JEU à Deux “sweet and wet pants”(Koldo.IN & YO)

En esta ocasión, nuevamente colaboramos Koldo.IN y yo imaginándonos en una situación diferente. Obviamente ya tenemos mayor sintonía entre ambos y nos resulta más fácil interactuar entre nosotros. Al igual que la vez anterior, la idea la construimos conjuntamente y yo me he encargado de hacer las costuras y arreglos para darle cuerpo al asunto.

Estoy atravesando estos últimos días un estado de ánimo muy especial, así que tuve mis dudas y reticencias a la hora de subir este post que ya teníamos en construcción Koldo y yo antes de mi nuevo encuentro… así que no quería por nada del mundo faltar a mi compromiso con Koldo.

Hacía pocas horas que regresé de currar del taller de mi padre y estaba medio adormilado en el sofá viendo un documental de Discovery channel, cuando oí un golpe en la puerta del salón:

– ¿Sí?, Pregunté, sin apartar los ojos de la pantalla por un segundo. 

Él asomó la cabecita pero sin atreverse a abrir la puerta del todo; me encanta cuando veo esa mirada tímida en su rostro. 

– Koldo, Marga me ha enviado un whatsap y .. bueno, está en la cafetería con unos compañeros..puedo..

Tartamudeaba y no se atrevía a dar su opinión. Le miré con cara de enfado.

– ¿Qué coño quieres, Javi? Abre esa maldita puerta cuando hables conmigo.

Apareció desnudo en el umbral del marco con el pelo aún húmedo tras salir de la ducha, al tiempo que un haz de luz solar que entraba en oblicuo desde la terraza, proporcionaba un precioso tono rojo dorado sobre en su escaso vello púbico… parecía una pequeña llama ardiendo entre aquellos muslos tan blancos y bien torneados. Me excita verle tan indefenso. Trató torpemente de cubrir sus pelotas con su manos, pero pronto se dió cuenta de que no tenía ningún sentido. Habitualmente lo tengo todo el día desnudo por el apartamento porque además de disfrutar mirándole, me gusta tocarle y comprobar si está receptivo. Me pone a mil el sabor de sus pezoncitos rosados y un poco en punta; cuando se los chupeteo y morisdisqueo un poco, tengo la sensación que de un momento a otro va a brotar de ellos unas gotitas de néctar blanco.

– Es que me han dicho que si puedo bajar a tomar un café con ellos y luego darnos una vuelta. Y yo, yo he..

No le dejé acabar.

-¿Te he dado permiso para salir? ¿Me has pedido permiso acaso?

– No. Es que yo tampoco lo sabía, Koldo. Te lo prometo, no lo sabía..Me han avisado ahora..

– Tú estás viviendo en “mi” apartamento. No pagas  alquiler ni los recibos de la luz , ni el gas, ni ningún otro. Esto no es un puto hotel ¿me oyes? ¿Qué carajo te hizo pensar que puedes entrar y salir cuando quieras? 

– Perdóname, por favor.. no te enfades conmigo. Te lo suplico…

– Aquí el único que tiene llave del apartamento soy yo, porque soy el único dueño de ti y del apartamento. Tú no. Y tienes el descaro de decirme que quieres salir con tus amiguitos para acabar en un puta botellona bebiendo como un cosaco, refregándote con todos los tíos que puedas para luego regresar a las tantas de la madrugada y despertarme para abrirte la puerta. ¿Eso es lo que quieres, no?

Agachó la cabecita y unos mechones húmedos le cubrieron los ojos. No se atrevía a hacer ningún comentario.

-¿Recuerdas lo que te dije cuando decidí te podías quedar aquí?”, Le pregunté. 

– Sí

Sí qué

– Que sí lo recuerdo, Amo. Respondió tartamudeando

¿Tú eres un puto esclavo sí o no?”, Le levanté la voz. 

– Sí, sí lo soy, soy tu pussyboy.

Bueno. Pues ve al dormitorio y tráeme los vaqueros blancos que te compré.

Jajajjaja.. me río porque Javi odia esos pantalones, no le gustan nada los vaqueros blancos, pero a mí me encanta como le quedan porque le hacen un culito precioso y muy apetecible. Soy yo el que se encarga de comprarle la ropa, de vestirle, peinarle, y darle el visto bueno antes de salir y coger la bicicleta para ir a la universidad. Con su ropa interior soy muy exigente: Le quedan muy bien los boxers (parece un hombrecito) y también los culottes de lycra porque le marcan la curva de los glúteos de una manera muy sensual. Pero mis preferidos son los slips blancos de algodón porque le hacen parecer más niño e indefenso. y le puedo ver los muslos por entero. Aunque delgatidos, los tiene muy bien formados y torneados. Me vuelve loco el chasquido que produce el elástico del slip sobre sus caderitas estrechas y simétricas. Me tomo mi tiempo para ajustárselos bien y colocaler los huevos en su lugar, La polla uncut y blandita en medio de las dos bolas, para terminar ajustando el slip por detrás para que la raja del culito quede bien centrada ;y cada momento, chas chas chas …jugando con el elástico hasta dejarle una pequeña marca sobre esa piel tan blanca recubierta por una pelusilla rubia y muy suave, casi imperceptible.

Le vi llegar con expresión alegre y más relajado. En su inocencia pensaba que ya se me había pasado el cabreo y le iba a dejar salir.

