EL NIDO

Mis primeros cinco años de vida los pasé en una hermosa capital del norte de África, con el grandioso zoco al fondo, y a escasos kilómetros… los restos arqueológicos de una importante ciudad del imperio de Roma . En el aire y en la tierra,  podía percibirse con claridad el poder imantado de las piedras en los senderos, los barrancos y las higueras silvestres. Cuando empezaba a leer y a escribir en la que se suponía que iba a ser mi lengua materna (no hubo consenso familiar en eso ni en muchas otras cosas) ingresé en el único colegio internacional de la ciudad; pero mi padre pensó que era buena idea que dos días por semana acudiese a una Madrasa. Aunque la enseñanza que se impartía abarcaba varias materias, “el hafiz” o memorización de los versículos coránicos, se consideraba una parte fundamental en el aprendizaje de la lengua y escritura del árabe. Cambiar de sentido y orientación los renglones de la nueva caligrafía no me supuso demasiado esfuerzo, al fin y al cabo, las madres hacía lo mismo al tender la ropa al sol en patios y azoteas y las sombras de las hojas de los árboles dejaban su impronta en la blancura de las sábanas. Pero a la hora de hablar y expresarme tropecé con un verdadero galimatías: Mis padres me hablaban en sus respectivos idiomas, mi hermano que ya dominaba tres, incluía numerosas frases y palabras en árabe dentro de sus conversaciones, y como remate a esta “babel linguística”… Agiá, uno de los pocos supervientes de las familias judías que se establecieron en el norte de África tras la expulsión de la Península por orden de los Reyes Católicos, sólo se expresaba en haketía, ” a la manera  hebrea” como lo llamaba mi madre. A todo esto hay que señalar que el árabe que empezaba a aprender en la madraza, poco o casi en nada, se parecía a los dialectos que usaban los lugareños en la gran explanada del zoco bajo las frondas de los naranjos y eucaliptos..

Decidí crear un lenguaje propio y orgánico. Fuí ajustando mis infantiles cuerdas vocales a un conjunto de sonidos guturales y  onomatopéyicos, palabras de mi invención, que quien me oyese bien pudiera pensar que yo era “el niño salvaje” encontrado en las montañas de Yebala. Hablaba poco, más bien nada. Y cuando lo intentaba no había quien pudiese descifrar lo que decía. En verdad, sólo Silasila , el perro guardián de mi casa parecía entenderme a la perfección, no en vano practiqué con él infinidad de horas. Cuando el resto de mi familia le daba alguna orden, el animal me miraba con sus luminosos ojos negros como esperando la traducción a nuestro código secreto.  Recuerdo que Ahuilah!  significaba “alerta, alguien se acerca” y entre ladridos se abalanzaba contra la gran verja de la puerta de entrada  para detener al intruso.

Con los números , sin embargo, no encontré dificultad alguna, me apasionaron desde el primer momento que entré en contacto con ellos. Les doté de vida propia: podía tocarlos, nombrarlos, tenían carácter y personalidad diferentes y se me escurrían como el agua entre los dedos. Me bastaba una tiza en la mano para cubrir con sus gráficos desde las patas de una mesa o una cómoda, hasta cualquier superficie horizontal o vertical que encontrase a mi paso. El poder y liderazgo del uno, la fiereza y valentía del siete, las bromas del cuatro, y la inteligencia del nueve, me servían para crear batallas entre legiones de uno y otro bando e interminbles diálogos que me absorvían por completo. Con esto no quiero decir que se me diesen bien las matemáticas, al contrario, lo que hice fué personalizarlos y dotarlos de una realidad palpable. Venir a mí – al Javi de entonces – con el cuento de “te voy a poner un problema a ver si sabes la solución: en una cesta hay diez panes a repartir entre cinco o le quitamos ocho ¿cúantos quedan?” me dejaba absolutamente indiferente. Creo que en una ocasión llegué incluso a decir: ¿Y dónde está el problema? mi reacción habría sido muy diferente si me hubiesen dicho que una familia sin nada qué comer encuentran una cesta con panes y unos bandidos le asaltan y roban, etc etc.. seguro que los números hubiesen venido a mi auxilio y resuelto el asunto con justicia.

Con estos preliminares, es de suponer que mi relación con los profesores y compañeros de la madrasa no fué nunca fácil ni cómoda. Algunos de aquellos niños que para asistir a clase tenían que recorrer a diario varios kilómetros desde sus poblados y aldeas,- muchos de ellos descalzos y sin que el uniforme de la escuela lograse disimular apenas la extrema miseria en la que vivían –  me observaban entre perplejos y curiosos. Algunos olían a humo de leña,  tierra y adobe, a esa impregnación que dejan por contacto las glándulas animales. Las niñas, en cambio, – sólo eran cuatro o cinco- desprendían un aroma bien distinto: sus madres lustraban sus cabellos con henna y un ungüento casero donde se podía distinguir claramente la fragancia de los cítricos junto al clavo de olor y la canela. En primavera, los que venían campo a través desde sus aldeas, traían desde la cintura a los pies una fina capa de pólen adherida a sus ropas, cuadernos y manos. Una nube de polvo amarillo quedaba suspendida en el aire sobre nuestras cabecitas, al tiempo que entre estornudos y abnegado respeto, recitábamos versículos del Corán.

El profesor de árabeque también se empeñaba en dar matemáticas no sabía qué hacer conmigo. Entre que nunca consiguió arrancarme una sola palabra, y que por mi parte cerraba los ojos y agachaba la cabeza cada vez que se dirigía a mí para preguntarme algo, su desaliento y frustración iban en aumento. He de señalar que este hombre tenía la maldita costumbre de escribir la primera palabra de una frase mucho más pequeña que el resto que le seguían. Se acercaba mucho a la pizarra para escribir la primera palabra y luego se iba alejando para continuar con las demás que iban creciendo y creciendo. A veces, se colocaba unas gafas pero el resultado era mucho peor y no lográbamos identificar ningún arabesco. Con los números le sucedía exactamente lo mismo. El primer número de una suma, resta, etc… lo hacía muy pequeño en comparación al resto. Un día me sacó a la pizarra para resolver una sencilla operación de restar un número de otro. No hubo manera de convencerme. Le desquiciaba al pobre hombre comprobar que en el cuaderno lo hacía bien pero en el encerado, por la expresión de mi cara, parecía darle a entender que aquello que me pedía era algo imposible de resolver. Fué en busca del director del colegio, mientras, permanecí de pie frente a la pizarra.

