HABITANDO ESPERAS Y ESCALERAS

Me estrello a menudo con la realidad, con la vida de los otros. Pero ¿cúal es mi propia realidad? no veo lo mismo que los demás, no presumo que sea mejor o peor, pero no es lo mismo. A estas cuatro fotografías nada les une ni nada tienen en común y, sin embargo, para mí pertenecen a una misma melodía, una especie de jazz urbano ¿por qué? las he pasado a blanco y negro porque lo que me transmitían sus colores era algo insufriblemente hermoso. Os juro que nada invento, de alguna manera todo está dentro de mí. Cuando saboreo y me trago el esperma de un tío me llevo todos sus minerales, amores y victorias, pero también sus miedos e inseguridades. Al fin y al cabo, la vida no es más que una digestión tras otra. No me juzguéis, cada cual busca donde puede y desea las proteínas necesarias.

– ¿Por qué sabes tantas cosas de mí si apenas te he contado nada de mi vida?

– Por tu sabor.

¿Le estaba hablando a ella? Nunca lo supe. Mientras tanto, él fingía canturrear, así hace el viento a través del marco de una ventana.

– ¿No dirás nada, verdad?- le dijo él antes de marcharse.

A ella le entró ganas de reír porque había días que después de follar toda la noche con él, amanecía sin conocer las palabras. Mejor así. Decir ¿qué? y ¿a quién? si en el fondo él deseaba que todo el mundo lo supiera. ¿Por qué si no finge que me espera al final de la escalera?

La última vez que le alejé de mi vida, me estrechó contra su abrigo.

Es un milagro haberme desnudado de su vida. Pensó ella mientras le observaba desde la ventana del séptimo piso.

Es elegante en su espera. No tiene prisa. “Yo era el muchacho más apuesto de la escuela”, me cuenta, impasible, a sus casi setenta años. “Si el corazón tiene música, se es joven para siempre.”

Está tanteando la lluvia y escuchando un leve acento áspero que ladra como la tetera de té que su mujer coloca sobre la estufa. Son dos lluvias las que escucha pero su oído experto las descodifica.

– No te lleves el paraguas, no lo necesitas- le dice su esposa cuando le ve salir de casa.

Él sabe esperar y ser elegante sin su paraguas…

El sol

será hoy

un blanco suplicio en el cuello de su camisa.

Como su abuelo le enseñó, no demuestra  impaciencia, prefiere exhibirse, mostrarse… iluminarse en su espera.

Aquí empieza tu música, chaval.

La memoria insegura de tus ancestros reúne el ritmo de las notas como a un rebaño tembloroso.

Pero sabe contenerse no mueve sus inmaculados zapatitos blancos. Y el estrépito de la calle, las estúpidas bocinas de los coches y las sirenas de los bomberos, se convierten en lamento.

La ciudad se burla de los pasos nuevos, de los zapatos de charol, por eso él no quiere moverse y sabe esperar como una fuente a la que gota a gota le falta la voz.

Éste es tu momento, chaval, extiende los brazos: una lluvia clara lavará tus heridas aunque tu abuelo no traiga hoy paraguas. Que empiecen a bailar tus zapatitos blancos como el pespunte de una maquina de coser sobre el asfalto. Suelta los hilvanes y cósete a mi corazón de lino.

 – Un hombre solo. Un hombre libre – canta la mujer ligera y leve, la mujer plumón de ave.

La oscuridad se retira, el teatro se enciende.

Sobre el escenario urbano, iluminado, soliloquia el príncipe mientras los cortesanos escupen sus frustraciones y envidias en la sombra.

Así como se apresura el viento por estrechas calles y parques.

Así como las lechuzas reconocen los campos por la noche.

Un hombre solo. Un hombre libre. ( la letra de la canción la escribí para ella en una noche de borrachera).

La espera desnuda. Los dos sabemos qué es eso. Y si hay soledad, algo mágico destilarán esas lágrimas púrpura en el mejor bourbon.

La imagino actuar. La veo brillar, yo cosí una a una todas las lentejuelas en su vestido, las recorté de una lámina de acetato. Parecen escamas de jurel y lágrimas de sirena.

