LUNA EN SANTA CLARA

– ¿A qué hora sales hoy de currar?

– Hoy sábado a las 21’30, pero entre que me quito el uniforme, hablo con mi jefe y dejo todo listo.. súmale diez o quince minutos más.

– ¿Y tienes que volver?

– Mañana a la misma hora para el turno de noche. ¿Por…?

– Te cuento: Mis padres se han ido este finde a El Palmar con mi hermana Sara, la peque. Manu (su otro hermano) también, pero con su chica y a su bola. Mis padres quieren que le eche un vistazo al chalé durante estos dos días y medio. ¿Te apuntas a estar fresquito en plan tranqui y pasando de todo hasta de “la calor”? Te recojo a las diez

– Mola.

– Una cenita, y después podemos charlar en las tumbonas del jardín, donde se está tela de a gusto. Me he llevado allí algunos temas que tengo que empollar este verano.

Me chocó un poco que matizara lo de “charlar” y estudiar… después de las semanas que llevamos “conociéndonos” me sonó un poco a  el plan es éste y -es – lo – que – hay.

– Ales, si tienes que estudiar no sé yo si es muy buena idea…

– Qué va, hay muchas horas por delante, casi un día entero. Ayer estuve estudiando toda la noche y madrugada hasta las siete de la mañana. Te eché en falta. Curry (el perro labrador) no sabe charlar ni preparar café con hielo, todavía…

–  Ah, vale jajjajjajjajja…

La conversación se produjo durante los quince minutos que nos dan de descanso a media tarde y después de leer un whatsapp suyo “llámame cuando puedas”, ya que mientras estamos en el curro nos tienen prohibido tocar el móvil.

Cuando acabé mi turno, me duché a toda prisa, me aseé y como por la hora que era no era muy de fiar que El Corte Inglés me dejase entrar al super, decidí ir al HiperOriente que me pilla cerca para comprar la ginebra que a él le gusta. Al pasar por  caja, ví unos salvamanteles que me gustaron y unas velas dentro de unos vasitos planos de vidrio… un ovni de cada color, tres en total: dos celestes y uno ámbar. “Ellos” no caen en estas tonterías, pero un pussyboy está siempre en todo.

Llegué justo a tiempo, odio hacer esperar a los demás. Me abrió la puerta del coche.

– Entra.¿Qué traes ahí? ¿las sobras que has pillado en cocina?

– Qué capullo eres, Ales

– Te lo digo porque antes de aparcar me he pasado a comprar algunas cosas para la cena. ¿Te gusta el salmón?

Odio el salmón y la mayoría de los pescados. Por la cara que puse me lo debió de notar

– Y unos chuletones de carne con chorizos y morcillas picantes al fuego hasta que revienten de pringue por todas partes..lo ideal con toda la calor que hace, te parece?

– Pues.. no sé

– Mira que eres prudente y educado, coño! jajjaja..  he comprado cervezas, refrescos, carne para hamburguesas que me han preparado allí mismo, verduras para asar en la parilla, y lo que encontremos en el frigo para picar ¿esto te gusta más?

– Síiiiiiiiiii

De camino a Santa clara, sonó una canción que me encanta: https://youtu.be/Io0fBr1XBUA

Tenerle tan cerca, las manos al volante tan seguro de sí mismo, con los muslos separados…Las sombras que proyectan sus pestañas, sombras de arañas negras. Casi puedo sentir sus cosquilleos cuando se me acerca. Me mira, le admiro, calla y frunce el entrecejo y el poco sol que queda del día se solidifica en sus ojos, un acerado brillo de escorpiones.


Te va a gustar la piscina de casa, ya verás.

– Hostia! me paso antes por la mía y busco el bañador. Tío, tendrías que haberme avisado.

– Ya te voy conociendo, Javi. A ti hay que pillarte siempre de sorpresa y no dejarte pensar ni un segundo ¡zasca y al vuelo! porque si no te me escapas. ¿Qué problema hay? ya improvisaremos algo.

Tiene razón, pero aún así, no puedo evitar inquietarme ¿Por qué? si aún está en mí desde la última vez que follamos, estamos aún los dos dentro, me lo recuerdan todos mis órganos. Siempre me resulta extraño entrar en una casa que no conozco, es como reconocer una ciudad que aún no he visitado o un cuerpo que todavía no he acariciado. Pero no preguntaré nada; no se puede construir donde no se puede vivir y él ahora tiene mi vida en sus manos. No pensaré en nada, no hablaré durante el corto trayecto. Decir algo sería como abrir una ventana ¿sin cristales? por donde se escaparía el plumón cálido de los nidos, los alocados pájaros. Mi miedo e inseguridad es darle carne al dolor, alimentarle con el dolor mismo. 


