PROBAR TUS BESOS

Al principio, (antes de conocer a J.V yo era un niño feliz) nadie de aquella ciudad africana a orillas del río se molestó en distinguirlo de nuestro grupo de chiquillos de apenas diez años. Era uno más que correteaba con nosotros haciendo travesuras y jugando al fútbol. Se llamaba Alban, francés y dos años mayor que yo. Nos parecíamos bastante: Misma estatura, ambos muy delgados y esbeltos, labios y mejillas encendidos y huesos bien proporcionados. Como nuestras madres eran amigas y de la misma nacionalidad decidieron cortarnos el pelo rubio por igual, muy corto, al estilo militar. Éramos dos bichos inseparables, juguetones e imaginativos, que despertaban la curiosidad de los conciudadanos y lugareños. A los dos nos apasionaba nadar, observar a las hormigas y bañarnos de sol para dejar de ser tan blancos. No resultaba nada fácil superar los retos a los que Alban como buen deportista que era nos desafiaba a diario. Pero un día nos sorprendió a todos con una propuesta diferente:

.- Voy a enseñaros a besar, estúpidos.

Y así lo hizo. Sentado en uno de los leones de mármol del jardín de Los Maristas nos fue llamando uno a uno por riguroso orden. Diderot, el chimpancé enjaulado al que unos desalmados marineros españoles enseñaron a fumar y a beber aguardiente, gruñía pidiendo cigarrillos entre saltos y aspavientos. Nos entró la risa, en parte, por el nerviosismo y la excitación que provoca algo nuevo, y por otra, por los gestos obscenos que nos dedicaba el alcohólico simio. Nunca he soportado el olor del anís y cada vez que he tropezado con una de esas botellas con el mono en la etiqueta me ha parecido oír gruñir al pobre Diderot. Alban, en cambio , permanecía absorto y entregado en su faena: Con los ojos semicerrados y la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás, intentaba analizar y distinguir nuestras salivas. Teníamos para nuestra degustador sabores y aromas a diferentes frutas y alimentos, unos más agradables que otros.

.- Tú sabes a manzana. – Dijo cuando llegó mi turno.

Me ruboricé en extremo porque eso mismo decía mi madre cuando me abrazaba. Por lo tanto ¿Sería cierto que Alban poseía ese don?. Yo hubiese preferido en esos momentos que me hubiese asociado, como al resto de mis compañeros, con un plato más masculino y contundente.. no sé, un guiso de carne, unas lentejas con chorizo o al michoui de los lugareños. Pero me distinguió fatalmente del grupo y eso me dolió porque vinieron todos a olisquear y observar de cerca mis labios. Me alejé contrariado pero él se acercó echándome el brazo por el hombro.

.- No seas tonto, contigo me gusta porque se te pone tiesa. – Lo dijo en francés, en la lengua de nuestras madres (la mía es holandesa) para que sólo yo entendiese el mensaje secreto. Nuestro secreto.

Pronto se convirtió en una de nuestras actividades favoritas. Nos besábamos a todas horas. A escondidas en el jardín de mi padre, en el embarcadero, en el bosque de helechos, en la playa… Alban, era todavía un niño. Delgado como yo y los dos un poco andróginos. Esos ojos verde claro con estrías oscuras, los recuerdo perfectamente de mirarme tanto en ellos.

.- Los tuyos son azules y grises como el océano donde vive mi padre en Canadá. me dijo

 

Yo no sabía donde estaba Canadá exactamente así que me faltó tiempo para consultar el globo terráqueo y preguntarle a mi madre qué clase de océano había en Canadá. “Allí no hay más que osos y lagos. Muchos osos y muchos lagos.” La respuesta de mi madre no me resultó de mucha ayuda. Canadá era muy peligroso.

Y peligrosa se convirtió nuestra amistad para las familias decentes de la ciudad, pues temían que los dos “francesitos” (así llamaban a las familias de padres separados, que vivían a su aire y de mentalidad abierta) no fuéramos una buena influencia para sus hijos. Se habían enterado que nos besábamos y mucho peor aún, que “yo” me besaba con todos. Es el estigma de llevar una manzana en la boca. El hecho de que Alban sólo se relacionase conmigo y que en la playa nuestras madres tomasen el sol semidesnudas y a pecho descubierto no facilitaba en nada las cosas.

