MASTICAR LOS TUÉTANOS 1

Sí, otra sección más… y eso que aún no he hablado de algunas de mis otras grandes pasiones: la pintura, el arte en general, los audiovisuales, las piedras…

¿Os ha pasado alguna vez, que de repente, comienzas a oír algo que te resulta escalofriante porque a pesar de sentirlo muy cercano a ti, nunca conseguiste verbalizar? Esto fue lo que me sucedió hace apenas dos días con Quenton Veretta y su extraordinario blog “El OjO Rabioso” Ver aquí .Comienzas a leer y no paras hasta roer los huesos y sorber los tuétanos de lo  que escribe. Cuando me ofrecen una buena copa de vino (además de textura, color, aroma..) necesito llevarla al paladar. Lo advierto, no podré resistirme a muchos de sus poemas, pero en esta ocasión sucumbí ante uno de sus textos que fue como una revelación. No conozco mejor manera de hacer “mío” un texto que respirarlo, trotar sobre las patas y cascos de las consonantes y regulando el aliento puesto en las vocales.

 

la vida que quiero – Quenton Veretta

Siempre pienso que me queda poco y anoto y fotografío lo que he hecho, a pie de foto añado notas epilépticas sobre la enseñanza o el porqué me dio por vivir en agujeros.
No nos damos mucha cuenta, de que tan sólo somos la imagen que ven de nosotros.
Tú te crees que eres tú. Yo para ti no soy yo. Siempre buscamos aceptación y hay personas que confunden esa cosa con amor. Dame 1000 likes y estoy más buena. Me aman.
Desenvolvemos automáticamente unos personajes, según el decorado, para meternos en la imagen del sex-symbol de temporada. Ámame.

Partiendo de esa base, la falta de realidad es absoluta entre nosotros. Nos vendemos.
Supongo que algún despistado estará pensando: ‘Yo no, yo siempre voy de cara, me muestro como soy y al que no le guste que no mire’. Bien por ti, embustero.
Tengo otra base, ésta es de mi propio blog; y volviendo a partir de esta otra nueva base, os digo, que estés al lado que estés de la pantalla, lo único exigible para disfrutar de las cosas que escribo, es estar en pelotas. Me vale que des a ‘like’ si llevas la chaqueta puesta, por hacer ruido, para inflar mi ego, o para hacerme pensar que os gusta lo que escribo.
Pero mejor si venís en pelotas, porque el núcleo de lo que escribo es el reconocimiento de verdades que se clavan, verdades que solemos intentar esconder tras esa ropa tan mona, esa sonrisa sincera, o el orgullo de creer que somos lo que nos creemos al esconder nuestras debilidades. Puro Fotoshop. Quizá esa es la razón por la que cientos de personas se miran al espejo para repetirse a diario que son unos triunfadores. Para creerse la careta, y arrasar en este mundo regido por la más absoluta estupidez, y por un cúmulo de peldaños a los que ascender, empujando sentimientos al vacío; despreciando toda su ancestral sabiduría.

En general, eso es lo que mejor funciona para ser un occidental aburguesado ignorante de todo -que es a la postre lo que te permite vivir contento, mirando tu ombligo por comparación con el del vecino del quinto-. Es la opción que nos inoculan.
En el ascensor, comentando estupideces climatológicas -más que obvias teniendo en cuenta la época del año-, nos imaginamos en el valle de nuestros orgullos y nos retamos:

‘Yo soy más digno, yo tengo, y tengo, y tengo y me suscribo y contrato y me aseguro a mí y a los míos; y de seis terminales, tres son iPhone’.