– Muy bien, ahora acércate que te los voy a poner. Pero sin nada debajo, así que quítate los calzoncillos.

Me senté en la silla y él de pie frente a mí. Es una gozada vestirle porque de alguna manera con esa acción siento que es algo que me pertenece, que es de mi exclusiva propiedad, y porque el pobrecillo al perder el equilibrio mientras se enfunda la prenda se ve obligado a colocar su manita en mi hombro. Pero lo hace con un tacto y delicadeza tan grandes que me enternecen. Me tiene miedo y respeto, eso es evidente. Pero no penséis que soy un cabronazo que quiero hacerle daño y humillarle todo el tiempo. Nada más alejado de la verdad. Quiero a este chico con locura, es mi pussyboy y mi naturaleza dominante me obliga a enseñarle, cuidarle, protegerle .. porque por nada del mundo permitiría que alguien le hiciese daño. Quiero que aprenda y espabile. Es un juego, un aprendizaje, una camaradería entre hombres que llega a convertirse en algo fascinante. No os podéis hacer una idea cuando él me mira con esos ojitos como si yo fuese el único hombre de la tierra… es una sensación que si no se vive y siente, es imposible poder describirla. Adopté de nuevo el rol de Amo.

– ¿Quieres salir? Multa. Tienes que ganártelo primero. De rodillas y con las manos atrás ve acercándote a mis piernas, una vez entre ellas y empleando sólo la boca me tienes que quitar el chándal y los calzoncillos. luego, me tienes que hacer una mamada de ésas de las tuya,s pero de campeonato. Ese tipo de mamadas que cuando estoy en el taller y las recuerdo me tengo que ir al servicio y hacerme un pajote. Así que esmérate.

Qué gustazo da sentir su cabecita hurgando entre mis muslos, y sus suaves labios  (él ya sabe que al mínimo roce de sus dientes se gana una hostia) bajarme el chándal y los calzoncillos hasata abalanzarse sobte mi polla como una fiera hambrienta.

– Hoy quiero que te esmeres chupándome los huevos. Primero uno completamente dentro, luego el otro.. y por último los dos dentro. Sabes hacerlo muy bien, los dejas flotar sobre la lengua y luego presionando muy delicadamente con los labios los engulles y los chupas. Así que no quiero oír ninguna queja ni muestra de cansancio ¿entendido?

Él pobrecillo pensaba que al terminar la mamada podría salir del apartamento a reunirse con sus amigos. Qué seductora es la inocencia!

– Oye Javi ¿qué tienes ahí?

– ¿Dónde?

– En el lado derecho de la bragueta. (hizo ademán de levantarse) Ehhh.. ¿Donde crees que vas? ¿te he dado permiso para levantarte?

El cerco que el líquido preseminal había creado en el pantalón hacía que se le transparentase y apreciase perfectamente la cabeza turgente de su polla bajo la tela blanca.

– Quiero que mojes toda esa parte hasta que se te transparente todo. Insisto, quiero verte todo mojado.

Le agarré la cabeza y le introduje la polla para follarle a tope la boca. Quería hacerle un buen gagging para que salivara como una buena perra y humedeciese aún más el pantalón. Quiso agarrarme el tronco de mi cipote pero le dí un manotazo.

– Las putas manos atrás de la espalda. No hagas que me cabree. Hazme ver cuanto disfruta una buena puta mamándole la polla su macho y lo que un pussuboy sabe hacer para complacer a su Amo si quieres salir esta tarde. Te lo repito: quiere verte mojada y babeando como una perra en celo.

Se esforzó todo lo que pudo para que me corriese cuanto antes y poder terminar su trabajo. Pero yo tenía otros planes.

Empecé a darle pequeñas patadas en los huevos.. pero como es un buen gatito entrenado, a pesar del dolor, vi que estaba a punto de correrse, incluso disparó una de sus cargas lo que humedeció aún más sus vaqueros que a estas alturas eran ya casi transparentes.

– ¿Qué coño estás haciendo, Javi? ¿Te he dado permiso para que te corras?

Tuve que contener la risa cuando se levantó y pude ver como el líquido blanco se filtraba a través de la tela y goteaba sobre sus muslos.

– Excelente, lo has hecho de puta madre. Ahora sólo falta que te coloque la camiseta celeste y te ponga las zapas. Ve a por ellas.

Me miró sorprendido con una expresión en la carita que me entraron ganas de besarle.

– Koldo, no puedo salir así

– Ah, que no puedes.. claro claro, estás aún tan caliente que necesitas correrte de nuevo ¿no? me había olidado que eres multiorgásmico, Pero eso tiene fácil solución.

Lo levanté a pulso y lo senté al borde de la mesa. Me acerqué a él abriéndole las piernas y encajé mis caderas entre ellas. Me bastó apenas refregarme dos veces para comprobar como su polla entraba en erección. Con los pantalones blancos y húmedos puestos, le sobé el paquete pero sólo con dos dedos como cuando se quiere estimular un coño… le oí gemir y echar la cabeza hacia atrás. A continuación le fui bajando muy lentamente la cremallera de los vaqueros hasta crear un hueco lo suficientemente grande por donde entrase mi grueso cipote. Quería follármelo como una tía, como un pussyboy que es capaz de adaptarse y amoldarse perfectamente a mis necesidades sexuales con esa entrega absoluta y pasión que él sabe poner cuando está con un macho Alfa. El interior del pantalón estaba bastante lubricado y muy cálido… como su polla estaba erecta, la mía se deslizó sobre ella hasta llegar a su frenillo. Le bajé la piel del prepucio y dejé su capullo al descubierto. Me lo estaba follando como si él tuviese un coño dentro de la bragueta y al refregar mi polla sobre la base de su prepucio le estaba obligando a sentir como si tuviese un clítoris sobredimensionado

No tardó mucho en gemir y respirar entrecortamamente..