– Aquí tienes todos los avíos.. coge lo que te haga falta con total confianza. Estás en mi casa, conmigo. Dame un beso. Ve preparando las hamburguesas, cortando las verduritas y lo que se te ocurra. ¿Qué has pensado?

– Hacer las verduras en brochetas y una salsa de yogur al estilo griego

– Cojonudo. Voy a encender la barbacoa mejor que la parrilla electrica ¿no te parece? esta noche, nosotros a lo grande. Vamos, Curry… vamos.

Que no me quite su mirada.  Ahí están sus ojos húmedos por la falta de sueño, pero frescos y radiantes como frutos. Quizá debería disimular un poco, pero – créedme, no puedo – me resulta imposible… sus ojos son mi alimento y mi estímulo. Yo no sé mirarme más que en sus ojos, en ellos me refugio y con ellos me acorazo. Que no me quite su mirada. Único espejo donde me reconozco, única alegría con la que me peino y me despeino.

Ya sé que todas estas frivolidades acerca de cómo amarle son en definitiva algo absurdas. Es el amor quien me contiene y me coloca frente a él con una exactitud milimétrica. Estratégicamente esta noche el amor me es dado, así como la distribución arquitectónica de las estrellas, exactas e inmóviles, así el despuntar de los jazmines en el jardín de su casa, así el lugar y la hora de este encuentro que no había previsto ni imaginado.

Y mientras tanto, bajo una claridad hermética, respiro el relente de la madrugada, el verde alimento de las plantas… un vaho cadencioso y letal sólo comparable al silencio de su piel que transpira en esta noche calurosa.


– Qué calor, nene. Y eso que he encendido la barbacoa portátil, si llega a ser la otra nos torramos vivos. Subo un momento arriba y tu mientras tanto ve poniendo la mesa, seguro que tienes más arte que yo para esto.

Dudé por un momento si poner los salvamanteles y las velitas que compré en el HiperOriente, si encenderlas o no, si consultarlo antes con él, si… Curry no me quitaba ojo.

Apareció con un par de bañadores tipo short en la mano.

– Ales, por lo que más quieras, no digas nada.

– ¿He abierto la boca para decir algo? (al oído) “estas cositas tuyas” me encantan. Un detallazo por tu parte pero con la ginebra te has pasado o ¿tu intención es emborracharme y luego abusar todo lo que puedas de mí?

Se sentó en la tumbona y me ordenó que me acercase a él. No sé cual es el motivo por el que casi todos mis Alfas sienten ese impulso por desnudarme mientras ellos continúan vestidos. Aquella tarde con Julia, hicieron lo mismo: me tuvieron desnudo pero ellos no, hasta que finalmente nos enrollarnos los tres. Es una especie de ritual lento y parsimonioso con el que parecen disfrutar viéndome tan vulnerable e indefenso. Estuve un rato así, en pelotas, mientras abrimos las primeras cervezas y empezamos a picotear en las bolsas de chips y otros crujientes.

– Almendritas y frutos secos no pongo, no? dicen que hacen crecer los pezones y tetillas..

– Qué cabrón eres, tío. Siempre me pinchas donde más me duele.

– ¿Te vas a mosquear por esta gilipollez? pero si tienes un cuerpecito “pa comerte a bocaos, tontorrón”. Ven, acércate que te voy a probar el bañador.

Se descojonó de risa cuando me vió con aquellos boxers que evidentemente no eran de mi talla (él es más alto y más fuerte) y que se escurrían de mis caderas por mucho que ajustase el cordón de la cinturilla. Curry me olisqueó todo lo que pudo.

– Debo estar patético.

– Que vá, estás muy gracioso. ¿Verdad Curry que está para comérselo? Pareces un niño grande jajjajjaaj… voy a ponerme el mío y montamos las hamburguesas ¿no tienes hambre?

Continuó hablándome y sin dejar de mirarme mientras se desnudaba; en cierto modo, me forzaba a ello…era como decirme: “ahora me toca a mí, quiero que me veas. Somos dos tíos pero te feminizaré a mi antojo siempre que mi deseo sea lo demasiado fuerte e imperioso, Soy el Alfa que llevabas estos meses buscando”.