Lo normal es poder soportarlo, poder vivir estrangulando sentimientos, y lograr un peldaño medio en el que nada ‘malo’ puedan decir de tu familia en el pueblo, las orondas clientas de la carnicería.
Los hay que no. Los hay que no podemos. Me revientan los retoques.
La única enseñanza que puedo vislumbrar del tiempo que he vivido colgándome de grúas y cornisas, es que vivir cerca del abismo fue la única manera de intentar luchar y revelarme contra una vida que nunca quise vivir de esa manera. No critico.
Un día escribí, que es muy complicado no gritar ‘¡amén!’ y levantar los brazos, cuando estás en un templo con cien personas que lo hacen; aunque tú hayas caído en ese lugar por otro motivo; quizá ibas sólo a pedir un cigarro, y acabaste gritando amén con la manada para sentirte uno entre ellos.

A nadie le voy a decir cómo vivir, aunque recomendaría que os dejarais sentir sin repetiros estupideces en un espejo. La voz y el ojo interior, como su propio nombre indica, está en el interior, no en un reflejo. No es un consejo. No puedo decir que me ha ido bien, pero siento hacia mí algún pequeño orgullo; y me di dos besos cuando después de un año, salí de una comuna Evangelista sin haber rezado a nadie ni a nada en lo que no creyese cuando entré: Nada.

Me la sopla ser diferente. Que me sonrían con superioridad los empotradores, mirándome con sus chicas de silicona cuando al encender las luces de la sala en que se proyectó: ‘El hijo de la novia’, yo continuaba en un paño de lágrimas. Hace mucho tiempo ya desde que me enfrenté al padre de todos mis padres y salí por la tangente.
Hasta mi chica, en el cine, miraba hacia otro lado.
Qué absurdo, pensé yo. Que absurdo, pensaron ellos.

Yo soy el triste, ese que dicen que desprende una cautivadora belleza en el alma, pero al que la inmensa mayoría nunca ve. Siempre va solo, igual por eso es que va triste… o por ver el desperdicio de mundo que nos han construido. No lo sé. La irrealidad me supera.

Jamás aconsejaría mis vidas, las hay mucho mejor y más cómodas en los bloques de oficinas; sólo digo, que desde que maté al niño miedoso, la única constante en mi vida hasta hoy, la única decisión adulta y mantenida, ha sido renegar de vuestra amanerada forma de vida. Ni puedo, ni he podido; estoy absolutamente impedido bajo pena de muerte cerebral para vivir así, por eso revelarme no tiene ningún mérito. Sólo hago lo que puedo.

Y después de mil suicidios, sigo siendo diferente. Leo, escribo, compongo, sobrevivo, bailo, me emborracho, lloro, amo, río… ‘eso es bien’ -pensaréis. Sí, es ‘muy bien’ como dice mi sobrino el greñudo; te va ayudando a conocerte y a abrir cajones nuevos llenos de cosas de ti.

Es muy guay, eres muy guay, la vida debería ser como piensas, libertad, desnudez y falta de complejos…Lo malo es que te empuja a rechazar muchos trabajos, a muchas personas y a muchas situaciones. Nada es gratis, coger un camino dinamita los demás.

Todos estamos de acuerdo, pero yo y los míos siempre nos quedamos solos.

 

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12 comentarios en “MASTICAR LOS TUÉTANOS 1

  1. Quien no tiene la posibilidad de conocerte personalmente, pensará que no eres más que un pedazo de carne deseosa de carne, una planta sexualmente carnívora. Pero pocas personas he conocido con una sensibilidad tan extraordinaria.
    Excelente el blog donde has ido a meter las narices.

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  2. Coincido con Juanfran28 pero también eres bastante selectivo x no permitir q otros te puedan conocerte. Te han hecho mucho daño a pesar de lo joven q eres pero no todos vamos con esa mala ntención.
    Entiendo x q te gusta tanto este texto y x q lo haces tan tuyo. Tambien me ha gustado mucho.