– ¿Te gusta que te lo haga así?

– Koldo, no puedo más.. por favor, por favor, déjame correrme.

Había tanto fluido en el interior de su bragueta que no me costó nada lubricarle el ojete con dos dedos hasta dilatárselo un poco porque Javi es muy estrechito . Me saqué de repente la polla y la volvi a meter hasta llegar a la cabeza de su glande para seguir frotando… y  de repente, hice una de las cosas que más morbo me dan y me producen un gustazo bestial. Empecé a mear dentro de la raja de la bragueta inundándole la polla y lo huevos. Al sentir mi orina caliente empezó a gemir de nuevo.

-Koldo, estoy muy excitado, no puedo más.

Apreté con fuerza su capullo con el índice y pulgar para impedir su eyaculación, y sin perder tiempo y con mi polla erecta como la de un caballo  goteando orina.. le bajé los pantalones levanté sus piernas, y le penetré hasta el fondo. Seguí meándole dentro lo que me proporcionó un placer tan enorme, que no podría describiros de lo intenso y extraordinario que fue. Mearle a Javi dentro de su culo, estimulándole la próstata con mi polla e inundando las paredes de pussyvagina con mi meo, lo hacía aún más mío y de mi propiedad hasta el nivel máximo. Yo continuaba presionando su capullo con la pinza de mis dedos para evitar que se corriese, aunque este gatito (os lo juro por lo más sagrado), es capaz de correrse varias veces en diferentes tiempos. Está entrenado desde chico. Una vez que vacié mi vegija seguí follándole hasta que necesité expulsar toda la leche de mis huevos. Solté la presion de los dedos, y mi pussyboy por fin pudo correrse a gusto al tiempo que yo hacía lo mismo disparando varias cargas dentro de su pussy-vagina.

Bueno, ahora.. ya puedes irte con tus colegas.

–  No puedo salir así, Koldo.

Ah claro.. qué estúpido soy. No puedo dejarte salir sin dinero en plan gorrón, necesitas pagar lo que consumas ¿verdad?

Fui y cogí ocho billetes de 10 Euros de mi cartera,  me acerqué a él y los fui metiendo uno por uno en su entrepierna húmeda y pegajosa. 

–  No. No quiero salir. Quiero quedarme contigo, por favor.- Estaba a punto de llorar

–  A ver, niñato ¿Qué quieres de mi? te he dejado que me chupases la polla, te he follado como nunca hasta ahora. ¿Qué más quieres? Recuerda chico: Eras tú el que quería salir a beber con tu colegas, pues ahora vete a divertirte con ellos. 

– Pero es que ya no quiero ir, lo que en verdad quiero es acurrucarme en el suelo y lamerte los pies.

– Me temo que no me estás escuchando. Dije. No es  cuestión de lo que tú quieras. Se trata de lo que yo te ordene: vete a divertirte con tus putos amigos. 

Intentó forcejear y luchar, pero de un empujón le saqué del apartamento

–  Y recuerda esto –. Le dije antes de cerrar la puerta detrás de él. – Si te preguntan qué te ha pasado, les vas a decir exactamente lo que has hecho para ganarte el premio para salir de marcha con ellos. Entré a casa dando un portazo.

Dejé pasar unos minutos y escuché que alguien lloraba en el exterior. Me asomé por la mirilla de la puerta y vi a mi pussyboy sentado y acurrucado en un peldaño de la escalera llorando desconsoladamente. Os lo vuelvo a repetir no soy ningún sádico ni tampoco un mostruo, soy un alfa que quiere a su chico pero necesita formarle, luchar cuerpo a cuerpo con él, adiestrarle en la batalla, hacerle fuerte y seguro de sí mismo… y todo ello sin caer en el engaño de creernos novios y prometernos amor de pareja. Todo eso lo obtengo y disfruto con mi chica.

Abrí la puerta, lo cogí en brazos y lo metí dentro del apartamento.

– Mírame, Javi… ehhh, te he dicho que me mires.

Tuve que hacer un esfuerzo para no desarmarme cuando le vi la carita llena de lágrimas y haciendo pucheros. Continué sosteniéndole en mis brazos.

– Si yo ahora te dijese que puedes cumplir un deseo ¿qué me pedirías? ¿un beso quizás?Negó con la cabecita.

– Entonces ¿qué me ofrecerías para que yo me pusiese muy muy contento? ¿Qué me darías?

– Mi obediencia.

– Buen chico. Eres un pussyboy muy inteligente.

Le llevé al baño. Le desvestí y lo bañé con mucho mimo y delicadeza. Le sequé con la toalla y me lo traje al sofa donde le permití acurrucarse sobre mi pecho.

Al poco rato se durmió como un niño.

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(Dom/sum) “COME HERE, FAGOT”- Koldo.In

Advertencia: este post (Dominación/sumisión) contiene imágenes y descripciones explícitas que pueden molestar y desagradar a algunas personas. 

