(SD)¿ME HAS ECHADO DE MENOS? (1)

PARTE 1

 Antes de irse por la mañana a trabajar, me dejó desnudo a cuatro patas atado a la pared con la cadena al cuello. No bebí ni comí nada durante las largas horas que estuvo ausente ya que los recipientes metálicos para perros los dejó vacíos. Ni tan siquiera un maldito hueso de colágeno que roer. Durante todo ese tiempo no pude pensar en nadie más que en él, tenía los apuntes de clase cerca pero no podía concentrarme en ellos. Cuando por fín oí la cerradura de la puerta me estremecí en una mezcla de miedo, euforia y terror al mismo tiempo. Se acercó a mí y dejó que le olisqueara la ropa de faena, entre lágrimas hundí el rostro entre sus piernas para besarle y lamerle el paquete. Me apartó de él bruscamente

– ¿Qué estás oliendo perra? Te has dado ya cuenta que a la hora del almuerzo he ido a casa de mi parienta a echarle un polvo ¿no?

Mientras se dirigía a la cocina se fue desprendiendo de su ropa de trabajo, pilló una cerveza del frigo y regresó de nuevo al rincón donde yo permanecía encadenado a cuatro patas. Se sentó sobre mi espalda como quien monta un potro con ambos muslos a cada lomo.. sentí el peso de sus polla  y sus huevos duros y ácidos como un limón sobre mi espalda. Tras beber algunos sorbos del botellín, vertió un poco de cerveza en el recipiente que tenía cerca.

– Bebe perra, debes estar muerta de sed.

 Hundí la nariz en el bebedero con intención de atrapar un poco de líquido acanalando la lengua como hacen los perros, pero de una patada apartó el recipiente metálico de mi rostro. Se desabrochó los vaqueros y orinó en él; a continuación, con l punta del pie me lo acercó de nuevo.

– ¿Tienes sed? pues bebe..

Estaba deshidratado después de todas las horas transcurridas, metí la cabeza y comencé a beber de su meada. Percibí restos de semen y testosterona diseminados en el líquido. No dejé ni una gota.

– Me encanta oírte beber como una perra.

aún sobre mí se inclinó para morderme en el cuello al tiempo que pellizcaba fuertemente mis pezones. Me dolió pero ahogué como pude mis gemidos. Muy cerca de mis oído me susurró:

– ¿Tienes hambre? (no dije nada) escúchame bien: voy- a -darte -la -pastilla -de -la-s vitaminas, ¿de acuerdo? si la vomitas enseguida es señal de que no has comido nada en todo este tiempo, pero si tras tragarla no ocurre nada sabré que me has engañado y el castigo será duro, te aviso.

Por suerte, la pastilla al entrar en mi estómago y mezclarse con la orina ingerida, me provocó náuseas y acabé por vomitarla.

– Buen chico, así me gusta. Que obedezcas a todo lo que te pido. Ahora toca hacerle gozar a tu macho. He follado este mediodía con mi novia, pero tú eres mi putita, ¿verdad que eres mi putita preferida? tú eres mucho mejor porque sabes darme todo lo que me gusta.

 Me acerqué a sus pies para besarlos y lamerlos. A continuación (siempre arrodillado y a cuatro patas) llegué hasta sus huevos para chupárselos e introducirlos uno a uno en mi boca. Se los acaricié dócil y suavemente con la lengua. Se los lamí con esmero. Finalmente, me introdujo su grueso cipote hasta la garganta. Yo ya había aprendido a tomar aire por la nariz y abrir la laringe al máximo para que su capullo entrase sin dificultad. Me rodeo el cuello con sus manos para claramente en vaivel de su polla invadiendo mi garganta.

– ¿Me has echado de menos? si la respuesta es afirmativa, con ese lengüita tan suave que tienes hazme la señal de “Sí” sobre mi capullo. Así muy bien: con la puntita de la lengua arriba y abajo sobre mi frenillo significa “sí, te he echado mucho de menos, amo” Y si me has echado mucho mucho mucho de menos…. además de la señal, succiona y aprieta con los labios como si tu boquita fuese un coño.Así, muy bien… Demuéstrame que eres la mejor de las putas, demuéstrame cuanto quieres a tu macho.