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  3. Wow.. Jaime! cómo me vas conociendo, eh? sabía que eras buen observador y muy rápido, pero no tan intuitivo. Yo todo el rato en plan educaíto y correcto diciendo lo de “paladear y saborear” el texto.. y zas! a la primera das en la diana ajjajjajja.
    El amigo Jaime entiende mejor que nadie la naturaleza del pussyboy.
    Me has dejado 😮
    Un abrazo campeón

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  4. Parece que hay que tener un rol claro en la vida para jamás salir de él: si eres sensible no se te ocurra pensar en algo tan terrenal como el sexo y si eres un machote tienes que ser rudo y gañán pero nada de tener sentimientos y si los tienes no los muestres. Muy elocuente el texto, me ha llegado mucho por lo que dice y por tu interpretación porque nunca he tenido un referente claro que me haya hecho decir “me gustaría ser como él” pero no me arrepiento, es más complicado cuando tu camino es tuyo y de nadie más pero es un viaje muy enriquecedor.

    Me gusta que seas tan sexual y tan sensible, te hace único. Sigue paladeando y haciéndole felaciones a la vida y quédate con lo que sume, rechaza lo que sólo resta.

    Abrazotes.

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    1. Nos han hecho mucho daño como seres humanos inculcándonos valores y conceptos erróneos sobre lo masculino y lo femenino. De ello se han encargado concienzudamente las muchas vertientes de la moral, las religiones y los estamentos del Poder: divide, distingue, separa y vencerás. En el insti tuve un compañero que escribía maravillosamente bien y su pasión era la poesía, pero nunca se atrevió a mostrar sus poemas por miedo a que lo tomasen por “femenino”. Creo que he dejado bastante patente en estos tres uo cuatro meses de blog, que mi amor y admiración al hombre, a su cerebro y por supuesto a su sexo (por muy dominantes y posesivos que sean) no ha servido más que para acceder a la mucha nobleza, lealtad, ternura, y verdad en cuanto a emociones y sentimientos que ni ellos mismos sospechan que tienen. Por eso, estoy muy de acuerdo con lo que dices respecto a lo incompatible en apariencis que resulta ser sensible, terrenal, sexualmente activo (pobre de nosostros los multiorgásmicos, Christian) rudo y gañán. Cuando he apoyado mi cabeza en la de un hombre para besarle “cerebralmente” y han descansado de ese pesada carga masculina sobre sus hombros, algunos de esos pétreos machos Alfas han roto a llorar desconsoladamente.
      Pudiera pensarse de mí que por exaltar y enaltecer tanto al hombre, desprecio a la mujer borrándola de mi mapa vital, es rotundamente falso. En mi caso, no funciona lo de “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio” pues siempre he tenido mucha complicidad, entendimiento, feeling emocional y racional con las chicas. Los que me conocéis ya un poco sabéis la estrecha afinidad que mantenemos mi madre y yo desde años. Julia (ya nos hemos hecho bastante amigos) me dijo hace poco algo que me dejó de piedra: “El puto Amo eras tú y el esclavo él por muy macho poderoso que se crea y considere. La otra tarde, viendo a Ales con su polla dentro de tu boca retorciéndose de gusto, eras tú quien dominaba su naturaleza, su cerebro, y su placer..era él quien dependía de ti. Yo como mujer, no soy tan esclava de un hombre. Y sexualmente me entendía y disfrutaba más contigo que con él”
      Julia (ella me lo ha confesado) tiene un cerebro masculino como hemisferio predominante, y por por ello es ni se considera menos mujer ni menos femenina.
      Sí, amigo Christian, como buen cocksucker seguiré haciéndole felaciones a la vida y a cualquier texto que me conmueva y emociones (espero que el autor de este texto no se escandalice y me retire el permiso, porque en cuanto a gustos y a orientación sexual no podemos ser más diferentes) me va la vida en ello.
      Muchas cosas que me dices la veo perfectamente aplicables a ti.
      Un lujo tenerte y saber que estás aquí.
      Un abrazo

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  5. Me gustan los tíos masculinos pero en la misma medida que no me gusta un tío con mucha pluma tampoco me gusta uno que va de supermacho. Na-tu-ra-li-dad, y eso implica que una de las maneras más simples que tiene de parecerme muy masculino es que sea él mismo sin miedos ni reservas, que no tenga miedo a ser sensible, a salirse de la norma o incluso a llorar. A fin de cuentas siempre ha gustado la gente (tanto hombres como mujeres) poliédrica y compleja, que dé para mucho y sea una caja de sorpresas. No quiero ni encefalogramas ni almas planas en mi vida más que nada porque encima me canso de gente así.