Dentro de la sección “jeu à deux”, en esta ocasión ha sido Koldo.In quien me propuso esta colaboración.  Colocándome en una situación que él me sugirió, le fui respondiendo y “obedeciendo” tal y como yo actuaría y reaccionaría en esas circunstancias. Como el esclavo pussyboy que soy.

A última hora, el gimnasio de mi cuñado Jokin (es el novio de mi hermana Edurne), estaba a punto de cerrar, sólo quedábamos cuatro rezagados. Enaitz y yo, logramos convencer a mi cuñado para que nos dejase entrar media hora en la sauna mientras que él ultimaba todo para el cierre. ¿El motivo? un mutikotzarra (chavalín) rubio, tímido, delgadito pero con un cuerpo armónico y de buena constitución; pero sobre todo, con un ipurdi (culo) redondito y muy follable.

– Ondo dago, de acuerdo. Os dejo una horita más mientras ordeno y dejo esto listo para el lunes.

Edu y yo solíamos ir casi siempre (excepto los sábados) a los 8’30 de la noche a un gimnasio del barrio de Abando cerca de nuestro apartamento porque era la hora a la que mi alfa salía de currar. Era un miércoles de febrero y hacía un frío tremendo, pero dentro del local se estaba bien. Edu me llamó al móvil para decirme que no tenía cuerpo esa día para ir al gym, pero ya que yo estaba allí aprovechase la hora e hiciese mi rutina de ejercicios. Además del encargado, éramos tres los que quedábamos aún dentro; les conocía sólo de vista porque al ir siempre acompañado de mi Alfa, no me atrevía nunca a mirar a otros chicos.  Por su modo de hablar y comportarse parecían los típicos canis de barrio que se saben poseedores de un cuerpo fibrado y apetecible, y no pierden ocasión de lucirlo.. El tipo de machos que disfrutan exhibiéndose ante las chicas mientras compiten entre ellos por demostrar quien levanta más peso o hace más series de abdominales. Cuando entré en la sauna, ellos ya estaban dentro completamente desnudos; al verles, me cubrí con una toalla a la cintura. No pararon de hablarse al oído y sonreír; no pude entender lo que decían porque hablaban en euskera. Tras 15 minutos de calor sofocante salí a darme una ducha fría. De reojo y disimuladamente, vi como los dos asomaban sus cabezas por la ventanilla de la sauna sonriendo aún con más descaro que antes.

 Enaitz y yo nos asomamos a la ventanilla para ver al mutila (chaval) ducharse. A pesar de que las duchas tenían una mampara de vidrio traslúcido, podíamos comprobar que el mutikotzarra era muy follable y estaba receptivo.

– Koldo, oso beroa jartzen ari naiz (Koldo, me estoy poniendo muy cachondo)

Cuando volví a entrar, uno de ellos, el más alto y un tanto chuleta, me soltó del tirón lo siguiente:

– Tú debes ser de los que le gustan que le den caña, al menos eso es lo que nos han contado. Tienes un cuerpo muy bien proporcionado y creíamos que eras atzerritarra (guiri) hasta que te escuchamos hablar con Jokin. Hoy no ha venido ese tío que te controla todo el tiempo ¿es tu macho?

 

No supe qué responderle.

 

– Míranos bien ¿Dirías que Enaitz y yo estamos a la altura de los tíos que te gustan ¿Te molan nuestras pollas?

 

Me senté en el banco para disimular como pude el terror, y al mismo tiempo, la enorme excitación que me producía todo aquello. En ese tipo de situaciones el miedo me paraliza por completo (más aún si son desconocidos) y si encuentro una mínima salida, no tardo un segundo en salir huyendo del peligro. En verdad, los dos eran atractivos y estaban muy bien dotados, la polla de uno de ellos (la de Koldo), además de grande, era gruesa y contundente. Cuando un tío se empieza a tocar el nabo y los huevos, se los aprieta en sus manos para enseñármelos descaradamente, es una visión casi imposible de soportar para mí, no puedo controlar la respiración: Toda esa testosterona emanando de sus cuerpos masculinos e impregnando el espacio comienza a excitarme… yo también sufro una transformación: La areola de mis pezones aumentan un poco de diámetro al tiempo que éstos se vuelven más grandes y turgentes. Comienzo a respirar entrecortadamente y se me enciende la cara y los labios.

El mutila se dirigió de nuevo a la ducha, tenia la cara sofocada y la piel caliente jejejej.., pero esta vez Enaitz y yo nos metimos dentro con él. En el estrecho cubículo, Enaitz por delante y yo por detrás le aplastamos como un sandwich. Tenía la piel muy suave y le ardía bajo el agua de la ducha… mientras que mi kidea Enaitz le pellizcaba y mordisqueaba los pezones, yo le manoseaba las nalgas y le tapaba la boca con una de mis manos bloqueándome el cuello con el brazo y apretando mi cuerpo contra el suyo. Tenía ese tipo de culito que más gusta y más me pone: sin un puto pelo, redondito, suave, durito pero pellizcable, el culito que da gusto azotar porque rápidamente se calienta y se pone rojo, y comprobé que su agujerito era pequeño y estrechito cuando se lo toqué con uno de mis dedos. Me gusta saber que mi polla le va a abrir y se va ajustar perfectamente al tamaño de mi polla, Me flipa sentir como su culo se va amoldando a mi polla. Y también me excitó mucho sentir su corazoncito palpitar de miedo mientras lo tenía apretado con todas mis fuerzas.  Gemía muy calladito cuando Enaitz le mordisqueaba y chupaba las tetillas…

