos y les obliga a ser aún más feroces y dominantes. Son machos que necesitan sexo fuerte y salvaje como algo inherente a sus naturalezas y carácter. Me forzaron a tragarme dos pollas a la vez, disfrutaban compitiendo entre ellos por quien era el más dominante y el líder del grupo. Las comisuras de mis labios apenas podían abarcar esos enormes cipotes. Se fueron turnando para que les hiciese a los tres una buena mamada. Después, de penetrarme los tres, colocándose frente a mí, dos de ellos ( Enaitz y Jokin) se corrieron en un vaso de plástico compitiendo por quien llenaba más de leche el recipiente.

– Esta puta está deseando que la preñen, se muere por recibir toda esta lechada.

Koldo (a esas alturas y por su comportamiento ya sabía que era el alfa de los tres) se subió a la camilla y me montó como un semental. Aunque mi ojete estaba ya lo suficientemente lubricado sentí un dolor inmenso cuando me perforó con su potente capullo para a continuación, hundir por completo su polla en mí. Me embestió con furia como sólo saben hacerlo los machos alpha seguros de sí mismos. Enaitz fue vertiendo, poco a poco, el semen que contenía el vaso sobre mi raja para ir lubricando la polla de Koldo que no paraba de follarme. Un pussyboy como yo, convenientemente excitado y con su pussyvagina lubricada y estimulada sabe como ajustarse como un molde perfecto a la polla de quien le penetra. Sabe como mover el culo, caderas y cintura para proporcional el máximo placer a su macho alfa. Un pussyboy ha entrenado lo suficientemente bien su garganta, labios, lengua, manos y pussy.. para no ser un simple sumiso pasivo. A un pussyboy no sólo se “la metes por el culo” la experiencia es mucho más gratificante y maravillosa… por eso su alfa le da el título de “gatito” con su pussy siempre caliente y receptivo única y exclusivamente para él, su dueño.

– Fóllala bien Koldo, ve metiéndo toda nuestra leche dentro de su agujero.. Ostia puta que morbazo tiene este niño. 

Sentí claramente como iba entrando en mí todo el semen que contenía el vaso hasta no quedar ni gota. Entre risas cómplices, pero sin apenas poder disimular el morbazo que les producía todo aquello, Enaitz, sacó por unos momentoscon su mano la polla de Koldo de mi culo, y tanto él como Jokin con los dedos recogiron los restos de leche que se desbordaban de mi ojete para volverlos a introducir de nuevo en mis entrañas. Al poco tiempo, sentí las sacudidas y gemidos de Koldo vaciándose a lo bestia a través de un surtidor de esperma caliente. Temí que toda esa carga terminara saliendo por mi boca.

 

– Ostias, qué gustazo da follar a esta putita. Le cabe todo esto y más. Hacía tiempo que no echaba un polvazo de ésos que se te crujen los huevos cuando te corres. 

Me bajaron de la camilla, desataron los cordonescon los que me tuvieron atado, y ellos mismos se encargaron de ducharme y vestirme. Sacaron un bote de colonia de mi mochila y me peinaron. Noté que les daba cierto morbo verme vulnerable y sumiso como un niño.

– Y ahora, Javi,  nos vamos los cuatro a la taberna de la esquina a que nos invites a unos navarritos (vino). De premio, te llevas dentro la leche de tres pedazos de machos. No te quejarás ¿eh? Estás bien preñada yo diría que hasta te han crecido un poco las tetitas. 

En la taberna les vi contentos y eufóricos, más chulos y masculinos si cabe. De vez en cuando se hablaban al oído (peron en castellano) para acabar riéndose a carcajadas. Las tres rondas de navarritos hicieron que se deshinibieran y me mostrasen un poco de afecto y cariño

– Nos lo has hecho pasar de puta madre, mutila. No pasa nada, estamos entre colegas. Nosotros tenemos entre las piernas lo que a ti te pone caliente a rabiar y tu tienes un morbo que te cagas, no te hace falta ni tener coño. A los tíos como nosotros nos gusta follar a lo bestia y dando caña a tope a alguien sumiso como tú, dominar a una putita que chorrea de gusto ante un buen nabo. Tienes un buen culo tragón,eso me pone a tope. Por supuesto que lo vamos a repetir pero la próxima vez lo harás sólo conmigo en mi coche o donde yo te diga. Y ya sabes, la boquita bien cerradita porque no conviene para nada que se entere el tío con el que estás. ¿Te folla tan bien como nosotros? seguro que no. Dime, ¿estás a gusto con toda nuestra leche dentro? jejejeje tienes carita de perrita preñada. Me das un morbazo que te cagas, tío. Me encantan los chicos dulces y sumisos como tú.. y estoy seguro que serás tú el que venga muy pronto de Sevilla a buscarme ¿Me equivoco? gau onak, mutikotzarra

– Gabon, Koldo.

