RESPIRACIÓN Y VIDA

“Algo grande está a punto de pasarme: voy a amar mucho a alguien…”
– Jack Kerouac

Mamá y su novio se fueron muy de mañana a Grazalema para huir de este puto calor asfixiante; cuando fui a mear a eso de las seis y media, les vi desayunar en la terraza. No me llamó porque me viera ir desnudo al baño, sino porque los dos, tanto mi madre como Eliah, saben que Ales y yo hemos follado en mi habitación. Toda la noche. Ella es tan escandalosa como yo follando, así que no se le ocurra decirme nada. De una rápida ojeada, ha visto que no llevo marcas, mordiscos en el culo, sangre ni heridas visibles.. y se tranquiliza.

– good morning, sweet boy

– morning, Eliah

– Javi, tienes que sacar al perro

– Vale.

Ocurre que es domingo y salgo a pasear con Tíbet, mi fiel y amigable perrito. Yo en bici y él a un gracioso trote, llegamos al parque aún desierto e inamimado a estas horas de la mañana. Tras jugar y corretear un rato con él me tumbo sobre el césped. Para miticar el vapor sofocante bajo la copa de los árboles, una fina y encantadora lluvia de riego humedece una gran parte de la superficie vegetal . Tíbet se extraña de verme tendido sobre la hierba húmeda y decide averiguar si estoy dormido. Noto su patita golpeándome el brazo; sonrío con disimulo con esa felicidad tonta de quien saca a pasear su ropa de domingo. Está muy cerca de mi oído y le escucho jadear. Una respiración vibrante y alegre que me contagia de euforia con su compás, es simplemente ritmo.

La mayor parte de las cosas que hacemos, y de las cuales depende en buena medida nuestra felicidad son sólo una cuestión de ritmo, esto es, de pulso, de respiración. Por ese motivo resultan tan acertadas expresiones del tipo perder el pulso de la vida, respirar con el mundo, frases hechas que además del lugar común encierran una honda verdad espiritual. Hay que tomarle el ritmo a cualquier asunto, y hasta que no lo conseguimos hacer estamos listos. Una mirada, un poema, tienen su respiración, y si no acompasamos nuestra respiración a la suya, por lo que sea, lo abandonamos o nos abandona. Sucede lo mismo con una ciudad, un clima, o un amor. Al regresar de un viaje nos sentimos deshabitados por la ruptura violenta de un ritmo que ya habíamos adoptado como propio, y durante los días posteriores necesitamos respiración artificial, aire idéntico al anterior bajo la especie de conversaciones que relaten lo vivido en el viaje, fotografías, hasta que de nuevo el aire habitual de nuestra ciudad nos hace sobrevivir sin melancolía, o con melancolía, porque de algunos viajes como de ciertos amores uno ya no se recupera nunca, de ciertos viajes y amores se permanece esclavo para el resto de la vida. Lo único que me gusta de esta ciudad es el carril bici

Todo es cuestón de ritmo y, si perdemos el compás, la vida nos convierte en pobres diablos. Así de sencillo, así de claro y así de triste. Hay quien no lo alcanza jamás , y por ello la vida se le hace insoportable, como un baile estúpido al que nos obligan y en el que alguien estúpido y molesto nos pisa continuamente.

Es la respiración y el ritmo de Tíbet quien me hace levantar del suelo y a bromear con él. Se trata de un baile simple y primitivo, irracional. De una palabra a la otra, de un gesto a otro, lo que digo se desvanece. Sé que estoy vivo entre dos paréntesis… la danza de un hombre con su perro.

.- illo, a ver si cambias de camello.. te va a dar un jamacuco…¿me dejas darte un paseo en tu bici tú delante y yo detrás?  jajajaj. qué guapo el perrito. – escucho decir a un grupo de chavales.

Pero no pierdo el compás, no quiero perder el ritmo de la vida. Dios me libre de desacompasar mi respiración a la de la vida, de perder el pie en el estribo de la existencia, y, por consiguiente, el equilibrio; de olvidar el pie forzado que debemos cantar para no volvernos locos, porque es la contraseña de la puerta de la alegría.

Aquí, quien no hace pie se ahoga.

DESPUÉS DE RECOGIDAS LAS ESPINAS

Tendido boca abajo al borde de la cama con las nalgas separadas y la cabeza lo más inclinada posible, mi Alfa después de entretenerse un rato en la contemplación de mi culo que sumisamente le ofrezco, después de azotarlo y morderlo, humedece con su boca el pequeño y delicado orificio que va a perforar y prepara la penetración con la punta de su lengua. ¿Qué soy ahora que dejo abierta la maquinaria del alma, el tic-tac de un reloj abierto que muestra las pulsaciones del deseo? – Ofrécete – me digo, nadie es capaz de un bello dolor de carnosos pétalos, de entregar su culo en su más ardiente volumen si no es por amor. Nada más tentador que horadar los oscuros abismos del ser cuando es un esclavo quien sucumbe al más fuerte.

Con una mano conduce y maneja el grueso tronco de su polla y con la otra separa mis nalgas; una vez que su furioso glande me ha penetrado, es necesario que empuje con firmeza tratando especialmente de no perder terreno. Ya no siento el alma a la izquierda del pecho, ahora es un alma que no tiene rajas, ni espíritu, ni origen… sólo una brutal y loca necesidad de placer en medio de un sentimiento de dolor y embrutecimiento animal.

A veces, si el orificio es estrechito y pequeño como el mío, se suele sufrir mucho en el momento de la penetración; pero, sin hacer caso a a mis gritos y súplicas de dolor, el verdugo ebrio de poder embiste con su polla gradualmente hasta alcanzar la meta, es decir, hasta que siento que el vello púbico que corona su duro cipote frota deliciosamente mi dilatado agujerito. y lo dilata

– Dime que quieres de mi

– (inaudible)

– No te escucho. ¿Qué carajo quieres de mí? Dí-me-lo

– Ales no puedo pensar ahora mi mente no llega hasta donde llega mi emoción. Estoy castrado por ti. He perdido el corazón por entre los cojines del sofá y no lo encuentro.