Hicimos un trato: Él preparaba mi hamburguesa a su gusto, y yo la suya al mío. Un aútentico desastre, la suya paecía un torre con todo lo que metió dentro además de ketchup y mayonesa. En cambio, a mí me gustan simples sólo con un poco de lechuga, tomate y sin queso. Ahora fui yo quien empecé a reirme viendo la cara que puso. Al final, optamos por la decisión salomónica de partirlas en dos mitades y combinarlas.

– Ales ¿me dejas hacer algo que me gusta mucho? me encanta dar de comer a otra persona.

– Vale, pero para eso tienes que acercarte y sentarte en mis piernas.

Soy de comer muy poco,( he tenido ese problema desde chico) enseguida me sacio, y aunque de vez en cuando le daba algunos bocados a su hamburguesa torre, me descojonaba de risa viéndole comer a dos carrillos y pendiente de que no se manchase demasiado. Curry a nuestros pies, daba cuenta de todas las migajas que caían al suelo. Deshacer las brochetas de verduras, comer con las manos, mojar los trozos en la salsa y darnos de comer uno al otro, nos resultó a ambos muy excitante y morboso. Acabé chupándole los dedos y los goterones de salsa que cayeron sobre su torso.

– Y ahora, lo suyo es darse un bañito. Eh ¿donde vas? ven aquí. Espera que te quite el bañador.

Nos zambullimos en la piscina donde calculo que podrían hacerse largos de unos diez metros. Bajo la superficie del agua cerré la memoria como quien corta la llave del gas y las persianas herméticas; le vi acercarse a mí sigiloso y amenazante como un escualo delimitando su territorio. Su boca tan de cerca y tan voraz.. aún la siento , la respiro, la sufro como un escalofrío. Y cuando peligrosamente se aproximó, su boca, cráter o anémona, dejó paso a una voz cálida y agridulce como el vaho incandescente de los volcanes subterráneos.


La luz siempre llega de lo alto y eso me jode porque me hace pensar en algún dios con sus putas linternas. Fue entonces cuando la vi mientras buceaba bajo el agua, era una luna lechosa y lúbrica que imantaba mis pezones. Dos pequeñas islas que emegen y desaparecen con la energía magnética de las mareas.

Lo único que quiero es estar al lado del Alfa a quien amo y admiro. No me importa que él no lo sepa, no me importa que él no sienta lo mismo por mí. Quiero estar al lado de quien amo sin pedirle ni exigirle nada. Quiero estar a su lado porque ha sido capaz de hacerme sentir, el completa mi masculinidad, la dirige y orienta como el guerrero adiestrando al alumno en la batalla, porque a su lado soy mejor persona, por eso. Sólo esperaba que llegase el momento en el que mi piel hablase por mí.


– Javi ¿Qué voy a hacer contigo? ha llegado ya un momento que no sólo pienso en ti varias veces al día, sino que te echo en falta y necesito tenerte un rato a mi lado. ¿Qué piensas?

– Pues que lo mejor es que nos dejemos llevar y ver qué pasa.

– Ya claro, y si lo prefieres, tropezamos, nos miramos, y le llamamos destino jajjajjajaj..  tú no disimules tanto porque también se te ve bien pillado, estás amamonao conmigo.

De un salto, se abalanzó sobre mi y me besó. Cerré los ojos porque sabía que ese beso iba a doler.

– ¿Qué piensas, Javi?

– Que te amo y no sé por donde empezar.

Llamádme estúpido, pero sólo deseaba enterrar mi cara en su cuello y sentir cómo olía, eso significa que mi físico desea el suyo, porque el roce de la carne con la carne desprende un aroma incluso bajo el agua.

– Javi ¿Qué pasa si los hombres abren el corazón?

– Que se curan

– De qué?

– De haber estado año tras año asfixiando y estrangulando sus sentimientos en lo más íntimo de su ser.

– Yo también creo que estoy sintiendo algo por ti, pero también me pregunto lo mismo: ¿Por dónde empiezo? Es increíble lo mucho que te puede cambiar la vida cuando decides decir: “Ya no más de lo de antes” “Quiero experimentar algo nuevo” pero ya sabes que es impotante para mí que entre nosotros, de vez en cuando, intervenga una chica. Lo necesito.

Charlamos un buen rato a la luz de las velas y los reflejos de las pequeñas llamas que se proyectaban sobre nuestros cuerpos mientras duró la muerte y agonía del carbón y la madera. Se sirvió otro gintonic y encendió el tercer canuto de la noche. No me gustaría formar parte de una historia que se cuenta con un porro en una mano y un vaso de alcohol en la otra. Pensé.