 

¿POR QUÉ YO Y NO LOS OTROS

Recuerdo esa tarde en el Instituto cuando el profe pronunció aquella frase: “Para Aristóteles, el esclavo lo era por naturaleza y así había de permanecer hasta el fin de sus días. En otras palabras, no se le reconocía naturaleza humana”. Me estremecí. ¿El esclavo prefiere ser esclavo? ¡He pensado en esta cuestión tantas veces! Desde el origen de la humanidad, es posible que aquellos primeros seres 

– medio hombres, medio animales –  recurriesen al enfrentamiento y a la lucha a muerte por sobrevivir.

Así pues, como consecuencia de esos primeros enfrentamientos entre homínidos, si uno de ellos se convertía en sumiso era porque prefería obedecer antes que arriesgar su vida. 

El hombre que nunca ha dejado de ser animal del todo (jajajjaj) ..evolucionó en su idea como hombre por medio de la lucha y a través la ley del más fuerte. Y esta lucha, llevada hasta las últimas consecuencias, para establecerse como macho alfa y afianzar su prestigio ante el grupo, debía concluir con la muerte de uno o de ambos adversarios. En este aspecto, no hemos avanzado mucho que digamos, basta con ver y leer las noticias. Pero en algún momento de la evolución, en algún rincón del cerebro del hombre.. tuvo que producirse el origen de un pensamiento que me resulta fascinante: Si el amo era siempre el que vencía con tal de establecer su jerarquía, y en esa lucha extrema moría hasta el apuntador.. ¿Quién carajo quedaba entonces para reconocerle como el más fuerte? 

 

Por lo tanto, para que la historia continuase – o se iniciara, según se mire -, era preciso que ambos sobreviviesen, que algo los detuviese justo un segundo antes de la muerte. Ahhh ¡ese relámpago de consciencia.. qué fascinante me resulta! Y eso fue posiblemente lo que ocurrió: es el esclavo quien renuncia a su deseo y se somete al deseo del otro. De este modo, es el esclavo quien reconoce al amo como tal y se hace reconocer por el amo como esclavo. Es decir, que después de este primer enfrentamiento por ser el más fuerte, el Amo le impone al esclavo que le sirva y complazca, un trabajo al que éste se somete voluntariamente. Recalco lo de “voluntariamente” porque no puede existir amo sin esclavo y viceversa. Ahora es cuando muchos me diréis: pero la era de la esclavitud hace muchos años que desapareció, ahoras somos hombres libres.. Hummmm, ¿Seguro?

 El Amo satisface su deseo – que sigue siendo animal, es su propia naturaleza – adquiriendo seguridad y confianza en sí a través de la admiración y complicidad que le profesa su esclavo (ése es mi caso). No olvidemos que hay muchos amos que consumen lo que el esclavo ha producido con su trabajo. Sin embargo, eso opera una cierta transformación en el amo puesto que se satisface sin hacer esfuerzo alguno, vive como gozador y deja de ser animal. Pero ése no es el alfa al que yo voluntariamente me someto: “Sólo ante tu presencia me sentí vivo como nunca había sucedido – y vaya si en verdad puedo decirlo – y aunque antes de encontrarte tuve incontables sueños, contigo fué la primera vez que me sentí completo y satisfecho. Contigo no sólo fue sexo desde la dominación, fue sexo después de nada, a cambio de nada, porque así debería ser siempre: terminar de follar y y saber que quedas satisfecho, que he hecho realidad hasta el menor de tus deseos, nada más y nada menos. En mí sólo existe – porque así me lo pides y yo lo quiero – capacidad de veneración y entrega a ti macho Alfa que das sentido a mi existencia.

Desde niño supe que había nacido para servir y ser jodido por machos superiores, y si rechazaba esa intención que la naturaleza me impuso, no merecía vivir. Es una enorme emoción la que experimento al bajarle los pantalones a un tío  hasta la base de sus muslos enrollando su camiseta a la altura de su ombligo para después apoderarme de ese pedazo de carne que pronto comienza a crecer en tamaño y dureza.. Me encanta descubrir el prepucio, desvestirlo de la sedosa piel que lo recubre para empezar a pajearlo tensando el frenillo…. la mayoría de los machos disfrutan viendo como su polla en su máximo esplendor. Gozan exhibiéndose. Los buenos vergajos hay que pajearlos con movimientos cada vez más firmes y al mismo tiempo suaves sin recubrir del todo el capullo, hasta que en verdad cueste empuñar ese delicioso cetro por la poderosa erección que va alcanzando. Yo aseguraría que a mis alfas cada día les crecen un poco más sus cipotes por las profundas mamadas y pajotes que le hago.