Es casi imposible describir lo que un pussyboy es capaz de experimentar en esos momentos, cuando  siente la polla de un macho recorriendo la hendidura de sus nalgas y toma conciencia de su grosor y tamaño justo cuando la siente sobre su pussy queriendo entrar. Durante unos segundos, el que tomaba la iniciativa en  todo (Koldo) estuvo refregando instintivamente su polla sobre la zona de mi perineo, la que va desde la base de mis testículos hasta mi ojete (¿Cómo pudo saber que es una de mis zonas más sensibles y erógenas? si hubiese continuado un poco más me hubiese provocado un intenso orgasmo), con el dedo índice primero, y luego con otro dedo más, empezó a hacerlos vibrar sobre el anillo de mi agujerito provocándome un gustazo increíble. Acercó la cabeza a mi cuello y tras lamerlo y mordisquearlo suavemente, le escuché decir: “Tengo ganas de mear antes de follarte, quédate quieto y no te muevas”. No tardé en sentir la potencia de su chorro de orina caliente sobre mi ojete y circular como lava líquida por el canal de mis nalgas hacia arriba. Su compañero (Enaitz) provocado quizás por un efecto mimético no tardó en imitarle; comenzó a mearme sobre mis ingles estimulando mi pene y testículos … entré en un área subspace donde ya es imposible pensar e inútil la voluntad. Me los imaginé eyaculando con la fuerza y potancia que empleaban al orinar. Abrí un poco más los muslos y mis nalgas para gozar de sus  cálidos.

– Te vamos a dar lo que te gusta, mutil. Hoy te vas a enterar lo que es estar con tres tíos machos de verdad.

El tercero al que se referían era Jokin, el dueño y encargado del gimnasio, que tras presenciar unos minutos la escena se unió a los otros dos.

– Jokin, esta pequeña zorra necesita que le demos caña. Está suave, tierna  y calentorra como una gata en celo. Dijo Koldo

Aún húmedo de la ducha me tumbaron sobre una de las camillas destinadas a que los clientes se relajasen después de la sesión de sauna. Me sujetaron las manos a la espalda y con los cordones de sus chándals y zapas me ataron de pies y manos hasta inmovilizarme. Uno de ellos, buscó en el interior de su mochila de donde sacó una manzana que introdujo en mi boca a modo de mordaza. Me azotaron hasta que mi culo se destensó y relajó.

– Me pone a mil ese culito de nenaza que tienes, te voy a follar con la lengua para que te mueras de gusto, maricona. Este cabronazo como es tan rubio no tiene ni un pelo en el culo. Lo siento por ti mutikoa, se nota que eres estrechito.. pero te vamos a follar a lo bestia..

Introdujeron por turno sus dedos lubricados con saliva y crema hidrantante en mi ojete. Me estremecí de gusto cuando escupieron uno a uno en mi agujero caliente para acabar penetrándome con sus dedos. Eran tres machos calientes cada vez más excitados a causa de toda la adrenalina y testosterona que producen sus cuerpos y les obliga a ser aún más feroces y dominantes. Son machos que necesitan sexo fuerte y salvaje como algo inherente a sus naturalezas y carácter. Me forzaron a tragarme dos pollas a la vez, disfrutaban compitiendo entre ellos por quien era el más dominante y el líder del grupo. Las comisuras de mis labios apenas podían abarcar esos enormes cipotes. Se fueron turnando para que les hiciese a los tres una buena mamada. Después, de penetrarme los tres, colocándose frente a mí, dos de ellos ( Enaitz y Jokin) se corrieron en un vaso de plástico compitiendo por quien llenaba más de leche el recipiente.

– Esta puta está deseando que la preñen, se muere por recibir toda esta lechada.

Koldo (a esas alturas y por su comportamiento ya sabía que era el alfa de los tres) se subió a la camilla y me montó como un semental. Aunque mi ojete estaba ya lo suficientemente lubricado sentí un dolor inmenso cuando me perforó con su potente capullo para a continuación, hundir por completo su polla en mí. Me embestió con furia como sólo saben hacerlo los machos alpha seguros de sí mismos. Enaitz fue vertiendo, poco a poco, el semen que contenía el vaso sobre mi raja para ir lubricando la polla de Koldo que no paraba de follarme. Un pussyboy como yo, convenientemente excitado y con su pussyvagina lubricada y estimulada sabe como ajustarse como un molde perfecto a la polla de quien le penetra. Sabe como mover el culo, caderas y cintura para proporcional el máximo placer a su macho alfa. Un pussyboy ha entrenado lo suficientemente bien su garganta, labios, lengua, manos y pussy.. para no ser un simple sumiso pasivo. A un pussyboy no sólo se “la metes por el culo” la experiencia es mucho más gratificante y maravillosa… por eso su alfa le da el título de “gatito” con su pussy siempre caliente y receptivo única y exclusivamente para él, su dueño.

– Fóllala bien Koldo, ve metiéndo toda nuestra leche dentro de su agujero.. Ostia puta que morbazo tiene este niño. 