– Entonces, pídelo, suplícame.

– Fóllame como un animal hasta el punto que se licúe toda tu alma en mí, por favor, por favor.. “carnéame” (no sé por qué me acordé de Marcus carneando en su granja de Argentina a sus lechoncitos)

Llego a esa nada hambrienta que hay en mí, a ese lugar de la sensibilidad donde cuerpo y espíritu al fin de reconocen y se besan.

Es el momento en el que el macho hambriento prosigue su ruta con rapidez;

después de recogidas las espinas del dolor, todo lo que resta  no es sino un camino de rosas.

Las palpitacionesa gustosas que me producen sus embestidas hacen que contraiga prodigiosamente las paredes de mis entrañas para succionar y acariciar su polla con mi esfínter…¡maldita sea! durante toda mi adolescencia estuve entrenando los músculos de mi suelo pélvico para aprender a redoblar los placeres de un macho alpha, quien ahora colmado de satisfacción y voluptuosidad, no tardará en verter en lo más hondo de mí un esperma abundante y espeso por las lúbricas contracciones que le he proporcionado a su duro y grueso cipote. Es un perfecto código Morse que él recibe después de ajustarse a mí como un guante. Materia viva y carnosa donde ha fabricado a conciencia el molde exacto de su deseo. ¿Cómo describir el inmenso placer que me provoca en mi zona prostática su delicioso prepucio abriendo y dilatando su ojo de polifemo antes de deslecharse?

Ya no puedo pensar en mí, pero sí en la carne, en el sentido sensible de la palabra “carne” antes de que mi pensamiento se derrube definitivamente.

LUNA EN SANTA CLARA

– ¿A qué hora sales hoy de currar?

– Hoy sábado a las 21’30, pero entre que me quito el uniforme, hablo con mi jefe y dejo todo listo.. súmale diez o quince minutos más.

– ¿Y tienes que volver?

– Mañana a la misma hora para el turno de noche. ¿Por…?

– Te cuento: Mis padres se han ido este finde a El Palmar con mi hermana Sara, la peque. Manu (su otro hermano) también, pero con su chica y a su bola. Mis padres quieren que le eche un vistazo al chalé durante estos dos días y medio. ¿Te apuntas a estar fresquito en plan tranqui y pasando de todo hasta de “la calor”? Te recojo a las diez

– Mola.

– Una cenita, y después podemos charlar en las tumbonas del jardín, donde se está tela de a gusto. Me he llevado allí algunos temas que tengo que empollar este verano.

Me chocó un poco que matizara lo de “charlar” y estudiar… después de las semanas que llevamos “conociéndonos” me sonó un poco a  el plan es éste y -es – lo – que – hay.

– Ales, si tienes que estudiar no sé yo si es muy buena idea…

– Qué va, hay muchas horas por delante, casi un día entero. Ayer estuve estudiando toda la noche y madrugada hasta las siete de la mañana. Te eché en falta. Curry (el perro labrador) no sabe charlar ni preparar café con hielo, todavía…

–  Ah, vale jajjajjajjajja…

La conversación se produjo durante los quince minutos que nos dan de descanso a media tarde y después de leer un whatsapp suyo “llámame cuando puedas”, ya que mientras estamos en el curro nos tienen prohibido tocar el móvil.

Cuando acabé mi turno, me duché a toda prisa, me aseé y como por la hora que era no era muy de fiar que El Corte Inglés me dejase entrar al super, decidí ir al HiperOriente que me pilla cerca para comprar la ginebra que a él le gusta. Al pasar por  caja, ví unos salvamanteles que me gustaron y unas velas dentro de unos vasitos planos de vidrio… un ovni de cada color, tres en total: dos celestes y uno ámbar. “Ellos” no caen en estas tonterías, pero un pussyboy está siempre en todo.

Llegué justo a tiempo, odio hacer esperar a los demás. Me abrió la puerta del coche.

– Entra.¿Qué traes ahí? ¿las sobras que has pillado en cocina?

– Qué capullo eres, Ales

– Te lo digo porque antes de aparcar me he pasado a comprar algunas cosas para la cena. ¿Te gusta el salmón?

Odio el salmón y la mayoría de los pescados. Por la cara que puse me lo debió de notar

– Y unos chuletones de carne con chorizos y morcillas picantes al fuego hasta que revienten de pringue por todas partes..lo ideal con toda la calor que hace, te parece?

– Pues.. no sé

– Mira que eres prudente y educado, coño! jajjaja..  he comprado cervezas, refrescos, carne para hamburguesas que me han preparado allí mismo, verduras para asar en la parilla, y lo que encontremos en el frigo para picar ¿esto te gusta más?

– Síiiiiiiiiii

De camino a Santa clara, sonó una canción que me encanta: https://youtu.be/Io0fBr1XBUA

Tenerle tan cerca, las manos al volante tan seguro de sí mismo, con los muslos separados…Las sombras que proyectan sus pestañas, sombras de arañas negras. Casi puedo sentir sus cosquilleos cuando se me acerca. Me mira, le admiro, calla y frunce el entrecejo y el poco sol que queda del día se solidifica en sus ojos, un acerado brillo de escorpiones.


Te va a gustar la piscina de casa, ya verás.

– Hostia! me paso antes por la mía y busco el bañador. Tío, tendrías que haberme avisado.

– Ya te voy conociendo, Javi. A ti hay que pillarte siempre de sorpresa y no dejarte pensar ni un segundo ¡zasca y al vuelo! porque si no te me escapas. ¿Qué problema hay? ya improvisaremos algo.