Aquel aprendizaje duró un año más. Pero el niño de los ojos verdes y cabello rubio corto como el mío se hizo más exigente y selectivo como probador de besos. Decidió experimentar sólo conmigo para el fastidio de los demás niños que se vieron relegados a observarnos pasivos y contrariados y con ojos hambrientos.

.- Ahora te besaré como si yo fuese un hombre y luego tú me besarás a mí como si fueras una chica.- Fue su nueva propuesta.

Intenté girar la cabeza con expresión de asco pero él me sujetó entre sus manos enérgicamente: “Tienes que aprender más. Eres mi probador favorito. Debes probarlo todo”. Y lo dijo nuevamente en el idioma de nuestras madres resultando así más rotundo y convincente. Me dejé llevar. Vi a mis compañeros observarnos atónitos y en silencio. Fue entonces cuando sus labios adquirieron un sabor y lenguaje nuevos, como un molusco desconocido que aparece en la arena al bajar la marea. Me estremecí con el bailoteo de su lengua. Sus exigencias y variaciones me estaban convirtiendo en un experto aún siendo un niño. Mientras le besaba vi como sus pezones se agrandaban y se volvían turgentes. Se los acaricié. Pero cuando él quiso hacer lo mismo conmigo le aparté la mano. Escuché risas.

.- Escucha pedazo de idiota. Si tú me tocas a mí, yo también te toco a ti ¿entendido? y le dejé hacer.

Yo era su probador y me gustaba serlo. Le oí susurrar en mi oído: “J’adore tes lèvres et tes petits boutons”

 

El curso siguiente lo pasé sin Alban. Tuvo que irse a Canadá para reunirse con su padre y estar un año con él. Se me vino el mundo encima, me deshice en lágrimas..

.- No quiero que vayas ahí. Te comerá un oso o te ahogarás en un lago. Hay muchos osos.

.- No me pasará nada, sé nadar. ¿quién te ha dicho esas tonterías?

.- Mi madre.

.- No todo lo que dicen las madres es verdad. Escúchame: Sigue alimentándote de besos, crecerás más rápido y mejor. Ensaya con ellos pero elije siempre a los mejores. Eso sí, no dejes que te muerdan. Tampoco digas “te quiero” ni “para siempre”. Piensa en otra cosa cuando te lo digan a ti.

Cuando regresó al verano siguiente casi nadie pudo reconocerlo. Tenía el pelo largo y se había desarrollado por completo. Le había cambiado también el timbre de voz. Estaba realmente hermoso con esa camiseta blanca de algodón con tirantas que dejaba adivinar el despertar de su primavera corporal. Caminaba de manera diferente y aunque nos saludó con afecto pudimos darnos cuenta que su mirada también había cambiado. Nosotros seguíamos siendo niños y ahora a él le apetecía coquetear con las chicas de su edad. Derpertaba verdadera admiración en ellas cuando le veían caminar por la arena o zambullirse en el agua. Yo también había dado un buen estirón y me estaba convirtiendo en un pre-adolescente armónico y voluptuoso. Me había nutrido del mismo alimento que Alban pero él no sabía que yo había caído ya en las garras de J.V. (por miedo y porque es español, sólo me atrevo a poner sus iniciales)

Una tarde Alban tropezó conmigo frente a un puesto de dulces ambulante. Me vio mirando los pasteles hechos de maíz reventado en leche de coco y azucarados con melaza y envueltos en hojas de plátano. El hombre me ofrece uno. Yo lo cojo. Alban sabe que eso está prohibido para los europeos, por higiene. Me mira con atención. Pero yo lo devoro. No digo gracias. Él mira devorar el pastel. Mira mis labios.

.- ¿Quieres otro más? dice el hombre.

Alban ve que me rio. Digo que no, que no quiero otro. Se da cuenta de que no he dejado de besar durante todo el año que ha estado lejos de mí.

.- Has crecido bastante. ¿Te han mordido mucho?

.- No, sólo a veces.

.- ¿Te han dicho ya que eres guapo?

.- No, todavía no me lo han dicho.

.-¿Te gusta que te lo digan?

.- no sé.

.- Y que te deseaban… ¿Te lo ha dicho alguien?… no es posible que no, te lo han dicho.

.- Sí… unos gamberros.. pero no era nada, se burlaban. Mestizos sobre todo. Nunca franceses.

.- ¿Y con J.V?

.- Él no me desea tampoco, sólo me usa para practicar lo que luego tiene que hacer con las chicas, de verdad…

.- Es imposible ¿Cómo haces para no mentir, Javi?