Sentí claramente como iba entrando en mí todo el semen que contenía el vaso hasta no quedar ni gota. Entre risas cómplices, pero sin apenas poder disimular el morbazo que les producía todo aquello, Enaitz, sacó por unos momentoscon su mano la polla de Koldo de mi culo, y tanto él como Jokin con los dedos recogiron los restos de leche que se desbordaban de mi ojete para volverlos a introducir de nuevo en mis entrañas. Al poco tiempo, sentí las sacudidas y gemidos de Koldo vaciándose a lo bestia a través de un surtidor de esperma caliente. Temí que toda esa carga terminara saliendo por mi boca.

 

– Ostias, qué gustazo da follar a esta putita. Le cabe todo esto y más. Hacía tiempo que no echaba un polvazo de ésos que se te crujen los huevos cuando te corres. 

Me bajaron de la camilla, desataron los cordonescon los que me tuvieron atado, y ellos mismos se encargaron de ducharme y vestirme. Sacaron un bote de colonia de mi mochila y me peinaron. Noté que les daba cierto morbo verme vulnerable y sumiso como un niño.

– Y ahora, Javi,  nos vamos los cuatro a la taberna de la esquina a que nos invites a unos navarritos (vino). De premio, te llevas dentro la leche de tres pedazos de machos. No te quejarás ¿eh? Estás bien preñada yo diría que hasta te han crecido un poco las tetitas. 

En la taberna les vi contentos y eufóricos, más chulos y masculinos si cabe. De vez en cuando se hablaban al oído (peron en castellano) para acabar riéndose a carcajadas. Las tres rondas de navarritos hicieron que se deshinibieran y me mostrasen un poco de afecto y cariño

– Nos lo has hecho pasar de puta madre, mutila. No pasa nada, estamos entre colegas. Nosotros tenemos entre las piernas lo que a ti te pone caliente a rabiar y tu tienes un morbo que te cagas, no te hace falta ni tener coño. A los tíos como nosotros nos gusta follar a lo bestia y dando caña a tope a alguien sumiso como tú, dominar a una putita que chorrea de gusto ante un buen nabo. Tienes un buen culo tragón,eso me pone a tope. Por supuesto que lo vamos a repetir pero la próxima vez lo harás sólo conmigo en mi coche o donde yo te diga. Y ya sabes, la boquita bien cerradita porque no conviene para nada que se entere el tío con el que estás. ¿Te folla tan bien como nosotros? seguro que no. Dime, ¿estás a gusto con toda nuestra leche dentro? jejejeje tienes carita de perrita preñada. Me das un morbazo que te cagas, tío. Me encantan los chicos dulces y sumisos como tú.. y estoy seguro que serás tú el que venga muy pronto de Sevilla a buscarme ¿Me equivoco? gau onak, mutikotzarra

– Gabon, Koldo.

 

JEU À DEUX – HABITACIÓN 322

Hola amigos, en esta ocasión os presento un post distinto a todos los anteriores. A saber: hace ya varias semanas, se me ocurrió proponerle a alguien al que no conozco personalmente y ni tan siquiera he visto (sólo por mail) escribir un texto en común  imaginándonos una situación concreta para el encuentro, e incluyendo diálogos, acotaciones, etc..  para que tanto uno como otro intercalásemos – en los espacios en blanco de ese texto que escribiríamos en común -, nuestras reacciones, sensaciones, y diálogos a modo de respuestas. No sé si me explico… Es como si tuviésemos una cita a ciegas “virtual” o, mejor dicho, una cita por “escrito”. ¿Qué ocurriría si nos “viéramos” en un café, nos citáramos para pasear, hacer un viaje, ir al cine  o… ¿por qué no, para un encuentro sexual y punto? ¿cómo reaccionaríamos ante lo que nos proponen en ese texto, qué diríamos, qué nos gustaría hacer o que nos hicieran… etc?

Pues bien, el experimento con este desconocido se llegó a hacer, a mí personalmente me gustó el resultado, pero de un modo u otro, se dejó en stand by…  Hoy lo recupero dejando “mi parte” y dejando en blanco la suya para haceros una idea de lo que os hablo. He decidido llamar a esta sección “jeu à deux” (juego a dos) , quién sabe si podría ser a tres… El desconocido, fue quien me envió primero su parte , y yo fui intercalando mis reacciones, sensaciones y pensamientos a modo de monólogo interior.

Empieza él (su parte son los espacios que están en blanco y con puntos… tendréis que imaginaros qué dice y que piensa. Os prometo que esa parte sí existió) allá vamos:

Hoy , jueves 26 de mayo 2016, Anónimo  ver blog me da permiso para incluir su “parte” tal y como recibí el texto original.

Los dos en un hotel. Hemos estado haciendo turismo y llegamos cansados a la habitación. Me tumbo en la cama, sudado, me quito las zapatillas y acudes, como buena perra, a desvestirme mientras lames todo mi cuerpo y me limpias el sudor con tu boca.