Tiene razón, pero aún así, no puedo evitar inquietarme ¿Por qué? si aún está en mí desde la última vez que follamos, estamos aún los dos dentro, me lo recuerdan todos mis órganos. Siempre me resulta extraño entrar en una casa que no conozco, es como reconocer una ciudad que aún no he visitado o un cuerpo que todavía no he acariciado. Pero no preguntaré nada; no se puede construir donde no se puede vivir y él ahora tiene mi vida en sus manos. No pensaré en nada, no hablaré durante el corto trayecto. Decir algo sería como abrir una ventana ¿sin cristales? por donde se escaparía el plumón cálido de los nidos, los alocados pájaros. Mi miedo e inseguridad es darle carne al dolor, alimentarle con el dolor mismo. 


– Aquí tienes todos los avíos.. coge lo que te haga falta con total confianza. Estás en mi casa, conmigo. Dame un beso. Ve preparando las hamburguesas, cortando las verduritas y lo que se te ocurra. ¿Qué has pensado?

– Hacer las verduras en brochetas y una salsa de yogur al estilo griego

– Cojonudo. Voy a encender la barbacoa mejor que la parrilla electrica ¿no te parece? esta noche, nosotros a lo grande. Vamos, Curry… vamos.

Que no me quite su mirada.  Ahí están sus ojos húmedos por la falta de sueño, pero frescos y radiantes como frutos. Quizá debería disimular un poco, pero – créedme, no puedo – me resulta imposible… sus ojos son mi alimento y mi estímulo. Yo no sé mirarme más que en sus ojos, en ellos me refugio y con ellos me acorazo. Que no me quite su mirada. Único espejo donde me reconozco, única alegría con la que me peino y me despeino.

Ya sé que todas estas frivolidades acerca de cómo amarle son en definitiva algo absurdas. Es el amor quien me contiene y me coloca frente a él con una exactitud milimétrica. Estratégicamente esta noche el amor me es dado, así como la distribución arquitectónica de las estrellas, exactas e inmóviles, así el despuntar de los jazmines en el jardín de su casa, así el lugar y la hora de este encuentro que no había previsto ni imaginado.

Y mientras tanto, bajo una claridad hermética, respiro el relente de la madrugada, el verde alimento de las plantas… un vaho cadencioso y letal sólo comparable al silencio de su piel que transpira en esta noche calurosa.


– Qué calor, nene. Y eso que he encendido la barbacoa portátil, si llega a ser la otra nos torramos vivos. Subo un momento arriba y tu mientras tanto ve poniendo la mesa, seguro que tienes más arte que yo para esto.

Dudé por un momento si poner los salvamanteles y las velitas que compré en el HiperOriente, si encenderlas o no, si consultarlo antes con él, si… Curry no me quitaba ojo.

Apareció con un par de bañadores tipo short en la mano.

– Ales, por lo que más quieras, no digas nada.

– ¿He abierto la boca para decir algo? (al oído) “estas cositas tuyas” me encantan. Un detallazo por tu parte pero con la ginebra te has pasado o ¿tu intención es emborracharme y luego abusar todo lo que puedas de mí?

Se sentó en la tumbona y me ordenó que me acercase a él. No sé cual es el motivo por el que casi todos mis Alfas sienten ese impulso por desnudarme mientras ellos continúan vestidos. Aquella tarde con Julia, hicieron lo mismo: me tuvieron desnudo pero ellos no, hasta que finalmente nos enrollarnos los tres. Es una especie de ritual lento y parsimonioso con el que parecen disfrutar viéndome tan vulnerable e indefenso. Estuve un rato así, en pelotas, mientras abrimos las primeras cervezas y empezamos a picotear en las bolsas de chips y otros crujientes.

– Almendritas y frutos secos no pongo, no? dicen que hacen crecer los pezones y tetillas..

– Qué cabrón eres, tío. Siempre me pinchas donde más me duele.

– ¿Te vas a mosquear por esta gilipollez? pero si tienes un cuerpecito “pa comerte a bocaos, tontorrón”. Ven, acércate que te voy a probar el bañador.

Se descojonó de risa cuando me vió con aquellos boxers que evidentemente no eran de mi talla (él es más alto y más fuerte) y que se escurrían de mis caderas por mucho que ajustase el cordón de la cinturilla. Curry me olisqueó todo lo que pudo.

– Debo estar patético.

– Que vá, estás muy gracioso. ¿Verdad Curry que está para comérselo? Pareces un niño grande jajjajjaaj… voy a ponerme el mío y montamos las hamburguesas ¿no tienes hambre?

Continuó hablándome y sin dejar de mirarme mientras se desnudaba; en cierto modo, me forzaba a ello…era como decirme: “ahora me toca a mí, quiero que me veas. Somos dos tíos pero te feminizaré a mi antojo siempre que mi deseo sea lo demasiado fuerte e imperioso, Soy el Alfa que llevabas estos meses buscando”.

Hicimos un trato: Él preparaba mi hamburguesa a su gusto, y yo la suya al mío. Un aútentico desastre, la suya paecía un torre con todo lo que metió dentro además de ketchup y mayonesa. En cambio, a mí me gustan simples sólo con un poco de lechuga, tomate y sin queso. Ahora fui yo quien empecé a reirme viendo la cara que puso. Al final, optamos por la decisión salomónica de partirlas en dos mitades y combinarlas.

– Ales ¿me dejas hacer algo que me gusta mucho? me encanta dar de comer a otra persona.

– Vale, pero para eso tienes que acercarte y sentarte en mis piernas.

Soy de comer muy poco,( he tenido ese problema desde chico) enseguida me sacio, y aunque de vez en cuando le daba algunos bocados a su hamburguesa torre, me descojonaba de risa viéndole comer a dos carrillos y pendiente de que no se manchase demasiado. Curry a nuestros pies, daba cuenta de todas las migajas que caían al suelo. Deshacer las brochetas de verduras, comer con las manos, mojar los trozos en la salsa y darnos de comer uno al otro, nos resultó a ambos muy excitante y morboso. Acabé chupándole los dedos y los goterones de salsa que cayeron sobre su torso.