.- Me callo y no digo nada.

Se rió, luego dijo:

.- A mí también me da miedo la mentira. No puedo evitarlo, como la muerte, un poco lo mismo. Mi padre no estaba en Canadá ¿sabes? Las madres que dicen que saben todo, no saben nada.

No volvió a dirigirme la palabra. Pero en cierto modo siguió unido a mí por un extraño vínculo: sus amigas incluida su hermana comenzaron a salir con los chicos que previamente habían aprendido a besar conmigo, con quienes llevaban nuestro mensaje en los labios. Nuestro secreto.

Odio ir de compras y menos aún probarme ropa. Lo detesto. Sólo hago una excepción con los pantalones y zapatos porque no hay manera fiable de acertar con la talla. Esta tarde me han acompañado a comprarme unos vaqueros. Cuando me disponía a pasar por caja escuché:

.- No seas imbécil. Tienes que probártelos y estar seguro de que te gustan y te quedan bien. Van a pasar mucho tiempo contigo. Y son unos buenos vaqueros…..

Fui al probador y mientras me desnudaba para enfundármelos me he acordado de Alban. ¿Qué habrá sido de él? Seguramente estará en Canadá y tendrá un probador de besos. Parecido a éste donde estoy intentando gustarme y ajustando mis formas. Pero el probador de Alban sería un probador de besos donde irían las parejas a estar seguros antes de iniciarse ni entregar nada el uno al otro. Me pareció oírle decir con su encantador acento: Por favor, sobre todo no digan ” te quiero” ni tampoco “para siempre” limítense a besarse… muestren lo que saben. Saboréense el tiempo que necesiten. No hay límite de horas…

Me he mirado y sonriente he besado a Alban en el espejo con un cálido y apasionado beso. Me ha excitado recordarle y los vaqueros adquirieron justo la forma que yo deseaba.

.- ¿Qué tal?

.- Perfectos. Me gusta como me quedan. Me los llevo puestos.

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11 comentarios en “PROBAR TUS BESOS

  1. Más allá de algunos post que pueden ser más o menos fuertes (algunas situaciones son muy bestias), hay que reconocer que lo mejor de este blog es la forma que tienes de escribir. Por lo menos a mí me encanta.
    Sólo por la metáfora que haces al final con el probador de los vaqueros/besos, vale la pena leer el post completo..

    Un saludo, Javi.
    Pablo G.

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    1. Me pasa lo mismo contigo Pablo, disfruto mucho leyendo tus posts (describes muy bien las situaciones y a los protagonistas) eso sí, siempre acabo enamorándome de los raros y los canallas que aparecen en tus historias. No tengo remedio 😀
      Entiendo lo que dices acerca de lo escabrosas que resultan mis historias (ya contaba con eso), es más, no esperaba ni espero que sean muchos los que se atrevan a comentar nada sobre ellas, y es lógico ¿quién se va a identificar conmigo acerca de lo que escribo de mí y de mis alfas? prácticamente nadie. Ni siquiera me atrevería a calificarlo como un blog de contenido homosexual o “para gays”. Si me decidí a abrirlo es porque humanamente ya me estaba asfixiando… totalmente castrado de emociones y sensibilidad.
      Un abrazo.

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  2. Buenas, este es el primer post en el que no describes una situación muy fuerte/bestia. Me alegra y emociona leer este tipo de entradas.

    Con respecto ayer en mi comentario ya he visto tu respuesta. Como quieras, no me importa ponerlo aquí o escribirte por email :).

    Y no, no tengo problemas a la hora de meneármela yo solo y utilizando mi objetopene :P.Leyendo otra vez mi comentario sí que puedo notar lo “fuerte” (¿o sería otra palabra?) lo que puse. Lo escribí más o menos sin pensar detenidamente las palabras, lo escribí porque de tantas veces que me ha ocurrido me salió así.

    Que está todo premeditado me refiero a que la quedada es solo para eso, para tener un momento de sexo y por lo tanto no es bonito xD, por lo menos para mí. Si al ver el tío me excita mucho (las fotos a veces engañan y no es suficiente, hay que ver e persona para poder ya decidir) la situación podría cambiar. Y pues aciertas en decir que si lo hiciese con alguien que me guste y que no fuera solo un tío de una vez y adiós podría haber emoción y no solo deshago sexual.