Ha sido un día precioso. He permanecido en silencio casi todo el tiempo pero muy cerca de él siguiendo sus pasos, observando todo lo que le llamaba la atención, descubriendo el mundo, la ciudad, a través de sus ojos. Nos ha tocado la habitación 322 con un balcón que da a un jardín interior. Está cansado porque no ha parado ni un segundo en su afán por verlo todo, se ha tumbado en la cama pero con las piernas flexionadas y apoyadas en el suelo, eso significa que quiere que le descalce y le desvista lenta  y amorosamente.. Mmmmm, percibo su olor. Me ha ordenado que empiece por  lamerle el cuello, el pecho, los brazos.. los echa hacia atrás y me ofrece sus axilas. Acerco mi rostro y lo restriego por esa zona como quien se adentra en un bosque, como el cachorro que se impregna con el olor de su macho. Aunque como quien dice nos acabamos de conocer, me gustaría expresarle que “comunión contigo es darte todo el placer que te mereces, alegrarte la vida, liberar tu energía sexual y hacerte más fuerte a los ojos de los demás. Comunión contigo es aumentar tu poder carnal y mostrarte toda mi devoción, respeto y obediencia. Comunión contigo es aprender a descifrar el lenguaje de tus deseos, aprender a escucharte, a respetar tus silencios y a entender tus enfados.

Estoy a sus pies abrazado a sus piernas, esperando una señal, una orden…

Me siento adorado como un dios pero quiero más, necesito que esta situación se convierta en una en la que tú tengas bien claro quién domina aquí y he decidido dominarte claramente, hablarte para que te veas obligado a escucharte a ti mismo.

No sé qué puede estar pensando ahora, y tampoco me atrevo a mirarle hasta que él me lo pida.

–  – Cómeme los pies, cerdo.

Quiere que le coma los pies. Los sostengo en mis manos como si de una ofrenda se tratara.

Daría lo que fuese por besarlos pero eso tal vez le enfadaría porque seguramente no quiere muestras explícitas de afecto. Lamer tus pies, M. es demostrarte la admiración que siento por ti como hombre. Gracias por concederme la bendición de estar a tu lado. Ha separado los muslos y elevado sus caderas un segundo para mostrarme como le abultan sus genitales bajo los calzoncillos. Él es el altar, y yo su fiel siervo.

– Pasa bien la lengua entre los dedos ¿te gusta?

  (Patada suave con el empeine, en la cara)

– ¿Qué, cómo se dice?

Sí, amo

– Así me gusta, lámeme las axilas.

Ahora sí, esta vez ha sido una orden clara y directa: Quiere que aplique mi lengua entre los dedos y lama sus axilas. Debo concentrarme en deslizar mi lengua con la delicadeza de un insecto sobre su epidermis. No me ha hecho daño, tan sólo ha calentado mis labios y mejillas para oxigenar mi cerebro. Le miro, me atrevo a mirarle… es mi mirada de devoción la que empieza a estimular y producir semen en sus testículos, y la suavidad de mis labios tras el golpe los que le comunican el fervor de mi plegaria.

Y me relajo mientras mi perro me está lamiendo los pies y las axilas que desprenden un olor a macho sudado impresionante. Cojo su cara con mis manos, le suelto una pequeña cachetada, y le señalo mi polla.


– Cómemela mientras me miras a los ojos.

Quiere que se la coma. Ha separado sus piernas cono quien abre las puertas de un templo para aprisionarme entre sus muslos y hundir mi cara en su vello púbico. Durante unos segundos me limito a olerle la polla, sé que le gusta marcarme con su olor.. pero cuando he tratado de sacársela de los calzoncillos me ha dado un abofetada. Eso me pasa por incunplir una orden y, en consecuencia, recibo mi castigo. ¡Vaya! se le está poniendo dura y no ha tardado en asomar su capullo aún envuelto en su funda de piel coronado por una gota transparente que se derrama como una lágrima viscosa. No puedo más. Se la saco del todo y rodeando con mi mano ese hermoso cilindro de carne, empiezo a pajearle lentamente. Su polla es gruesa y caliente, suave y turgente. Con su mano sujetando la mía, desde la base del tronco a la punta de su glande conduce mi mano para indicarme qué ritmo e intensidad debo seguir, pajearle como él lo hace cuando está a solas. Me encanta ver como aparece y desaparece su capullo en el hueco de mi mano lubricando el anillo que forman mi pulgar e índice. Se incorpora del extremo de la cama, y se dirige hacia la cómoda que hay enfrente. ¿Qué sucede? ¿He hecho algo mal?

Me había asustado, no pasa nada. Se ha levantado para pillar un cigarrillo. Al caminar, observo como sus testículos se balancean entre los muslos. Tiene unos huevos grandes y sólidos. ¡Por favor! deja que te los bese y sujete en mis manos para ver ese óvalo perfecto que fornan cada uno en la bolsa que los sujeta y contiene. Abriría la boca, y uno a uno, los lamería hasta hacerlos flotar sobre mi lengua. Los succionaría como se engullen los besos… Esto es lo que más deseo en estos momentos. Con el cigarrillo humeante en los labios, me mira y sonría. Tiene ganas de relajarse y seguir disfrutando de comida de pies, polla y axilas

– ¿Quieres maría? Gánatela.

Y empieza a hacerme una frenética mamada que me hace llegar casi al cielo pero deseo hacer las cosas de modo más calmado. Con más tiempo.

(Señalándome en dirección a su polla que goza de una enorme erección)

Con su hermoso cetro en mi mano le realizo pequeñas presiones a modo de código Morse, y como respuesta recibo por su parte la respiración caliente de sus pulmones y el palpitar de su sangre. Ahora le estoy trabajando el abultado capullo sólo con los labios y la lengua con diferente ritmo e intensidad: desde mamar delicadamente como hace un cachorro a su ubre, (saboreo su flido preseminal) hasta emepazar a tragármela entera formando tres anillos frenéticos (boca y dos manos) sobre el tronco de su polla. Me hace una señal… ha estado a punto de correrse y quiere gozar más, mucho más..