– Y ahora, lo suyo es darse un bañito. Eh ¿donde vas? ven aquí. Espera que te quite el bañador.

Nos zambullimos en la piscina donde calculo que podrían hacerse largos de unos diez metros. Bajo la superficie del agua cerré la memoria como quien corta la llave del gas y las persianas herméticas; le vi acercarse a mí sigiloso y amenazante como un escualo delimitando su territorio. Su boca tan de cerca y tan voraz.. aún la siento , la respiro, la sufro como un escalofrío. Y cuando peligrosamente se aproximó, su boca, cráter o anémona, dejó paso a una voz cálida y agridulce como el vaho incandescente de los volcanes subterráneos.


La luz siempre llega de lo alto y eso me jode porque me hace pensar en algún dios con sus putas linternas. Fue entonces cuando la vi mientras buceaba bajo el agua, era una luna lechosa y lúbrica que imantaba mis pezones. Dos pequeñas islas que emegen y desaparecen con la energía magnética de las mareas.

Lo único que quiero es estar al lado del Alfa a quien amo y admiro. No me importa que él no lo sepa, no me importa que él no sienta lo mismo por mí. Quiero estar al lado de quien amo sin pedirle ni exigirle nada. Quiero estar a su lado porque ha sido capaz de hacerme sentir, el completa mi masculinidad, la dirige y orienta como el guerrero adiestrando al alumno en la batalla, porque a su lado soy mejor persona, por eso. Sólo esperaba que llegase el momento en el que mi piel hablase por mí.


– Javi ¿Qué voy a hacer contigo? ha llegado ya un momento que no sólo pienso en ti varias veces al día, sino que te echo en falta y necesito tenerte un rato a mi lado. ¿Qué piensas?

– Pues que lo mejor es que nos dejemos llevar y ver qué pasa.

– Ya claro, y si lo prefieres, tropezamos, nos miramos, y le llamamos destino jajjajjajaj..  tú no disimules tanto porque también se te ve bien pillado, estás amamonao conmigo.

De un salto, se abalanzó sobre mi y me besó. Cerré los ojos porque sabía que ese beso iba a doler.

– ¿Qué piensas, Javi?

– Que te amo y no sé por donde empezar.

Llamádme estúpido, pero sólo deseaba enterrar mi cara en su cuello y sentir cómo olía, eso significa que mi físico desea el suyo, porque el roce de la carne con la carne desprende un aroma incluso bajo el agua.

– Javi ¿Qué pasa si los hombres abren el corazón?

– Que se curan

– De qué?

– De haber estado año tras año asfixiando y estrangulando sus sentimientos en lo más íntimo de su ser.

– Yo también creo que estoy sintiendo algo por ti, pero también me pregunto lo mismo: ¿Por dónde empiezo? Es increíble lo mucho que te puede cambiar la vida cuando decides decir: “Ya no más de lo de antes” “Quiero experimentar algo nuevo” pero ya sabes que es impotante para mí que entre nosotros, de vez en cuando, intervenga una chica. Lo necesito.

Charlamos un buen rato a la luz de las velas y los reflejos de las pequeñas llamas que se proyectaban sobre nuestros cuerpos mientras duró la muerte y agonía del carbón y la madera. Se sirvió otro gintonic y encendió el tercer canuto de la noche. No me gustaría formar parte de una historia que se cuenta con un porro en una mano y un vaso de alcohol en la otra. Pensé.

Apagó las velas y todas las luces del porche quedándonos a oscuras a la luz de la luna. El mecanismo programado para regar el césped puso en funcionamiento los surtidores.

– Escucha esta canción que me recuerda a ti. Dijo

Enciendo el mechero  y lo acerco a su piel. Leo en ella. Materia viva. Como la tierra de los campos, basta, basta a mi corazón ligera siembra para darse a él sin reservas. Qué eficacia la del amor. Algo parecido a lluvia. Mientras me acerco a oscuras a sus labios, una luciérnaga me guía -fuma- pienso que esta lluvia artfificial no tiene sal de lágrimas. Las mías sí porque están llenas de emoción y entrega.

Quiero estar con él no por verle sino por ver lo mismo que él, cada cosa en la que respira como esta cortina de agua de tanta sencillez, que lava.

Deja tu cuerpo en mis manos, tu piel en mis labios para que sirvan de primicia y sacramento. Tan ancho el mundo y no cabemos en él. Tan encendida esta luna de las tres, y uno de los dos siente encogérsele el alma de escalofríos. Tan enorme, tan horizontal le veo y yo sigo reptando por su epidermis como un insecto hambriento en el envés de una hoja nervuda y carnosa.

Pero es aquí, en la dura penumbra del jadín , mientras le oigo respirar, cuando escucho bramar con furia al toro del laberinto, donde quiero tenerle, desnudarle, sentirle, y encontrarme y perderme soportando su cuerpo. Materia viva, mi amor, mi alimento.


Me condujo a una rincón apartado del jardín , durante el corto trayecto, descalzos por el césped, pisé un caracol que se quedó adherido a la planta de mi pie derecho. Ales me aplastó contra el muro bajo el matorral de jazmines, estrujó su cuerpo contra el mío y empezó a besarme con furia al tiempo que me pellizcaba los pezones. El cosquilleo del caracol sin concha y cubierto de babas bajo mi pie, estimuló mi lengua enroscándose en la suya excitando todo mi cuerpo. Él lo notó y empezó a chupar  y mordisquearme los pezones .

– Estás ardiendo hijoputa.

A continuación, me hizo girar el cuerpo y colocarme de cara a la pared. Sentí cómo abría mis piernas, doblaba mi espalda y ensalivaba mi agujero. Azotó varias veces mis nalgas hasta volverlas tiernas y obedientes.. Se estrujó aún más sobre mi y me mordió el cuello mientras inició  la penetración.

