CASTIDAD ENJAULADA

Aunque ya las había visto en fotos y vídeos, las jaulas o cajitas de castidad, no me llamaban especialmente la atención; me resultaban un tanto antiestéticas y presuponía que me resultarían incómodas de llevar. E.C. y yo ya llevábamos un tiempo de relación, así que decidí consultarle si veía bien que me comprase un aparatito de ésos para probar qué se sentía llevándolo puesto, sólo por curiosidad. No mostró mucho interés por mi propuesta, pero tampoco se opuso rotundamente.


– Anda, por favor… si no te gusta, me lo quito y lo tiro a la basura ¿vale?

– Sabes que te prefiero tal cual eres, en estado natural y oliendo sólo a gel de baño.

Sí. eso era cierto, a E.C. le encantaba hacerse cargo de mi aspecto físico cuidando hasta el último detalle: solía ducharme, enjabonarme, secarme, elegir mi ropa interior y colocármela, vestirme ,desnudarme…  la única transformación corporal a la que me sometía consistía en raparme la cabeza con la maquinilla eléctrica. Desnudos ambos en el baño, de pie,  pero estrechándome contra su cuerpo, me rodeaba el cuello con uno de sus brazos y con el otro iba pasando las cuchillas eléctricas hasta dejar mi cabeza suave y deliciosa al tacto. Esos momentos me resultaban muy agradables y excitantes..  yo no tengo nada de vello en todo el cuerpo, tan sólo un poco en las axilas y una pequeña y sedosa mata de filamentos rubios en el pubis, el resto, tanto mis genitales, perineo, nalgas y raja del culo se ven siempre limpios, claros y despejados. Él tampoco es muy velludo, sólo axilas y piernas, pero lo que más destaca es esa frondosa y deliciosa mata de pelo oscuro emnarcando su polla y testículos. Me encantaba hundir mi cara en ese bosque perfumado con la esencia de sus feromonas y sentir el cosquilleo que me producía esa corona pilosa en mi ojete cuando hundía su polla a tope dentro de mi y comenzaba a penetrarme con fuerza mientras sus sólidos testículos golpeteaban rítmicamente sobre la hendidura de mis nalgas cada vez más abiertas y receptivas a sus embestida.

Fui a una tienda erótica frente a Los Arcos, y me decidí por un modelo mediano, sólido y transparente. La dependienta me aconsejó antes de salir de la tienda:

– Conviene que te depiles toda la zona antes de colocártelo

– Sólo tengo un poco de vello justo encima del pene. Por el resto del cuerpo, nada.

– Suerte que tienes, pero se te verá más bonito si tienes esa zona totalmente depilada  y por lo que dicen, el roce con el aparato es más gustoso si estás del todo depilado.


Como no suelo afeitarme con frecuencia el rostro porque muy a pewsar no tengo barba, y en casa, mi madre sólo usa cera para las piernas y crema depilatoria para las axilas, entré en el Centro Comercial buscando una maquinilla y espuma de afeitar. El tío que me atendió cuando le dije para qué quería la maquinilla, llamó a una compañera para que me aconsejase ajjjajaja…la dependienta me recomendó una que ella utilizaba (lo dejaba todo muy suave, sin cortes) y una espuma con aloe vera, especial para zonas sensibles y delicadas.

Una vez en casa, aprovechando que mi madre no termina sus clases en la academia hasta la 8’30, di comienzo a la ceremonia: primero, el unboxing del artilugio (la caja traía el aparato, un pequeño candado y un par de llaves igualmente diminutas), tras leer la hoja con las instrucciones y analizarlo de cerca, me asaltaron las dudas: ¿cómo hago para meterlo todo ahí dentro? ¿me habré equivocado de modelo? ¿me dolerá cuando apriete el aro?

Mi cuarto de baño sólo tiene ducha, pero el de mi madre además de ducha,  tiene una bañera de hidromasaje; Sí, lo sé.. es una intromisión en la privacidad de otra persona, pero por un día no iba a pasar nada.  Una auténtica gozada sumergirte en agua calentita y hacer un poco el ganso rodeado de espuma mientras los chorritos a presión de manera intermitente te estimulan por todas partes…

Me incorporé para sentarme en el borde la bañera, me apliqué la espuma de afeitar y fui pasando la maquinilla lenta y delicadamente por todos los volúmenes, curvas y recodos de mis genitales. Me puse frente al espejo para verme bien y cerciorarme de que toda la zona quedaba perfectamente rasurada..

