CRISTINA MECA – “BY MY ANGEL”

Tras varios años inmersa en tierra yerma y cuarteada por la sequía emocional, bastaron cuatro gotas para que la semilla sonmolienta iniciara el despertar del árbol. Hambriento devoro ahora cualquier poema que me licúe el alma. Es por eso que Cristina Meca me acojona, me acojona de verdad. Su poesía me sesga el cuello de lado a lado con las afiladas agujas de una brújula instalada en el corazón. Curiosamente, no es hacia afuera sino hacia dentro, toda esa sangre que emana de sus versos; y yo – que me lo trago todo – saboreo con deleite hasta la última gota. Cristina Meca me mata, me mata de tanta verdad.

La puedes encontrar AQUÍ

BY MY ANGEL

Regálame flores, hazme llorar, que me sienta bien la tristeza que me traes. Dame besos en los dedos, no quiero mojarme en esa saliva dulce que has comprado en otra boca. Méteme ese dedo por debajo del alma, deja que compruebe a qué día de la semana hueles. Me gusta esta versión de ti en la que todo parece tragedia.

Tócame el pelo. Trae contigo ese elegante color granate, trae tus manos, devuélveme mis vestidos.

Hay algo de angelical en tus charcos, algo de oscuro en tus luces, hay algo de dolor en tu belleza y hay armonía en tus miedos.

Rózame esta tela que cubre lo que soy; decórame. Prepárame un baño de ideas, de cosas dulces, háblame de lo perverso, de la lluvia y el oro; háblame de todo lo que tienes, arráncame lo que te falta.

Quiero que cosas tus dedos a los míos con hilo color carmesí, quiero que escribas enredaderas encima de mi.

Mi ángel, lléname el cuerpo de naturaleza, que hace un día horrible, que hoy no brillo nada. Cúranos de esta belleza que nos duele tanto dentro, cúranos de tanta humanidad.

¿Sabes? No recuerdo qué colores tenía el mundo antes de ti. Léeme una novela en la intimidad, una que hable sobre ratas, ratones y gotelé.

Yo quería ser una obra de arte pero sin dolor, y eso no es posible; ahora lo sé.

Por eso tú dueles tanto, por eso me muero contigo con tanta intensidad. Me muero tan de verdad…

MASTICAR LOS TUÉTANOS 1

Sí, otra sección más… y eso que aún no he hablado de algunas de mis otras grandes pasiones: la pintura, el arte en general, los audiovisuales, las piedras…

¿Os ha pasado alguna vez, que de repente, comienzas a oír algo que te resulta escalofriante porque a pesar de sentirlo muy cercano a ti, nunca conseguiste verbalizar? Esto fue lo que me sucedió hace apenas dos días con Quenton Veretta y su extraordinario blog “El OjO Rabioso” Ver aquí .Comienzas a leer y no paras hasta roer los huesos y sorber los tuétanos de lo  que escribe. Cuando me ofrecen una buena copa de vino (además de textura, color, aroma..) necesito llevarla al paladar. Lo advierto, no podré resistirme a muchos de sus poemas, pero en esta ocasión sucumbí ante uno de sus textos que fue como una revelación. No conozco mejor manera de hacer “mío” un texto que respirarlo, trotar sobre las patas y cascos de las consonantes y regulando el aliento puesto en las vocales.

 

la vida que quiero – Quenton Veretta

Siempre pienso que me queda poco y anoto y fotografío lo que he hecho, a pie de foto añado notas epilépticas sobre la enseñanza o el porqué me dio por vivir en agujeros.
No nos damos mucha cuenta, de que tan sólo somos la imagen que ven de nosotros.
Tú te crees que eres tú. Yo para ti no soy yo. Siempre buscamos aceptación y hay personas que confunden esa cosa con amor. Dame 1000 likes y estoy más buena. Me aman.
Desenvolvemos automáticamente unos personajes, según el decorado, para meternos en la imagen del sex-symbol de temporada. Ámame.