Dolía, pero me tapó la boca para amortiguar mis fuertes gemidos.

– Necesito follarte ahora, de la manera más sucia y exquisita que existe.

A la mañana siguiente, amaneció domingo.Odio los domingos. Nada ocurre en domingo. Nunca encuentras un nuevo amor en domingo. El domingo es el día de los tontos felices. Amanecí entre sus brazos después de echar echar tres o cuatro polvos. Estaba en su cama y me sentía de puta madre porque el amor no se manifiesta en el deso de acostarse con alguien, sino en el deseo de dormir junto a alguien. Eran ya las cinco de la tarde.

Me levanté de la cama, y después de ducharme y asearme, me dirigí a la cocina para recoger y limpiar todo lo que empleamos para la cena. Me preparé un zumo de naranja y salí al jardín para recordar algunos momentos de la noche anterior. Me dolía todo el cuerpo, preñado por todos mis agujeros, orgánicamente fecundado, pero exhultante de alegría, ebrio de felicidad. Las células de mi cuerpo estaban en el proceso de la digestión lenta de asimilar todos sus fluídos y los míos. En la cavidad de mi cerebro reinaba la euforia. Antes de marcharme me pasé por el dormitorio. Ales continuaba durmiendo, en su desnudez , me pareció el hombre más hermoso del mundo. Con mucho cuidado y sigilo para no despertarle, me acerqué a sus muslos abiertos y le besé los testículos.





A PECHO DESCUBIERTO

Es una de las zonas más hipersensibles y erógenas de mi cuerpo, y lo han sido desde mi temprano despetar sexual cuando aún era muy niño: ese par de botoncitos rosados que se excitan, se vuelven turgentes  y aumentan de tamaño con el más leve roce, con la simple fricción que producen el viento y la velocidad en mi camiseta de algodón cuando voy en bici.

Es algo que siempre me ha acomplejado y causado muchos quebraderos de cabeza porque como ya os he contado en repetidas ocasiones, soy un acérrimo admirador de todo lo relacionado con lo masculino.. me encanta practicar deporte, competir, la testosterona con la que el Alfa impregna su territorio. No me atrae lo refinado y relamido, ni tampoco me siento cómodo en locales y sitios de ese estilo; disfruto mil veces más de la compañía de mis colegas y amiga Marga en una botellona tumbados en el césped o sentados en un banco, que acudir regularmente a las discos y lugares del postureo.

Pero volvamos a mis nipples, a mis tetillas.. no es que por su tamaño o morfología difieran en nada de los de un chico de mi edad (quizá por ser de piel blanca, rubio y no tener vello corporal parezcan más rosados y sensibles que los del resto), sino más bien por lo extremadamente sensibles que son y lo rápido que se excitan ante cualquier estímulo. Cuando se lo confesé a Marga me dijo que podría deberse a  un desarreglo hormonal, que mi cuerpo podría producir más estrógenos de lo normal. ¿Producir yo estrógenos sin tener ovarios? me asusté y no tardé en acudir a mi médico de familia que tras una completa analítica, me dijo que no debía preocuparme porque mi índice de estrógenos era incluso inferior de la media. Le confesé que mi desarrollo físico y genital fué muy tardío respecto a mis compañeros de infancia (no se produjo hasta los 14 años), pero me volvió a tranquilizar diciéndome que eso no tenía nada que ver, que algunos chicos se desarrollan antes que otros.

Hace unos días, Julia, sin mala intención, reavivó mi inquietud diciéndome: “me impresionó lo tuyo. Nunca imaginé que un chico pudiese alcanzar un orgasmo pellizcándole y mordisqueándole los pezones. Me llamó mucho la atención, fue muy bonito.”

– ¿A ti no te pasa? ¿no te ha pasado nunca? le pregunté.

– A ver, me gusta y siento placer cuando me acarician los pechos y los pezones, pero muy al contrario de lo que muchos tíos creen, a nosotras no nos gusta que nos manoseen las tetas ni aprieten con fuerza, y menos aún los pezones. Lo tuyo me resulta muy curioso porque se sale de lo normal.

Tragué saliva y no supe qué responderle. Cuando oyes la temida e hiriente frase de “se sale de lo normal”, y cuando es una chica quien te lo dice (me sorprendió mi orgullo machista ofendido) reconozco que me rayó bastante. Cuando se lo comenté a mi actual Alfa que es médico y estudia un postgrado de psiquiatría, lo primero que me dijo fue que Julia es bastante “cabrona” (ese fue el término que empleó) y, después, me tranquilizó diciendo que el área de los pezones  resulta igual de placentera en los hombres, pero la manera de procesar el estimulo sexual por prejuicios, educación, por tenerlos cubiertos en mayor o menos cantidad de vello.. es lo que establece esa diferencia. O simplemente, que la mayoría de los hombres se niegan a admitirlo.

– ¿A ti te pasa?

– ¿El qué? ¿que si me gusta que me acaricien esa zona? hombre, si es una boquita como la tuya y alguien tan tierno como tú jajjajjajj… en serio, me da cierto gustito pero no me erotiza especialmente. Prefiero ser yo el que chupetee y mordisquee esa zona.

¿Donde ves el problema en tu caso? lo único que te pasa es que las células de tus areolas las tienes ultrasensibles, no hay nada

de raro ni extraño en ello. A mí me pone muchísimo que te pase eso. ¿Acaso ahora no eres mi pussyboy?