    Es curioso pero aunque reconozco que tengo más afinidad con los tíos que con las tías casi todas mis amigas tienen un punto “masculino” por mucho que lleven vestidos y tacones o les guste maquillarse. Que para Ales no sólo seas alguien muy sexual sino también alguien muy sensible y que encima le encante eso de ti dice mucho de él.

    No es nada.
    Abrazotes.

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  6. Tenemos un modo de pensar en el que coincidinos en bastantes cosas, Christian… a mí no sólo es que me gusten, es que por algún tipo de misterio, siempre acabo en manos, cuerpos y mentes poliédricas por aquello de que “no me hubieras encontrado si no nos estuviéramos buscando”. Justo ayer estuvimos charlando de un poco de todo y de esto – casi toda la noche – Ales y yo.
    Normalmente, se tiene un concepto de la sensibilidad un tanto erróneo asociándola a algo blando, pasteloso, frágil y debilucho (no diré femenino porque me parece ya el colmo de la tontería)… a mi modo de pensar y sentir la sensibilidad no tiene NADA que ver con TODO lo anterior, tal como la concibo es un másculo fuerte y ejercitable, flexible y versátil, que si no la trabajas se convierte en “grasa superficial”, puro tocino.
    La sensibilidad tanto en un hombre como en una mujer son fascinantes, y si a ello le sumas un poco de imaginación.. prepárate para no aburrirte sexualmente ni en otros ámbitos.
    En mi mente de esclavo (ya lo he repetido en más de una ocasión) tengo una regla: “esta persona, a corto plazo y a mi lado, tiene que crecer, volverse alguien más atractivo y poderoso, conseguir sus objetivos y ascender profesionalmente. de lo contrario, no estoy haciendo las cosas bien”. Y casi siempre funcionó: Pero no hay mayor misterio, tampoco es que yo sea especial: si te entregas prestas atención a cualquier ser vivo, dejándole libre sin asfixiarle ni agobiarle, bajo una sumisión emocional y vibrante.. aunque sea una simple planta, crecerá a tu lado de manera sorprendente.
    Estoy creciendo a pasos de gigante, Christian.. y eso en gran parte os lo debo a ti y a unos pocos de valientes que desde que abrí – este mi primer blog hace tres o cuatro meses -, habéis estando ahí “dando la cara” a pesar de que cada cual tenemos mentalidades y prácticas sexuales diferentes.
    Un besote.

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  7. Todos llevamos máscaras, unos más, unos menos, pero nunca nos las quitamos, ni cuando estamos solos, no sea que justo entre alguien y nos vea con el alma desnuda. Te entiendo con lo de “El hijo de la novia”; yo nunca voy a verla, porque mi abuela tuvo Alzheimer, y Norma Leandro en esa película, está tan parecida a mi mamá… Vi a gatas una escena de los avances, en la que el hijo le pregunta cosas y ella no lo recuerda… y me partió el alma. Abrazo, Javi Dubois, se te quiere muchisimo 🙂

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    1. No hay por qué sentir pudor ante el alma desnuda, estoy convencido de que es lo más hermoso y atractivo que tenemos, aunque entiendo lo que quieres decir, Marcus…no es nada fácil según las circunstancias de cada cual. Lo malo de llevar máscara es como utilizar zapatos estrechos y de un nº inferior al tuyo, el rostro acaba amoldándose a la careta y los dedos del pie se deforman.. al final, ni uno mismo se reconoce al espejo.
      Sí, esa película es conmovedora y te pone un nudo en la garanta en varios momentos de la misma.
      El texto es de Quenton Veretta.
      Un abrazo, mi querido Marcus. ❤

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