Se acerca a mí con el gigarrillo en la mano ¿Qué pretende?

– – ¿Quieres maría? Gánatela.

Y empieza a hacerme una frenética mamada que me hace llegar casi al cielo pero deseo hacer las cosas de modo más calmado. Con más tiempo.

No, no me apetece fumar, no es el humo lo que más me embriaga, sino el olor almizclado que desprenden tus feromonas. Perdóname, no he podido contenerme. De nuevo otra señal.

Arrodillado a sus pies y con las manos cruzadas sobre mi espalda, he comenzado a chuparle la polla con verdaderas ansias. De repente, coloca su mano rodeando mi cuello como si quisiera notar en mi garganta todo el volumen y longitud de su verga como si yo fuese un fakir tragándose una espada. ¿Es eso?

Me equivoco de nuevo, se trata de una señal que me hace para que vaya más lento, quiere ser él quien controle el ritmo como buen macho alfa. Un hilo de saliva se me descuelga de los labios; con uno de sus dedos él lo recoge y hace regresar a mi boca. No desaprovecho la oportunidad de chuparle ese dedo travieso.. Bien! me ha sonreído, es señal de que le ha gustado. Me introduzco el dedo y su polla conjuntamente y continúo chupando, mamando , devorando…

– Poco a poco, hasta el fondo y mirándome a los ojos. Lo hemos hablado muchas veces, tienes que mirarme a los ojos, necesito encontrármelos mientras me la comes para sentir que te domino, que esto es algo único para mí.

Quiere que vaya más lento y que no deje en ningún momento de mirarle a los ojos. Asiento con la cabeza.. quiero decirle: sí, mi dueño y señor, no apartaré mi vista de tus ojos ni un solo segundo. Pero no digo nada. Hoy le veo más alto y poderoso que nunca, quizá se deba a que estamos en una habitación de hotel y fuera de nuestros espacios habituales. Me gustaría decirle en este preciso instante, que para mí es el hombre más hermoso de todos, mi macho alfa. Tiene una mirada penetrante y cautivadora. No, no debo desconcentrarme.

Está sujetando mi cabeza entre sus manos y aumentando el ritmo de sus embestidas. No debo pensar en otra cosa que en proporcionarle el mayor placer posible. Soy un interruptor eléctrico, como quien enciende y apaga una lámpara… él me abofetea para que me detenga, para que vaya más rápido, más suave, más lento, más prieto. Un momento, le escucho respirar más rápido y agitado ¿Va a correrse?

(Se la saca de la boca y le arreo un bofetón)

– ¿Te gusta comer polla?

Claro que me gusta ¿cómo me puede preguntar eso? pero también me muero por decirle que su polla no es sólo un apéndice separado del resto de su cuerpo, lque la sangre que engrosa el tallo esponjoso y duro de su falo es la misma que circula por las venas de sus poderosos brazos. Te amo desesperadamente M… M, de macho, hombre en su conjunto.


– Dímelo con mi polla en tu boca, puto.

No quiere que hable, si tengo que decirle algo que sea con su polla dentro de mi boca. Lamo y succiono uno a uno sus huevos para calentar la simiente que más tarde verterá en  mi puta cara de esclavo. Voy a hacerle una señal vertical con la punta de mi lengua sobre el capullo para hacerle saber que “sí”, que me gusta mucho el sabor y textura de su cipote.

¿Captas mi señal? mira, deslizar vertical e intermitentemente mi lengua sobre el frenillo de tu glande ,arriba – abajo, arriba-abajo, significa “sí”..

Me contesta, pero quiero más.

– Ahora díme el alfabeto, venga.

 Sí, ha captado mi señal y respuesta a su pregunta,  Me propone un juego que vio una vez en un vídeo porno.  éste es el vídeo en cuestión Dice que le encanta que se lo hagan. Se trata de ir diciendo el abecedario completo con su polla dentro de mi boca y sin parar de mamársela.

Aaaa… abro la boca y el paladar lo máximo posible para para que ese dragón que escupe fuego sagrado rellene por completo mi cavidad sonora.

Bbbb… Los labios se suavizan para acariciar el glande con la delicadeza de un beso

Cccc… la lengua quiere intenta reposar sobre los dientes superiores pero en su camino se encuentra un cilindro carnoso, vibra justo sobre el frenillo del glande, él te retuerce de gusto.

y así continúo recitando el abecedario entre gemidos y gruñidos como un animal conectado a sus instintos más primarios. El sonido de mi propia voz como si de un mantra se tratase, me transporta a otra dimensión. Sólo me queda una pequeña luz de entendimiento, como aquel hombre primitivo de las cavernas que adecuó sus cuerdas vocales para gritarle al mundo que sentía hambre, un hambre inconsolable de saber y trascender.

Y como en otras ocasiones, empieza a decirme el alfabeto entre arcadas que le provoca mi gruesa polla en su garganta; es un verdadero placer verle mirándome a los ojos mientras se esfuerza por comérmela, complacerme y respirar.

(*) Éste es el vídeo al que él se refería…  click aquí  mirad como un alfa goza y sabe hacer gozar a su beta. El pussyboy  lo hace muy bien, me identifico plenamente con él,