Sobre el anillo, el mechón de pelo, surje la voz melancólica y ronca,  la sonrosada dentadura de la protagonista cuando abre la boca para cantar la letra que escribí para ella.

Al amanecer, los gorriones seguirán ensuciando los aleros de las ventanas y el martirio de ella será lento y hermoso.

El abrigo sigue colgado en el perchero de la puerta. Él no se fue, le dejamos que se fuera. A ella y a mí nos ponen y excitan los hombres libres. Nos dejó su abrigo, sin embargo. En el bolsillo hay una nota para nosotros que el bourbon nunca nos permitió leer de regreso, de madrugada.

Las dos somos putas y estamos casi siempre borrachas.

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4 comentarios en “HABITANDO ESPERAS Y ESCALERAS

  1. Aquí en São Paulo en la decada de 1920 nació un movimiento de vanguardia que se bautizó “Antropofagia”, nucleaba a algunos artistas geniales que sostenían, y esto dicho de forma muy grosera, que devorando las distintas culturas, el creador canibal devorador y devorado es un modelo de constitución y disolución de identidades. Los cuerpos decían, constituyen depósitos de metáforas.
    La leche que tomamos de la teta de mamá, es un acto de antropofagía que nos conecta con ella, y no solo por su el dulce calorcito. ¿Cómo no va ha ser posible que lo mismo pase con el esperma? Sospecho que también debe pasar con las gotas de sangre que los Amos lamen de nuestras heridas.
    Lo que vemos y escuchamos entra en nosotros y tipos creativos como vos son capaces de devolverlo combinado y enriquecido.
    Besos

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    1. Desconocía ese movimiento antropófago artístico, me resulta muy interesante. Me informaré con más detalle.
      Básica e intuitivamente, es lo que intenté reflejar en esta entrada: diferentes planos y plantas de un mismo edificio en que conviven diferentes culturas y razas, pero formando un hermosa partitura llena de arpegios y escaleras de notas musicales. Algo parecido a un soul blues urbano. Como no soy músico no sé como transcribir los colores a los pentagramas, por eso el negrito de los zapatitos blancos esperaba ansioso la melodía para empezar a bailar.
      Sí, estoy convencido que los esclavos somos antropófagos, vampiros labiales, adoradores fálicos. Mariposas blancas sobre estambres lácteos.
      Besos

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  2. ¿Y todavía eres capaz de decir que no tienes talento escribiendo? Tengo más que asumido que lo mío no es escribir bien, por eso prefiero ser espontáneo en mis posts, y lo digo en serio, ni en diez vidas podría escribir asi

    Lo que dice Oveja me recuerda a que el cristianismo se ha basado en la apropiación de las culturas que ha expoliado: la navidad no es más que una variación del Yule vikingo y la virgen María está basada en la diosa egipcia Isis.

    Besotes.

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    1. Christian, es todo tan relativo y circunstancial! cuando digo que lo de escribir me resulta ajeno es porque nunca hasta ahora tuve necesidad de un blog, ni tan siquiera garabateé frases en un puto diario. Tú tienes tu propio estilo (a mí me encanta) claro, directo, casi cinematográfico (puedo ver los distintos planos y escenarios) y con unos diálogos muy bien construidos. Yo necesito emborrachar un poco al personal para robarles un beso o una caricia sin que se den cuenta jajjajjajja XD
      Tienes razón, casi todas las religiones han sido y son antropófagas (pillan de aquí y de allí y lo “tunean” a su conveniencia) además de peligrosas y muy dañinas. Han hecho mucho mal a la humanidad.
      Por favor, ese Jehová autoritario, colérico, castigando a diestro y siniestro, exiigiendo amor, respeto y devoción cuando desconfiaba hasta de su sombra ajjjajajj.. siempre lo detesté. Me entran ganas de decirle: como Alfa eres una puta mierda. Cuando bombardeó Sodoma y Gomorra ¿no pensó que entre las llamas morirían muchas víctimas inocentes? ¿A quien se le ocurre transformar el Yule vikingo en ese pastiche navideño? xD

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