– Lo he intentado todo con este niño. Sabe perfectamente restar, sumar y todo lo demás, pero hay  veces que se vuelve rebelde y parece no entender nada.

– ¿Usted le ha explicado en qué consiste la operación matemática?- preguntó el director.

– Desde luego, una infinidad de veces. Hay momentos que sí lo entiende y otros que se bloquea.

Para mostrar su rabia y frustración ante el director – yo entendía perfectamente el diálogo entre ellos a pesar de mi silencio – borró con la manga de su uniforme los números que estaban escritos. Cogió de nuevo la tiza y volvió a escribir otra resta.

Mientras lo hacía me desplacé hacia su hombro izquierdo y comprobé que seguía con su maldita costumbre de escribir el primer número mucho más pequeño que el que le seguía. El director me observó detenidamente y me preguntó:

– ¿Se puede restar una cantidad de otra?

Asentí con la cabeza.

– Y en la pizarra ahora  ¿se podría hacer?

– Lah , le respondí rotundo.

– Yo tampoco podría hacerlo – me dijo para mi sorpresa – Para restar un número de otro, el primero

tiene que ser mayor, más grande, ¿verdad?

Asentí de nuevo.

– ¿Puedes hacerlo tú mismo para que yo me entere?

Cogí la tiza y escribí un hermoso 5 panzudo y glotón que tras la dentellada del hambriento 3, produjo

como resultado un simpático 2 sacudiéndose el polvo de tiza de sus alas.

El director estalló en sonoras carcajadas.

– Póngase en la lógica de un niño de 5 años. Sabe que para restar, el primero debe ser mayor y usted lo escribe justo al contrario. Entiende la cantidad pero es capaz de ver al número “con vida” algo que usted y yo, ya no podemos hacer.

Y se marchó del aula dejando el rastro de sus carcajadas. El episodio no le gustó nada a mi profesor que se lo tomó como una afrenta por mi parte para dejarle en ridículo frente al director y el resto de la clase. No volvió a preguntarme nada a partir de ese día y me trasladó a un pupitre apartado al pie de una ventana del lateral izquierdo. En el alero, una pareja de gorriones habían construído un nido. A los pocos días ví aparecer las cabecitas de los dos polluelos y sus hambrientos picos amarillos. Me pasaba las horas sin poder apartar la vista de ese lugar. La gorriona, – quizá por ser madre primeriza y por lo tanto inexperta, o por otro motivo-  alimentaba a una cría más que a la otra. Así pues, pronto se despertó el instinto cainita del hermano mayor que entre picotazos y aleteos trataba de arrojar del nido al más débil y desfavorecido. Esto sí que era una resta en toda regla. Una lección que nos ofrece la vida para la que  no es fácil hallar respuestas. Me levanté de mi asiento incapaz de soportar mi angustia al ver que el polluelo más pequeño pronto acabaría precipitándose al vacío. El profesor abandonó su mesa y se dirigió hacia mí en clara actitud de represalia. Me habló en francés:

– Así es como pierdes el tiempo ¿verdad? sin prestar atención a nada que de lo que explico en clase.

Abrió la ventana y ví cómo intentaba de un manotazo desprender el nido del alero. Le sujeté el brazo y tiré de él hacia mí con todas mis fuerzas. Es sorprendente la reacción que podemos tener en determinadas circunstancias.. ese niño que evitaba hablar a toda costa con casi nadie, de repente, sujetando aún el brazo del profesor decide recitar con perfecto ritmo y entonación, cuatro versículos de una de las Suras  del Corán. El profesor empalideció por completo. Se quitó las gafas y entre lágrimas le escuche decir:

– Allahu – Akbar

Con su ayuda y las migas de pan que tanto él  como yo llevábamos en los bolsillos, logramos que el pequeño desfavorecido cogiese fuerzas para sus primeras lecciones de vuelo.

Restar no es una operación tan facil como pueda parecer a simple vista, sobre todo, si mirando a nuestro alrededor y ante una balanza, reclamamos justicia igual para todos. Recuerdo la mano de ese profesor sobre mi hombro y su mirada miope queriéndome decir: sumamos y restamos unos de otros del mismo modo que nos hacemos fuertes o nos hacemos miserables. Al fin y al cabo, la cantidad de esfuerzo es el mismo.

Un culo — M&S

La carne perfecta, reluciente, parecía hundirse satisfecha en sí misma sin trauma alguno, sujeto y objeto de un placer completo, redondo, autónomo, tan distinto del que sugieren esos anos mezquinos, fruncidos, permanentemente contraídos en una mueca dolorosa e irreparable.Tristes, pensé entonces.Ellos se miraban, sonrientes, y miraban la abierta grupa que se les ofrecía.En los bordes,…

a través de Un culo — M&S

(Dom/sum) “COME HERE, FAGOT”- Koldo.In

Advertencia: este post (Dominación/sumisión) contiene imágenes y descripciones explícitas que pueden molestar y desagradar a algunas personas. 

Dentro de la sección “jeu à deux”, en esta ocasión ha sido Koldo.In quien me propuso esta colaboración.  Colocándome en una situación que él me sugirió, le fui respondiendo y “obedeciendo” tal y como yo actuaría y reaccionaría en esas circunstancias. Como el esclavo pussyboy que soy.