Tanto amo como esclavo evolucionan voluntaria y activamente, es decir, humanamente. Para mí él es mi maestro, el hombre que mejor representa al hombre con todos sus atributos, virtudes y defectos, el hombre al que quiero parecerme, al que quiero servir y pertenecer.

Por supuesto que existen amos y esclavos que sólo evolucionan exteriormente , porque, fieles al principio de identidad, permanecen igual. Si piensan que ésa es su condición esencial – se obstinarán en su identidad consigo mismos. Es curioso como en esos casos de relación superficial, ambos llegan a cansarse del juego o cambian frecuentemente de pareja, sólo es el esclavo quien querrá dejar de ser lo que es. Quiere ser libre.

Con mis alfas (unidos pero sin ataduras, ni convencionalismos, sin pretender imitar modelos de convivencia socialmente estipulados) he alcanzado ese estado de ser-sintético-total en el que ya no se es ni Amo ni esclavo, sino el Hombre Único. De nada sirve anular ni matar al adversario. El amo/alfa sabe que es necesario dejar a su chico con vida, aunque para satisfacer su naturaleza dominante es fundamental  destruir su autonomía y someterlo. El Amo representa la conciencia autónoma de ser-para-sí y el esclavo el ser-dado. El vencido depende del otro porque le reconoce más fuerte, más masculino.. quiere aprender a su lado. Como esclavo beta (pussyboy), he optado por la vida,por eso soy lo que soy, porque sentí la proximidad de la muerte metafóricamente hablando. Y sobreviví.

El amo/alfa que en su esencia no se ve reconocido por su esclavo y al que éste no le asigna ninguna dignidad, es imposible que esa relación fructifique porque está siendo reconocido por una cosa, por un animal, por un ser que sólo folla a un sumiso. Por lo tanto obtiene un reconocimiento sin valor. No es un hombre reconocido por otro: es sólo un juego.

TERMINOLOGÍA (1)

Hoy inicio una sección ( a ver si empiezo a emplear etiquetas para ordenar un poco esto) porque algunos me lo habéis pedido con el fin de entender un poco los entresijos de BDSM.

Empiezo en esta ocasión por LA CAÑA (yo sé que los psicólogos me odian porque no pueden entender algunas de estas prácticas, pero que no olviden que hasta décadas muy recientes, este tipo de disciplina se empleaba muy alegre y aceptablemente en familias, escuelas, ejércitos, etc…Por suerte, ya no es legal y está condenada judicialmente como todo aquello que atente contra la libertad e integridad de una persona que no se entregue a ellas de manera voluntaria y consensuada). A mí sí me gustan los azotes. Tengo unas nalgas redonditas, estrechitas y prietas. Al ser rubio, no tengo vello (tan sólo una leve pelusilla imperceptible al tacto) en la superficie de los glúteos ni alrededor del anillo pequenito y rosado de mi ojete, siempre inmaculado y receptivo.

Me gustan los azotes pero no hasta el punto de dejarme marcas ni heridas ( cuido mucho a mi culito), sino sólo para aflojar mis nalgas y volverlas tiernas y calentitas. Al ser tan estrechito, los azotes me ayudan a relajar la zona y prepararme para la penetración., y como la piel está sensible y ardiente, el más mínimo roce del cuerpo de mi alfa, su vello púbico, las manos, la cabeza húmeda, dura  y suave de su polla… me procuran un placer intenso y vibrante.

Vamos a lío…

LA CAÑA

La caña (en inglés cane), ha sido el instrumento de castigo favorito en las escuelas

inglesas desde la época Victoriana (la reina Victoria asumió el trono en el año 1837

y falleció en 1901), cuando remplazó al manojo de ramas de abedul (birch rod),

y hasta hace poco. La principal razón del reemplazo fue preservar la modestia de

los adolescentes, ya que la caña puede aplicarse sobre la ropa, mientras que el

“abedul”, más liviano, sólo es efectivo sobre las nalgas desnudas. (La modificación

no fue tan favorable para los niños porque muchas veces la caña se aplicó también

sobre las nalgas desnudas, haciendo el castigo mucho más severo). La caña es también

efectiva sobre las manos.

Pero, ¿qué es la caña tradicional? Primero, no es una caña. La cañas, como el bambú, son

rígidas y huecas, y tienden a partirse o rajarse, dejando bordes filosos que cortan la piel.