Me zambullí de nuevo en la bañera y levantando un poco las caderas, mi sexo emergió flotando como un loto sobre el agua ¡se veía precioso! no pude resistir la tentación de tocarme, acariciarme, coger mis testículos y apretarlos suavemente en la mano para observar el óvalo y volumen de los mismos. Huevos perfectos y un tantao abultados por el efecto relajante del agua cálida. Los hice flotar en mis manos, los acaricié, y a continuación, dos de mis dedos se deslizaron un poco más abajo para juguetear con el pequeño y estrechito anillo de mi ojete,  hmmmm… como el delicado tacto de los peces. Los dos pezoncillos también asomaron en la superficie a modo de islitas rosadas y volcánicas… esos delicados botones carnosos constituyen una de mis zonas más erógenas y sensibles, decidí no tocarlos pues sólo con pellizcarme y estimularlos un poco  me provoco fácilmente un fuerte orgasmo. 

Estaba muy exciitado con una erección de mil demonios, y tenía por delante la difícil prueba de colocarme la jaula de castidad.

Después de secarme, seguí tocando mis genitales. Era una verdadera delicia sentir el tacto de la piel suave, turgente, apetitosa… en lugar de crema hidratante, decidí echarme polvos de talco y fue ya ¡la locura! mi polla se volvió tan grande, tan suave y gruesa, que no tuve más remedio que empezar a pajearme. Bajé un poco la piel del prepucio, y asomó una cabeza  radiante, húmeda, hipersensible, rabiosa por gozar… me encorvé al máximo para lamer con la punta de mi lengua esa gota de fluido transparente a punto de desbordarse por el dilatado glande. Delicioso néctar.

Tras dejar un rato mi polla bajo el grifo del agua fría y el folleto con las intrucciones en la mano, empecé a colocarme el artilugio. Me dolió un ídem meter los huevos por el aro circundante, pero lo peor estaba aún por llegar. Mi polla es uncut (sin cortar) y no es de las que aunque haga frío se encogen y encogen, sino de las que  permanecen muy chulitas colgando y en estado intermedio… hundí todo lo pude el glande en el interior del cilindro de piel, pero ¡que vá! volvia a salir el pobre como el resorte de un muelle. Tras intentarlo de varias maneras, oí por fín un click! y aproveché para cerrar el candado con llave.  Aquello puesto no sólo me resultaba incómodo sino que realmente me dolía, y bastante. Imaginaros que alguien os mete mano en el paquete y os lo estruja.. pues más o menos.

Mi madre estaba ya al llegar. Recogí rápidamente todos los restos del unboxing (enbalaje) y los escondí en el fondo del cubo para papel y cartones. Me vestí rápido, cogí la bici, y fui a reunirme con E.C. que estaba ya punto de salir de trabajar. Durante el trayecto, el pedaleo de la piernas me produjo una mezcla de dolor y placer desembocando en una incipiente erección. Cuando me reuní con mi alfa, rápidamente notó mi nerviosismo e intuyó  que algo había sucedido. 

– ¿Qué pasa, nene?

Me daba una vergüenza enorme decirle lo que había hecho. Pero aún temiendo que se cabrease y reaccionase mal , se lo conté.

– Quería darte una sorpresa. 

– ¿Pero lo llevas puesto?

– Sí, perdóname.

No se lo pensó ni un segundo, me llevó a un recodo en plena calle y me palpó el paquete para asegurarse de que llevaba puesta la jaula de castidad.

 – Me duele una barbaridad E.C. tengo miedo que la sangre no circule y me pasalgo. 

– Mete dimuladamente la mano por la cintura  de los vaqueros y  quítatelo. Yo te cubro.

– Es que tiene un candado y está cerrado con llave..  ¡LAS LLAVES! madre mía ¡LAS LLAVES! voy escopeteao con la bici a mi casa a buscar las llaves a ver si las encuentro. Espérame en el portal. Qué gilipollas soy, me cago en la puta..

Mi madre ya estaba en casa; no le hizo falta preguntar para saber que me perseguían los demonios

– Javi..

– No, mamá… no tengo tiempo para pararme a hablar. Estoy buscando algo que no encuentro, que se me ha olvidado, que no sé donde lo he..

– Si no me dices qué es, no puedo echarte una mano.

Me detuve un segundo a pensar que había hecho con los restos del embalaje y recordé en ese momento que los puse en el cubo de los cartones, revistas, papeles..

¡LA BASURA! dejé las putas llaves en la caja y las he tirado al cubo de la basura.. seré gilipollas máximo!

Cuando me dirigía como un loco para abrir el compartimento de las bolsas, mi madre me echó ese jarro de agua helada que te corta en seco la respiración.

– No, ya las he bajado yo. Aprovechando que tenía que sacar a Tíbet, las he tirado cada bolsa en su contenedor. ¿Me puedes decir que buscas?