Volvió a sentarse sobre mi espalda, y tras deslizarse un poco por ella, pronto encontró la posición adecuada para penetrarme a cuatro patas. Me dio unos cuantos azotes en el culo y extendiendo los brazos me pellizcó los pezones. Eso era algo que realmente le excitaba porque – como ya dije en otro momento -, Él sabía muy bien que es una de las zonas más sensibles y erógenas que tengo. Mis tetillas tras manosearlas un poco y pellizcarlas aumentan un poco de volumen, y los pezones se vuelven duros y turgentes. La excitación que me produjo aquello hico que empezase a gotear líquido preseminal.

– No te vayas a correr ¿eh, zorra? que te conozco. No tienes mi permiso. Tú sólo sirves para darle gusto a tu macho y para servirle. Tu placer no cuentas, sólo eres una puta de mi propiedad y las putas no se corren.

 

 No tardó en deslecharse y vaciar el contenido de sus huevos dentro de mí. Entonces, no sé si por el efecto de las vitaminas y por todas las horas que pasé sin comer nada, sufrí un mareo y por unos segundos perdí el conocimiento. Me desplomé en el suelo después de que él me preñara. Para mi sorpresa se inclinó sobre mi y empezó a darme suaves palmaditas para reanimarme.

– Javi, Javi.. ¿estás bien? – le oí decir.

– Sí, no pasa nada. Enseguida se me pasa.

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TERMINOLOGÍA (2)

EL BONDAGE

El arte precursor del bondage ha alcanzado su mayor desarrollo en Japón, donde se le conoce con el nombre de “shibari” y cuenta con una larga tradición y una más que respetable ascendencia social. Bondage (del inglés to bind, maniatar) es la denominación que se aplica a los encordamientos eróticos ejecutados sobre una persona vestida o desnuda. Los atamientos pueden hacerse sobre una parte o sobre la totalidad del cuerpo, utilizando medios diversos: cuerdas, esposas ,pañuelos, cintas, etc., aunque también se usan cadenas, cinta adhesiva o cualquier otro medio susceptible de inmovilizar y/o envolver el cuerpo de la persona subordinada. El bondage puede usarse como práctica estetico-erótica en una relación BDSM, como instrumento erótico en sí mismo o como elemento en escenarios de dominación o sadomasoquistas. En cualquier caso, forma parte de la llamada cultura BDSM.

A pesar de que este tipo de prácticas se han utilizado desde siglos, sólo recientemente se han empezado a recoger en obras de divulgación sobre sexualidad, pero el deseo sexual ligado a la inmovilización está muy extendido y se conoce desde antiguo,como lo muestran numerosas imágenes de intención aparentemente no erótica. ¿Por qué a algunas personas les atrae el juego de ser atadas? La razón que con más frecuencia se invoca es la liberación de inhibiciones y responsabilidades, en la medida en que confían las llaves del juego erótico a otra persona, que es quien impone las pautas a seguir. La sensación de dejarse llevar, de despreocupado abandono erótico, es para muchas personas altamente gratificante en el plano sexual.

A algunas personas (como es mi caso) les atraen también las sensaciones físicas sobre la piel: la presión de la cuerda, la imposibilidad de moverse, el roce o incluso la abrasión producida por la cuerda al desplazarse sobre la epidermis.  A  mí personalmente, me erotiza en grado máximo el roce de la cuerda en mis muñecas, en las ingles, en el canal de mis nalgas hasta estimular mi ojete, morder la cuerda, lamerla, sentir la presión sobre el cuello… y por encima de todo, sentirme atado a modo de bridas mientras mi alfa me cabalga como un potro. Ligado a esto último está también el placer obtenido por la adrenalina que genera el peligro simbólico.