La caña de castigo proviene del tallo de una familia de palmas trepadoras de la India, la rota

(“rattan”), que, si bien exteriormente se parece a una caña, no es hueca, sino que tiene en su

interior un apretado manojo de fibras longitudinales. Por eso es mucho más flexible, densa y

resistente que las cañas.

Hay muchísimas variedades de rota, de las cuales la más común para hacer cañas de castigo es

la Kooboo, muy flexible. También se usa la Dragoon, algo más densa y rígida (y por lo tanto más

severa), y la Malacca, aunque no es tan adecuada, porque tiene demasiados nudos y es demasiado

rígida (fue muy apreciada para hacer bastones).

Para castigos domésticos o en la escuela se usaba una sección de tallo lisa, sin nudos o con los

nudos lijados, de entre 75 y 90 cm. (30 a 36″) de largo, y de un diámetro desde 6mm hasta 1.3 mm.

( ¼  a ½  de pulgada).  Para castigos judiciales se usan cañas más gruesas y más largas, cuyo grosor

podía llegar a casi 2 cm. (3/4 “). La famosa caña usada en Singapur al efecto mide 1.30 m (50”)

tiene un diámetro de 1.5 mm.

La cañas de uso escolar se clasifican según su largo y grosor. Es frecuente encontrar nombres como

“junior” (para menores), “senior”, mas larga y gruesa para adolescentes, y “reformatory” (reformatorio)

para castigos severos.

Las cañas tradicionales tienen la parte de agarrar curvada, como un bastón tradicional. Que yo sepa,

no hay ninguna razón para ello, salvo que permite colgarla a la vista de los alumnos, como recordatorio

de lo que pasa a los niños que no saben comportarse.

La caña produce al pegar un dolor sordo, que se va haciendo más agudo unos segundos después del

golpe, y un daño profundo. Las marcas de la caña son particulares: al pegar, deja una marca blanca,

que a los pocos segundos se va oscureciendo, para finalmente convertirse en dos verdugones

morados paralelos, uno a cada lado del sitio de impacto. Los castigos habituales en la escuela podían

ser en la mano o en las nalgas.

En la mano se daba usualmente uno a tres golpes en la mano izquierda (laderecha para los zurdos),

pero se podía llegar a tres, y excepcionalmente cuatro, en cada mano.

Cuando se pegaba en las nalgas, si bien la medición tradicional es en grupos de 6 golpes (en inglés

“cuts”, cortes, “six of the best”, seis de los buenos), en las escuelas se aplicaban desde tres golpes

para castigos menores y hasta 8 o 9 para faltas mayores  (en casos muy graves se llegaba hasta doce).

Desde luego un maestro furioso podía pegar muchos más, o pegar en la espalda, pero esto no estaba

dentro de las normas.

Dado que la caña es más efectiva si se pega sobre las nalgas tensas, los golpes se daban con el

culpable doblado sobre el escritorio del maestro o director de la escuela o sin apoyo, con el

castigado apoyando las manos en sus rodillas o tobillos.

El castigado, para mostrar aceptación del castigo y autocontrol estaba suelto, y no podía enderezarse

hasta que se le diera permiso. Si el dolor lo obligaba a perder la posición, normalmente se agregaban

algunos golpes extra a la cuenta. Sólo en casos extraordinarios en que el castigado no se sometía, o

no podía controlarse, se recurría a la ayuda de otro maestro o un compañero para sujetarlo.

El castigo con la caña (llamado en ingles “a caning”) podía ser dado en el momento, haciendo al

castigado doblarse sobre el escritorio al frente de la clase y pegándole, como se hacía por faltas

menores, pero solía ser más formal, mandando al castigado a presentarse en el despacho del director,

por faltas más serias. En el caso de las faltas más graves podía ser dado en frente a toda la

escuela, pero era raro.

El castigo en el despacho del director era normalmente formal. El culpable era regañado, después se

le ordenaba ponerse en la posición, el director le levantaba la chaqueta, a veces le sacaba los faldones

de la camisa de adentro del pantalón para que no amortiguaran el golpe, y sólo entonces se lo azotaba.

El castigo en las nalgas era más frecuente para los varones, siendo las niñas castigadas en las manos,

pero no siempre era así.

La castigos físicos recién fueron prohibidos en el Reino Unido en 1987 en las escuelas estatales, y en

1998 en las privadas (que los ingleses llaman “públicas”, por contraposición a la educación “privada”

dada en las casas por tutores).