A última hora, el gimnasio de mi cuñado Jokin (es el novio de mi hermana Edurne), estaba a punto de cerrar, sólo quedábamos cuatro rezagados. Enaitz y yo, logramos convencer a mi cuñado para que nos dejase entrar media hora en la sauna mientras que él ultimaba todo para el cierre. ¿El motivo? un mutikotzarra (chavalín) rubio, tímido, delgadito pero con un cuerpo armónico y de buena constitución; pero sobre todo, con un ipurdi (culo) redondito y muy follable.

– Ondo dago, de acuerdo. Os dejo una horita más mientras ordeno y dejo esto listo para el lunes.

Edu y yo solíamos ir casi siempre (excepto los sábados) a los 8’30 de la noche a un gimnasio del barrio de Abando cerca de nuestro apartamento porque era la hora a la que mi alfa salía de currar. Era un miércoles de febrero y hacía un frío tremendo, pero dentro del local se estaba bien. Edu me llamó al móvil para decirme que no tenía cuerpo esa día para ir al gym, pero ya que yo estaba allí aprovechase la hora e hiciese mi rutina de ejercicios. Además del encargado, éramos tres los que quedábamos aún dentro; les conocía sólo de vista porque al ir siempre acompañado de mi Alfa, no me atrevía nunca a mirar a otros chicos.  Por su modo de hablar y comportarse parecían los típicos canis de barrio que se saben poseedores de un cuerpo fibrado y apetecible, y no pierden ocasión de lucirlo.. El tipo de machos que disfrutan exhibiéndose ante las chicas mientras compiten entre ellos por demostrar quien levanta más peso o hace más series de abdominales. Cuando entré en la sauna, ellos ya estaban dentro completamente desnudos; al verles, me cubrí con una toalla a la cintura. No pararon de hablarse al oído y sonreír; no pude entender lo que decían porque hablaban en euskera. Tras 15 minutos de calor sofocante salí a darme una ducha fría. De reojo y disimuladamente, vi como los dos asomaban sus cabezas por la ventanilla de la sauna sonriendo aún con más descaro que antes.

 Enaitz y yo nos asomamos a la ventanilla para ver al mutila (chaval) ducharse. A pesar de que las duchas tenían una mampara de vidrio traslúcido, podíamos comprobar que el mutikotzarra era muy follable y estaba receptivo.

– Koldo, oso beroa jartzen ari naiz (Koldo, me estoy poniendo muy cachondo)

Cuando volví a entrar, uno de ellos, el más alto y un tanto chuleta, me soltó del tirón lo siguiente:

– Tú debes ser de los que le gustan que le den caña, al menos eso es lo que nos han contado. Tienes un cuerpo muy bien proporcionado y creíamos que eras atzerritarra (guiri) hasta que te escuchamos hablar con Jokin. Hoy no ha venido ese tío que te controla todo el tiempo ¿es tu macho?

 

No supe qué responderle.

 

– Míranos bien ¿Dirías que Enaitz y yo estamos a la altura de los tíos que te gustan ¿Te molan nuestras pollas?

 

Me senté en el banco para disimular como pude el terror, y al mismo tiempo, la enorme excitación que me producía todo aquello. En ese tipo de situaciones el miedo me paraliza por completo (más aún si son desconocidos) y si encuentro una mínima salida, no tardo un segundo en salir huyendo del peligro. En verdad, los dos eran atractivos y estaban muy bien dotados, la polla de uno de ellos (la de Koldo), además de grande, era gruesa y contundente. Cuando un tío se empieza a tocar el nabo y los huevos, se los aprieta en sus manos para enseñármelos descaradamente, es una visión casi imposible de soportar para mí, no puedo controlar la respiración: Toda esa testosterona emanando de sus cuerpos masculinos e impregnando el espacio comienza a excitarme… yo también sufro una transformación: La areola de mis pezones aumentan un poco de diámetro al tiempo que éstos se vuelven más grandes y turgentes. Comienzo a respirar entrecortadamente y se me enciende la cara y los labios.

El mutila se dirigió de nuevo a la ducha, tenia la cara sofocada y la piel caliente jejejej.., pero esta vez Enaitz y yo nos metimos dentro con él. En el estrecho cubículo, Enaitz por delante y yo por detrás le aplastamos como un sandwich. Tenía la piel muy suave y le ardía bajo el agua de la ducha… mientras que mi kidea Enaitz le pellizcaba y mordisqueaba los pezones, yo le manoseaba las nalgas y le tapaba la boca con una de mis manos bloqueándome el cuello con el brazo y apretando mi cuerpo contra el suyo. Tenía ese tipo de culito que más gusta y más me pone: sin un puto pelo, redondito, suave, durito pero pellizcable, el culito que da gusto azotar porque rápidamente se calienta y se pone rojo, y comprobé que su agujerito era pequeño y estrechito cuando se lo toqué con uno de mis dedos. Me gusta saber que mi polla le va a abrir y se va ajustar perfectamente al tamaño de mi polla, Me flipa sentir como su culo se va amoldando a mi polla. Y también me excitó mucho sentir su corazoncito palpitar de miedo mientras lo tenía apretado con todas mis fuerzas.  Gemía muy calladito cuando Enaitz le mordisqueaba y chupaba las tetillas…

Es casi imposible describir lo que un pussyboy es capaz de experimentar en esos momentos, cuando  siente la polla de un macho recorriendo la hendidura de sus nalgas y toma conciencia de su grosor y tamaño justo cuando la siente sobre su pussy queriendo entrar. Durante unos segundos, el que tomaba la iniciativa en  todo (Koldo) estuvo refregando instintivamente su polla sobre la zona de mi perineo, la que va desde la base de mis testículos hasta mi ojete (¿Cómo pudo saber que es una de mis zonas más sensibles y erógenas? si hubiese continuado un poco más me hubiese provocado un intenso orgasmo), con el dedo índice primero, y luego con otro dedo más, empezó a hacerlos vibrar sobre el anillo de mi agujerito provocándome un gustazo increíble. Acercó la cabeza a mi cuello y tras lamerlo y mordisquearlo suavemente, le escuché decir: “Tengo ganas de mear antes de follarte, quédate quieto y no te muevas”. No tardé en sentir la potencia de su chorro de orina caliente sobre mi ojete y circular como lava líquida por el canal de mis nalgas hacia arriba. Su compañero (Enaitz) provocado quizás por un efecto mimético no tardó en imitarle; comenzó a mearme sobre mis ingles estimulando mi pene y testículos … entré en un área subspace donde ya es imposible pensar e inútil la voluntad. Me los imaginé eyaculando con la fuerza y potancia que empleaban al orinar. Abrí un poco más los muslos y mis nalgas para gozar de sus  cálidos.