Apagó las velas y todas las luces del porche quedándonos a oscuras a la luz de la luna. El mecanismo programado para regar el césped puso en funcionamiento los surtidores.

– Escucha esta canción que me recuerda a ti. Dijo

Enciendo el mechero  y lo acerco a su piel. Leo en ella. Materia viva. Como la tierra de los campos, basta, basta a mi corazón ligera siembra para darse a él sin reservas. Qué eficacia la del amor. Algo parecido a lluvia. Mientras me acerco a oscuras a sus labios, una luciérnaga me guía -fuma- pienso que esta lluvia artfificial no tiene sal de lágrimas. Las mías sí porque están llenas de emoción y entrega.

Quiero estar con él no por verle sino por ver lo mismo que él, cada cosa en la que respira como esta cortina de agua de tanta sencillez, que lava.

Deja tu cuerpo en mis manos, tu piel en mis labios para que sirvan de primicia y sacramento. Tan ancho el mundo y no cabemos en él. Tan encendida esta luna de las tres, y uno de los dos siente encogérsele el alma de escalofríos. Tan enorme, tan horizontal le veo y yo sigo reptando por su epidermis como un insecto hambriento en el envés de una hoja nervuda y carnosa.

Pero es aquí, en la dura penumbra del jadín , mientras le oigo respirar, cuando escucho bramar con furia al toro del laberinto, donde quiero tenerle, desnudarle, sentirle, y encontrarme y perderme soportando su cuerpo. Materia viva, mi amor, mi alimento.


Me condujo a una rincón apartado del jardín , durante el corto trayecto, descalzos por el césped, pisé un caracol que se quedó adherido a la planta de mi pie derecho. Ales me aplastó contra el muro bajo el matorral de jazmines, estrujó su cuerpo contra el mío y empezó a besarme con furia al tiempo que me pellizcaba los pezones. El cosquilleo del caracol sin concha y cubierto de babas bajo mi pie, estimuló mi lengua enroscándose en la suya excitando todo mi cuerpo. Él lo notó y empezó a chupar  y mordisquearme los pezones .

– Estás ardiendo hijoputa.

A continuación, me hizo girar el cuerpo y colocarme de cara a la pared. Sentí cómo abría mis piernas, doblaba mi espalda y ensalivaba mi agujero. Azotó varias veces mis nalgas hasta volverlas tiernas y obedientes.. Se estrujó aún más sobre mi y me mordió el cuello mientras inició  la penetración.

Dolía, pero me tapó la boca para amortiguar mis fuertes gemidos.

– Necesito follarte ahora, de la manera más sucia y exquisita que existe.

A la mañana siguiente, amaneció domingo.Odio los domingos. Nada ocurre en domingo. Nunca encuentras un nuevo amor en domingo. El domingo es el día de los tontos felices. Amanecí entre sus brazos después de echar echar tres o cuatro polvos. Estaba en su cama y me sentía de puta madre porque el amor no se manifiesta en el deso de acostarse con alguien, sino en el deseo de dormir junto a alguien. Eran ya las cinco de la tarde.

Me levanté de la cama, y después de ducharme y asearme, me dirigí a la cocina para recoger y limpiar todo lo que empleamos para la cena. Me preparé un zumo de naranja y salí al jardín para recordar algunos momentos de la noche anterior. Me dolía todo el cuerpo, preñado por todos mis agujeros, orgánicamente fecundado, pero exhultante de alegría, ebrio de felicidad. Las células de mi cuerpo estaban en el proceso de la digestión lenta de asimilar todos sus fluídos y los míos. En la cavidad de mi cerebro reinaba la euforia. Antes de marcharme me pasé por el dormitorio. Ales continuaba durmiendo, en su desnudez , me pareció el hombre más hermoso del mundo. Con mucho cuidado y sigilo para no despertarle, me acerqué a sus muslos abiertos y le besé los testículos.





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11 comentarios en “LUNA EN SANTA CLARA

  1. Bonita historia de amor y, como siempre, genialmente descrita. Tu inteligencia asusta porque eres capaz de ‘desarmar’ a cualquier persona.
    Como gay que soy no entiendo el más mínimo pensamiento sexual con mujeres.
    Y, cambiando de tema, para la playa y la piscina un buen bañador tipo speedo es lo mejor.
    Gracias.

