CONFESIÓN 4

Los amigos de J.V. pronto supieron que yo era su “chico” y por ambos colegios – el suyo y el mío – se empezó a correr la voz de que yo era uno de “ésos que se dejaban”, aunque en verdad aún no había llegado el día del “sacrificio” como él lo llamaba. 

– En cuanto se presente la ocasión, te partiré el culo. Ve haciéndote a la idea porque ese día no quiero lloriqueos ni mariconadas por tu parte. Cuando llegue ese momento y te haga gritar de dolor, cuando te folle a tope y luego te preñe… ese día podrás estar contento porque sentirás que desde ese día serás de mi propiedad, y haré contigo lo que me salga de los huevos donde, cómo y cuando quiera.

Sé que todo lo que en este blog voy a contar no es fácil de digerir, y también puedo entender que aquellos que me lean les resulte muy complicado asimilar cómo se puede establecer una relación de dominio de esta tipo y a una edad tan temprana. Sin duda, en todo esto hay muchos aspectos psicológicos a tener en cuenta, acontecimientos muy duros y extremos que sufrí en el ámbito familiar durante mi infancia y que no voy a desarrollar ahora porque no vienen al caso.

 A mis doce años, encontrarme con J.V. marcó y definió tanto mi carácter y sexualidad para el resto de mi vida. Desde entonces siempre lo supe. Cuando pasados los años les he contado a algunos amig@s íntimos esta relación, no sólo se han sorprendido y disgustado, sino que e incluso se han ofrecido a buscarme apoyo y ayuda psicológica.. lo entiendo, para ellos no era más que un  enfermo y una víctima de maltrato.

Cuando mi macho dominante me abrió las puertas de la sumisión, el mundo de los otros dejó de tener interés y sentido para mí. Mi existencia giraba sólo en torno a él: quería parecerme a él, copiar sus gestos y manera de caminar, hacer deporte como él, jugar al fútbol como él, conseguir un cuerpo fibrado como el suyo, que mi polla fuese tan grande y gruesa como la suya, y correrme con toda esa cantidad de semen que brotaba por el agujerito de ese sólido capullo tan deliciosamente enfundado en piel.

A mis doce años, J.V era mi ídolo, el macho alpha  a quien admiraba por haberse desarrollado sexualmente por completo y por poseer esa masculinidad tan manifiesta . Yo en cambio, – como él me decía -, sólo era un pequeño marica sin vello aún en el cuerpo, mis huevos todavía no habían madurado, ni tampoco me salía un esperma blanco y espeso como él, tan sólo un fluido liviano y transparente .

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5 comentarios en “CONFESIÓN 4

  1. Esta es la que esperaba leer. Aunque no cuentes cómo fue al menos ya cuentas el momento de “la primera vez”. ¿Y eso que vas con cuenta atrás las confesiones? 🙂

    Me ha alegrado encontrar este blog. Muchas gracias, Javier.

    James

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    1. ¿Sabes qué? estoy pensando que estos saltos en el tiempo puede que se deban a que cuando voy a terapia las sesiones con mi psicóloga son así, una hecho te recuerda otro, son normales esas regresiones..
      Vale – trataré de seguir un orden aunque sea por complacerte – qué raro ha quedado esto último – no?
      Yo también me alegro, James – gracias de nada.
      Ten cuidadito, un abrazo.

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  2. Perdona si soy muy crudo hablando pero prefiero ser sincero y aparte creo que es lo mejor. J.V. es un auténtico cabrón, conozco a varios dominantes (y sigo el blog de uno) y no me reconozco en J.V. cosas que sí veo en los que conozco, directamente J.V. me parece un sádico que disfruta anulándote como persona. Esto no es un juego de roles, es algo mucho más serio y aunque puede que te compense porque lo disfrutas yo opino lo contrario porque te estás dejando cosas muy importantes por el camino.

    Si te han molestado mis palabras lo siento porque no es lo que pretendo.

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    1. No me ha molestado tu comentario, Christian… al revés, agradezco tu sinceridad. Voy a responderte con igual honestidad: caí en las manos de J.V cuando tenía doce años y él dieciséis (en mi infancia ya me habían sucedido episodios familiares muy desagradables que de momento no puedo verbalizar), a esa edad créeme no tenía claro nada, no podía saber si J.V. era un sádico, sólo intentaba sobrevivir buscando la protección de sus brazos. Tienes razón, Christian, lo narro aquí (sé que no me va a resultar nada fácil) no es “un juego de roles” ni un mero divertimento erótico producto de mis fantasías… en ese caso,me considero lo suficientemente honesto como para advertir a los demás que se trata de un blog de ficción y así nos resultaría más “cómodo” a todos. Pero lo cierto es que no es ficción, sólo trato de dar testiminio de mí mismo.
      No me avergüenza confesar que acudo desde hace tiempo regularmente a terapia de un psiquiatra y una psicóloga (ya ves que el asunto es bastante serio) porque quiero limpiar mi vida de cualquier rastro de autoengaño . ¿Qué conseguiría mintiéndome a mí mismo?
      Claro que sóy consciente de que he perdido y me pierdo muchas cosas gratificantes cuando leo otros blogs en los que se hablan de afecti¡os y sentimientos correspondidos. En mi caso, “La cruda verdad” (lo he podido saber ahora tras el análisis terapeútico) es que no sé pedir ni recibir afecto de otro modo más que ofreciéndome como “objeto” para el placer del “otro”, ese “otro” lo suficientemente dominante como para recordarme: ¿Ves lo que te sucedió de niño? eso es porque naciste puta, porque te gusta “servir” para eso, disfrutas con eso.

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