Lo doloroso y oscuro también tiene que ver con el placer y la satisfacción, sólo los que nos atrevemos a cruzar la puerta de la sumisión lo sabemos bien. No, de nada sirve que expliquemos nuestro estado a los demás porque no lo van a entender (quizá sea mejor y más sano que no lo comprendan). La realidad en la que vive un sumiso está inmersa en el subconsciente – es su realidad sexual – y el nudo, su principal nudo, es el deseo de servir al macho dominante. El encuentro entre el Alfa y su esclavo escapa del todo de la sexualidad animal que sólo existe para la reproducción. Al sumiso le puede el erotismo (la sola presencia de su macho dominante es suficiente para hacerle temblar de excitación), un erotismo que tampoco se cimienta en la pura sexualidad ni en su finalidad biológica reproductiva. Para nosotros los esclavos, el dolor, el dolor de desear tanto al hombre,es una de las pasiones más intensas, aunque nuestros cuerpos y nosotros mismos como sumisos – en la mayoría de los casos – no  representemos para el Alfa el único sentido que tenemos para ellos: el valor erótico de un objeto.Esto era lo que pensaba meses atrás, ahora es cierto que algo está cambiando.

Cada parte de mi cuerpo azotado, cada músculo o miembro que me dolía, se conviertía para mí en un órgano sexual que me une aún más al Alfa. Había una convulsión de la carne en mi entrega al macho, y cuando el grado de dolor excedía los límites de lo soportable me dejaba llevar por una especie de danza cuyo ritmo era el desfallecimiento. Mis zonas erógenas que son muchas a causa de la continua sobreexcitación de mis sentidos son fuentes inagotables de dolor y placer. Ahora estoy descubriendo que un Alfa puede ser igual de dominante y posesivo utilizando la mirada y su cerebro, las palabras y su respiración al igual que un buen pianista sabe producir diferentes melodías según la firmeza, ritmo, y delicadeza de sus dedos. Él  tiene el poder, un poder que también le erotiza porque aumenta su masculinidad al máximo. Me estoy conviertiendo en un objeto de su creación producto de la mayor y más hermosas de sus fecundaciones: su cerebro igual de excitante que su polla,  aunque su esperma sea el único que salga a la luz, la única leche que resbale por mi piel e inunde mi boca y entrañas.

No sabría, no podría separar el amor del erotismo, el erotismo del placer, y el placer de la entrega absoluta en lo sexual. Para mí es algo sagrado, un sacramento. Me estoy conviertiendo para él en alguien que representa una sexualidad más amplia, intensa y variada – él lo sabía, por eso vino a buscarme -, y por eso viaja conmigo hacia unos límites insospechados que antes de conocerme jamás pudo imaginar. Estando ahora con él puedo verbalizarlo, me ayuda a verbalizarlo. Y si me siento motivado, es porque ahora tengo motivos para estarlo.

INAUDIBLE, TU PRESENCIA NO LLEGA

En 2004, el New York Times escribió un artículo sobre el más extraño de los cetáceos: la ballena más solitaria del mundo. Los científicos le hicieron un seguimiento desde 1992 hasta que descubrieron la causa del problema:
Ella no era como cualquier otra ballena. A diferencia de las otras, no tenía amigos.
No tenía familia. No pertenecía a ninguna tribu, pandilla o familia. Ella tenía un amante, nunca tuvo uno. Sus canciones constaban de grupos de dos a seis llamadas, con una duración de cinco a seis segundos cada una.
Pero su voz era diferente a cualquier otra ballena. ¿Se traba de un ejemplar única? ¿una nueva especie? No; mientras que el resto de su especie se comunicaba entre 12 y 25 Hz, ella cantaba a 52 Hz. Éste era básicamente el problema… no había otras ballenas que pudiesen  oírla.
Cada una de sus llamadas desesperadas para comunicarse seguían sin respuesta. Cada gesto ignorado. Y, con cada canción solitaria, se volvía más triste y más frustrada. Veía profundizar sus notas en la desesperación así como pasan los años.

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Imagino mamíferos gigantescos flotando solos y cantando solitarias canciones de amor en registros tan altos y frecuencias tan delicadas que les impiden conectar con cualquiera de los seres que pasan cerca…
Ni siquiera el minúsculo pez remolón puede percatarse de esa inmensa mole de belleza submarina. Un leve escalofrío en el remolino del agua, tal vez.
El sentimiento, flota en la pequeña pero paradójica vasta extensión del océano vacío, abierto.

 

Un pequeño pez
Zigzaguea sobre el espejo.
Es la canción más alegre
que mi paladar hoy alberga.

 

P.D: No sé a quién pertenece este tema músical (es largo, dura casi 10 minutos) tampoco sé por qué lo he asociado a este post.

PRESUMIR DE PERRO

Me citó a las 6 de la tarde en la puerta principal del Mercadona. Pero sabiendo que él estaba dentro no me atreví a entrar. Tras media hora de espera, le vi salir con un compañero y pasar a mi lado sin mirarme. Yo sabía que mi obligación era seguirle dócilmente sin llamarle, y menos aún, colocarme a su paso. Cuando llegaron a la parada del bus se despidió de su colega  y entró en el C. Comercial que estaba a tan sólo unos metros. Le seguí. A los pocos minutos recibí un guasap suyo: “Acércate maricón y ponte a mi lado. Invítame a un café y a una copa. Después te cuento lo que hoy me apetece hacer contigo”.

Ha llegado el momento de confesaros algo que muy a menudo me desconcierta respecto a la actitud de algunos tíos dominantes: Soy un chaval de 21 años, aspecto cordial y agradable, y quizá por haber heredado los rasgos nórdicos de mi madre puedo despertar cierta curiosidad. En una ciudad como Sevilla, mi presencia física puede causar dos reacciones: o causo cierto interés, o directamente me rechazan. Aún no sé el motivo por el que suelo atraer y gustar gustar más a las tías que a ellos, digamos que en su coqueteo ellas son más explícitas en este tema. Pero curiosamente, con los tíos dominantes con los que he mantenido una relación en esta ciudad, me ha dado la impresión que presumíam de tener en propiedad a un perro obediente y de “otra raza” que les seguía a todas partes sin rechistar. ¿Se puede presumir de perro?. Si hay algo que realmente me molesta de esta ciudad es el postureo y ese afán por quedar siempre por encima a costa de utilizar la mofa, el cinismo, y el insulto camuflado de guasa. Si existir significase “vivir en el exterior”, este lema les vendría como anillo al dedo.