– Te vamos a dar lo que te gusta, mutil. Hoy te vas a enterar lo que es estar con tres tíos machos de verdad.

El tercero al que se referían era Jokin, el dueño y encargado del gimnasio, que tras presenciar unos minutos la escena se unió a los otros dos.

– Jokin, esta pequeña zorra necesita que le demos caña. Está suave, tierna  y calentorra como una gata en celo. Dijo Koldo

Aún húmedo de la ducha me tumbaron sobre una de las camillas destinadas a que los clientes se relajasen después de la sesión de sauna. Me sujetaron las manos a la espalda y con los cordones de sus chándals y zapas me ataron de pies y manos hasta inmovilizarme. Uno de ellos, buscó en el interior de su mochila de donde sacó una manzana que introdujo en mi boca a modo de mordaza. Me azotaron hasta que mi culo se destensó y relajó.

– Me pone a mil ese culito de nenaza que tienes, te voy a follar con la lengua para que te mueras de gusto, maricona. Este cabronazo como es tan rubio no tiene ni un pelo en el culo. Lo siento por ti mutikoa, se nota que eres estrechito.. pero te vamos a follar a lo bestia..

Introdujeron por turno sus dedos lubricados con saliva y crema hidrantante en mi ojete. Me estremecí de gusto cuando escupieron uno a uno en mi agujero caliente para acabar penetrándome con sus dedos. Eran tres machos calientes cada vez más excitados a causa de toda la adrenalina y testosterona que producen sus cuerpos y les obliga a ser aún más feroces y dominantes. Son machos que necesitan sexo fuerte y salvaje como algo inherente a sus naturalezas y carácter. Me forzaron a tragarme dos pollas a la vez, disfrutaban compitiendo entre ellos por quien era el más dominante y el líder del grupo. Las comisuras de mis labios apenas podían abarcar esos enormes cipotes. Se fueron turnando para que les hiciese a los tres una buena mamada. Después, de penetrarme los tres, colocándose frente a mí, dos de ellos ( Enaitz y Jokin) se corrieron en un vaso de plástico compitiendo por quien llenaba más de leche el recipiente.

– Esta puta está deseando que la preñen, se muere por recibir toda esta lechada.

Koldo (a esas alturas y por su comportamiento ya sabía que era el alfa de los tres) se subió a la camilla y me montó como un semental. Aunque mi ojete estaba ya lo suficientemente lubricado sentí un dolor inmenso cuando me perforó con su potente capullo para a continuación, hundir por completo su polla en mí. Me embestió con furia como sólo saben hacerlo los machos alpha seguros de sí mismos. Enaitz fue vertiendo, poco a poco, el semen que contenía el vaso sobre mi raja para ir lubricando la polla de Koldo que no paraba de follarme. Un pussyboy como yo, convenientemente excitado y con su pussyvagina lubricada y estimulada sabe como ajustarse como un molde perfecto a la polla de quien le penetra. Sabe como mover el culo, caderas y cintura para proporcional el máximo placer a su macho alfa. Un pussyboy ha entrenado lo suficientemente bien su garganta, labios, lengua, manos y pussy.. para no ser un simple sumiso pasivo. A un pussyboy no sólo se “la metes por el culo” la experiencia es mucho más gratificante y maravillosa… por eso su alfa le da el título de “gatito” con su pussy siempre caliente y receptivo única y exclusivamente para él, su dueño.

– Fóllala bien Koldo, ve metiéndo toda nuestra leche dentro de su agujero.. Ostia puta que morbazo tiene este niño. 

Sentí claramente como iba entrando en mí todo el semen que contenía el vaso hasta no quedar ni gota. Entre risas cómplices, pero sin apenas poder disimular el morbazo que les producía todo aquello, Enaitz, sacó por unos momentoscon su mano la polla de Koldo de mi culo, y tanto él como Jokin con los dedos recogiron los restos de leche que se desbordaban de mi ojete para volverlos a introducir de nuevo en mis entrañas. Al poco tiempo, sentí las sacudidas y gemidos de Koldo vaciándose a lo bestia a través de un surtidor de esperma caliente. Temí que toda esa carga terminara saliendo por mi boca.

 

– Ostias, qué gustazo da follar a esta putita. Le cabe todo esto y más. Hacía tiempo que no echaba un polvazo de ésos que se te crujen los huevos cuando te corres. 

Me bajaron de la camilla, desataron los cordonescon los que me tuvieron atado, y ellos mismos se encargaron de ducharme y vestirme. Sacaron un bote de colonia de mi mochila y me peinaron. Noté que les daba cierto morbo verme vulnerable y sumiso como un niño.

– Y ahora, Javi,  nos vamos los cuatro a la taberna de la esquina a que nos invites a unos navarritos (vino). De premio, te llevas dentro la leche de tres pedazos de machos. No te quejarás ¿eh? Estás bien preñada yo diría que hasta te han crecido un poco las tetitas. 