    Por último, la parte que te ha llamado más la atención creo, lo de ” Por eso me hace sentir que yo mismo quiero dar placer y no recibirlo (aunque sea yo el pasivo) xD”, me refiero a que después de la quedada y sentir que he fracasado, la quedada ha quedado como que el que ha disfrutado ha sido el otro y pues yo he dado placer pero no lo he recibido, no literalmente claro; no veas las folladas que he recibido y lo bien que disfrutado jajajajaja, pero… donde fallo es en el final: la corrida.

    James

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    1. Me estoy dando cuenta de que al argumentar (sobre todo a nosotros mismos) nuestros actos y emociones para que los demás nos entiendan es lo que hace que los blogs sean un lugar tan interesantes. Yo estoy más liao que la pata de un romano jajajaja… pero mira tú por donde ya te he entendido un poco más, James.. algo es algo le dijo la galga al galgo 😉
      Tener sexo por el mero placer de disfrutarlo sin más comeduras de tarro es tan sano como comer cuando tienes hambre, siempre y cuando nos resulte divertido y el menú sea apetecible y “digerible”. Creo que nos entendemos ¿no?
      A ver, James, a nuestra edad aún nos queda mucho recorrido por delante (no me gusta emplear lo de errores y aciertos) simplemente eso: caminante se hace camino al andar. Tampoco voy a emplear lo de “hacerlo con la persona adecuada” porque vete a saber lo que es eso y desde luego yo no soy el más indicado para hablar de persona indicada jajajajja.. pero seguro que acabarás por saber – ya sea en un encuentro casual o en una relación afectiva – lo que te gusta hacer y lo que te hagan y como disfrutarlo. Yavestruz, querido James… a mí me sucede lo contrario: según la postura me corro como una mona multiorgásmica. Si es que vaya tela…

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  3. Me alegro viniendo de ti pues estoy seguro de haberte dicho lo bien que me lo paso leyendo tus posts y la soltura que tienes para expresar lo que piensas. Ah, una cosa: sigo tu blog desde aquí, pero cada vez que intento comentarte algo, Blogger me agarra por lo pelos y me lleva a su casa ¡mira que es dominante Google! hasta en eso me veo obligado a sucumbir y obedecer 😀

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  4. Qué entrada más chula, me gusta como escribes. Me has recordado a ciertos juegos que se traían los de mi clase, a mí no me decían nada porque siempre fui el raro de clase, pero un día con un primo segundo que también era el raro me besé y me pasé toda la tarde abrazado a él,al día siguiente simplemente dejó de juntarse conmigo. Cosas de la vida.

    Felicidades por la entrada

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    1. Gracias, Fil0gelos. Estoy ahora un poco flasheado, pensé que contando mis experiencias como esclavo explícitamente y sin rodeos… no sé, no lo sé. Confusión total.
      Creo que lo que realmente me cuesta es mostrarme humanamente sensible y vulnerable a los afectos y sentimientos.
      No me extraña que tu primo se asustara, un beso es un encuentro misterioso, una especie de santidad.

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  5. Coincido con varios de los comentarios anteriores: más allá de que uno pueda sentirse más o menos identificado con tus experiencias, escribes estupendamente y cuando se termina una entrada quedan ganas de leer más ( de hecho ¡me he leido unas cuantas! ). Después…bueno, yo siempre digo que nadie tiene que inmiscuirse en la forma que tiene otra persona de ser feliz mientras no se haga daño a sí mismo ni haga daño a los demás. En este caso no tengo muy claro que tu mismo no estés sufriendo ningún daño, por lo menos de ese tipo de daños que solo son evidentes a más largo plazo, pero como dices en tu perfil tú eres como eres y no como los demás quieren que seas. Posiblemente escribir aquí te hará analizar un poco más despacio todo lo que te ha sucedido y al final quizás te sirva para algo…¡o no!…en cualquier caso yo encantado de bucear en esta realidad un tanto oscura tuya a través de tus palabras.
    Un saludo.

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  6. De verdad, agradezco esas hermosas palabras, unangel36… Es mi primer blog y ando aún probando contenidos y afinando con el formato.
    Sí he sufrido daños y sigo sufriéndolos, pero créme a veces uno no es dueño absoluto de su destino. Y aciertas de pleno en lo referente a escribir aquí para verbalizar y analizar todos los cajones de mi “almario”, sinceramente, ése fue mi objetivo inicial al abrir este blog.
    Bienvenido, unangel36
    un abrazo

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