– ¿Te gusta mi perra? es modosita y educada. Viene de por ahí arriba.

– illo, pues las modositas luego resultan ser las más putonas. Entrénala para que te sepa respetar y se entere lo que es estar con un macho andaluz.

 

Bromas todas las del mundo, eso sí, pero que no se me ocurra mirar a otros tíos, hablar con ellos, y menos aún, hacer el más mínimo comentario sobre el físico de tal o cual…. Me habría ganado una gran bronca y una buena tanda de bofetadas e insultos. Los camareros siempre ojo avizor y más listos que el hambre, son los primeros en percatarse y soltarse de la lengua. No pierden ripio para comentar entre ellos cualquier cosa y soltar una impertinencia o chascarrillo.

– ¿Te puedo hacer una pregunta sin intención ninguna de molestarte?

– (…….)

– ¿Por qué eres siempre tú el que se levanta para llevar las bebidas, las tapas, y el que siempre paga? Tu colega ¿no tiene piernas?. Yo respeto el rollo de cualquiera,soy muy liberal, pero nunca he visto a un tío que mire de la manera con la que  tú miras y le hablas a tu colega. No es que sea raro ni feo, al contrario… Mis compañeros de barra y yo lo hemos comentado, no sé si es que sois hermanos, o algo especial… pero es algo muy bonito que nos llama la atención.

Obviamente esta conversación tuvo lugar porque mi alfa no estaba presente y a punto de regresar del baño. En otra ocasión, con otro camarero y en un bar distinto, fue a preguntarme algo y mi alfa acudió como una flecha.

¿Pasa algo?

– No , nada. Creo que el camarero me iba a preguntar algo..

– Pues cuando te digan precisamente esto: ¿Te puedo preguntar algo? responde “depende de qué”. Punto. Y me avisas, que yo me encargo de responder. Y ahora vete a tu sitio.

Me indicó que entrase con él en los servicios del C. Comercial Los Arcos.  Para mi asombro estaba repleto de chicos jóvenes y hombres de diferentes edades. Él dominaba perfectamente la situación y todos los códigos y señales a seguir, pero yo no. De un empujón me metió en uno de los cubículos situado en el lateral izquierdo de los servicios dejando la puerta entreabierta.. Al poco tiempo se sacó la polla que ya la tenía morcillona y empezó a pajearse discretamente. No tardaron mucho en insinuársele algunos de los que estaban más cerca de nosotros disimulando que meaban cuando en realidad se estaban pajeando para mantener en erección sus badajos.

Entraron dos que mi amo seleccionó, y tras cerrar la puerta,  me colocó de rodillas frente a ellos. Uno, parecía tener mi edad con aspecto de estudiante, el otro, con aspecto de mecánico, obrero, o conductor de furgonetas, no sé.. podría rondar la treintena. Cuando se desabrocharon la bragueta percibí el olor de sus pollas, la humedad de sus capullos que empezaban a aumentar de espesor y tamaño. Mi macho alpha me tenía sujeto por detrás con una cadena al cuello que siempre llevaba consigo cuando salíamos a la calle. Como dije antes, yo seguía arrodillado ante ellos.

– Hazle una buena mamada a estos tíos y trágate sus pollas como te he enseñado a hacerlo. Sin grititos, gemidos, ni aspavientos.

Ya he comentado en varias ocasiones que jamás me atrevería a tener sexo con desconocidos y, menos aún, si es en lugares públicos y estoy solo. Aunque me da mucho morbo cuando me lo cuentan o veo vídeos sobre el tema, no sé por qué motivo la ansiedad y el miedo me comen y me dejan completamente paralizado. Este estado de miedo y bloqueo por mi parte es lo que más puede excitar a un alfa dominante; es la oportunidad idónea para ejercer su dominio y control. Pero ¡ojo! resalto muy claramente la palabra “control”… un verdadero alfa no expone a su sumiso a ninguna violencia gratuita, a ningún riesgo para su salud e integridad física, domina en todo momento la situación y como un buen piloto de fórmula 1 conduce a la perfección: en eso radica su mayor disfrute. Y ese control que él ejerce sobre mí es lo que consigue relajarme y entregarme por completo a su voluntad: a pesar del tono enérgico de voz que emplea, de su actitud de chico duro y agresivo que muestra ante los otros, os puedo asegurar que en su modo de sujetarme con sus brazos, de aferrarme y aplastarme contra su cuerpo, su polla en erección dejando rastros de líquido lubricante sobre mis nalgas, su respiración, etc.. noto claramente como me protege del peligro y estaría dispuesto a cualquier cosa por defenderme llegado el caso. Hablo de mi experiencias reales con ellos, y me molesta cuando los retratan como sádicos y monstruos sin escrúpulos. Un esclavo beta (pussyboy) sólo sirve y obedece a un alfa al que dedica toda su obediencia y veneración. Pero hay muchas maneras de disfrutar del BDSM, del juego de roles, de acudir a una sesión (aún no he asistido a ninguna) con un master donde con absoluto respeto se establece un protocolo y unos límites. Igualmente existen muchos tipos de sumisos y esclavos: algunos necesitan sentir que sirven sólo para dar placer al amo, el placer del amo es lo único que cuenta, y otros… incluso no ser ni personas sino sólo objetos.