En la taberna les vi contentos y eufóricos, más chulos y masculinos si cabe. De vez en cuando se hablaban al oído (peron en castellano) para acabar riéndose a carcajadas. Las tres rondas de navarritos hicieron que se deshinibieran y me mostrasen un poco de afecto y cariño

– Nos lo has hecho pasar de puta madre, mutila. No pasa nada, estamos entre colegas. Nosotros tenemos entre las piernas lo que a ti te pone caliente a rabiar y tu tienes un morbo que te cagas, no te hace falta ni tener coño. A los tíos como nosotros nos gusta follar a lo bestia y dando caña a tope a alguien sumiso como tú, dominar a una putita que chorrea de gusto ante un buen nabo. Tienes un buen culo tragón,eso me pone a tope. Por supuesto que lo vamos a repetir pero la próxima vez lo harás sólo conmigo en mi coche o donde yo te diga. Y ya sabes, la boquita bien cerradita porque no conviene para nada que se entere el tío con el que estás. ¿Te folla tan bien como nosotros? seguro que no. Dime, ¿estás a gusto con toda nuestra leche dentro? jejejeje tienes carita de perrita preñada. Me das un morbazo que te cagas, tío. Me encantan los chicos dulces y sumisos como tú.. y estoy seguro que serás tú el que venga muy pronto de Sevilla a buscarme ¿Me equivoco? gau onak, mutikotzarra

– Gabon, Koldo.

 

BESOS CEREBRALES

Ayer fue un día duro, pero hay que ser valiente (lo dice alguien que está lleno de miedo y temores) sobre todo, cuando crees que puedes hacerle daño a alguien a quien aprecias y no tienes intención de hacerlo. Si ya de por sí resulta difícil vivir la vida, más difícil resulta explicarla. Pero no por difícil que sea, voy a cesar en mi intento: Me habréis oído (mejor dicho, leído) referirme constantemente a los alfas hasta la saciedad y quizá hasta vuestro hartazgo, elogiarles y convertirles en el centro de mi universo, colocarles en el pedestal de los dioses, etc… Pero ¿existen en verdad los alfas o la idea de servir a un hombre alfa (en mi caso han sido heteros pero igualmente hay homosexuales alfa) no es más que una ilusión, la fantasía caliente de un marica desesperadamente descontento?  “Eso nunca sucede en la vida real” – dirán muchos.

Los machos alfa han poseído y utilizado a sus sumisos desde el principio de los tiempos. A los incrédulos les preguntaría: ¿los has buscado realmente? ¿qué tal la digesión de tu ego? ¿qué estás dispuesto a entregar? porque evidentemente hay un precio a pagar. El placer que no está sujeto a convencionalismos siempre exige un precio, se paga con el alma, con la humildad, con la entrega, etc..de lo contrario, el placer resultaría insulso e insípido como todo lo gratuito y regalado.

Mi primer Alfa, J.V (me quedan aún muchos episodios por contar sobre él) me usó como su mascota sexual durante tres años hasta que conoció y se enamoró de una chica de su edad. De repente, J.V. ya no tenía tiempo para mí, ya no era yo su amigo; en verdad nunca me consideró su amigo porque yo tenía doce años y él dieciséis.. sólo fui su “cumbucket” (cubo de esperma). Supe lo que es estar celoso por primera vez en mi vida, y me vi acechando a J,V. en multutud de ocasiones, y con lágrimas en los ojos, enfrentarme a él acerca de “nuestra relación”.

– Voy a pasar el resto de mi vida con ella – dijo J.V. refiriéndose a su chica.

– ¿Y qué hay de mí? Grité.

– ¿Tú?.  Con la mirada me lo dijo todo. Al instante rompí a llorar.

Fue muy doloroso y humillante, y lo sigue siendo cada vez que lo recuerdo.. Por último, un más que enfurecido J.V. me dijo que no quería volver a verme no sin advertirme antes que si me descubría con otro chico me atuviese a las consecuencias. Cambiar de país no fue suficiente para olvidarme de J.V. Entonces apareció A.C. al inicio de mi adolescencia; robusto, compacto, y de actitud dominante (2 años mayor que yo) A.C atrajo mi atención de inmediato. En verdad,  A.C, llamaba la atención por donde quiera que iba. Y le encantaba que le prestasen atención. Mi servidumbre a A.C. tardó meses en consolidarse durante aquel año en el instituto. Absolutamente hetero pero sin estridencias machorras (no necesitaba alardear de masculinidad), pronto contempló la posibilidad de tener a un maricón que atendiese sus necesidades sexuales y, sobre todo, que le adorase como a un dios. Estaba realmente encantado con el descubrimiento. Tengo aún muy fresca en mi memoria esa mirada luminosa suya cuando arrodillado ante él le masajeaba y besaba los pies para a continuación, ir lentamente separando sus muslos para consolidarse ante mí como rey con cetro, trono y altar.

Así que, por supuesto, también  me enamoré de él. A.C. en realidad nunca se dio cuenta de lo mucho que le amaba hasta que comenzó a salir con una preciosa y guapa chica sevillana de la que acabó pillado hasta los tuétanos.  Al igual que sucedió con J.V,  a A.C. repentinamente, le empezó a resultar incómodo tener a un pequeño marica a su alrededor. Ya no quería que le sirviera, ahora tenía a una hembra caliente para cuidar de él. Y lo mismo que con J.V, reaccioné mal, recurrí a la mendicidad emocional y a llenar la almohada de lágrimas. Como era de esperar,  A.C. finalmente me pidió que saliera de su vida.