Partiendo de esa base, la falta de realidad es absoluta entre nosotros. Nos vendemos.
Supongo que algún despistado estará pensando: ‘Yo no, yo siempre voy de cara, me muestro como soy y al que no le guste que no mire’. Bien por ti, embustero.
Tengo otra base, ésta es de mi propio blog; y volviendo a partir de esta otra nueva base, os digo, que estés al lado que estés de la pantalla, lo único exigible para disfrutar de las cosas que escribo, es estar en pelotas. Me vale que des a ‘like’ si llevas la chaqueta puesta, por hacer ruido, para inflar mi ego, o para hacerme pensar que os gusta lo que escribo.
Pero mejor si venís en pelotas, porque el núcleo de lo que escribo es el reconocimiento de verdades que se clavan, verdades que solemos intentar esconder tras esa ropa tan mona, esa sonrisa sincera, o el orgullo de creer que somos lo que nos creemos al esconder nuestras debilidades. Puro Fotoshop. Quizá esa es la razón por la que cientos de personas se miran al espejo para repetirse a diario que son unos triunfadores. Para creerse la careta, y arrasar en este mundo regido por la más absoluta estupidez, y por un cúmulo de peldaños a los que ascender, empujando sentimientos al vacío; despreciando toda su ancestral sabiduría.

En general, eso es lo que mejor funciona para ser un occidental aburguesado ignorante de todo -que es a la postre lo que te permite vivir contento, mirando tu ombligo por comparación con el del vecino del quinto-. Es la opción que nos inoculan.
En el ascensor, comentando estupideces climatológicas -más que obvias teniendo en cuenta la época del año-, nos imaginamos en el valle de nuestros orgullos y nos retamos:

‘Yo soy más digno, yo tengo, y tengo, y tengo y me suscribo y contrato y me aseguro a mí y a los míos; y de seis terminales, tres son iPhone’.

Lo normal es poder soportarlo, poder vivir estrangulando sentimientos, y lograr un peldaño medio en el que nada ‘malo’ puedan decir de tu familia en el pueblo, las orondas clientas de la carnicería.
Los hay que no. Los hay que no podemos. Me revientan los retoques.
La única enseñanza que puedo vislumbrar del tiempo que he vivido colgándome de grúas y cornisas, es que vivir cerca del abismo fue la única manera de intentar luchar y revelarme contra una vida que nunca quise vivir de esa manera. No critico.
Un día escribí, que es muy complicado no gritar ‘¡amén!’ y levantar los brazos, cuando estás en un templo con cien personas que lo hacen; aunque tú hayas caído en ese lugar por otro motivo; quizá ibas sólo a pedir un cigarro, y acabaste gritando amén con la manada para sentirte uno entre ellos.

A nadie le voy a decir cómo vivir, aunque recomendaría que os dejarais sentir sin repetiros estupideces en un espejo. La voz y el ojo interior, como su propio nombre indica, está en el interior, no en un reflejo. No es un consejo. No puedo decir que me ha ido bien, pero siento hacia mí algún pequeño orgullo; y me di dos besos cuando después de un año, salí de una comuna Evangelista sin haber rezado a nadie ni a nada en lo que no creyese cuando entré: Nada.

Me la sopla ser diferente. Que me sonrían con superioridad los empotradores, mirándome con sus chicas de silicona cuando al encender las luces de la sala en que se proyectó: ‘El hijo de la novia’, yo continuaba en un paño de lágrimas. Hace mucho tiempo ya desde que me enfrenté al padre de todos mis padres y salí por la tangente.
Hasta mi chica, en el cine, miraba hacia otro lado.
Qué absurdo, pensé yo. Que absurdo, pensaron ellos.

Yo soy el triste, ese que dicen que desprende una cautivadora belleza en el alma, pero al que la inmensa mayoría nunca ve. Siempre va solo, igual por eso es que va triste… o por ver el desperdicio de mundo que nos han construido. No lo sé. La irrealidad me supera.

Jamás aconsejaría mis vidas, las hay mucho mejor y más cómodas en los bloques de oficinas; sólo digo, que desde que maté al niño miedoso, la única constante en mi vida hasta hoy, la única decisión adulta y mantenida, ha sido renegar de vuestra amanerada forma de vida. Ni puedo, ni he podido; estoy absolutamente impedido bajo pena de muerte cerebral para vivir así, por eso revelarme no tiene ningún mérito. Sólo hago lo que puedo.

Y después de mil suicidios, sigo siendo diferente. Leo, escribo, compongo, sobrevivo, bailo, me emborracho, lloro, amo, río… ‘eso es bien’ -pensaréis. Sí, es ‘muy bien’ como dice mi sobrino el greñudo; te va ayudando a conocerte y a abrir cajones nuevos llenos de cosas de ti.

Es muy guay, eres muy guay, la vida debería ser como piensas, libertad, desnudez y falta de complejos…Lo malo es que te empuja a rechazar muchos trabajos, a muchas personas y a muchas situaciones. Nada es gratis, coger un camino dinamita los demás.

Todos estamos de acuerdo, pero yo y los míos siempre nos quedamos solos.