 Atrae también la sensación de impotencia cuando se hacen intentos por liberarse; a algunas personas les agrada realizar estos intentos mientras son estimuladas sexualmente por la persona activa, aunque el bondage no implica necesariamente contacto sexual. Es frecuente asimismo el uso del bondage en los llamados “juegos de sumisión” o juegos en los que se representan roles amo/esclavo. Finalmente, el bondage puede utilizarse como complemento a otras prácticas sexuales, incluso de tipo enteramente convencional, para estimular la libido de la persona que recibe el bondage y/o de la persona que lo ejecuta. En este contexto, algunas de las razones que las personas activas suelen dar con más frecuencia para explicar su afición al bondage, son el estímulo que genera tener la total responsabilidad sobre el placer sexual del compañero o compañera, el placer creativo y estético unido a la visión del cuerpo humano encordado como una singular obra de arte, y otras razones, complementarias que excitan en alto grado a quienes asumen un rol pasivo.

PRECAUCIONES

La mayoría de las lesiones del bondage se producen entre principiantes, otras por “jugadores” con experiencia, que se consideran “expertos” e intentan cosas aventuradas de forma consciente o inconsciente. Tened cuidado.

El bondage para la suspensión requiere una cuerda especial, nudos especiales, “arneses” especiales en el cuerpo y en definitiva precauciones especiales.

Hay otros ingredientes para una buena escena de bondage además de la cuerda, la actitud mental (la vulnerabilidad y el desamparo) Las cuerdas son un ingrediente adicional en la lucha del cuerpo para ganarl a libertad. Las cuerdas se deben revisar periódicamente, vigilar los extremos y el color, la decoloración puede indicar un deterioro químico, en cualquier caso se deben deshechar las cuerdas que presenten síntomas de envejecimiento. Evita anudar las cuerdas, los nudos reducen la resitencia a la ruptura en un 40%, la fuerza que se ejerce, en vez de repartirse por igual en toda la cuerda, se concentra en el nudo, por eso es preferible empalmarlas que anudarlas. Si se utiliza con poleas, ésta, debe ser de un tamaño adecuado, para evitar desgastes.

 Si después de una sesión no conviene que se noten las marcas de la cuerda por alguna razón, se pueden usar pañuelos e incluso tiras de tela de sábana, que normalmente no dejarán ninguna marca, y también se puede utilizar la cinta médica para amordazar. Poner la parte posterior de las manos juntas hace que los codos se doblen hacia fuera y las manos sobre las muñecas, en realidad cuando ata, está atando sobre el dorso de la mano más que sobre la muñeca, así que es fácil para el sumiso liberarse.

Como cualquier otro “deporte o disciplina”, el bondage se practica mejor conociendo los riesgos y las medidas de seguridad, si el juego se realiza con seguridad y control, la satisfacción está garantizada.

En todos los deportes, existe la posibilidad de accidentes, y lo mismo pude suceder en el bondage, no juegues si tu mente no está alerta, cansada o bajo la influencia de drogas o alcohol. No intentes hacer cosas de las que no estés seguro, la garganta nunca debe recibir presión de ninguna clase y nunca debe dejar sola a una persona atada.

El bondage mal hecho, particularmente en las muñecas o tobillos, inhibirá la circulación. El sumiso sentirá un entumecimiento. Se sentirá a veces incómodo, a veces no. (todos conocemos la sensación de un pie que se nos ha dormido). La inhibición temporal de la circulación no es un problema a menos que el sumiso tenga una sensación dolorosa.

Si el bondage está molestando en la trayectoria de un nervio, el sumiso sentirá un dolor como si tiraran de él o un dolor centralizado en ese punto. Si el sumiso cree que el bondage está bloqueando la trayectoria de un nervio, se debe quitar el bondage inmediatamente.

Cuando se atan las muñecas en la espalda, con los brazos rodeando el pecho, y haciendo que los músculos del pecho queden oprimidos, los sumisos que carecen de flexibilidad pueden notar una reducción en la entrada de oxígeno y notar dolor de cabeza, o incluso desmayarse.