Estoy relacionando estas historias por una razón: hacer hincapié en que los pussyboys como yo no podemos albergar sentimientos románticos por los hombres alfa a los que servimos. A medida que estamos a su servicio, podemos sentir emociones como admiración, orgullo, honor, respeto, camaradería, bromance, aprecio, lujuria,  felicidad…. éstas son emociones perfectamente aceptables en presencia de nuestros alfas. Sin embargo, el infierno abre sus puertas cuando erróneamente comenzamos a pensar que a estos hombres les gustamos de la misma forma que podrían amar a una novia o una esposa. Un marica, un esclavo, un pussyboy jamás será un sustituto de la compañía femenina. No importa cuántos maricones a su servicio un macho alfa pueda poseer, él continuará buscará coño y una chica atractiva a la que colgar de su brazo. Él simplemente está siguiendo su natural deseo endogámico de procrear y continuar fortaleciendo las normas sociales. Pero con sus esclavos, no dudará en transgredir todos los convencionalismos con tal de conseguir el máximo placer sexual de modo egoísta. Un alfa hombre no quiere amor ni la emoción de un marica, quiere la utilidad de un marica. Servicio. Devoción. Entrega. No siente por su sumiso mayor aprecio que el que tiene por su coche nuevo, su ordenador,su último  móvil de gama alta o cualquiera de sus posesiones más valiosas. No hay cosa que enfurezca más a un hombre alfa que hacerle frente a un marica lloroso, celoso, histérico, liante y molesto por el estado de su relación; por mi experiencia, los alfas reciben ya suficiente abuso emocional (en algunos casos) por parte de sus mujeres. Un hombre busca en su sumiso algo que sea “útil” en el momento que él lo necesite, una herramienta para su placer y beneficio.

Los verdaderos alfas no abundan, son tan escasos como los diamantes puros. No son perfectos, aparecen sin tallar con todas las imperfecciones e impurezas de la marca de fábrica. Aunque su naturaleza dominante y capacidad de liferazgo les viene dadas de nacimiento, pronto aprenden a pulirse y a crecer junto a sus esclavos. Inteligentes y muy sagaces, pronto se dan cuenta que el gritar y emplear la violencia gratuita es menos eficaz que la camaradería y la confianza mutuas. Cuando por fin se estabecen las reglas por ambas partes, cuando ya no queda lugar para las mentiras, las falsas promesas, el chantaje emcocional, los aspavientos e histrionismos… la experiencia comienza a ser fascinante.

Muy lejos de mi intención venderos la relación que mantengo con mis alfas como lo más maravilloso del mundo, no son dioses del Olimpo, no somos ni mejores ni peores, ni más interesantes, ni más exquisitos.. pero sí más valientes y sinceros con nosotros mismos cuando acatamos la verdad de la jerarquía natural. Me emociono y disfruto (lo digo sin atisbo alguno de ironía) cuando veo, leo, y soy testigo de vuestros “amores entre iguales”, pero cuando me descubrís ese otro lado oculto.. Mmmmm de momento, no cambio mis alfas por nada. Mi amor por ellos es un absoluto que lo toma o pierde todo. Los sentimientos restantes, compasión, ternura, cariño y entrega recíprocos, etc.. para mí existen en la periferia y pertenecen a las estructuras de la sociedad y las costumbres.

Yo jamás he tenido un amigo. Lo supe bien pronto desde pequeño. No me duelen prendas reconocerlo. Es otro de los precios que he tenido que pagar por estar junto a ellos. Un alfa nunca va a permitir que tengas un amigo y por su parte, él tampoco será nunca tu amigo. Eso no va a suceder nunca. Tengo un conocimiento teórico de la amistad, pero no práctico. En cuando alguien se acerca a mí con intención de establecer una amistad, mi reacción inmediara es huir dejando a esa persona cruelmente en la estacada. He llegado al convencimiento de que los hombres tienen divididas sus vidas por compartimentos: ésta es mi vida de trabajo, ésta es mi vida familiar, ésta es mi vida con mis amigos, ésta es mi vida privada … todo ha de estar limpio y ordenado. Necesitan mantener muchos de estos aspectos de sus vidas separados unos de otros. Si una vez tuviste un amigo cercano, y de repente le conviertes en tu alfa, comienzas a servirle y tratarle como tal.. más pronto que tarde dejarás de ser su amigo y te convertirás en su “cumdump” (cubo de esperma). Ya no pasará ese tiempo de calidad contigo como lo hacía antes, ahora eres simplemente un agujero dispuesto para su placer. Una vez que la dinámica ha cambiado, es probable que no haya marcha atrás o la combinación de las dos cosas. ¿Por qué? tu nuevo Alfa ha perdido parte del respeto que una vez te tuvo como un amigo, ya no eres “un igual”. Él te ha dividido en compartimientos como lo haría cualquier hombre que oculta a su “zorra secreta” de su familia y amigos. Ir al cine, jugar a la Play, hacer deporte, etc.. es raro  que ahora cuente contigo para esas cosas cuando se ha acostumbrado a verte y tratarte como su esclavo sexual.

A menudo me preguntan: ¿Pero te compensa todo esto? Por supuesto que sí. Amo al hombre cuando lo descontextualizo y le libero de todos de todos los conceptos, signos, arquetipos, y patrones que siempre le han asignado. Me fascina el cerebro de un hombre, su manera de pensar, de sentir,  de procesar la información. Me deduce su libertad, su fuerza y valentía, su carácter indómito e independiente. Me erotizan su piel, sus manos, su olor, su sexo.

¿No te resulta ofensivo y humillante que se refieran a tu ojete como un coño? ajjajjja no, en absoluto, eso es mérito de un buen pussyboy. Soy lo suficientemente versátil, imaginativo, con una sensibilidad ágil y bien entrenada como para barrenar de golpe todos los esquemas de género.. puedo adoptar distintos grados y modos de feminización según el momento y la situación lo requiera. Todo lo que sea por darle el máximo de placer y gozar junto a él. Un buen pintor elige el formato de su lienzo según para qué idea, cada obra le exige un nuevo esfuerzo de abstracción y un mundo aún por descubrir.. no es un artesano, es un artista, no basta con la simple rutina. Un buen pussyboy está bien entrenado para su dueño, y éste no sólo se está follando un culo, ha creado a su chico con “el molde” que mejor se ajuste a su frentico deseo, quiere que su “gatito” sea el receptor de su simiente.