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    1. Muy amable, Anónimo.. Gracias. Si lo valoramos en su justa medida, no deja de ser una “simple redacción” de unos hechos recientes. ¿Sabes? honestamente y sin falsa modestia, no me ve veo como un tipo inteligente, sino más bien alguien orgánico, sensitivo, y bastante intuitivo.
      A mí las chicas no me suponen un hándicap en el sexo porque somos cómplices y excelentes compañeros de juego. Pero eso sí (ya lo he comentado varias veces) necesito que este “presente” el Alfa con quien mantengo esa estrecha relación de dependencia, no soy más que una prolongación de su masculinidad, un intérprete para su placer y para la chica que forma otro vértice del triángulo. Estoy descubriendo que el mapa sexual del placer es muy extenso, infinidad de órgamos deseosos de der convenientemente estimulados.. como me dijo Ales “de la manera más sucia y exquisita que seamos capaces”.
      Los bañadores tipo speedo tienen su punto morboso, pero dan como cierto “cante” y me incomoda un poco ser mirado. Con los tipo boxers o shorts me siento mejor. Pero nada comparable a bañarte desnudo en una playa nudista. Yo he ido desde pequeño con mi madre y sus amigos a Caños de Meca y Cabo de Gata, entre otras.. y es una pasada.
      Un abrazo.

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  2. No sé si recuerdas una conversación que tuvimos en la que decías que cuando alguien contaba sus rolletes o amores te alegrabas por esa persona pero sentías que eso no era para ti y yo te contesté que eso nunca se sabía, que la vida da muchas vueltas y no sabemos que será de nosotros dentro de un determinado periodo de tiempo.

    No me ha sorprendido nada esto que hoy has escrito porque dos detalles me dejaron claro que iba a pasar esto mismo. No es casual que aparezca tanto la palabra amor y no te puedes hacer una idea de lo mucho que me alegro de verte tan bien. Hay un abismo entre el Javi de aquellos primeros posts y el de las últimas semanas.

    Abrazotes.

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  3. Hi, Christian…sí, claro que lo recuerdo aunque de eso hace ya unos meses; me acuerdo incluso de la metáfora que utilizaste del viaje. Es que hay dos cosas que no puedo olvidar: 1) mi infancia y pubertad que – me guste o no me guste reconocer – me marcó decisivamente.. 2) que sólo he sido capaz de estar únicamente con nueve tíos (los gemelos pelirrojos cuentan como uno) en toda mi vida. Hasta que no he conocido a Ales (me da mucha vergüenza admitirlo) nunca había besado a un hombre, tampoco podía tener una relación afectiva ni de amistad, eso era algo impensable para ellos… ellos eran los machos dominantes absolutos y yo debía aprender y entrenarme para proporcionárles el máximo placer y “usado” por ellos. No voy a redundar en lo que que significa para mí ser un pussyboy.
    Tampoco reniego de mis Alfas pasados, sería un canalla si lo hiciera.. con ellos he aprendido mucho Christian, he aprendido a amar, admirar, respetar, y valorar a un hombre en su esencia, no sólo sexualmente. Lo más fascinante y seductor de un tío es su cerebro, su libertad, la pureza y sinceridad de sus emociones y la lealtad entre otras muchas cualidades.
    Pero casualmente o no, mis alfas anteriores como ya sabes, siempre han sido tíos “muy físicos” dominantes por instinto animal (no lo digo en plan peyorativo) con ellos sólo podía ser el perro fiel y adiestrado que se alegra al verle y está dispuesto a darlo todo por él. El objeto sexual bien entrenado para satisfacer todas sus necesidades sexuales de la manera más animal y orgánicamente posibles.
    Claro que alucinaba y babeaba de envidia cuando leía historias amorosas vuestras o veía películas de temática gay.. pero teniendo en cuenta lo que yo “he vivido” veía imposible que eso fuese posible en mi relación con otro hombre (con los tíos que yo he estado) imposible ser su novio, su pareja, su rollito sentimental, etc… siempre tuve muy claro que estar con este tipo de alfas nunca podía imitar ni parecerse en NADA a una relación heterosexual convencional. No tenía ningún sentido jugar con esos parámetros heteronormativos. Como ya he repetido cientos de veces, ellos siempre han tenido sus novias y sus chicas.Para mis Alfas yo sólo he sido un suplemento sexual añadido.
    Ales, además de una formación muy sólida (no nos engañemos eso cuenta mucho) añade un elemento muy novedoso para mí: la bisexualidad en su estado más puro.
    Sé que te alegras de corazón. Y no sabes cuanto te agradezco que hayas estado cerca dando la cara y siendo claro, sincero y directo, tal y como eres.
    Un besazo.