Empecé a mamársela primero al estudiante que además de un bonito cuerpo, tenía una buena tranca con dos hermosos huevos colgando entre los muslos. A pesar de notarle claramente excitado y disfrutando de mi mamada, percibí en él un cierto tacto y educación en su comportamiento conmigo. El obrero en cambio, se mostraba más impaciente y fogoso compitiendo por ser él el que mantuviese su pollón en mi boca por más tiempo. Yo alternaba como podía una polla y otra, o bien intentaba tragármelas juntas. Me excitaba ver como dos machos se prestan a que un extraño les coja las pollas para rozarlas entre sí, mirarlas, compararlas, y jugar con ellas estando tan cerca uno del otro. Me gustaba verlos tan entregados a mí. Pero cuando el obrero intentó tomar las riendas colocando sus manos en mi cabeza con intención de follarme solo él la boca, mi amo se lo impidió. Les dijo que se limitasen a que fuese yo quien hiciese todo el trabajo.

A continuación, mi amo me bajo los vaqueros hasta los pies, sacó de mi culo el plug que siempre me obligaba a llevar cuando salíamos a la calle y empezó a follarme ante los presentes como un verdadero semental.

– Correos ahora si queréis sobre su cara pero no intentéis abrirle la boca. Mi perro sólo se alimenta de mi leche.

Se deslecharon ellos primero, y después mi alfa. Volvío a introducirme el plug para mantener su esperma en mi interior. Por último nos vestimos los cuatro.

-¿Es tu novio? preguntó el que tenía aspecto de obrero.

No, es mi perra, mi esclavo. Tengo novia desde hace cuatro años.

– Joder, tío, qué suerte tienes. Ya me gustaría a mí tener a alguien así con quien hacer estas cosas y de la manera en que me gustan. Yo también tengo parienta pero no me la chupa porque dice que le da asco y le entra fatiga. Tampoco me que se la meta por el culo porque se pone a gritar de dolor. Me hubiese encantado follarme a tu chico.

Mi macho alpha le lanzó una mirada que le cortó en seco. “Mi chico” es mío y me pertenece sólo a mí. A él sólo le follo yo”. Fue el mensaje que contenía esa mirada de advertencia. Aún así, el obrero se atrevió a preguntar de nuevo:

– ¿De qué se alimenta un esclavo? antes has dicho que sólo se alimenta de ti.

– Eso sólo me incumbe a mí, y a nadie más le importa. Pero ya que te interesa el tema te diré que “mi chico” se alimenta de todo lo que le da su amo, desde unos buenos azotes hasta un trozo de carne, desde un vaso de agua hasta beberse del tirón toda mi meada. Toda disciplina, toda tortura y castigo, todo el placer que yo le pida.. forman parte del alimiento de mi niño.

Cuando le oí decir “mi niño” me estremecí, sentí un escalofrío profundo. Me hizp pensar que mi macho alpha, en el fondo, sentía un cierto aprecio por mí, me cuidaba y protegía de los intrusos como sólo un verdadero macho superior sabe cuidar y proteger lo que es de su propiedad.

LOS SONIDOS DE MI GARGANTA, MÚSICA SUBLIME PARA SUS OÍDOS

Se levanta y al poner los pies en el suelo, se exhibe en todo su esplendor. Busca mi mirada mientras gateo aún somnoliento por las sábanas hasta llegar al borde de la cama embriagado por su olor a macho, y ante la visión de su poderosa erección matinal. No me atrevo a mover ni un solo músculo hasta que él ejecute una orden, chasquee sus dedos o me haga una señal con la mano. Estoy en ayunas pero sé que debo tragármela toda, es mi deber como subordinado beta obedecer a mi guerrero jefe y proporcionarle toda la devoción que se merece antes de irse a trabajar.

Es una auténtica lucha la que se produce en mi mente por controlar el reflejo del vómito por una parte y la desesperación por complacerle al mismo tiempo. Fuerzo al máximo la apertura de mis mandíbulas para introducirme su glorioso vergajo a la vez que empiezo a salivar profusamente. Con la succión se produce una especie de música al compás del golpeteo de sus huevos contra mis labios. Os aseguro que él no necesita emplear ninguna fuerza mientras folla mi garganta, sino que es mi propia hambre la que me empala directamente en su verga presionando el rostro contra su vientre y aspirando el delicioso aroma de su vello púbico. 

 

Estoy tan entregado a él que podría dar la impresión de que me está follando el cerebro ya que mi concentración es tal, que sería incapaz de pensar en otra cosa que en emplear mi boca, garganta, y lengua, para chupar, lamer y acariciar esa polla que entra y sale de mí llevándome al borde de la asfixia. Me he entrenado a conciencia durante muchas horas diarias con un dildo de silicona para aprender a respirar, a abrir al máximo mi garganta y aplicar fuertes y delicados movimientos de succión con mis labios. Pero a veces no puedo evitar que me broten lágrimas por el esfuerzo de tragar, y que mi cavidad bucal se desborde de saliva caliente… llegado ese momento, me agarra por la cabeza y la aprieta con fuerza contra su vientre; desea escuchar los sonidos guturales de mi garganta cuando empala su polla en ella. Es música sagrada para sus oídos, la agonía placentera de su chico beta que se asfixia entre sus manos, el canto de cisne que tiene lugar mientras me ahogo en un inmenso y delicioso lago de esperma.

– Javi, mírame.. abre bien la garganta no quiero hacerte daño. Esa vocecita dulce y rubia la tienes que conservar muchos años. Mírame, no dejes de mirarme, gatito.

Le entran ganas de mear. Me lleva asido por el pelo y gateando hasta el baño. Quiere que vea desde la posición en la que me encuentro arrodillado a sus pies, como brota su orina por el orificio del meato; es hermoso observar como se dilata por unos instantes para a continuación brotar de él, un surtitor de orina caliente y hormonada. Abro la boca dándole señales explícitas de mi sediento deseo, pero él me ignora mientras desahoga su vejiga… al final poco antes de vaciarse del todo, se apiada de mí y permite que saboree las últimas gotas en las que aún percibo rastros de esperma.