Como instrumento de castigo judicial, como hemos dicho, se utilizan cañas más largas y gruesas,

verdaderos bastones. Si bien ha tenido mucha repercusión en los ’90 el castigo en Singapur a

Michel Fay (cuatro golpes por haber dañado autos) porque era norteamericano, está siendo

usada en la actualidad en los países musulmanes (era el instrumento de azotes del Taliban) y en

varios otros lugares del mundo, y con penas mucho mayores.

Un golpe con la caña judicial corta la piel y deja cicatrices permanentes. Después de una

azotaina de 15 o 20 golpes el castigado no puede caminar, y deberá permanecer varios días en cama.

Se usa para castigar delitos tales como beber alcohol, tener sexo fuera del matrimonio, y hasta

escuchar música.

CONFESIÓN 4

Los amigos de J.V. pronto supieron que yo era su “chico” y por ambos colegios – el suyo y el mío – se empezó a correr la voz de que yo era uno de “ésos que se dejaban”, aunque en verdad aún no había llegado el día del “sacrificio” como él lo llamaba. 

– En cuanto se presente la ocasión, te partiré el culo. Ve haciéndote a la idea porque ese día no quiero lloriqueos ni mariconadas por tu parte. Cuando llegue ese momento y te haga gritar de dolor, cuando te folle a tope y luego te preñe… ese día podrás estar contento porque sentirás que desde ese día serás de mi propiedad, y haré contigo lo que me salga de los huevos donde, cómo y cuando quiera.

Sé que todo lo que en este blog voy a contar no es fácil de digerir, y también puedo entender que aquellos que me lean les resulte muy complicado asimilar cómo se puede establecer una relación de dominio de esta tipo y a una edad tan temprana. Sin duda, en todo esto hay muchos aspectos psicológicos a tener en cuenta, acontecimientos muy duros y extremos que sufrí en el ámbito familiar durante mi infancia y que no voy a desarrollar ahora porque no vienen al caso.

 A mis doce años, encontrarme con J.V. marcó y definió tanto mi carácter y sexualidad para el resto de mi vida. Desde entonces siempre lo supe. Cuando pasados los años les he contado a algunos amig@s íntimos esta relación, no sólo se han sorprendido y disgustado, sino que e incluso se han ofrecido a buscarme apoyo y ayuda psicológica.. lo entiendo, para ellos no era más que un  enfermo y una víctima de maltrato.

Cuando mi macho dominante me abrió las puertas de la sumisión, el mundo de los otros dejó de tener interés y sentido para mí. Mi existencia giraba sólo en torno a él: quería parecerme a él, copiar sus gestos y manera de caminar, hacer deporte como él, jugar al fútbol como él, conseguir un cuerpo fibrado como el suyo, que mi polla fuese tan grande y gruesa como la suya, y correrme con toda esa cantidad de semen que brotaba por el agujerito de ese sólido capullo tan deliciosamente enfundado en piel.

A mis doce años, J.V era mi ídolo, el macho alpha  a quien admiraba por haberse desarrollado sexualmente por completo y por poseer esa masculinidad tan manifiesta . Yo en cambio, – como él me decía -, sólo era un pequeño marica sin vello aún en el cuerpo, mis huevos todavía no habían madurado, ni tampoco me salía un esperma blanco y espeso como él, tan sólo un fluido liviano y transparente .

PUSSYBOY

Cuando me agarra firmemente el cuello con una de sus manos y coloca la palma de la otra en la parte baja de mi espalda mientras me embiste salvajemente…

Cuando con sus garras une mis muñecas a modo de atadura sobre la curvatura de mi vértebras es para ejercer mayor control sobre mí..

Cuando muerde y lame las marcas de sus mordiscos sobre mi cuello..

Cuando susurra en mi oído las obscenidades más crueles y perversas… soy más pussyboy que nunca, un dulce gatito que ronronea de placer.

 

 

 

 



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– Extiende los brazos para que te ate las muñecas; sé un impedido, un manco, un mutilado, voy a castigarte por esa erección que te calienta el vientre sin que me hayas pedido permiso. Frotaré tus pezones, huevos y agujero del culo con cubitos de hielo hasta que el frío queme tu piel. Luego, introduciré los cubitos de hielo en tu boca para anestesiar tu lengua y labios antes de hacerme una mamada; los meteré por tu ojete que estará ardiendo para humedecer tus tripas y avivar aún más el incendio. Y no grites, el suelo bajo tu cuerpo será demasiado suave para ti cuando te patee empleando toda la violencia de la que soy capaz. No es piedra ni mármol ni cemento lo que necesitas, sino una placa de hierro candente para que te retuerzas, donde tu cuerpo reviente de dolor y placer aplastado por el mío. Voy a comerme tu piel asada al fuego, quiero que estés en carne viva.