 Hace unos días conversando con alguien al que tengo muy en consideración, le conté lo de mis besos cerebrales con los alfas. Fue algo que descubrí por caualidad. Como ya he dejado constancia de ello en varias ocasiones, a los alfas no les gustan las muestras explícitas de afecto, ni los sentimentalismos ni las fruslerías por el estilo; no besan, no te agarran de la mano ni de la cintura para pasear contigo bajo la luna., etc…

Pero una vez que estábamos sentados A.C  y yo, muy juntitos y pegados en el sofá viendo una película, me descubrió mirándole de un modo especial.

– ¿Qué quieres?

– ¿Te puedo pedir una cosa? te prometo que no es nada sexual, ni siquiera te voy a tocar. Quiero darte un beso cerebral

– ¿Qué coño es eso?

– Es dejar que nuestras cabezas se toquen, que permanezcan juntas por unos segundos… es sólo un experimento. Como si pudiesen comunicarse por ondas cerebrales o algo así.

Es curioso que un hombre que suele tener un control exhaustivo de cada una de las partes de su cuerpo, le atribuya valor erótico y sexual a una mano, un brazo, muslos, cintura, pecho, oreja, etc.. y sin embargo, al cerebro lo considere como algo independiente de sus zonas tabús, ésas que no deben ser tocadas por otro hombre.

Sin duda algo mágico y fascinante se establece cuando le doy un beso cerebral a un hombre. Surge una corriente eléctrica que no sabría explicar pero puedo dar fe que sucede. Al girar un poco la cabeza y apoyar mi frente en su sien… el alfa se desmorona, se desprende de todos sus escudos, realmente es cuando se queda desnudo. Un hombre desnudo de ser hombre

– Qué buen rollito ¿no? es una frase muy repetida que suelen decirme en esos momentos

Es asombroso que no se aparten, que continúen sometidos a ese estado de hipnosis… In cluso me permiten que una de mis manos les acaricie el mentón y la mandíbula para afianzar aún más el contacto. Es durante esos instantes, cuando he visto las sonrisas más hermosas de los hombres, justo cuando se relajan y liberan de sus cargas. He presenciado todo tipo de reacciones, desde pasarme el brazo por el hombro y estrecharme contra ellos, quedarse profundamente dormidos, o como sucedió en dos casos concretos, romper a llorar deseperadamente hasta vaciarse de lágrimas.

Mi propiedad — M&S

Y cuando noches como la de anoche, me siento tan perdido y despellejado.. de repente, una revelación más, oigo la voz poderosa del macho alfa.  Tembloroso y gimoteante como un cachorro estraviado, busco el calor de la madriguera.

 

Sumisos que uso y dejo, que comparto, que me prestan o alquilo, que con mas o menos gusto regalo a otros; de esos hay muchos.Pero si considero a un esclavo de mi propiedad; ¡ah señores! ¡con ese no se metan!Despertarían mi instinto asesino, mi agresividad descontrolada.Seria capaz de destruir y destruirme luchando por mantener mi…

a través de Mi propiedad — M&S

SUSPENDIDO

Dicen mis psicólogas que el motivo por el que elijo a mis alfas es porque busco en ellos a “ejecutores”.

– Eso suena como a matones.

– En cierto modo es lo que son. ¿Te has planteado por qué esos chicos a los que tú llamas alfas son siempre impulsivos, dominantes, macarras, machistas, agresivos, e incluso me atrevería a decir con cierta actitud homófoba?

– Para nada son como tú los describes. No tengo esa opinión de ellos. Cuando se les conoce y ellos ven que vas de legal y les quieres tal como son, cuando les escuchas y consigues que a pesar de su apariencia de chulos y macarras se abran, descubres que tienen sentimientos muy nobles, y te das cuenta que merecen muy mucho la pena. Con ellos he aprendido el valor exacto que tiene la amistad y lo que significa ser colegas. Entre nosotros no existen trampas, mentiras, ni chantajes emocionales.

– Pero todo eso que dices lo podrías encontrar perfectamente en otro tipo de chicos, por ejemplo, en un compañero de tu facultad.

– Claro que sí, tengo buenos compañeros con los que me llevo muy  bien.Con algunos me siento más cómodo que con otros, pero eso no tiene nada que ver. Los únicos que me atraen física, emocional y sexualmente son ellos.

– ¿Quiénes son ellos?

– Los alfas

– ¿Cómo definirías tú a un alfa?

– (No disimulo mi sensación de fastidio) uff! creo haberlo hecho ya un millón de veces como mínimo..¿otra vez más? de verdad, no me apetece. Lo que sí me gustaría saber es por qué les llamáis vosotras “ejecutores”

– Porque los eliges de este estilo como un sustitutivo. Tus alfas funcionan como mecanismo de compensación, son los idóneos para destruir la imagen que guardas de tu padre.

– ¿De mi padre? que yo sepa y recuerde, mi padre no es un macarra, y menos aún un alfa. Él y su hijo, mi hermano de sangre por mucho que me duela, son tipos despreciables. ¿Que yo sustituyo a mis alfas por mi padre y su hijo? ¡por favor! mi padre y su hijo no son lo suficientemente hombres ni tienen cojones para rozar la categoría de alfas ni en cien vidas que volviesen a nacer. A mis alfas les admiro, les amo, les venero como hombres y como machos.. a mi padre y a todos los que son tan cobardes, liantes, falsos, hipócritas, desleales y manipuladores como él, los quiero bien lejos de mi vida. De la mía y de la de mi madre. Perderlos de vista es la mayor felicidad que nos ha sucedido. Me queda muy poco para acabar mi carrera, entonces abandonaré su país porque hasta eso pesa sobre mis hombros como una condena.

– Pero estar con tus alfas para ti es más cómodo porque no hay sentimientos ni afectividad por medio, quizá sea por eso por lo que nunca te decepcionan. Si no arriesgas sentimentalmente, no hay decepción. Eso no es ser muy de valientes ni por parte de ellos ni por la tuya.