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  4. ¡Qué bueno! El relato fuerte y tierno al mismo tiempo, con la sal que tiene el sexo entre machos iguales/diferentes. Aunque renieges eres muy bueno escribiendo. Y el hecho en sí estupendo; bien que te sueltes y disfrutes el momento. No te cortes, aprovecha todas las ocasiones. Te mereces el placer. Besos
    ayax{SG}

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    1. Exacto, me merezco el placer… pero añadiría “compartido”. Sí, Ayax estoy viviendo y construyendo (ambos) un episodio de mi vida realmente apasionante y día tras dia, impresivible y sorprendente.
      Tengo el gusto bien entrenado para apreciar los distintos tipos de salen cuanto a grado, nivel e intensidad ;D
      Besos

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  5. ¿Y de tu salsa de yogur no te dijo nada, no le gustó? XD pues a mí los párrafos en negrita, esos diálogos interiores tuyos tienen mucha sustancia. Tu cerebro aún creciendo y formándose aunque no te lo creas debe ser poliédrico como el ojo de los insectos, pues estoy convencido que ves formas volúmenes y colores que los demás no distinguimos.
    Una curiosidad, después de esos tres o cuatro polvazos, tu alfa como tu lo llamas, tendría al día siguiente los huevecillos un poco chuchurríos. Digo yo 😀

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    1. A la salsa de yogur le tengo pillado el punto ¿Te paso la receta? podría haber optado por una al curry, gaucha, churrasco,etc… pero un pussyboy está en todo y previendo lo que podría suceder, lo mejor era optar por algo suave, sin ajo, especias ni picante 🙂
      El ojo de un insecto ¡madre mía! ni que fuera un Alien.
      De chuchurríos nada de nada!!!! los tenía preciosos, abultaditos, grandes y perfectos.

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  6. q pasada pone los dientes largos solo con leerlo, carajo!
    salvo q al final el te folla aplastandote contra el muro, nunca me podia imaginar q 2 tíos puedan hablarse de esa manera y tener 1 conversacion tan interesante. ade+ ese tio se nota q no es maricón del todo pero tmpoco es 1 vicioso. me resulta alucinante claro q estando tu cerca puede pasar de todo jjjjjjjjj
    a mi tambien me pone mucho desnudar a 1 chavalito como tu pero pondria 1 grupo de tias vestidas alrededor tuyo mirandote y tu enmedio de nosotros desnudo. me da 1 morbo q te cagas

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    1. Respecto a la primera parte de tu comentario no sé qué responderte 😮 😮
      Disfruto y hago disfrutar a tope cuando se recurre al sexo, pero cuando no lo hay, no puede o no debe haberlo.. disfruto igual de la compañía de alguien.
      Y sobre la segunda parte.. no conocía esa práctica o ritual. Le añades una hoguera y parece una especie de aquelarre.

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  7. Por supuesto, estás en tu derecho de dudar, desconfiar, y pensar lo que quieras. Yo sigo blogs de todo tipo sin importarme lo más mínimo género, sexo, edad, tendencia sexual o país de origen… me interesan las personas por cómo piensan y si lo que escriben me llena, me hace reflexionar y emocionar. Cada cual a su estilo, sin más. Supongo que en esto consiste la blogosfera: en personas que sienten necesidad de expresarse, de “leerse” e intercambiar ideas, emociones y distintos puntos de miras. Tal vez esté equivocado respecto a lo que es el mundo de los blogs (en esto soy novato porque llevo sólo unos meses), pero lo que sí tuve siempre muy claro desde el principio, fue que mi objetivo e intención al abrir esta página no iba a ser el ligoteo, conocer gente para quedar ni “otras cosas”. ya que lo lógico y razonable (para no perder yo el tiempo ni hacérselo perder a los demás) sería utilizar webs y Apps (yo no las uso) destinadas para tal fin que te lo ponen más fácil, más cómodo y “más cerca”.
    Después de decir todo lo anterior ¡patadón en todo el morro! por ironía del destino me encuentro y tropiezo a través de aquí, con un tío que vive en la misma ciudad que yo, y que ha resultado ser para mí una auténtica revelación. Pero, vamos.. tengo la total certeza que ha sido una posibilidad entre cien millones de imposibilidades.
    Good luck, Lucky… ⭐ ⭐ ⭐ que te vaya bonito todo.
    Besos.

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