Salí de casa dejando a mi pobre madre con la palabra en la boca y ojiplática

– Ahora te mando un guasap y te lo cuento. No pasa nada

– Javi ¿te has tomado el zumo?

En el ascensor me bajé un poco los vaqueros y quizá por miedo o sugestión creí verme “aquello” morado y con muy mala pinta. E.C me llevó en su coche dirección a su  apartamento: Durante el trayecto intentó tranquilizarme bromeando a mi costa.

– Lo mismo se te cae al suelo y te quedas sin huevos ni pilila ajjajja..  total, con la mía   tienes ya más que suficiente.

Ya en el apartamento, me desnudó y echó un vistazo a la maldita jaula donde mi polla agonizaba.

– ¿Cómo se te ocurre ponerte esa mierda? es horrible

– Quería darte una sorpresa, perdóname

– Sorpresa? te voy a dar a ti sorpresa luego.. a ver como te quito esto

– ¿Y si llamamos a un cerrajero?

Con la mirada me lo dijo todo.

– ¿Y si vamos a urgencias y le digo que era una broma jugando y… vale vale, me callo

Intentó abrir el anillo empleando toda su fuerza con los dedos, caja de herramientas.. no había. Cúter, cuchillo de sierra… ¡Dios bendito, hoy me capan como un cochino!

Fue a preguntarle al vecino ti tenía unos alicates o algo que sirviera para cortar un tubo del desagüe de la cocina (escondido detrás de la puerta rezaba porque encontrasen algo)..

Regresó con unos alicates y unas tenazas, ¡Aleluya! mi macho alfa me liberó de aquella tortura…  le pedí perdón, perdón, perdón, mil perdones

– Lo has pasado mal ¿no, cabroncete? si no llegas a tenercontigo un tío como yo ¿que hubiese pasado?

Cabizbajo, no me atrevía a mirarle a los ojos.

– ¿Y esto? ¿Te has depilado, no?

– Quería darte una sorpresa, para que te gustase.

– A ver, ¿no te he dicho ya un millón de veces que me gustas lo más natural posible?

– Sí. Pero pensé en una forma para ocultar mi … mi, mi sexo delante de ti

– Pero ya te he enseñado como hacerlo. Coges la manita, así.. la colocas sobre los huevos y los tapas con la manita, así… y con la otra manita, la colocas así y escondes delajo tu pollita, así… tiras con las manitas hacia tu ombliguito, así.. y toda esta zona se queda despejada y plana para que sea mi polla, la polla de tu macho la única que se vea, la única polla que te va a follar ahora..

Hice lo que me ordenó, pero por primera vez hizo algo que no había nunca hecho antes: con su gruesa polla en la mano, empezó a restregarla cerca de mis genitales que tenía ocultos debajo de las manos (ésa si era un verdadera jaula de castidad) , me pasó el capullo por las ingles , en el pliegue de los muslos, por el pubis.. tenía el interior de mis manos húmedas de tanto lubricar.

– Pues mira.. hay una cosa que has hecho y me ha gustado mucho. 

Abrí los ojos expectante

– Me gusta verte depilado. Además,  es un gustazo lo suavita que está esta zona. De ahora en adelante te depilo yo ¿entendido? te paso la maquinilla de afeitar yo. Insisto: tú NO, sólo lo puedo hacer yo ¿de acuerdo?


Y luego vino lo más sorprendente. Se echó sobre mí, me mordió en el cuello y chupeteó suavemente mis pezones…  sentí su polla refregándose en esa zona despejada a la que se refirió antes. Me abrió dos dedos que cubrían mis genitales, e introdujo la punta de su polla en ellos. Aquello me produjo una excitación tan brutal que empecé a temblar..

A veces, sacaba la punta de su polla de la rendija que formaban mis cuatros dedos que cubrían mi sexo, acariciaba con su cipote muslos e ingles y volvía a penetrarme de nuevo por entre los dedos. Dentro, al frotar su polla contra la mía me produjo un placer tan intenso que le dije que no podía controlarme, que iba a reventar..

Por primera vez, me permitió correrme eyaculando ante su vista. Me ordenó a continuación que con dos de mis dedos fuese introdujendo todo  mi esperma en el interior de mi ojete sin desperdiciar ni una gota. Cuando tuve lo suficientemente lubricado mi agujerito, me fue penetrando poco a poco, cambiando de ritmo e intensidad, permitiendo que me moviese gustosamente sobre el eje de su polla para demostrarle cuanto le admiraba y  hasta que punto de locura estaría dispuesto para complacerle. En esta ocasión esperó a que mi próstata estuviese lo suficientemente estimulada como para volverme a correr y entonces vació por completo el contenido de sus cojones.