– Sí hay sentimientos y afectividad, lo que no hay entre nosotros es “paripé”. Lo que no hay entre nosotros es toda esa basura de “eres el amor de mi vida” y a la mínima de cambio, estás diciéndole lo mismo a otra persona a espaldas de la primera, traicionándola únicamente para sentirte el rey del mambo. Nosotros no tenemos el cinismo de prometernos amor eterno para vivir en una casita como una feliz parejita con nuestros hijitos y un perrito… cuando lo que estás buscando es la mínima oportunidad para seducir y follarte a todas las tías a tu alcance para sentirte más macho- mamarracho. Tampoco existe entre nosotros el “no me gustas nada cuando te juntas con esa gente, cuando te vistes y te peinas así, cuando hablas de esas cosas, cuando hablas y gesticulas de ese modo, cuando no eres políticamente correcto, cuando llamas la atención en la calle, cuando no te comportas conmigo como a mi me gusta que te comportes, cuando no me prestas atención ni me quieres como a mi me gusta que me quieran, etc etc etc..

– Eso es lo que hacía tu padre..

– Por supuesto. Mi padre es de los que pregonan a todas horas que lo más importante de la vida es el amor, los sentimientos, la familia, el cariño jajjajajjaj… qué bonito!

Pero los que se pasan la vida suspirando por encontrar ese amor que no llega nunca porque al parecer tienen la mala suerte de no encontrarlo, como mi padre, es falso que busquen el amor ni un carajo que se le parezca, son tipos infectados de su propio ego, lo único que quieren es que les regalen los oídos con lo que quieren oír de sí mismos; para ellos los demás tienen que “cambiar” para ajustarse a sus gustos y manera de ser. Ellos creen estar en la posesión de la verdad absoluta del amor, de cómo ha de ser una pareja  y en qué debe consistir una relación amorosa, ellos son perfectos… son los demás quienes están cargados de defectos.

– Y todo esto con tus alfas no sucede.

– Obviamente, no. (me estoy sintiendo incómodo y alterado) A ver, Ainara… os he dado las razones, estas mismas razones, una infinidad de veces. Sinceramente, me canso de dar las mismas explicaciones.

– ¿Qué explicaciones?

– Que tanto ellos como yo no necesitamos afectividad ni ningún tipo de sentimentalismos como convencionalmente se entiende. No nos mentimos con ese tipo de compromisos, no hay promesas ni autoengaños.

– Ya, pero los sentimientos son comunes a todas las personas independientemente de si son del mismo sexo, del contrario, o de distinta condición social.. si eres humano, tienes sentimientos.

– A ver.. mis alfas son tíos, yo soy un tío, tanto a ellos como a mí nos cuelgan entre las piernas lo mismo. Estamos encantados de tener el mismo sexo y disfrutar teniéndolo. Hasta aquí todo claro, no? yo estoy sometido voluntariamente a un alfa porque representa para mí todo lo que me gusta en un hombre, TODO, incluído el sexo. Pero a mí no se me ocurre pensar en ser su princesa, su novio, su novia, su amante, etc… no siento la menor necesidad de copiar ninguna conducta heteronormativa. Y ellos conmigo tampoco. No creo que el sexo se conciba y se practique únicamente siguiendo unos patrones heterosexuales. Tampoco pongo en duda el amor de Romeo y Julieta, ni tampoco el de Romeo y Julio… sé que son perfectamente posibles en ambos casos y es precioso cuando eso sucede. Pero en un hombre yo busco otra cosa.. Lo que me gusta es romper y transgredir los esquemas de “género”. Mi alfa me coloca una jaula de castidad, me feminiza para su propio placer, me hace buscar otras zonas erógenas, convierte mi pene en clítoris, mi culo en vagina, etc… y todo ello sin hacerme renunciar a mi sexo, sin prtender que yo sea una chica, sin imitar ningún modelo femenino, porque el resultado sería ridículo “en mi caso” porque no es eso lo que busco ni me excita.

– Quizá lo que buscabas era que tu padre mostrase los sentimientos que cabe esperarse de un esposo con su mujer, y un padre con su hijo…

– Estaba hablando de verdaderos hombres, de mis alfas, no de mi padre

– Pero son tus alfas los que te “libran” del dolor de esos sentimientos que deberías haber recibido por parte de tu padre. Por eso los hemos llamado “ejecutores” o “exterminadores”

Javi, Javi… Vamos a dejarlo por hoy. Por favor… trabaja esto en casa tranquilamente, pero cuando veas que es el momento adecuado para reflexionar sobre ello. Seguimos revisándolo en la próxima cita.

No sé, tal vez las cosas que nos afectan no valen más que por su interpretación. Lo que me apasiona de mis alfas es que son hombres de acción, no son esclavos del entendimiento. Para ellos la vida es más sencilla, vivir es sentirse vivido. Nada más. No sería capaz de estar con un intelectualoide jajjajja

Miro la foto y apenas puedo controlar el temblor de todo mi cuerpo.

Un trabajador sube a un poste eléctrico para arreglar una avería. Sufre una fuerte descarga y queda inconsciente suspendido en lo alto. Su compañero, que no lo duda un instante, sube a socorrerle…. le entrega lo único que tiene: la vida. La vida que sólo se puede insuflar a través de los labios.

Sí, lo sé, es un acto humano, una muestra de auxilio, muchos también lo hubieran hecho, un acto heroico, no hay nada sexual en esta hermosa imagen… pero descontextualizando la fotografía, para mí es la representación gráfica de lo que significa entrega absoluta al tipo de hombre que amo y al que quiero servir. Aunque no hubiese nunca el menor roce sexual entre nosotros, aunque sólo se produjese entre nosotros un único beso como el de la imagen, un único beso para devolverle la vida al filo de la muerte…  sin haber nada de sexo, sin beso, sin ninguna muestra de afecto, mi entrega y adoración al alfa seguiría siendo exactamente la misma.