Los participantes sanos y con aguante pueden gozar de una posición determinada alrededor de una hora. Si no eres una persona absolutamente sana o no tienes experiencia, deberías intentarlo una media hora, si estás experimentando algo nuevo, limita también el

tiempo a media hora.

 Para prolongar tus sesiones de bondage, varía la colocación de las manos -por ejemplo- comenzando con las manos atadas atrás y tras una media hora cambia hacia adelante, etc.

Si vas a jugar con cuerdas, debes tener a mano un cuter o una tijera de seguridad (tijera médica) que se puede comprar en las farmacias y tiendas de suministros médicos. Están diseñadas para quitar vendajes, tienen un lado externo plano para proteger la piel cuando se cortan.

Y cuando te desaten…. ufff! entrégate sin reservas

 

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ACEPTA MIS REGLAS

Aún no sé si te prefiero vivo o muerto, pero mientras lo pienso prefiero creer que estas vivo únicamente por mí, vives para reprocharte tu existencia, porque por naturaleza, eres y te sientes inferior a mí. Por mi parte, mi razón de existir es joder la tuya porque tengo el poder de hacer que me ames destructiva y apasionadamente.Es un delito ser como soy, lo sé. Es un delito anular tu mente y voluntad para rendirte a mí incondicionalmente.

 Me río cuando sufres y me río cuando vuelves suplicante a mi después de cada tortura a la que te someto. Me río de esta realidad y me río también de verte como te veo. Estás crucificado y yo soy el clavo que te desangra y se bebe tu vida como un vino dulce y sagrado.

CONFESIÓN 4

Los amigos de J.V. pronto supieron que yo era su “chico” y por ambos colegios – el suyo y el mío – se empezó a correr la voz de que yo era uno de “ésos que se dejaban”, aunque en verdad aún no había llegado el día del “sacrificio” como él lo llamaba. 

– En cuanto se presente la ocasión, te partiré el culo. Ve haciéndote a la idea porque ese día no quiero lloriqueos ni mariconadas por tu parte. Cuando llegue ese momento y te haga gritar de dolor, cuando te folle a tope y luego te preñe… ese día podrás estar contento porque sentirás que desde ese día serás de mi propiedad, y haré contigo lo que me salga de los huevos donde, cómo y cuando quiera.

Sé que todo lo que en este blog voy a contar no es fácil de digerir, y también puedo entender que aquellos que me lean les resulte muy complicado asimilar cómo se puede establecer una relación de dominio de esta tipo y a una edad tan temprana. Sin duda, en todo esto hay muchos aspectos psicológicos a tener en cuenta, acontecimientos muy duros y extremos que sufrí en el ámbito familiar durante mi infancia y que no voy a desarrollar ahora porque no vienen al caso.

 A mis doce años, encontrarme con J.V. marcó y definió tanto mi carácter y sexualidad para el resto de mi vida. Desde entonces siempre lo supe. Cuando pasados los años les he contado a algunos amig@s íntimos esta relación, no sólo se han sorprendido y disgustado, sino que e incluso se han ofrecido a buscarme apoyo y ayuda psicológica.. lo entiendo, para ellos no era más que un  enfermo y una víctima de maltrato.

Cuando mi macho dominante me abrió las puertas de la sumisión, el mundo de los otros dejó de tener interés y sentido para mí. Mi existencia giraba sólo en torno a él: quería parecerme a él, copiar sus gestos y manera de caminar, hacer deporte como él, jugar al fútbol como él, conseguir un cuerpo fibrado como el suyo, que mi polla fuese tan grande y gruesa como la suya, y correrme con toda esa cantidad de semen que brotaba por el agujerito de ese sólido capullo tan deliciosamente enfundado en piel.

A mis doce años, J.V era mi ídolo, el macho alpha  a quien admiraba por haberse desarrollado sexualmente por completo y por poseer esa masculinidad tan manifiesta . Yo en cambio, – como él me decía -, sólo era un pequeño marica sin vello aún en el cuerpo, mis huevos todavía no habían madurado, ni tampoco me salía un esperma blanco y espeso como él, tan sólo un fluido liviano y transparente .