¿POR QUÉ YO Y NO LOS OTROS

Recuerdo esa tarde en el Instituto cuando el profe pronunció aquella frase: “Para Aristóteles, el esclavo lo era por naturaleza y así había de permanecer hasta el fin de sus días. En otras palabras, no se le reconocía naturaleza humana”. Me estremecí. ¿El esclavo prefiere ser esclavo? ¡He pensado en esta cuestión tantas veces! Desde el origen de la humanidad, es posible que aquellos primeros seres 

– medio hombres, medio animales –  recurriesen al enfrentamiento y a la lucha a muerte por sobrevivir.

Así pues, como consecuencia de esos primeros enfrentamientos entre homínidos, si uno de ellos se convertía en sumiso era porque prefería obedecer antes que arriesgar su vida. 

El hombre que nunca ha dejado de ser animal del todo (jajajjaj) ..evolucionó en su idea como hombre por medio de la lucha y a través la ley del más fuerte. Y esta lucha, llevada hasta las últimas consecuencias, para establecerse como macho alfa y afianzar su prestigio ante el grupo, debía concluir con la muerte de uno o de ambos adversarios. En este aspecto, no hemos avanzado mucho que digamos, basta con ver y leer las noticias. Pero en algún momento de la evolución, en algún rincón del cerebro del hombre.. tuvo que producirse el origen de un pensamiento que me resulta fascinante: Si el amo era siempre el que vencía con tal de establecer su jerarquía, y en esa lucha extrema moría hasta el apuntador.. ¿Quién carajo quedaba entonces para reconocerle como el más fuerte? 

 

Por lo tanto, para que la historia continuase – o se iniciara, según se mire -, era preciso que ambos sobreviviesen, que algo los detuviese justo un segundo antes de la muerte. Ahhh ¡ese relámpago de consciencia.. qué fascinante me resulta! Y eso fue posiblemente lo que ocurrió: es el esclavo quien renuncia a su deseo y se somete al deseo del otro. De este modo, es el esclavo quien reconoce al amo como tal y se hace reconocer por el amo como esclavo. Es decir, que después de este primer enfrentamiento por ser el más fuerte, el Amo le impone al esclavo que le sirva y complazca, un trabajo al que éste se somete voluntariamente. Recalco lo de “voluntariamente” porque no puede existir amo sin esclavo y viceversa. Ahora es cuando muchos me diréis: pero la era de la esclavitud hace muchos años que desapareció, ahoras somos hombres libres.. Hummmm, ¿Seguro?

 El Amo satisface su deseo – que sigue siendo animal, es su propia naturaleza – adquiriendo seguridad y confianza en sí a través de la admiración y complicidad que le profesa su esclavo (ése es mi caso). No olvidemos que hay muchos amos que consumen lo que el esclavo ha producido con su trabajo. Sin embargo, eso opera una cierta transformación en el amo puesto que se satisface sin hacer esfuerzo alguno, vive como gozador y deja de ser animal. Pero ése no es el alfa al que yo voluntariamente me someto: “Sólo ante tu presencia me sentí vivo como nunca había sucedido – y vaya si en verdad puedo decirlo – y aunque antes de encontrarte tuve incontables sueños, contigo fué la primera vez que me sentí completo y satisfecho. Contigo no sólo fue sexo desde la dominación, fue sexo después de nada, a cambio de nada, porque así debería ser siempre: terminar de follar y y saber que quedas satisfecho, que he hecho realidad hasta el menor de tus deseos, nada más y nada menos. En mí sólo existe – porque así me lo pides y yo lo quiero – capacidad de veneración y entrega a ti macho Alfa que das sentido a mi existencia.

Desde niño supe que había nacido para servir y ser jodido por machos superiores, y si rechazaba esa intención que la naturaleza me impuso, no merecía vivir. Es una enorme emoción la que experimento al bajarle los pantalones a un tío  hasta la base de sus muslos enrollando su camiseta a la altura de su ombligo para después apoderarme de ese pedazo de carne que pronto comienza a crecer en tamaño y dureza.. Me encanta descubrir el prepucio, desvestirlo de la sedosa piel que lo recubre para empezar a pajearlo tensando el frenillo…. la mayoría de los machos disfrutan viendo como su polla en su máximo esplendor. Gozan exhibiéndose. Los buenos vergajos hay que pajearlos con movimientos cada vez más firmes y al mismo tiempo suaves sin recubrir del todo el capullo, hasta que en verdad cueste empuñar ese delicioso cetro por la poderosa erección que va alcanzando. Yo aseguraría que a mis alfas cada día les crecen un poco más sus cipotes por las profundas mamadas y pajotes que le hago.

Tanto amo como esclavo evolucionan voluntaria y activamente, es decir, humanamente. Para mí él es mi maestro, el hombre que mejor representa al hombre con todos sus atributos, virtudes y defectos, el hombre al que quiero parecerme, al que quiero servir y pertenecer.

Por supuesto que existen amos y esclavos que sólo evolucionan exteriormente , porque, fieles al principio de identidad, permanecen igual. Si piensan que ésa es su condición esencial – se obstinarán en su identidad consigo mismos. Es curioso como en esos casos de relación superficial, ambos llegan a cansarse del juego o cambian frecuentemente de pareja, sólo es el esclavo quien querrá dejar de ser lo que es. Quiere ser libre.

Con mis alfas (unidos pero sin ataduras, ni convencionalismos, sin pretender imitar modelos de convivencia socialmente estipulados) he alcanzado ese estado de ser-sintético-total en el que ya no se es ni Amo ni esclavo, sino el Hombre Único. De nada sirve anular ni matar al adversario. El amo/alfa sabe que es necesario dejar a su chico con vida, aunque para satisfacer su naturaleza dominante es fundamental  destruir su autonomía y someterlo. El Amo representa la conciencia autónoma de ser-para-sí y el esclavo el ser-dado. El vencido depende del otro porque le reconoce más fuerte, más masculino.. quiere aprender a su lado. Como esclavo beta (pussyboy), he optado por la vida,por eso soy lo que soy, porque sentí la proximidad de la muerte metafóricamente hablando. Y sobreviví.

El amo/alfa que en su esencia no se ve reconocido por su esclavo y al que éste no le asigna ninguna dignidad, es imposible que esa relación fructifique porque está siendo reconocido por una cosa, por un animal, por un ser que sólo folla a un sumiso. Por lo tanto obtiene un reconocimiento sin valor. No es un hombre reconocido por otro: es sólo un juego.